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Entrevista en ‘El Tranvía Verde’

El lunes 30 de septiembre estuve en los estudios de Aragón Radio, en el programa ‘El tranvía verde’ donde Sara Lambán quiso acercar esta mallata a todos sus oyentes. Podéis escuchar el programa pinchando aquí. 🙂

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«Determinadas técnicas agrícolas nos permiten a un corto plazo y a un mínimo coste, tener la capacidad de secuestrar grandes cantidades de carbono»

Entrevista publicada el 19 de junio en divulgauned.es

Jorge Álvaro Fuentes es Científico Titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el grupo de Manejo del Suelo y Cambio Global de la Estación Experimental de Aula Dei, centro del que también es Vice-director. Es Doctor Ingeniero Agrónomo y lleva más de 15 años dedicándose a la investigación, centrando su labor principalmente en el campo de la agricultura y su relación con el cambio climático.

¿Por qué te decantaste por las ciencias agrarias?

Pues la verdad es que todo comenzó porque a mí en bachillerato me gustaban mucho las asignaturas técnicas, como física y matemáticas, y por otro lado siempre me ha gustado mucho la biología, pero en las carreras de ingeniería más tipo industrial me faltaba la parte de biología y en las carreras más de “ciencias” me faltaban “más números”. Así que en segundo de bachillerato buscando planes de estudios encontré la carrera de Ingeniería Técnica Agrícola y pensé que podía ser una buena opción que aunaba los dos componentes, así que comencé un poco por probar pero desde el primer momento me encantó, así que una vez que terminé “técnicos” hice la ingeniería superior en la Universidad de Lleida.

¿Y cómo acabaste dedicándote a la investigación?

En el último año de universidad hice mi Trabajo Final de Carrera con el grupo de Carlos Cantero Martínez con el que, además, estuve trabajando como becario de investigación con una beca de introducción a la investigación del Ministerio de Educación. Ahí es cuando se me despertó el gusanillo de la investigación, porque pude experimentar un mundo más científico, diferente al día a día de la carrera, que era todo más teórico… Antes había hecho mi Trabajo Final de Carrera de Ingeniería Técnica sobre técnicas de agricultura de conservación y erosión de suelo, por lo que  cuando busqué el tema para mi Trabajo de Fin de Carrera de Ingeniero Agrónomo, como me había gustado el que hice en la técnica, busqué algo similar y trabajé también en siembra directa y rotaciones de cultivo. Y claro, una cosa te lleva a la otra, ¿no?, por lo que cuando terminé de trabajar con el grupo de Carlos [Cantero], que trabajaba mucho con José Luis Arrúe, Profesor de Investigación en la Estación Experimental de Aula DEI [centro del CSIC en Zaragoza], me comentó que este grupo en Zaragoza buscaban una persona para hacer el doctorado y que creía que yo podía encajar en el perfil, y así es como me metí y acabé haciendo mi tesis doctoral sobre secuestro de carbono en sistemas agrícolas de secano árido del valle del Ebro.

¿Cómo se consigue a través de la agricultura secuestrar carbono atmosférico?

La agricultura, y en concreto los suelos agrícolas, tienen la capacidad de secuestrar CO2 atmosférico e incorporarlo en estos suelos. El secuestro de carbono se consigue gracias al proceso de fotosíntesis vegetal por el cual las plantas “generan” su propio alimento. Uno de los compuestos que se necesitan para hacer la fotosíntesis y para que la planta pueda generar sus propios carbohidratos, es del dióxido de carbono (CO2) atmosférico. Entonces, ese carbono (C) del CO2 atmosférico, se incorpora como carbohidrato estructural de la planta. Cuando esas plantas maduran y mueren, parte de sus residuos se incorporan al suelo. Por tanto, interesan estrategias de manejo que generen la mayor cantidad de residuos posible y conseguir que estos se mantengan durante el mayor tiempo posible en el suelo, para así secuestrar carbono.

¿Cuáles son esas técnicas de manejo?

Pues bien, principalmente, técnicas de manejo que incrementen esa cantidad de residuos vegetales generados durante los cultivos, o bien prácticas que disminuyan la descomposición de ese carbono orgánico que hay en el suelo. Un ejemplo de prácticas que incrementan los niveles de material vegetal,y por lo tanto de residuos, es el regadío: no es lo mismo la cantidad de material vegetal que se va a producir en una hectárea de trigo cuando lo tenemos en condiciones de secano que cuando lo tenemos en condiciones de regadío. Otra práctica de manejo es el laboreo de conservación, o la llamada agricultura de conservación, como las técnicas de siembra directa en las cuales eliminamos el laboreo, que en nuestros sistemas favorecen dos cosas: por un lado, en secano, incrementan los rendimientos, y por tanto incrementan los residuos que se generan, ya que estas prácticas lo que permiten es una cubierta vegetal en el suelo y por tanto se disminuye la evaporación y la pérdida de agua del suelo a la atmósfera, así que acumulan más agua y esto lleva a un incremento en la producción final y en los residuos que vuelven al suelo; y por otro lado, lo que hace es que disminuye la descomposición o la mineralización de los residuos en el suelo, de tal manera que lo que hace al final es disminuir las pérdidas de ese carbono que está almacenando en el suelo, tienen ese doble componente.

¿Podría la agricultura de conservación ayudar a frenar la desertificación de los suelos?

La agricultura de conservación es un compendio de técnicas que tienen un papel importante y que están orientados a mejorar la calidad de los suelos, mejorar la biodiversidad y las funciones y servicios que ejerce el suelo. Entonces, en la agricultura de conservación se está hablando principalmente de técnicas de siembra directa y de favorecer la diversidad, es decir, las rotaciones de cultivo. Así que el favorecer esa sinergia de por un lado no tocar el suelo y por otro las rotaciones pues tiene un efecto muy beneficioso en los suelos. Y lo que se está viendo es que en suelos con un historial importante en agricultura de conservación mejoran los índices relacionados con la biodiversidad, es decir, hay más presencia de lombrices, mayor diversidad microbiológica, se optimiza el reciclado de nutrientes, la fertilidad natural del suelo… Y todo esto, lógicamente, es un mejor funcionamiento del suelo que al final se revierte en los rendimientos y en los cultivos. Y cabe recalcar que hay una conciencia importante a nivel de agricultor sobre la importancia de mantener el recurso suelo. Solamente hay que ver las estadísticas de superficie bajo técnicas de siembra directa en España y el incremento que han tenido en los últimos años, debido principalmente a la concienciación de los agricultores de que es necesario conservar el suelo como un recurso, porque ellos son los mayores beneficiarios de que el suelo funcione de la mejor manera posible y esté en buenas condiciones y tenga buena calidad.

