¿Por qué en España no pasa?

En el año 1999 la UE prohibió importar carne con hormonas de EEUU. La respuesta del país norteamericano fue aumentar los aranceles de varios productos agrícolas y ganaderos europeos, entre ellos el queso Roquefort, producto al que se impuso un gravamen del cien por ciento sobre sus importaciones.

Al mismo tiempo se inauguraba en Millau, localidad situada en el Macizo Central francés donde la principal fuente de ingresos de un amplio sector de los ganaderos es la producción de este tipo de queso, un establecimiento de la conocida cadena de restauración estadounidense McDonald’s. Los afectados no tardaron mucho en unir conceptos y el 12 de agosto de ese año, 300 ganaderos se dieron cita en el McDonald’s de Millau y lo fueron desmontando pieza por pieza. El desmantelamiento del establecimiento hubiese quedado en simple anécdota de no ser porque diez de los ganaderos que participaron en la “deconstrucción” del mismo fueron condenados a tres meses de cárcel, de manera que la noticia se extendió por toda Francia y gran parte del extranjero. Así fue como los consumidores franceses se enteraron de los aranceles impuestos al queso Roquefort en EEUU y decidieron apoyar a sus paisanos productores, aumentando el consumo de Roquefort en Francia y acudiendo a los eventos de apoyo a los encausados, llegando a juntarse hasta 47.000 personas en un acto en Millau (más del doble de la población de la localidad).

calf-362170_1280Pero no hace falta conocer la historia del caso McDonald’s de Millau para saber que los agricultores y ganaderos franceses siempre han sabido defender mejor sus intereses que los españoles, a pesar de encontarse todos bajo las normas de la misma política agraria común, y basta sólo con cruzar los Pirineos para darse cuenta. Mientras que pasando el Portalet cualquier atardecer de verano te encuentras a los ganaderos ordeñando a mano sus ovejas y vendiendo sus quesos en la misma granja, en el lado de Formigal queda sólo un productor de queso en Sallent de Gállego, pero éste tiene que vender sus quesos en el supermercado del pueblo. En la vertiente sur pirenaica, cualquier producto ha de comprarse siempre en un establecimiento destinado a ello, por desgracia no es tan fácil vender en la misma granja.

Estos días se están produciendo ataques a camiones cargados de alimentos en Francia. La semana pasada tocó a un camión aragonés cargado de carne de cerdo y a otro murciano que había sido cargado en Barcelona. Esta noche, bajo la consigna “coma francés” agricultores de los sindicatos JA y la FDSA han vuelto a asaltar un camión que transportaba 25 toneladas de carne, sin embargo, los medios de comunicación españoles apenas se hacen eco de la noticia, como tampoco se dice nada de las movilizaciones por parte del sector lácteo.

¿Qué está pasando en Francia?

cow-391291_1280La verdad es que nada diferente de lo que está pasando en España. El catedrático Eduardo Moyano, afirma que uno de los problemas que afectan a los ganaderos europeos es el efecto del veto de Rusia a ciertos productos alimentarios procedentes de la UE, EEUU, Japón y Canadá como represalia por las sanciones que se le impusieron al intervenir en el conflicto ucraniano. Como consecuencia de dicho veto, “muchos productores se ven obligados a acudir a los propios mercados europeos con agresivas estrategias de precios, generando una feroz competencia con sus conciudadanos agrícolas de la UE”, asegura Moyano en un artículo en El Diario de Cádiz. Además, la globalización de los mercados ha desequilibrado la cadena alimentaria, haciendo que los productores sean marionetas de las grandes empresas y padezcan las estrategias de precios de las mismas. A todo esto hay que sumarle, según Moyano, un escenario preelectoral donde el voto rural tiene mucho peso y que explicaría porqué los políticos franceses se muestran comprensivos con las protestas.

¿Por qué en España no pasa?

cow-472842_1280La pregunta, entonces, no es qué está pasando en Francia sino, más bien, ¿por qué en España no pasa?, en un contexto global igual que el francés, los agricultores y ganaderos españoles están mucho peor que sus colegas galos. A través de un comunicado publicado el pasado 25 de julio por la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), productores de leche protestaban porque la crisis de precios de la ganadería en Francia derivó el día 24 de julio en un acuerdo auspiciado por el Ministerio de Agricultura francés por el que la industria y la distribución subirán hasta 4 céntimos de euro la leche a los ganaderos [franceses] hasta alcanzar un precio en origen de 0,34 euros/litro, “a años luz” del precio medio que estas mismas empresas de capital francés imponen en España: sobre los 0,22 euros/litro. Lorenzo Ramos, secretario general de UPA, señalaba que “es una vergüenza la doble moral y el chovinismo de estas empresas que actúan de una forma en Francia y de otra muy diferente en España. Además tienen la poca decencia de tirar camiones con nuestra carne”.

Por otro lado, a pesar de que las elecciones generales se encuentran mucho más cercanas en el tiempo aquí que en Francia y de la importancia que tiene, sobre todo en ciertas comunidades, el voto rural, ningún líder de ningún partido político se haya solidarizado públicamente con el séctor, ni parece que lo vayan a hacer. ¿Será que los agricultores y ganaderos de este lado del Pirineo son muy pacíficos y los políticos no los toman en serio?