Category: Ganadería Extensiva

Hablando de ganadería en el programa Punto de Fuga, de la Cadena SER

El pasado sábado Xuan Valladares, del Foro Asturias Sostenible, Celsa Peiteado de WWF y una servidora, estuvimos en el programa Punto de Fuga, de la Cadena SER, hablando del impacto de la ganadería. Destacamos que existen dos tipos de ganadería, la extensiva, con un efecto muy positivo en la biodiversidad, y la intensiva, con un impacto muy negativo en el medio ambiente.

En España tenemos un autoabastecimiento de porcino del 174%, es decir que producimos un 74% más de lo que podemos llegar a consumir. Sin embargo, cada vez tenemos más macroexplotaciones ganaderas, sobre todo de porcino y exportamos el excedente al lejano oriente.

Las macrogranjas son un nuevo modelo de explotación que rompe con la tradición ganadera y que tienen que ver con una forma de producción de carne intensiva e industrial en la que los miles de animales que tienen están en un espacio cerrado y los recursos que se utilizan vienen del exterior, según explica Lucía López, veterinaria y divulgadora desde el blog Mallata.

Este modelo de explotación provoca importantes impactos en el medio ambiente y en la vida de los animales. De hecho, ha sido censurado este verano por Naciones Unidas cuando recomendaba reducir el consumo de carne por la forma en la que se produce hoy. “Debemos tener en cuenta que cuando aparece una explotación porcina muchas veces es porque ha desaparecido una ganadería extensiva”, lo cual ya impacta en el medio ambiente ya que la ganadería extensiva mejora la biodiversidad aprovechando los recursos de la zona, explica López. Pero, además, López denuncia que “se produce una gran cantidad de purines, desperdicios de los animales, que se vierten en el medio ambiente sin un control exhaustivo de cómo se reparten en la tierra”, lo que provoca desequilibrios en el nitrógeno de algunas zonas de tierras o en acuíferos como los de Huesca.

En cuanto al impacto para los animales, éstos viven en un espacio cerrado y sin luz donde no puede desarrollar sus comportamientos naturales, aunque López asegura que en Europa “se ha avanzado mucho en materia de bienestar animal y hay muchos controles”. Aunque reconoce que “la ley es bastante permisiva” y sobre todo hay muy poco control en cuanto a la contaminación por el vertido de purines.

Las pequeñas explotaciones desaparecen

La asociación de agricultores y ganaderos que trabaja en red, Asturias Sostenible, denuncia “una hipertrofia en las pequeñas explotaciones en Asturias” porque, según cuenta su vicepresidente, Xuan Valladares, los modelos con menos cabezas de ganado por granja son mucho más positivos. La destrucción de las pequeñas explotaciones contribuye al fenómeno de la España vaciada. Si bien en la región no hay macrogranjas dada la complicada orografía, las explotaciones familiares tienen número de ganado muy superiores a los que había hace años, lo que “impide un tejido social suficientemente amplio en la zona”.

Xuan cuenta en experiencia de otros compañeros ganaderos que “da miedo cuando uno tiene sus 50 o 60 vacas y de repente se plantea que va a venir alguien al lado a poner 2.000 o 4.000 vacas”. Se preguntan cómo se puede gestionar todo eso, “se rompen los esquemas de la escala natural porque la agricultura y la ganadería son las actividades que más deterioran el planeta”. Pero Xuan insiste en que se deben manejar bien, de tal forma que contribuyan a mejorar los ecosistemas.

El vicepresidente de Asturias Sostenible denuncia que el modelo de las macrogranjas “hunde al pequeño granjero” haciendo imposible la competencia y, aunque eso no se valore en los números, hace que se pierda el tejido social, la cultura de los pueblos, sus tradiciones agropecuarias y “un tipo de vida que es irrecuperable”. La alternativa para esos pequeños agricultores y ganaderos es unirse para ganar fuerza, asegura.

Las políticas públicas no protegen la ganadería extensiva

La forma de producción tradicional de los rebaños pastando en el campo “protege superficies como los pastos o las dehesas que contribuyen a captar gases de efecto invernadero. Así lo explica Celsa Peiteado, de WWF. Además, esta ganadería “no compite con superficies dedicadas a la alimentación, aprovechan restos de rastrojos, de poda” y protegen las dehesas fertilizando el suelo.

La ganadería extensiva en su máxima expresión la representa la trashumancia, en la que los rebaños se trasladan a las zonas más cálidas y con recursos manteniendo las vías pecuarias naturales que conectan el territorio.