¿Cuál es el estado actual de los suelos agrarios en España y cómo ha influido la Política Agraria Común (PAC)?

Los suelos agrícolas juegan un papel fundamental en el secuestro de carbono. (Fotografía- Jorge Álvaro Fuentes)

En el pasado, la Política Agraria Común, así como la coyuntura agraria, han tendido a favorecer los monocultivos, lo que ha tenido unos impactos en el sistema y en la calidad de los suelos. Básicamente,esto ha acelerado el agotamiento de los recursos y por tanto el agricultor para restituir ha tenido que aplicar una gran cantidad de insumos. En la última reforma de la PAC se estableció un complemento, el llamado greening,que lo que intenta es revertir eso, es decir, favorecer la diversificación de los cultivos y la adopción de rotaciones en las explotaciones agrarias europeas. Hay que reconocer que la aplicación en España del greening ha sido muy beneficiosa porque hemos pasado en muchas zonas cerealistas de ser monocultivos puros a haber cada vez una mayor diversidad de cultivos, principalmente de leguminosas. Y esta combinación de cereal y leguminosas es muy beneficiosa porque estamos hablando de especies vegetales completamente diferentes, y por tanto nos permiten optimizar nuestra estrategia de lucha contra plagas, enfermedades y malas hierbas, por lo que la utilización de fitosanitarios es mucho más baja. Y en el caso específico de las leguminosas, que tienen la capacidad de fijar nitrógeno atmosférico mediante las asociaciones con Rhizobium, lo que nos permite es disminuir los aportes de nitrógeno que se hacen en los suelos agrícolas, y esto tiene un impacto bastante importante ya que los excesos de nitrógeno en los sistemas son una fuente importante de contaminación tanto de aguas subterráneas, como ambiental en términos de cambio climático y de emisión de gases de efecto invernadero. Por lo que es un beneficio no solo a nivel de suelo, sino a nivel de ecosistema.

¿Qué papel juega la agricultura en la lucha contra el cambio climático?

Hay muy pocas actividades que tengan la capacidad de secuestrar CO2 atmosférico, y la agricultura es una de ellas. El secuestro que genera la agricultura es muy rápido en comparación con otras tecnologías que están desarrollando a nivel industrial. Simplemente el pasar de una hectárea de terreno en la que se está labrando, que lleva un historial de laboreo importante y cambiar a siembra directa, en muy pocos años podemos ver un incremento de carbono orgánico y, por tanto, de secuestro de carbono. Aparte, es una tecnología que el coste económico es mínimo, simplemente estamos hablando de cambiar de sembradora, a diferencia de las tecnologías industriales donde el coste económico es altísimo. Entonces, determinadas técnicas agrícolas nos permiten a un corto plazo y a un mínimo coste,tener la capacidad de secuestrar grandes cantidades de carbono, de ahí la Iniciativa 4 por 1000, que surgió en la COP de 2015 en París a propuesta del Gobierno francés. La Iniciativa 4 por 1000 busca favorecer el secuestro de carbono de los suelos a nivel mundial como medida de mitigación directa y reducción de los niveles de COen la atmósfera y se llama así porque se estimó que si la sociedad era capaz de incrementar el nivel de carbono orgánico de los suelos en un 0,4% cada año, a nivel global seríamos capaces de compensar las emisiones de CO2 de otros sectores. De ahí sale ese valor y esa iniciativa denominada 4 por 1000 de la que forman parte varios gobiernos, entre ellos el español, y diversas entidades y organizaciones. Desde mi punto de vista, es una iniciativa que más que alcanzar los números o las cantidades, lo que busca es la sensibilización, ya que el valor de 4 por 1000 es muy teórico y trasladado a condiciones particulares, es muy difícil aproximarse a ese valor. También hay que tener en cuenta que acumular carbono orgánico en el suelo debido a un cambio de manejo de uso del suelo, tiene sus limitaciones, ya que los suelos no almacenan carbono de manera infinita, sino que tienen una capacidad limitada, y en función del suelo y las condiciones y la estrategia de manejo, esa cantidad cambia. Además, aparte de estas limitaciones, hay mucho desconocimiento todavía, aún falta recopilar muchos datos. En estudios que hemos hecho en nuestro grupo de investigación, hemos visto que esa capacidad de secuestro varía, dependiendo de la zona, la práctica de manejo, el sistema de cultivo,etc… por lo que son condiciones muy localistas y es muy difícil hacer un cálculo global. Lo que ha permitido la Iniciativa 4 por 1000 es que los gobiernos y los decisores políticos incluyan en la agenda los suelos y la capacidad que tienen de secuestrar carbono, porque hasta ahora no se tenía en cuenta.

¿En qué proyectos estás trabajando ahora?

Ahora estamos en dos proyectos importantes, uno nacional y otro de financiación europea a través del programa Horizonte 2020(proyecto Diverfarming). En ambos estamos evaluando los efectos que tiene la diversificación de cultivos, es decir,el cambiar de monocultivos hacia sistemas diversificados con distintas especies, en el impacto no solo agronómico sino también los beneficios que tiene en la calidad de los suelos y en las funciones de los suelos.

Eres socio fundador de la Red Científica Remedia, que agrupa a investigadores de toda España que trabajan en la mitigación de gases de efecto invernadero en el sector agroforestal. ¿Cómo surgió la creación de esta red?

La Red Remedia fue una idea de varios investigadores que materializó Agustín del Prado, del Basque Centre forClimateChange (BC3), y que empezó a funcionar no oficialmente en el año 2011, no como red, sino como una reunión de investigadores en la Universidad Politécnica de Madrid en la que estaríamos 8 o 9 investigadores que trabajamos en mitigación en sistemas agrarios, y de ahí salió la red. Empezamos a hablar de lo que había, de lo que faltaba, de hacia dónde tenía que ir la ciencia en este sentido y de ahí empezó a tomar forma la red. Yo creo que el punto de partida como red fue el primer Workshop que organizó el BC3 en Bilbao en 2012, y de ahí ya ha ido creciendo en cuanto a gente, a actividades generadas… Este año fue en Lugo el sexto Workshop que hemos organizado, y, en cuanto a número de participantes, siempre estamos en torno a los 80 asistentes, que está muy bien, porque hay que tener en cuenta que es una red nacional, que los workshops son en español y sobre un tema muy concreto como es la mitigación en sistemas agrarios, y aún con todo ha habido años que hemos pasado de 100 participantes. También tenemos bastante actividad en redes sociales, y luego hemos hecho dos números especiales en revistas científicas de impacto. También a raíz de la Red Remedia ha surgido la Red Nueva que es una red financiada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El propósito de la Red Nueva es optimizar los factores de emisión en sistemas agrarios en España.

