Feria del ganado de Biescas: un encuentro con historia

Este fin de semana se celebra en Biescas la tradicional Feria de Otoño, una de las principales ferias de ganado de Aragón, que atrae, además de a muchas personas del sector, a un buen número de turistas.

Ovejas de raza churra tensina pastando en el municipio de Biescas.
Ovejas de raza churra tensina pastando en el municipio de Biescas.

Aunque hoy es el sector servicios la principal actividad en esta villa oscense, aún quedan ecos de aquella Biescas que se dedicaba al cultivo de la patata, a la ganadería y a la artesanía. Una muestra de ello es el apodo de pelaires con el que aún se conoce a los biesquenses, y que en castellano significa “cardador de lana”, es decir, hace referencia al oficio artesanal que consistía en preparar la lana que después se había de tejer y al que se dedicaban muchas personas del lugar.

El ser el centro de una amplia zona ganadera daba lugar a la celebración de tres ferias anuales (en septiembre, noviembre y mayo), a las que acudían todos los habitantes de los pueblos vecinos. De estas ferias, la más importante era la que se celebraba el 18 de noviembre, antes de que se partiera con los rebaños hacia Tierra Baja.

En aquellas ferias, que hoy parecen quedar tan lejanas, se vendía todo tipo de animales, si bien la actividad que mayor beneficio reportaba, y que resultaba ser la principal fuente de ingresos para la zona junto con la producción de patata, era la venta de mulas de recría, que eran mulas que se compraban con seis meses y que se vendían amansadas a los tres años. Por desgracia, las ferias de caballerías desaparecerían con la aparición de los tractores, lo que supuso la llegada de malos tiempos para la zona. Por otro lado, es al perderse las ferias de caballerías cuando comenzó a popularizarse la venta de ovejas.

Vacas de raza parda de montaña pastando en el Puerto de Gavín.
Vacas de raza parda de montaña en el Puerto de Gavín.

La introducción del ganado vacuno es bastante reciente si se compara con el ganado ovino, ya que es al entrar en declive la trashumancia cuando desciende el censo de cabezas de ovino y comienza a aumentar el vacuno. Actualmente, el ganado bovino es el mayoritario en buena parte de los valles pirenaicos, siendo la raza más común, la Parda de Montaña, en receso de la autóctona, la vaca Pirenaica, de la cual sólo quedan a día de hoy dos ganaderos en en el valle. La Parda de Montaña es, además, la raza que más importancia cobra en la feria, ya que desde el año 2003 la subasta de esta raza que se celebra en la Feria de Otoño es de carácter nacional. Esta raza, que actualmente se caracteriza por ser de aptitud cárnica, desciende de la Parda Alpina, de aptitud mixta, que fue introducida en distintos puntos de la Península Ibérica a mediados del siglo XIX, donde se cruzó con las distintas razas locales, como la Pirenaica, la Rubia Gallega, las asturianas o la hoy desaparecida Mantequera Leonesa. Al entrar España en la Unión Europea y aparecer las cuotas lácteas, muchas ganaderías lácteas se ven obligadas a transformarse y centrarse en la producción de terneros para carne, es entonces cuando esta raza originaria del cruce de la parda alpina con razas locales, empieza a focalizarse en una aptitud cárnica.

En la feria se pueden contemplar también ejemplares de las principales razas vacunas, ovinas, caprinas, equinas, gallináceas y de cánidos de ambas vertientes del Pirineo, entre ellas las razas locales de la zona, como la Oveja Churra Tensina, la Cabra Pirenaica, el Caballo Hispano-Bretón, la Gallina del Sobrarbe o el Mastín del Pirineo.

Carlina, queso elaborado en Biescas que se presentará durante la feria.
Carlina, queso elaborado en Biescas que se presentará durante la feria.

Actualmente, la feria no sólo se dedica a la exposición ganadera, sino que también tienen especial importancia la feria de artesanía, la feria del queso, los talleres, las jornadas técnicas, la exposición micológica… Y otras actividades, que por su consecución a lo largo de los años, ya se consideran habituales, como el Festival Gorriti o la actuación de La Ronda de Boltaña, así como el homenaje a los oficios tradicionales, que en esta edición tendrá como protagonistas a los pastores y, concretamente, a Pascual Sanromán Sampietro como representante destacado de dicho colectivo. Además, en la edición de este año se presentará el queso Carlina, elaborado en el municipio.

Muchas cosas han cambiado en la Feria desde sus inicios, cuando la bajada de puerto (en septiembre), la marcha a Tierra Baja (en noviembre) y la vuelta (en mayo) marcaban su celebración. Sin embargo, lo que no ha cambiado es que sigue siendo un punto de encuentro entre las gentes de la comarca y quienes la visitan.

El programa de la Feria de Otoño se puede consultar pinchando aquí.