Sigamos tejiendo el medio rural

“Soy la tercera generación de hombres que vienen de la tierra y de la sangre. De las manos de mi abuelo atando los cuatro estómagos de un rumiante. De los pies de mi bisabuelo hundiéndose en la espalda de una mula para llegar a la aceituna. De la voz y la cabeza de mi padre repitiendo yo con tu edad yo y tu abuelo yo y los hombres“. Este poema está escrito por María Sánchez y aparece recogido en su libro Cuaderno de Campo (La Bella Varsovia, 2017). Hace pocos días, María denunciaba en su cuenta de twitter (@MariaMercromina) la falta de visibilización de las mujeres en ciertos espacios, concretamente en ciertas tertulias televisivas, y destacaba que la falta de referentes femeninos puede provocar que haya niñas que crean que no van a poder llegar a ser lo que les gustaría ser porque solo ven hombres desarrollando esa función.

Es muy necesario tener referentes fuera del entorno próximo, para darnos cuenta de que podemos llegar todo lo lejos que nos propongamos. Por este motivo he querido escribir este artículo, en el que me gustaría visibilizar a algunas de las muchas mujeres que trabajan por el medio rural, a quienes admiro y son referentes míos para seguir avanzando. Como no caben todas, me voy a limitar a mencionar a algunas de las que podemos encontrar desde cualquier punto del planeta en las redes sociales, y a aquellas a las que antes de que existiesen las redes sociales, yo buscaba en los libros.

En la actualidad, las redes sociales, especialmente twitter, son la mejor herramienta para conocer a otras mujeres que trabajan por el medio rural y visibilizar su labor; ya que permite romper con las distancias y estar conectadas. Y es a través de las redes sociales donde he descubierto a mujeres rurales de referencia para mí como son la ya mencionada María Sánchez (@MariaMercromina), veterinaria, escritora, y apasionada de las cabras, del medio rural y de las mujeres que luchan; Patricia Dopazo (@atomsdecolorins), del equipo editor de la Revista Soberanía Alimentaria y una gran difusora del trabajo de las mujeres rurales; Anna Gomar (@AnnaAnnetes), veterinaria, pertenece al Col·lectiu Esquella y trabaja, entre otras cosas, por la conservación de la Ovella Guirra (raza de oveja autóctona valenciana), recientemente ha creado el proyecto Esquellana, de recuperación y puesta en valor de la lana de la oveja Guirra; Amanda Tyson (@ChistauNatural), ganadera en Chistau Natural, un proyecto familiar de cría de terneras a pasto y venta directa del producto final; Ganaderas en Red (@GanaderasenRed), grupo de ganaderas y pastoras en extensivo, su gran labor visibilizando el trabajo de este colectivo les ha hecho merecedoras del Premio Extraodinario de Excelencia a la Innovación de Mujeres Rurales, otorgado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente; Lucía Mur (@meteosaravillo), aficionada a la meteorología, Lucía nos da diariamente el parte meteorológico desde su pueblo, Saravillo (Huesca), a través de su blog, de su página de facebook y su twitter; Blanca Ruibal (@BlancaRuibal), ingeniera agrónoma y pianista, desde la Sierra Oeste de Madrid coordina el área de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra; Celsa Pleiteado (@CPeiteadoWWF), ingeniera agrónoma y coordinadora de Política Agraria y Desarrollo Rural en WWF España; Inés Jordana (@IJordana_RD), responsable de Agricultura y Alimentación en SEO Birdlife; Veru Álvarez Cachafeiro (@Veru_Alvarez), geóloga, emprendedora y autora del blog Lláscara, donde escribe sobre ecoturismo, educación ambiental, sostenibilidad, desarrollo rural y muchas cosas más; Elisa Bagüés (@Elibagues), responsable de Marketing y Comunicación en Agromonegros y autora del blog Agrocomunicando, donde analiza la comunicación agraria; Mar Verdejo Coto (@verdejomar), Ingeniera Técnico Agrícola y comunicadora en radio y prensa escrita; Fyna Acebo (@sacarico9), luchadora incansable por el medio rural; Natalia Manso de Zúñiga (@NataliaMdeZ), geógrafa, a través de su cuenta de twitter observa paisajes rurales.

Como he comentado, antes de que existiesen las redes sociales, buscaba esos referentes en los libros. Mi escritora favorita, a quien admiro profundamente, es Emilia Pardo Bazán, autora, entre otras obras, de Los Pazos de Ulloa y La Madre Naturaleza, dos novelas ambientadas en el medio rural gallego del siglo XIX. Emilia vivió en una época en la que no estaba bien visto que una mujer escribiese, y menos aún, que escribiese sobre cualquier cosa. Su marido recibió múltiples ataques por los textos de Emilia, y temiendo que identificaran a Emilia con el personaje femenino, valiente y revolucionario de su novela La tribuna, le pidió que dejara de escribir, algo a lo que Emilia se negó y decidió separarse de su marido. Emilia Pardo Bazán fue una firme defensora de los derechos de las mujeres y dedicó su vida a luchar por ellos.

En la literatura en aragonés, me costó más encontrar esos libros de mujeres defensoras del medio rural, a pesar de que es una literatura eminentemente rural y femenina, sin embargo, aún a día de hoy se visibiliza demasiado poco a las mujeres que escriben en este idioma y, además, al haber aumentado el número de hablantes en las ciudades, al tiempo que ha disminuido en los pueblos, parece que cada vez se escriben menos obras ambientadas en zonas rurales. Sin embargo, la literatura en aragonés se puede caracterizar, como decía, en seguir siendo precisamente rural y femenina. La obra más relevante en aragonés del Barroco, es la que dejó escrita Ana Abarca de Bolea. Y ya en época moderna, no podemos pasar por alto que el libro con más ejemplares vendidos es A Lueca, escrito por Chuana Coscujuela, donde la autora narra su infancia y juventud en un pueblo del Somontano de Barbastro (Huesca) a principios del siglo XX. No podría hablar de la literatura aragonesa sin mencionar a otras dos grandes escritoras, también rurales, como son Carmen Castán, escritora y profesora de aragonés en el Valle de Benasque, y Ana Tena Puy, escritora y ganadera.

Filanderas de Panticosa

En este artículo he mencionado solo a algunas de las muchas mujeres que trabajan cada día por el medio rural, y me he dejado a aquellas que no están en el mundo digital pero de quienes tanto he aprendido.

El tejido del medio rural se sostiene gracias a las mujeres, y tenemos que ser nosotras mismas quienes sigamos tejiendo redes para inspirarnos, crecer y seguir caminando, porque el día en que dejemos de andar, el medio rural llegará a su final.

Feliz día a todas las mujeres rurales, este artículo va por vosotras.