La investigación es un trabajo que precisa de mucha dedicación, sobre todo si eres un gran apasionado de lo que haces, como es tu caso. ¿Consigues conciliar la vida personal y tu trabajo como investigador?

Suelos con un historial importante en agricultura de conservación mejoran los índices relacionados con la biodiversidad. (Fotografiía – Jorge Álvaro Fuentes)

Esta es la pregunta más difícil [risas]. No, sí que se consigue. A mí me gusta mucho mi trabajo, y disfruto mucho. Yo soy de los que opina que cuando te gusta tu trabajo es más fácil conciliar la vida personal y la laboral. Mi pareja también es una apasionada de su trabajo, así que en ese sentido, la conciliación es más sencilla. En nuestro caso, por ejemplo, aunque hay excepciones, intentamos que los fines de semana sean nuestros, así que cuando llega el viernes por la noche, intento apagar el portátil y no lo enciendo hasta el lunes por la mañana. Intento hacerlo, y es una máxima que no siempre cumplo ya que si tengo fechas límite o un trabajo muy importante, me resulta difícil cumplirla.

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El Día de las Vías Pecuarias en ‘De Puertas al Campo’

El pasado sábado 6 de abril, Rosa Díez, de la Plataforma Loporzano Sin Ganadería Intensiva, y una servidora, estuvimos hablando en el programa ‘De Puertas Al Campo’ de Aragón Radio, sobre el Día de las Vías Pecuarias y la actividad que organizamos en Loporzano, de la importancia de la trashumancia en Aragón y del problema que supone la amenaza de la ganadería industrial al municipio de Loporzano. Podéis escucharnos aquí, a partir del minuto 17 🙂

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Hablando de vías pecuarias en ‘Despierta Aragón’

El pasado viernes 5 de abril estuve en el programa ‘Despierta Aragón’ hablando de cañadas reales, trashumancia y de la actividad que organizábamos en Loporzano (Huesca) para reivindicar el Día de las Vías Pecuarias. Podéis escucharlo aquí a partir del minuto 01:09 🐑

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Mallata en Carne Cruda

Hoy he estado en la sección Notas de Campo, de María Sánchez en el programa de radio Carne Cruda. En la entrevista hablamos de Mallata.com, medio rural, ganadería extensiva… y he tenido la ocasión de aportar dos nuevas palabras para Almáciga 🙂 Podéis escuchar la entrevista aquí (a partir del minuto 53).

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Entrevista a Ivanka Puigdueta

Entrevista publicada el 11 de febrero de 2019 en el Blog de la Red Científica Remedia.

Ivanka Puigdueta Bartolomé es investigadora en el Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales (CEIGRAM) de la Universidad Politécnica de Madrid, siendo sus línea de investigación: cambio climático, barreras sociales para la mitigación, sector agroalimentario, y comportamiento proambiental. Además, es miembro de la Red Científica Remedia.

¿Cómo llegaste al mundo de la investigación?
Llegué al mundo de la investigación después de casi diez años trabajando en otros sectores. Cuando acabé mi primer máster, justo cuando comenzaba la crisis, no sabía muy bien qué hacer: había muchas cosas que me interesaban. Aunque realmente empecé mi carrera en el mundo de la investigación, pero en un campo que no me llegó a interesar mucho. Yo quería incluir aspectos sociales en mi trabajo, y en aquél entonces la investigación en el lugar en que me encontraba estaba circunscrita a las ciencias naturales. Tras varios años y algunos reveses fui dándome cuenta de qué era eso que me interesaba, y decidí probar suerte.

¿Ha sido fácil?
No. Han sido unos años de gran esfuerzo dando forma a mi investigación, acrecentado por la necesidad constante de búsqueda de financiación, que ha hecho difícil el poder centrarme en mi línea de investigación y avanzar más rápidamente. Lo peor ha sido el sentir que iba “con retraso”. Pero también han sido años de gran aprendizaje, y el no haberme podido dedicar “solo” a mi investigación me ha hecho aprender muchas cosas, abrirme a nuevos campos, y también ha dado forma a mis temas de estudio.

El año pasado publicaste junto a otros autores el estudio Impactos positivos de los huertos urbanos en la ciudad de Madrid. ¿Podrías contarnos brevemente cómo los huertos urbanos contribuyen a reducir el impacto de las ciudades sobre el cambio climático?
Nuestro estudio se orienta a cómo los huertos urbanos, como lugar de encuentro e intercambio, donde algunas personas ya llevan consigo una gran conciencia ecologista y social, tienen una función de catálisis de hábitos pro-ambientales. Es decir, para las personas – concienciadas o no – que participan en un huerto urbano, resultaría más fácil adoptar hábitos que reducen su huella de carbono. La razón sería el componente aglutinador del huerto urbano, su capacidad para crear y fortalecer vínculos sociales. Además, son espacios centrados en la producción de alimentos, por lo que la reflexión en torno a cómo se producen y consumen aparece con más facilidad. Pero esto es nuestra interpretación de lo que hemos visto en la ciudad de Madrid. Esto que hemos visto es que la huella de carbono de la alimentación de las personas que participan en huertos urbanos es casi un 10% inferior a la media, lo cual es significativo.

Es decir, ¿es posible mitigar el impacto del cambio climático transformando los hábitos personales de la ciudadanía?
Bajo mi punto de vista los hábitos de la ciudadanía son indispensables. Claro que los cambios necesarios son a gran escala y estructurales, y se necesita la acción de gobiernos, grandes compañías, etc. Pero al final todas y todos somos personas. Es decir, esas personas que están en el gobierno, las instituciones internacionales o las empresas, si no están concienciadas del problema que tenemos y convencidas de querer y poder hacer algo frente a ello, no van a actuar. Por otro lado, si la ciudadanía no acepta y reclama cambios en los sistemas de producción y consumo, cualquier medida que venga “de arriba” va a tardar mucho en llegar, porque al fin y al cabo los mandatos electorales son de cuatro-cinco años, y los programas electorales se escriben pensando en lo que más llama la atención en las urnas. Sin hablar del impacto que tiene la suma de millones de pequeñas acciones.

