Agroturismo, naturaleza y cultura en el Pirineo Aragonés

El Pirineo es mucho más que una cordillera. Tras sus montañas se esconden lugares únicos y gentes que mantienen la cultura y tradición de un territorio con mucha historia. Iglesias románicas, plantas con propiedades medicinales, tradiciones pastoriles, producción artesanal, etc… Son algunos de los secretos que se pueden descubrir tras los tresmiles del Pirineo Aragonés.

Una de las comarcas pirenaicas que mejor ha sabido preservar sus tradiciones y su producción artesanal es el Alto Gállego. Sin embargo, el turismo de la zona se centra en el esquí y en la naturaleza, por lo que la gran mayoría de los turistas que llegan a este rincón del Pirineo, se marchan sin conocer la verdadera esencia de la zona: sus gentes.

Este fin de semana estuve guiando por esta maravillosa comarca a un grupo de estudiantes del curso Marketing and Agribusiness Summer School organizado por el Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza (IAMZ-CIHEAM) procedentes de EEUU, Dubai, India, Argentina y Turquía.

Vista del Ibón de Piedrafita

Comenzamos descubriendo la naturaleza del Valle de Tena, ascendiendo al Ibón de Piedrafita. Durante el camino fuimos parándonos en aquellas plantas con interés etnobotánico, y al llegar al ibón hablamos de la fauna del lugar, de cómo se formo este magnífico paraje, algunas leyendas sobre las montañas que nos rodeaban e hicimos un viaje al Neolítico entre los Túmulos, seis estructuras megalíticas que se encuentran en las proximidades del Ibón. Nos quedamos con ganas de ir al Arco de Piedrafita, pero el calor era insoportable y teníamos que guardar fuerzas para todo lo que aún nos esperaba….

En la visita a la bodega de Partcharán

Desde Piedrafita fuimos a Tramacastilla de Tena, un precioso pueblo en la misma Sierra de la Partacua donde nos esperaba Toño, productor artesanal de pacharán (o licor de arañones, como lo llamamos en Aragón). Produce 6 tipos diferentes de este popular licor que comercializa bajo la marca Partcharán, un nombre que ya nos desvela mucho sobre este producto: Pacharán artesano de la Partacua. Aprendimos y disfrutamos muchísimo con sus explicaciones, su experiencia, catando sus deliciosos pacharanes y contagiándonos de sus ganas y su entusiasmo.

Visitando la sala de elaboración de Cervezas Tensina

A continuación, y sin movernos de Tramacastilla, visitamos a Daniel y Laura, productores de la cerveza artesana Tensina. Sus Peña Roya y Peña Blanca hacen referencia a dos montañas del Valle de Tena que, con sus nombres (roya significa roja en aragonés), ya nos indican el color de cada una de ellas. La Peña Roya es de cebada, mientras que la Peña Blanca es de trigo. Pero lo que hace verdaderamente únicas a las cervezas de Tensina no son ni sus nombres, ni sus colores, sino su agua, ya que el agua de Tramacastilla de Tena, con la que hacen estas cervezas, procede de un manantial de alta montaña situado a escasos 200 metros del pueblo. Lo pasamos estupendamente conociendo de primera mano el proceso de elaboración artesanal de cerveza y, sobretodo, ¡bebiendo!.

Después de este recibimiento por las gentes del Valle de Tena, no podíamos irnos sin probar el plato más típico del pueblo: las migas. Así que antes de abandonar Tramacastilla, disfrutamos de la gastronomía tensina en el Restaurante Casa Patro.

Con las vacas de la familia Cazcarro, la primera ganadería ecológica de Aragón.

El domingo por la mañana nos estaban esperando en Orós Alto Javier, Úrbez, Guillén y Roberto para presentarnos a sus vacas. La ganadería de la familia Cazcarro fue la primera -y hasta hace poco tiempo la única- ganadería de Aragón con certificación ecológica. Vimos sus cuadras, sus vacas, sus terneros, nos contaron cómo su granja tuvo que cambiar de producir leche a producir carne con la entrada de España en la Unión Europea, cómo ha cambiado la explotación en las últimas décadas, cómo hacen el engorde, cómo y porqué hacen venta directa de sus productos… Esta familia también produce patatas ecológicas, así que también nos explicaron el proceso de producción de este tubérculo y porqué han apostado por transformar el producto en patatas fritas de bolsa ecológicas (unas patatas fritas que están deliciosas y que podéis adquirir, al igual que el Partcharán, las cervezas Tensina y el Queso Carlina del que os hablaré a continuación, en La Tienda de Pyrene, en la plaza del Ayuntamiento de Biescas).

Quesos Carlina, elaborados en el Vivero de Empresas Agroalimentarias de Biescas

Otro proyecto en el que anda metido Javier es en la elaboración del queso Carlina, que se produce en el Vivero de Empresas Agroalimentarias de Adecuara en Biescas. Este Vivero es es un espacio público compartido de trabajo, construido con fondos Leader (ayudas de Desarrollo Rural de la Unión Europea) que cuenta en sus instalaciones con distintas salas u obradores para elaborar diferentes productos agroalimentarios. El vivero está dividido en dos naves, una en Biescas (la que hemos visitado) y otra en Jaca. El de Biescas cuenta con obrador de lácteos (y en él se elabora el queso Carlina), planta de extracción y envasado de miel (donde se envasa, por ejemplo, la miel de la Asociación de Productores Bresca, elaborada por tres jóvenes apicultores del Alto Gállego y La Jacetania), bodega para vinos y licores (donde se elabora el pacharán y licor de miel de Licores Libre, el vino de Bodegas Val Minuta y algunos productos de Cervezas Borda). En este lugar Javier nos explicó como el Vivero ha facilitado a muchos productores comenzar su actividad, ya que la inversión que en España hay que hacer para elaborar un producto artesano, así como la estricta legislación, hacen que en muchos casos sea inviable emprender en el sector agroalimentario. Además, en esta comarca fronteriza con Francia, se hacen más patentes las diferencias en cuanto a normativa sanitaria con el país vecino, donde son mucho más permisivos y menos exigentes y los ganaderos pueden elaborar el queso de manera tradicional en sus granjas sin tener que hacer inversión en maquinaria.

Detalle de la ventana de la ermita de San Juan de Busa

No podíamos irnos del Alto Gállego sin visitar su arte románico y al menos una de sus iglesias de la Ruta del Serrablo, así que estuvimos en la ermita de San Juan de Busa, construida entre el 1060 y el 1070. Si el sábado viajábamos al Neolítico, con la visita a esta ermita no nos costó mucho imaginarnos en la Edad Media.

Y para terminar, una visita al Museo Ángel Orensanz y Artes de Serrablo, en Sabiñánigo, para conocer el modo de vida hasta hace muy poco tiempo en el Pirineo Aragonés, sus tradiciones, y, sobretodo, sus gentes. Esas gentes que nos han abierto sus puertas y permitido descubrir ese Pirineo que no sale en las postales. ¡Gracias!

Pedrón, mítico personaje del Museo Ángel Orensanz y Artes de Serrablo de Sabiñánigo