En el lado opuesto se encuentran las producciones intensivas de carne y leche de las macroexplotaciones ganaderas que están dejando fuera del mercado a los ganaderos extensivos y no respetan a los animales ni al medio ambiente. Peiteado alerta de que “la producción de carne low cost nos está haciendo perder estos rebaños y la única fuente de empleo que hay en muchas zonas de montaña”. En la llamada España vaciada se están creando macrogranjas “con la excusa de crear empleo y fijar población cuando en realidad no es así”, asegura.

Peiteado explica que las políticas públicas no están favoreciendo la ganadería extensiva. Al contrario, se está debatiendo la Política Agraria Común (PAC), que en España supone más de 6.000 millones de euros al año, “y en realidad esta política está orientada a favorecer producciones intensivas”, por ejemplo, de alfalfa y maíz, para alimentar la ganadería intensiva de las macrogranjas. Mientras que la ganadería extensiva se pierde, y con ella los valores naturales, gastronómicos y culturales.

El programa se puede escuchar aquí.

(Fuente: Las ‘macrogranjas’ destruyen la biodiversidad y el tejido social.)

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Mirando al suelo: las lombrices, creadoras de pasto

Da igual en que estación estemos, no cabe duda de que, a los humanos, nos gusta mirar al cielo. Quizás por eso tenemos la cabeza en las nubes y no actuamos como si tuviéramos los pies en el suelo. Quizás, si prestásemos más atención a lo que hay debajo de nuestros zapatos, seríamos más conscientes de nuestra realidad, puede ser, que así cuidásemos más de nuestros ecosistemas.

Tal vez, como miramos mucho al cielo, admiramos las aves que hay en él y luchamos por salvarlas. Es posible que, por eso, nunca hayamos admirado a las lombrices y desconozcamos la gran labor que desempeñan.

Muy a menudo, en este blog hablo de la importancia de la ganadería extensiva en la conservación de nuestros paisajes ibéricos. Pero, hasta hoy, nunca había hablado de la importancia de las lombrices en la conservación del pasto, porque sin lombrices, tampoco tendríamos esos paisajes que tanto admiramos.

La lombriz es un invertebrado que todo el mundo conoce, y a la vez es tan desconocido… Aristóteles dijo de ella que es “el intestino del mundo”, Darwin quedó admirado de la capacidad de este animal de formar humus y transportar suelo, y disfrutaba contando lombrices en su jardín, mientras que Cleopatra las declaró sagradas, pudiendo castigarse con la muerte el delito de matar a una lombriz. Nuestro Pedro Montserrat, uno de los más importantes ecólogos españoles, también las admiró y difundió sus bondades, destacó “la importancia organizadora a nivel paisajístico del contacto entre matas/hierbas con revitalización de las bacterias y lombrices. Mientras el bosque y los matorrales son micotróficos, con micorrizas que abrevian y aseguran la circulación trófica, el pasto con su orla herbácea ya exige las bacterias y lombrices”. Por lo tanto, ya era hora de dedicarles un post, porque sin ellas, nuestra ganadería de montaña, no sería esa conservadora de paisajes de la que tanto presumimos quienes defendemos la ganadería extensiva.

Jorge Domínguez, catedrático del grupo de ecología animal de la Universidad de Vigo, asegura en su artículo “El papel de las lombrices de tierra en la descomposición de la materia orgánica y el ciclo de nutrientes”, publicado en la Revista Ecosistemas en el año 2009, que “las lombrices de tierra representan la mayor biomasa animal en la mayoría de ecosistemas templados terrestres, y allí donde son abundantes pueden procesar a través de sus cuerpos hasta 250 toneladas del suelo al año por hectárea. Este inmenso trabajo influye de forma muy significativa en las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, y otorga a estos organismos un papel crucial en la modificación de la estructura del suelo, en la aceleración de la descomposición de la materia orgánica y del reciclado de nutrientes, que tiene a su vez efectos muy importantes sobre las comunidades vegetales que viven por encima de la superficie del suelo”.

Estos maravillosos animales tienen cinco pares de corazones, seis pares de riñones y no tienen pulmones, sino que respiran a través de la piel. Su cuerpo está formado por una serie de segmentos, o metámeros, separados por anillos visibles. En el primer segmento tienen la boca, con la que ingieren la materia orgánica que se encuentran conforme van cavando, aireando a su vez el suelo, y llegando a comer el 90% de su peso corporal en un día. En los metámeros de las lombrices  viven bacterias, y es precisamente esa simbiosis entre las lombrices y las bacterias que habitan en ellas lo que las hace tan beneficiosas para el suelo, ya que de esta manera consiguen una degradación parcial de la materia orgánica que consumen, realizando, tal y como apunta Montserrat, “unas funciones necesarias para mantener la fertilidad en la tierra y en los pastos”.