En el estudio mencionado, se calcularon las emisiones anuales asociadas a las categorías alimentarias consumidas de media por la ciudadanía analizando los datos de consumo de la Comunidad de Madrid. Según los resultados del análisis, el 63% de las emisiones de GEI la dieta de la ciudadanía madrileña corresponde al consumo de alimentos de origen animal ¿Urgen cambios en nuestra dieta para disminuir la emisión de GEI?
Bajo mi punto de vista, sí. Hay algunas personas que dicen que otros sectores son más importantes, porque emiten más gases de efecto invernadero. Pero lo que sabemos es que frente al cambio climático no hay una sola medida, que hay que ponerlas todas en marcha a la vez, y que cambios en los modos de consumo que reduzcan nuestra huella de carbono son indispensables para evitar las peores consecuencias del cambio climático. Y, entre los hábitos de consumo, cómo nos alimentamos tiene un gran peso en nuestra huella de carbono. Además, es una medida que tiene importantes efectos beneficiosos para la salud humana, por lo que es una medida totalmente eficaz, con “cero riesgo” y “win-win”.

¿Crees que se está divulgando bien la necesidad de incorporar cambios en nuestro consumo para frenar los efectos del cambio climático?
Creo que no. Hay gente que divulga, lo hace muy bien, y tiene impacto en las personas a las que llega. Pero no hay un discurso mayoritario por parte de las instituciones y los medios de comunicación – que son quienes más llegan a la población – que haga reflexionar sobre el impacto de nuestro consumo y de la necesidad de realizar cambios importantes.

¿Hay menos mujeres que hombres investigando el impacto de la alimentación en el cambio climático o es que se les da menos visibilidad?
Sospecho que es la segunda opción, no solo en esa área de investigación sino en general en la mayoría de campos. Al fin y al cabo la investigación ha sido un terreno muy masculinizado hasta hace algunos años, y esa situación pasada sigue favoreciendo a los hombres que entran en el mundo de la investigación ahora. Tratar con ellos es más fácil para “sus iguales”, reciben más atención, y, por tanto, más visibilidad. Además, desde que son niños los hombres aprenden a mostrarse y ocupar espacio, mientras las mujeres aprenden lo contrario. Y luego está la “auto-discriminación”: a menudo son las mujeres quienes renuncian a tener una mayor visibilidad por pensar que no les corresponde o por temor a “no estar a la altura”.

¿Por qué es necesaria la celebración de un Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia?
Precisamente para romper esa tendencia, para que las niñas aprendan que pueden dedicarse a lo que quieran, y para reivindicar el papel histórico de la mujer en la ciencia. Pese a las múltiples barreras que las mujeres han tenido – y seguimos teniendo – para realizar su trabajo en las ciencias, las artes y cualquier otro dominio con reconocimiento social, ha habido y hay mujeres haciendo trabajos excepcionales. Y es que no son mujeres excepcionales, simplemente son MUJERES.

¿Qué mensaje te gustaría mandarles a las jóvenes que están todavía en el instituto o cursando carreras universitarias?
Que no tengan miedo a equivocarse ni se preocupen por lo que digan o puedan pensar las personas a su alrededor.

¿A qué dos mujeres que trabajen investigando el impacto de la alimentación en el cambio climático nominarías para que fueran entrevistadas en este blog?
A Ana Iglesias y a María José Sanz.

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Entrevista a Sonia Roig

A menudo, cuando hablamos de mujeres científicas o investigadoras, nos viene a la cabeza una mujer con gafas de laboratorio, bata y trabajando con probetas. Pero la ciencia es mucho más que lo que se cuece dentro de un laboratorio, y alberga también a numerosas mujeres que trabajan en el ámbito agro-forestal. Sonia Roig es una de ellas. Doctora Ingeniera de Montes y profesora de Selvicultura y Repoblaciones forestales en el Departamento de Sistemas y Recursos Naturales de la Universidad Politécnica de Madrid, ha sido profesora de Selvicultura y Pascicultura en la Universidad de Valladolid e investigadora en el Centro de Investigación Forestal del INIA. Su actividad investigadora se centra en el análisis de la dinámica, funcionamiento y producción de bienes y servicios de los sistemas silvopastorales, con especial hincapié en los productos forestales no maderables y en medios mediterráneos. Además, es la actual Presidenta de la Sociedad Española para el Estudio de los Pastos y Tesorera de la Plataforma por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo.

¿Cómo nació tu vocación agro-forestal? ¿Siempre quisiste estudiar ingeniería de montes?

Creo que mi caso es bastante común… No tengo una tradición familiar en este campo, pero cuando estudiaba secundaria (nuestro BUP) tenía claro que me gustaban las ciencias naturales pero también me gustaba el campo de las matemáticas, física y química, lo que me dirigía hacia las ingenierías. Me alegré mucho cuando supe que existía la Ingeniería de Montes que aunaba los dos campos…y me lancé a ello. Pese a algunos lógicos desencantos con el plan de estudios, siempre he estado muy contenta con la elección de mis estudios, mucho más con la especialización que he ido desarrollando en los últimos años de carrera universitaria y en el doctorado. Al hecho de trabajar en el medio rural y los ecosistemas forestales y naturales, la orientación de la ingeniería incorpora la idea de la gestión, de la eficiencia del uso de los recursos, la consecución de objetivos sociales y la búsqueda de soluciones a problemas de hoy, ¡apasionante!

¿Qué te llevó a realizar el doctorado y trabajar hoy en docencia e investigación?

La idea de trabajar en docencia (de cualquier ciclo) me había atraído mucho desde siempre. Además, desde tercer curso de la ingeniería de montes ya me acerqué al mundo de la investigación a través de mi trabajo fin de carrera, en este caso, sobre paleobotánica; me gustó mucho el ambiente del grupo de investigación, la forma de trabajo y el amplísimo campo de estudio que teníamos por delante. En los últimos años de carrera me encontré con las materias de Pascicultura y Selvicultura, en concreto, con el “universo” de los pastos y su gestión, y fue en esta línea donde decidí solicitar una beca de formación de profesorado universitario y desarrollar mi tesis doctoral. He trabajado en varios centros docentes y de investigación y estoy muy satisfecha con mi situación actual que combina la labor de formación de -espero!- buenos profesionales, a la vez que permite desarrollar algunos interesantes proyectos de investigación y aportar resultados que permitan avanzar en el conocimiento sobre los sistemas agroforestales y a mejorar la propia docencia. Como a tantos y tantos investigadores y docentes, nos falta, eso sí, tiempo y recursos para cumplir tantos objetivos que nos marcamos…

Habitualmente se identifica la ingeniería de montes como una carrera “de hombres”. ¿Sigue siendo así?

