Las subvenciones no son un problema de dinero: lo hay, pero está mal repartido

Xurxo Álvarez

Xurxo Álvarez

Presidente de la Federación Rural Gallega
Xurxo Álvarez, tercero por la izquierda, tras la asamblea de FRUGA
Xurxo Álvarez, tercero por la izquierda, tras la asamblea de FRUGA (Foto: Praza Pública)

La Fruga (Federación Rural Gallega) celebró este pasado fin de semana en Lugo su segunda asamblea, la organización advierte de que seguirá luchando para contar con representación en las diferentes mesas de negociación que afectan a la agricultura, la ganadería y al sector forestal, y reivindican el medio rural como el futuro de Galicia. Tras un amplio debate sobre las diferentes “inquietudes” que afronta el campo gallego, Xurxo Álvarez fue reelegido como presidente de la entidad. Traducimos del gallego esta entrevista realizada por Miguel Pardo para el diario digital Praza Pública

¿Cuál fue el debate principal en la asamblea de Fruga?

Podemos decir que el que hay, en general, es inquietud. Fuimos debatiendo la situación de cada uno de los sectores básicos en el rural y, el que más y el que menos, mostró su inquietud ante lo futuro y que, en la mayoría de los casos, tiene que ver con los bajos precios que se le pagan al trabajador.

Esa inquietud de la que habla parece aún más evidente en el caso del sector lechero con el inminente fin de las cuotas…

En el tema de la leche, la novedad a mayores, además de la problemática de los precios, es precisamente esa desaparición de las cuotas, pero los precios que se pagan están bajos como en otros sectores. Se les obligó a los ganaderos a comprar cuota para tener accesos a mejores explotaciones, poder producir y tener buenos precios. Se metieron en gastos e inversiones que ahora quedan en papel mojado… No es muy diferente a lo que ocurrió con las preferentes y parece obvio que debería haber unas compensaciones. Ahora llega una liberalización sobre la que debe tomarse algún tipo de medida porque no puede hacer cada quién lo que le dé la gana. Para empezar, hay normas a nivel europeo que impiden que los productos agrarios puedan venderse por debajo de los costos de producción, así que habrá que sentarse a hablar y debatir y artellar soluciones a los problemas que llegan ahora.

Pero aquí parece que los problemas sólo afectan a una parte…

Como se suele decir, a río revuelto, ganancia de pescadores. La industria, con el beneplácito de la Xunta y de las administraciones, hace lo que le da la gana. Nuestros gobernantes deben administrar a todos los ciudadanos y no sólo a una parte de ellos. Hay que sentar las partes para llegar a acuerdos. La famosa Mesa de la Leche no está activa y no puede ser que una parte se aproveche de la otra. Además, es muy necesaria la puesta en marcha de una interprofesional láctea gallega, con la presencia de todos los actores implicados y buscando los mecanismos para garantizar los precios. Pero el presidente gallego está ausente, al igual que la consejera o el Ministerio e incluso la UE. Luego, de pronto, aparecen unas multas millonarias a la industria que, no obstante, les siguen compensando y les permiten seguir abusando.

Asamblea de Fruga en Lugo
Asamblea de Fruga en Lugo. (Foto: Praza Pública)

En la asamblea Fruga trató también la problemática de la despoblación rural.

Poco se puede hacer aquí si la Administración no interviene. Si las cosas están mal, es normal que el relevo generacional no se produzca. No se puede estar trabajando y gastando dinero para nada y son los gobiernos los que tienen que llevar a cabo políticas idóneas, invertir y cuidar el rural. Yo soy de Ourense y esta es la provincia [de Galicia] más desertizada a nivel agroganadero y luego no hay más que fuegos e incendios. Esas son también las consecuencias del abandono y la dejadez.

Habla Fruga de que el rural “es el futuro de Galicia”.

Debemos partir de la base de que si un país no es capaz de alimentar a la población está empobrecido y además es dependiente. Cada país tiene que poder producir alimentos para su producción y Galicia puede, pero por otro lado están las politicas agrarias y las subvenciones o ayudas que llegan de la UE. No puede ser que en la PAC, 3.000 explotaciones cobren igual que 600.000. Claro está, a quien están dirigidas estas aportaciones. No es un problema de dinero, sino de que los hay pero están mal repartidos. No se puede estar subvencionando a gente que no es agricultora, que no produce alimentos… La Fruga ya pudo comprobar en una junta en la UE que la administración comunitaria sigue enrocada en el incluso por intereses de los terratenentes y de diferentes poderes, pero si lo que se quiere es potenciar la agricultura, a quien hay que proteger es a los agricultores.

Dice también la organización que peleará por estar en las diferentes mesas de negociación de los asuntos que alcanzan al campo gallego. ¿Por qué no lo están?

Somos una organización, tenemos derecho a asociarnos y cumplimos todos los requisitos legales, pero la Administración no cuenta con nosotros a pesar de tener representación, por ejemplo, en todos los consejos reguladores menos en uno. Hablamos con la consejera varias veces sobre el tema e incluso con todos los grupos parlamentarios explicándoles nuestra situación. Todo el mundo está de acuerdo en que debemos estar presentes, pero falta que nos inviten o incluyan en las mesas donde se discuten las políticas agrarias. Dimos los pasos que teníamos que dar, pero claro está que ahora sólo nos queda protestar.

Luego, por que no los tienen en cuenta?

La Xunta nos da la razón como a los tontos, pero no nos da una solución. A lo mejor, les molesta que seamos una voz crítica y discordante, pero a eso se tienen que acostumbrar.