¿Estás como una cabra?

Seguro que más de una vez has usado la expresión ‘estar como una cabra’ para referirte a una persona que está loca, o que dice o hace cosas fuera de lo normal, pero, ¿están las cabras realmente locas? Esta frase tiene su origen en el comportamiento de las cabras, bastante distinto al de otras especies, sobretodo al de sus compañeras las ovejas. Uno de los motivos por los que se piensa que las cabras están locas es, precisamente, porque hacen cosas tan descabelladas como comer ramas, acción que se conoce como ramoneo.

Según la Real Academia Española (RAE), ramoneo es la «acción de ramonear», o «la temporada que se ramonea». Respecto a qué es ramonear, referido a animales, la RAE señala que significa «pacer las hojas y las puntas de los ramos de los árboles, ya sean cortadas antes o en pies tiernos de poca altura». Si nos vamos a un diccionario técnico, como es el Diccionario de pascología de Carlos Ferrer Benimeli, encontramos una definición bastante más amplia, definiendo ramonear como «el consumo en pastoreo de ramón y por extensión de otros productos de especies leñosas tales como frutos, flores, hojas, brotes, e incluso cortezas de árboles y arbustos en el caso de las cabras, todos los cuales constituyen la llamada ‘biomasa ramoneable'».

De hecho, esa locura de las cabras de ramonear, hace que sean la herramienta más eficaz para evitar incendios. Eso sí, siempre con control, ya que si se pasan con el ramoneo y atacan a las yemas terminales de los árboles, pueden ser peligrosas para la regeneración de los bosques o en las repoblaciones forestales jóvenes.

Por cierto, ¿sabíais que las cabras son a menudo consideradas ‘lignívoras’? Ya que, aunque no digieren la lignina, el ramoneo constituye entre un 50 y un 90% de su dieta, siendo, en el caso de las ovejas de hasta un 30-40% y en los caballos hasta un 20%.

En fin, igual deberíamos darle una vuelta al idioma, y decir que quienes están como una cabra, son precisamente las personas que saben lo que hacen, o quienes conservan el paisaje. En cualquier caso… ¡Vivan las cabras!