Hace años hicimos un pequeño análisis sobre este tema en la ingeniería de montes. Analizando el caso de la escuela MONTES-UPM (la única en España hasta mediados de los años 90) vimos que esta titulación ha evolucionado como otras ingenierías similares. En 1846 se inaugura la Escuela de Montes y no es hasta 1969 cuando se gradúan las primeras ingenieras de montes; desde entonces el porcentaje de mujeres ha subido hasta el 30% de egresados en los años 90, 40% a principios de los 2000. Actualmente el número de alumnas va descendiendo y en clase del Grado en Ingeniería Forestal tenemos un 20% de mujeres. Afortunadamente en otra de nuestras titulaciones, en el Grado en Ingeniería del Medio Natural, el porcentaje es mayor; en el global de la escuela estaremos en el 35% de alumnas. Esto me parece preocupante, como un pequeño retroceso ante las cifras anteriores… Espero que podamos revertir la situación. En cualquier caso, las profesionales de la ingeniería de montes y de la ingeniería forestal están presentes por toda España y en todos los campos del sector, en la docencia e investigación, en las administraciones públicas, en las empresas, etc… dando ejemplo de una buena formación y capacidad de trabajo y gestión del medio forestal.

Hay varios estudios a nivel europeo de la situación de las mujeres en el sector forestal; la FAO señala que el porcentaje de mujeres forestales en la cuenca mediterránea, sobre todo en España y Portugal es muy superior a la de otros países europeos, en todos los niveles (quizá porque aquí no nos planteamos dejar de trabajar ante la llegada de los hijos dada la situación económica?). Por último, en el campo de la investigación y siguiendo el ejemplo de otras asociaciones, hay que destacar el análisis de los informes que la Sociedad Española de Pastos y la Sociedad Española de Ciencias Forestales hicieron en 2018 sobre la situación de la mujer en estas sociedades científicas, con buenas perspectivas.

Cuando pensamos en ingenieros/as de montes, no solemos relacionarles con el pastoralismo, ¿cuál es la relación entre esta profesión y la ganadería extensiva?

En realidad la formación en pascicultura, pastoralismo y sistemas silvopastorales en los estudios de las ingenierías de montes y forestales ha sido tradicionalmente muy importante. La gestión de los terrenos forestales y montes y la obtención de bienes y servicios necesarios para la sociedad (servicios de abastecimiento, de funciones de regulación y socio-culturales) supone la gestión de muy diversas formaciones vegetales y ecosistemas. Estos sistemas incluyen formaciones arbóreas, arbustivas, herbáceas…con relaciones muy diversas y complejas entre sí y además, y en lo que nos interesa hoy, son el hábitat de poblaciones de animales silvestres y un interesante recurso para los animales domésticos; su gestión debe basarse en un conocimiento profundo de la dinámica y funcionamiento de los sistemas, de su estructura, de los factores condicionantes, etc. y el desarrollo de técnicas y herramientas adecuadas. Es decir, gran parte de los montes españoles no son sólo bosques o formaciones arboladas y la presencia del pastoreo de animales silvestres o domésticos (ganadería extensiva) está presente en más del 75% de los terrenos forestales, de ahí que estas materias de pascicultura o pastoralismo han estado presentes en todos los planes de estudio de la titulación en todas las escuelas españolas, e incluso, se ha desarrollado una potente línea de trabajo e investigación en estas materias en el sector forestal a través de distintos equipos de trabajo. El pastoralismo se ha asociado, además, a aspectos tradicionalmente “forestales” como su interés en la multiproducción de los montes, la prevención de incendios, la conservación de hábitats, etc. Sinceramente, creo que la ingeniería de montes proporciona una visión integral muy interesante de la gestión pastoral ya que es muy consciente de su complejidad, de la necesidad de trabajar con poblaciones animales, con muy distintas formaciones vegetales, a distintas escalas temporales y espaciales… Déjame presumir un poco más…algunos de los textos docentes y materiales didácticos de referencia sobre el tema se han desarrollado en escuelas forestales..creo que es para estar orgullosos.

Recuerdo que cuando estudiaba, en la asignatura de agronomía siempre hacían especial hincapié en que la dehesa, el sistema silvopastoral por excelencia de nuestra Península Ibérica, es el agroecosistema más sostenible del mundo. ¿Es verdad? ¿Por qué?

En las últimas décadas la dehesa se ha erigido como el mejor ejemplo de sistemas agrosilvopastorales ancestrales, máximo en diversidad y garantes de la sostenibilidad de los aprovechamientos y del sistema en sí. Creo que es un magnífico ejemplo, muy extenso, que ha logrado, además, explicar muy bien su origen, su funcionamiento y los productos y servicios que proporciona a la sociedad, a la vez que ha llamado la atención sobre la problemática actual y amenazas futuras. Pero nuestro país tiene un amplísimo catálogo de sistemas agrosilvopastorales de características similares: otros tipos de dehesas (ej. las dehesas boyales de montaña que están casi desaparecidas), los sistemas de valles cantábricos y pirenaicos, los soutos gallegos, mosaicos con matorrales y cultivos, etc… En general, estos sistemas agroforestales muestran las mismas características que valoramos en la dehesa tradicional de encina y alcornoque: orientación hacia la multifuncionalidad y multiproducción, su presencia en medios muy difíciles (suelos pobres y climas rigurosos que impiden la especialización de una única producción), la presencia de poblaciones humanas desde hace cientos de miles de años…Todo esto ha hecho que se hayan desarrollado técnicas de manejo y gestión de la vegetación y de gestión del pastoreo de ganado doméstico a lo largo de milenios que han permitido cubrir todas las necesidades de la población (alimentación, energía, materiales de construcción, agua,..) a partir de medios muy difíciles y diversos, muy poco productivos y de forma sostenible y eficiente. Se dice que la dehesa tiene una antigüedad reconocida de 1000 años, pero en realidad la dehesa y el resto de sistemas agrosilvopastorales y sus técnicas de gestión son mucho más antiguos, son herederos de las rutinas de pastoreo de las grandes manadas de herbívoros silvestres del Pleistoceno, y se han especializado a través de todo el Holoceno con una presencia humana constante en el territorio. Su persistencia hasta nuestros días con los niveles de complejidad y biodiversidad actuales (gracias a esa multitud de pequeñas perturbaciones -pastoreo, cultivo, cortas, quemas…- en un variado mosaico de formaciones vegetales y climas, suelos y relieve complejo) son la principal prueba y garantía de su sostenibilidad. Queda mucho trabajo, eso sí, para analizar cómo los actuales cambios en clima y en gestión (uso del suelo, demandas de la sociedad, etc.) están cambiando las reglas del juego y pueden condicionar el futuro de estos sistemas.