Las lombrices de tierra suben a la superficie para expulsar sus excreciones, acción que realizan aproximadamente cada 45 segundos, y lo hacen a través de su segmento final, en el cual se encuentra el ano, devolviendo de esta manera al suelo casi todo lo que ingiere, pero transformado en un abono orgánico de peculiares características que ayuda a incrementar la producción herbácea. Por lo tanto, podríamos decir que la lombriz es la jardinera de nuestros pastos naturales.

Sin embargo, determinadas prácticas derivadas de la agricultura intensiva, como el uso de fertilizantes o el laboreo excesivo, así como la contaminación del suelo por metales pesados o la lluvia ácida, afectan gravemente a las poblaciones de lombrices. Por lo que la falta de éstas puede significar también un problema de contaminación ambiental.

Así que miremos más allá de nuestros pies. Prestemos atención a las lombrices de tierra que, indirectamente, nos dan de comer, cuidan de nuestros paisajes y sanean nuestros suelos. Miremos más al suelo.

 

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Jornada en Zaragoza: Ganadería, regeneración de ecosistemas y cambio climático

El próximo lunes 17 de junio a partir de las 16.15 h. tendrá lugar en el Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza (IAMZ-CIHEAM) la jornada “Ganadería, regeneración de ecosistemas y cambio climático”, organizada por el IAMZ-CIHEAM junto con CERAI, aleJAB y Savory Network. La jornada comenzará con una charla introductoria al manejo holístico por Andrea Rodríguez (aleJAB), seguida por la conferencia de Allan Savory (con quien se conectará vía streaming a la gira que está realizando por la península ibérica. Se ofrecerá traducción simultánea al castellano) y posteriormente habrá una mesa redonda en la que participarán Jacob Scheltus (joven ganadero en Sierra Estronad, Santa Eulalia), Sergio Alierta (Finca Santa Lucía, Farlete) y Federico Fillat, (investigador, Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC) de Jaca).

El Manejo Holístico es un enfoque revolucionario para la toma de decisiones y el uso de herramientas de gestión, capaz de revertir los procesos de desertificación a gran escala y de mitigar el cambio climático con la captura de carbono atmosférico en los suelos de los pastizales. En este sistema una de las piezas clave es el uso del ganado, herramienta imprescindible para restaurar ecosistemas.

La entrada es libre hasta completar aforo.

La dirección del evento es:
Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza (IAMZ-CIHEAM)
Avenida Montañana 1005
50059 Zaragoza

Más información llamando al teléfono 976 716 000 o escribiendo un correo electrónico a iamz@iamz.ciheam.org

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La ganadería ecológica es beneficiosa para las aves

Noticia publicada originalmente en Divulga UNED el 3 de junio de 2019.

La ganadería ecológica tiene un impacto muy positivo en la biodiversidad, así lo confirma un estudio realizado por la Universidad de Helsinki y publicado en la revista científica PLOS ONE, según el cual, el número de aves en ambientes agrarios se ve aumentado en las proximidades de las granjas ecológicas. El estudio también recalca la importancia de las subvenciones destinadas a fomentar buenas prácticas ambientales en la agricultura, demostrando que éstas tienen un impacto positivo en la biodiversidad, según publica en un comunicado la Universidad finlandesa.

Las poblaciones de aves en zonas agrarias han disminuido en toda Europa. Con el objetivo de revertir esta situación, la Unión Europea, a través de la Política Agraria Común, ofrece ayudas para implementar medidas beneficiosas con el medio ambiente. A pesar de la gran cantidad de ayudas que se destinan al sector agrario, los efectos para la biodiversidad de estas subvenciones, han sido poco estudiados.

En este sentido, la investigadora del Departamento de Ciencias Agrarias de la Universidad de Helsinki, Irina Herzon, destaca que “las subvenciones en la agricultura constituyen una porción sustancial del presupuesto de Unión Europea y son la forma más significante de mejorar las condiciones naturales. La financiación debería asignarse a medidas que beneficien al máximo la biodiversidad”.

Cabe señalar que la producción ecológica tiene como objetivo generar alimentos de origen animal sin emplear sustancias químicas artificiales ni organismos modificados genéticamente, estando muy limitado el empleo de antibióticos y otros fármacos para el tratamiento de enfermedades, y prohibido su uso como preventivos. Además, los animales disponen de acceso a pastos y pueden desarrollar los comportamientos naturales típicos de su especie, es decir, gozan de un mayor bienestar animal.

