Cuando el futuro depende de no perder el pasado

Hoy, miércoles 16 de septiembre, defiendo mi trabajo fin de máster. Ha sido un trabajo en el que he invertido mucho tiempo pero en el que, sobre todo, he aprendido muchas cosas. Lo más importante, es que he aprendido cosas que -aún- no están en los libros. Lo cual, también me hace preguntarme cuántas cosas habrán quedado sin documentar y descansarán para siempre en algún cajón de la historia.

Entrevistando a Pedro José Gericó, de Sallent de Gállego
Entrevistando a Pedro José Gericó, de Sallent de Gállego

El trabajo que hoy defiendo se titula Etnoveterinaria en el Valle de Tena y Tierra de Biescas. La etnoveterinaria es el conocimiento y/o la aplicación de remedios naturales, transmitidos de forma oral y dirigidos a la prevención y a la curación de las enfermedades de los animales. Es decir, la etnoveterinaria estudia cómo se curaba a los animales cuando no había industrias farmacéuticas. Este tipo de estudios cobran gran interés ahora que está aumentando el número de ganaderos que optan por sistemas de producción ecológicos, dado que el Reglamento vigente de Ganadería Ecológica (CE) Nº 834/2007 (CE, 2007) señala que “se utilizará preferentemente la fitoterapia, que utiliza plantas medicinales en forma de esencias y extractos y la homeopatía, que permite tratar al animal sin dejar residuos en sus productos; los sistemas de cría se basarán en la utilización máxima de los pastos, según estén disponibles a lo largo del año, teniendo que estar constituida la ración diaria, al menos un 60% de la materia seca por forrajes”. Motivos por los que resultan imprescindibles este tipo de trabajos que ponen al alcance de ganaderos y técnicos recursos muy accesibles pero cada vez más desconocidos.

El agua de la decocción del barrabón se utiliza para cicatrizar las heridas
El agua de la decocción del barrabón se utiliza para cicatrizar las heridas

Para la elaboración del estudio, se han realizado 31 entrevistas a 30 informantes, se han registrado un total de 92 elementos empleados con fines medicinales, reproductivos o de producción animal en el Valle de Tena y Tierra de Biescas (79 taxones vegetales diferentes pertenecientes a 47 familias botánicas, 16 remedios de origen vegetal, 1 hongo, 13 remedios de origen animal, 9 minerales, 2 químicos y 8 manipulaciones u otros remedios).

Sin embargo, un 43% de las personas entrevistadas tiene más de 80 años, mientras que menos de un 17% tiene menos de 60 años. La media de edad de los informantes es de 74 años, lo que pone de manifiesto la avanzada edad de las personas con conocimientos en esta materia, y por tanto, la situación de peligro de extinción en la que se encuentran estos saberes, que son, ahora, más necesarios que nunca debido a la necesidad de alternativas a los productos farmacéuticos.

La piedra de Ordovés es utilizada para curar múltiples males, tanto de personas como de animales.
La piedra de Ordovés es utilizada para curar múltiples males, tanto de personas como de animales.

Ha sido, desde luego, un trabajo precioso, en el que 30 personas, que no me conocían de nada, decidieron compartir conmigo lo que sabían, lo que habían aprendido de sus ancestros. Un trabajo de formación profesional, sí, pero sobre todo un trabajo de encuentro con una cultura, una lengua, un paisaje y una forma de vida milenarias. Un trabajo que sólo ha hecho que empezar, porque cuento los días para reencontrarme con estas personas, y para conocer a muchas otras y seguir llenando el cuaderno de saberes mágicos y ancestrales. Porque quiero seguir escuchando historias de mujeres que cada noche de San Juan, antes de que amanezca, salen a recolectar flores de sabuco, tolonjina, menta, malvas… para confeccionar un ramo que luego dejarán secar y con el que harán saumerios para curar multitud de males. Porque quiero seguir escuchando historias de hombres que cuelgan en las cuadras piedras planas con agujeros naturales. Porque quiero seguir escuchando testimonios de gente que acude a curanderos y que bebe agua en el que han sumergido una piedra que salió del cuerpo de una culebra. Porque quiero que Luis, en su precioso aragonés panticuto, me siga contando los secretos que un día le contó su abuelo. Porque quiero seguir viendo ovejas negras en los rebaños, protegidos por mastines. Y porque quiero que las siguientes generaciones también puedan coleccionar remedios y palabras que se niegan a morir.