¿Por qué es tan importante la ganadería extensiva para conservar la biodiversidad?

Sonia Roig (izda.) junto a representantes de ganaderas en red (centro) y Olivia Barrantes (dcha. Universidad de Zaragoza, SEEP) durante la 57ª Reunión Científica de la SEP y III Congreso Nacional de Vías Pecuarias y Trashumancia, celebrado en Teruel en 2018.

Me gusta mucho la explicación que da Carlos Ferrer (El primate agricultor, Ferrer, 2016) del origen de la ganadería extensiva y del papel que ha tenido esta actividad en el desarrollo de las poblaciones y culturas humanas. La ganadería extensiva se desarrolla por nuestros antepasados a partir del conocimiento de la etología de los animales silvestres, como forma de almacenar la carne in vivo y garantizando el suministro a lo largo del año de forma muy eficiente, “copiando” y manteniendo un potente factor director, creando perturbaciones de baja intensidad en los ecosistemas. La presencia de animales pastantes ha sido una constante en el modelado de nuestros ecosistemas y paisajes, y fenómenos como la coevolución ligan la existencia e interacción de determinadas especies o variedades vegetales y animales. La pequeña perturbación que constituye el pastoreo (consumo de partes de plantas, selección de especies, reducción de biomasa, apertura de huecos en el tapiz vegetal, transporte de fertilidad,…) a distintas escalas temporales (ej. pastoreo en determinados momentos del año) y espaciales (movimiento del ganado en busca de los pastos de mejor calidad y fenología adecuada, actuaciones a distintas escalas…) provoca niveles máximos de diversidad a todas las escalas y niveles, siempre y cuando esta actividad se realice dentro de los rangos admisibles. Hay muchos estudios disponibles hoy en día que asocian el pastoreo y las formaciones de pastos a estos máximos de los distintos índices de diversidad y, además, a la dispersión de determinadas especies, a la conectividad de las formaciones vegetales y poblaciones animales, a la conservación de especies y formaciones protegidas,… El pastoreo contribuye a mantener estos paisajes nuestros en mosaico, complejos, dinámicos, con buena “salud” funcional, bien conectados y resilientes ante los futuros cambios que puedan llegar.

¿Es el pastoralismo una herramienta para la conservación de los bosques mediterráneos?

¡Por supuesto! Aunque yo diría que es fundamental para la conservación de los montes mediterráneos, dado que, como veíamos antes, nuestros sistemas forestales son muy complejos y no son sólo masas arboladas o bosques. El pastoreo ha sido uno de los principales factores de modelado de nuestros sistemas forestales actuales (de todo nuestro medio rural!) y debe ser incluido en cualquier análisis de la situación actual desde el origen de nuestros paisajes, sobre el momento presente y las estrategias de gestión para el futuro. Y no hablo sólo de una filosofía general, que es muy importante para una estrategia general, sino que esta herramienta es imprescindible para cubrir compromisos muy concretos. Por ejemplo, como país tenemos la obligación de conservar una superficie mínima de determinados tipos de hábitats de interés comunitario, algunos de los cuales, algunos tipos de pastos herbáceos, necesitan un nivel mínimo de pastoreo para su mantenimiento. Pero además, el pastoralismo no es sólo una herramienta para la conservación de estos sistemas, paisajes y hábitats. Si empleamos la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como referencia, muchos de estos 17 ODS están relacionados con la gestión de nuestros territorios rurales, forestales y sistemas agrosilvopastorales (fin de la pobreza, hambre cero, agua limpia, producción de agua, producción responsable, acción por el clima, vida de los ecosistemas terrestres, etc…) y con herramientas como la del pastoralismo, entre otras.

¿Qué sería de los ecosistemas Mediterráneos sin la ganadería extensiva?

Bueno, creo que ya hemos comentado antes la importancia de la ganadería extensiva para la gestión de nuestros ecosistemas… tanto porque el pastoreo se encuentra en el origen de nuestros actuales paisajes y sistemas y ha sido una de las fuerzas modeladoras de la situación actual, como porque constituye una herramienta muy eficiente en la gestión actual para conseguir todos los objetivos que nos propongamos como Sociedad. Sin el pastoreo de la ganadería extensiva (dirigido, con animales domésticos) o con animales silvestres (controlado en menor medida a través de cerramientos, puntos de atracción, etc.) nuestros sistemas serían otros muy distintos… El pastoreo es una pieza clave en multitud de procesos actuales: en la producción de bienes directos, en los ciclos biogeoquímicos, en la conservación de especies y hábitats, en el mantenimiento de los niveles de biodiversidad, en el mantenimiento de los niveles de fertilidad, en la captura de carbono, en la conectividad de formaciones vegetales y poblaciones animales, en el mantenimiento de una imprescindible actividad socioeconómica en el medio rural, etc… así que es difícil imaginar un mundo mediterráneo sin animales pastantes ni pastos. Casi como una “Primavera silenciosa” (Rachel Carson, 1962), no me hago una idea del impacto de la desaparición del pastoreo en nuestros ecosistemas. Bien es verdad que hay una tendencia actual a fomentar el pastoreo de animales silvestres, que puedan retomar esta función, aunque con grandes inconvenientes: dificultades de control del pastoreo, enorme pérdida de diversidad en razas domésticas, simplificación de los aprovechamientos, enorme pérdida del patrimonio cultural, de conocimientos sobre el manejo del ganado y uso de los recursos, etc…

En los últimos años hemos visto como aumentan los daños provocados por los incendios forestales. Las devastadoras consecuencias de estos fuegos, ¿se deben en parte a la disminución del pastoreo?

Sonia Roig (dcha.) durante la jornada sobre ganadería extensiva y adaptación al cambio climático del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, celebrada en Madrid el 11 de mayo de 2017.

El problema de los incendios forestales es un problema muy complejo con muchas causas a tener en cuenta en su análisis. El fuego, ya sabemos, es un elemento natural en nuestros ecosistemas, que además ha sido una herramienta de gestión de las poblaciones humanas. Los cambios actuales en la frecuencia y severidad de los incendios forestales están influidos por muchos factores: cambios de uso del suelo, despoblación y disminución de los aprovechamientos forestales, ganaderos y agrícolas, nuevas urbanizaciones, mayor eficiencia en la extinción de pequeños incendios, cambio climático, etc… No podemos hacer un análisis completo, pero evidentemente el pastoreo de la ganadería extensiva, combinado con otras técnicas, tiene un papel clave en la gestión de la vegetación, de los combustibles en el incendio forestal. El consumo de pastos herbáceos, arbustivos y arbolados (bajo copas) por parte de los fitófagos (ganadería extensiva o fauna silvestre) hace disminuir la biomasa vegetal en los montes y la “carga” de combustible, reduciendo la severidad de los posibles incendios forestales y dificultando su propagación. Una vez más, el pastoreo se destaca como es una potente herramienta de gestión del paisaje que habrá que planificar en la lucha contra los incendios forestales, si no a gran escala, al menos, en elementos clave o sensibles (ej. el exitoso programa de la Red de Áreas Pasto-Cortafuegos de Andalucía que debería extenderse a más territorios con el apoyo de las administraciones y de la Sociedad).

¿En qué proyectos de investigación te encuentras trabajando actualmente?

Estoy participando en algunos proyectos de investigación en temas relacionados con la gestión de las masas silvopastorales que buscan, por un lado, caracterizar el funcionamiento de éstas y analizar su reacción a cambios de uso o a tratamientos selvícolas. Estos tratamientos pretenden diversificar la estructura forestal y garantizar la conservación y regeneración del ecosistema a través de la selección de indicadores de gestión sostenible. Por otro lado, hay un par de tesis en marcha que se están centrando en analizar los distintos servicios de los ecosistemas pastorales, la compatibilización de éstos y las diferencias en las preferencias y valoración de la sociedad en varias zonas geográficas (ej. en distintos países de la cuenca Mediterránea) de los mismos. Eso en lo que a mí respecta, pero me gustaría animar a todos a hacer una revisión de los principales resultados de las líneas de trabajo sobre pastos, muchas de ellas apasionantes, que se están desarrollando en nuestro país para avanzar en conseguir toda esa potencialidad del pastoralismo de la que hablábamos. ¿Cómo? Entrad en seepastos.es y revisad nuestra revista Pastos o las actas de nuestras reuniones científicas para que os hagáis una idea de la cantidad de información de calidad que se ha generado sobre el tema.

 ¿Qué les dirías a las niñas de hoy para que se animen a estudiar los sistemas silvopastorales y se conviertan en tus alumnas en un futuro próximo?

A las niñas, que tengan por seguro que son capaces de cualquier cosa, y que es muy importante que se preparen, que estudien y que se conviertan en actrices protagonistas de la gestión del mundo rural y de nuestros ecosistemas, nuestra diversidad y nuestro extensísimo y rico patrimonio. Toda nuestra civilización y cultura se asienta sobre nuestro territorio, rural, en su mayor parte, de ahí su importancia, así que nuestras niñas hoy, gestoras de sistemas silvopastorales en el medio plazo, deberán estar presentes en la toma de decisiones sobre nuestro futuro y nuestros ecosistemas. Es una labor esencial y, además, una de las profesiones más atractivas y satisfactorias que conozco (coincido contigo, ¿no?, ¡a disfrutarla!)

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Entrevista en La Ventana de Aragón (Cadena SER)

Ayer, con motivo del Día Internacional de la Mujer Rural, me entrevistaron en el programa La Ventana de Aragón, de la Cadena SER, donde estuve conversando con Toño Ruesta sobre las mujeres rurales. En el mismo programa entrevistaron también sobre el mismo tema a otra veterinaria, Eva Creus, dedicada a la jardinería terapéutica. Podéis escuchar el podcast completo aquí 🙂

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El país de Berto Uría: Entrevista a un abeyeiro

Hace 4 años que conocí a Berto Uría en un encuentro sobre trashumancia en Cuacos de Yuste. Desde entonces no he dejado de seguirle la pista, ni a él ni a sus proyectos, ni puedo dejar de admirarle. Apicultor asturiano, transmite como nadie su pasión hacia las abejas y hacia su pueblo. Y no solo lo transmite, sino que lucha a diario para mantener vivo el medio rural y el ecosistema en el que vive. Aunque se crió en Oviedo, decidió dejar la ciudad para irse a vivir a  la raya entre Ibias y Negueira de Muñiz, de donde se fue su padre. Y allí, en algún lugar entre Asturias y Galicia, decidió ponerse a criar abejas, a reconstruir cortinos, y a seguir dando vida a uno de los paisajes más hermosos de nuestra Península Ibérica, evitando la extinción no solo de su patrimonio paisajístico, sino también del cultural y lingüístico, empleando siempre que puede la lengua asturiana. Así nació Miel de Outurelos. Y desde los mágicos paisajes de Ibias, ha decidido poner en marcha su último proyecto, El País del abeyeiro, un libro que nos traslada hasta “paisajes recónditos entre aldeas diminutas, que sueña con poner en valor el mundo rural”. Un libro que apuesta por poner en valor nuestro medio rural y “dar una visión global del paisaje para que el lector vuelva a pensar en él y a recordar todos los motivos que tiene para quererlo y defenderlo”. Para financiar El País del abeyeiro, sus autores han iniciado una campaña de crowdfunding en Verkami

¿Por qué decidiste ser apicultor?

Siempre me gustaron las abejas, trabajar con ellas fue mi excusa para volver al pueblo y vivir en medio de la naturaleza. El objetivo en la vida de toda persona es buscar la felicidad y yo la encontré entre abejas, árboles y montañas.

¿Cómo empezaste? ¿Fue fácil?

Empecé con nueve colmenas y tenía 50 cuando me empecé a dedicar profesionalmente a ello. No fue fácil, tuve que empezar de cero y cuando empiezas a producir nadie conoce lo que haces. Tienes que hacerte un nombre, para que poco a poco, la gente quiera probar lo que produces.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

La satisfacción personal de hacer lo que me gusta de la manera que creo más honesta para los animales y para conmigo mismo. Disfruto la libertad de decidir en qué empleo mis horas y mis esfuerzos. Es muy placentero dirigir tú día a día y sentir cuando paseas que estás poniendo un granito de arena para conservar y recuperar los paisajes que vieron nacer a tus antepasados.

¿Cuánta gente vive en tu aldea?

Todos los días del año dos personas y otros cinco vamos y venimos de aquí para allá. Tengo 37 años y soy el más joven de mi pueblo lo cual es bastante preocupante.

¿Por qué nos cuesta tanto ver las oportunidades que brinda el medio rural?

Porque no nos lo ponen fácil. No somos ciudadanos de segunda pero nos tratan como si lo fuésemos. Cierran las escuelas rurales, desde mi casa, hay 60 kilómetros hasta el hospital más cercano y tienes que ir andando 5 kilómetros hasta el transporte público que pasa una vez al día. Para alguien que quiera empezar es más difícil porque en estas zonas no hay suelo industrial ni un polígono donde puedan alojarse talleres de artesanos, con lo cual, estás a expensas de que alguien quiera venderte o alquilarte algo y no siempre puedes encontrarlo. Digamos que el día a día no es tan bucólico como nos lo pintan pero el esfuerzo merece la pena.

¿Hemos olvidado que somos parte de la naturaleza?

Siento que la gente no es consciente de que las ciudades dependen y viven de lo que se produce fuera de ellas. Dejamos con nuestra compra diaria que se extingan las razas autóctonas que habitan desde siempre nuestros valles y vamos a buscar fuentes de proteína a la Cordillera de los Andes en forma de quinoa. Estamos agotando los recursos naturales de otras zonas del mundo y dejamos que nuestros recursos únicos y ancestrales se pierdan. ¡Es de locos!, la comida viaja en barcos y mucha gente tiene que hacerlo en patera.

Háblanos de tu miel, de tus abejas, de los osos…

Las abejas producen la miel, yo las cuido y recolecto los excedentes anuales de miel y polen que son capaces de producir.  Digo esto porque no alimento a mis colmenas, el resultado es que produces una menor cantidad de miel, pero lo que obtienes es 100% lo que dices vender. Si quieres producir algo natural, debes respetar el ciclo biológico del animal y no alterar su entorno.

En cuanto al oso, él estaba aquí antes que yo. Casi todos los años tengo pérdidas causadas por el oso, a veces las medidas de protección que uso fallan y el animal consigue entrar al colmenar y llenarse la barriga. Sólo obedece al mismo instinto primario que tenemos todos, el de comer para sobrevivir.

Uno de los proyectos que has desarrollado que más me gusta es el de recuperación de un cortín, ¿podrías contarnos qué es un cortín y en qué consiste este acuerdo de custodia del territorio?

Un “cortín” es un cilindro de piedra seca hecho siglos atrás por la gente que poblaba estos valles para proteger a las colmenas del ataque del oso. Hoy, la inmensa mayoría están abandonados y cubiertos de vegetación. Lo que yo hice fue simplemente reconstruir uno y lo que hago en mí día a día es tratar de ponerlos en valor y seguir recuperándolos. La fórmula que usé fue realizar un acuerdo de “Custodia del Territorio” junto al propietario, Jaime Peña, estableciendo como garantes del mismo a la Asociación de Ciencias Ambientales y al Foro Asturias Sostenible.

¿Por qué El País del abeyeiro?

Es en realidad un acto de rebeldía, un intento -espero efectivo- de que la gente vuelva a mirar a sus paisajes con el cariño que nos transmitieron nuestros mayores. Nuestros entornos rurales relatan nuestro pasado y dejar abandonadas comarcas enteras es tanto como dejar desaparecer el trabajo de miles de personas desde hace siglos.

En mi zona cada vez hay más incendios y menos gente. La solución para que el monte deje de arder no creo que pase por la Administración sino por un cambio en la mentalidad de la sociedad.

Esas fueron mis razones, mi intento de buscarles solución fue ponerme a escribir un libro sin ser escritor para intentar trasladar al que lo lea lo que a mí me hace valorar, respetar y querer cada paisaje.

El libro está ilustrado por Fernando Fueyo, del que tú mismo dices en tu web que creciste admirando sus dibujos de naturaleza, y al que consideras el mejor ilustrador de naturaleza. ¿Cómo surgió esa sinergia para elaborar este proyecto y cómo ha sido el trabajar con una persona a quien tanto admiras?

Está siendo estimulante. Le admiro desde niño porque siempre sentí que con su forma de dibujar conseguía plasmar la esencia de las cosas. Si yo quería escribir acerca de la sutileza de un brezo, nadie mejor que él -que además después de años de conversaciones me conoce tan bien-, podía plasmar mi paisaje en una acuarela.

En la web de Miel de Outurelos, cuentas como parte de la casa donde nacieron tus antepasados acabó cayéndose y tú estás trabajando para recuperarla. Y dices que “asentado en esos muros de siglos de antigüedad descansa un proyecto meditado y soñado”. ¿Puedes adelantarnos en qué consistirá tu próximo proyecto?

Estoy reconstruyendo parte de la casa en la que nacieron mis mayores para crear en ella un centro de trabajo visitable, una escuela taller a la que la gente que lo desee pueda venir a aprender el oficio y una especie de ecomuseo que me sirva para poner en valor la apicultura tradicional (cortinos, manejo natural). Básicamente, abrir mis puertas a la gente para que el que quiera conocer lo que estoy haciendo en este rincón de la Cordillera Cantábrica, pueda hacerlo.

¿Hay futuro sin abejas?

No hay futuro sin polinizadores, todos son necesarios. Muchos cuidamos a las abejas, pero, ¿quién cuida de las abejas solitarias, los abejorros, las mariposas por poner sólo tres ejemplos? Nos estamos cargando el equilibrio natural que existía en nuestros valles, ahora la agricultura y la ganadería tradicional están despareciendo y a en su lugar se generan prácticas intensivas y los barbechos y las lindes que antes coloreaban nuestros montes ya no existen.

¿Qué papel juegan las abejas en el ecosistema?

Las abejas “domésticas” son importantísimas para nuestros ecosistemas pero no los son más que el resto de polinizadores. Piensa que hay muchas flores que necesitan de otros insectos con lenguas más largas o de mayor o menor tamaño que el de una abeja melífera para polinizarse. Tener concentradas en un mismo espacio demasiadas colmenas, expulsa a estos polinizadores silvestres tan sumamente importantes. Como siempre, las cosas hay que hacerlas con cabeza, y de forma sostenible, así todo se parecerá algún día más a lo que queremos observar cuando nos detengamos en el camino y alcemos la mirada.

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Hablemos de la leche cruda…

EEl Govern de Cataluña ha aprobado un decreto que autoriza la venta directa de leche cruda de vaca, regulando su comercialización desde la producción directamente a las personas consumidoras, además de creando y regulando su Directorio. La polémica ha saltado en todas partes, y todos los medios se han precipitado a publicar artículos de opinión: desde National Geographic hasta blogs sobre veganismo han hablado del tema. Así que desde esta mallata, hemos querido hacer un artículo no de opinión, sino ‘multi-opinión’ entrevistando a muchas voces relacionadas con el sector y recogiendo opiniones que ya habían sido publicadas en algunas redes sociales, con el objetivo de dar otra perspectiva sobre la noticia.

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