En el caso de Finlandia, la mayoría de las granjas ecológicas se dedican a la producción de vacuno y los animales tienen accesibilidad total al pasto durante los meses de verano. Debido a la presencia del ganado, y por consiguiente del estiércol que estos animales generan, sumado a la diversa vegetación que constituyen los pastizales, estas zonas se ven favorecidas con la presencia de multitud de insectos, que, a su vez, proveen de alimentación a las aves. En los resultados del estudio desarrollado por el equipo de Herzon, que está basado en los transectos de las aves llevados a cabo por Luomus y en datos regionales de ayudas agroambientales y climáticas, se refleja que las ganaderías ecológicas finlandesas resultan ser especialmente positivas para las aves insectívoras, especialmente para las poblaciones de golondrinas y estorninos.

Aleksi Lehikoinen, investigador de la Academia de Finlandia en el Centro de Historia Natural de Luomus, organización auspiciada por la Universidad de Helsinki, señala que “debido a las cifras decrecientes, la golondrina común y el avión han sido declaradas especies amenazadas en Finlandia, una situación que podría mejorar al incrementar la proporción de ganaderías ecológicas. Esto es algo en lo que todo el mundo puede influir a través de sus decisiones de compra diarias y favoreciendo la producción ecológica”.

Los responsables de la investigación inciden en la importancia de determinar la efectividad de las medidas requeridas por las ayudas agroambientales y climáticas concedidas a la granjas para poder mejorar la biodiversidad en las tierras destinadas a la agricultura de la manera más rentable posible gracias a medidas financiadas con fondos públicos.

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Innovación social en ganadería ecológica para revitalizar el medio rural

Artículo escrito por Diana Valero y Lucía López Marco y publicado en el número 35 de la Revista Agricultura Ecológica que edita la Sociedad Española de Agricultura Ecológica.

La ganadería extensiva [i] ha sido tradicionalmente una de las actividades que más población ha fijado en zonas rurales desfavorecidas de Europa y el Mediterráneo. Además, genera empleo y da forma y mantiene la mayoría de nuestros ecosistemas. Sin embargo, el aislamiento y la despoblación de estas zonas suponen la pérdida de dicha actividad y los paisajes asociados a la misma. Así, es necesaria la búsqueda de nuevas prácticas que garanticen su sostenibilidad económica y social.

En ese sentido, el proyecto europeo SIMRA (Innovación Social en Áreas Rurales Marginales) [ii] nos ofrece algunos ejemplos. Este proyecto, que busca progresar en la comprensión de la innovación social y la gobernanza innovadora en la agricultura, silvicultura y el desarrollo rural y en cómo impulsarlas en las zonas rurales desfavorecidas de Europa y del Mediterráneo, entiende la innovación social como “la reconfiguración de las prácticas sociales, en respuesta a los retos sociales, buscando mejorar el bienestar e incluyendo necesariamente el compromiso de los actores de la sociedad civil[iii].

Se trata por tanto de la búsqueda de nuevas formas de implicación de los propios habitantes del medio rural en proteger y mejorar la calidad de vida y hacer frente a los desafíos sociales que enfrentan las zonas rurales (despoblación y envejecimiento, conservación del medioambiente y los recursos naturales, creación de oportunidades de empleo, gobernanza de recursos comunes, etc.). En concreto, la innovación social destaca  como una estrategia para atender las necesidades de los grupos más vulnerables en las zonas rurales (mujeres, personas con capacidades distintas, migrantes, etc…), a la vez que se afrontan problemas ambientales o se proveen servicios que contribuyen al bienestar general. La integración y empoderamiento de personas de grupos vulnerables a través de su participación en las labores agrícolas, ganaderas y forestales, o la actualización de viejas tradiciones de gestión cooperativa de recursos comunes modernizadas gracias a los avances tecnológicos son solo algunas de las tendencias en innovación social que SIMRA ha identificado en las áreas rurales europeas.

SIMRA cuenta con una base de datos de ejemplos de innovación social, con más de 350 experiencias, entre las que destacan una decena de ejemplos de ganadería extensiva o pastoralismo. Son iniciativas que hablan además de conservación medioambiental, prevención de fuegos forestales, desarrollo local, emprendimiento, provisión de servicios e integración social involucrando a distintos tipos de actores (asociaciones de pastores, empresarios, universidades y centros de investigación,ONGs y gobiernos regionales y locales). Veamos algunos ejemplos:

  • MitBäuerinnenlernen – wachsen – leben

    Un niño interactúa con unos terneros en la granja donde le cuidan. Foto: Mit Bäuerinnen lernen – wachsen – leben

    son un grupo de ganaderas en extensivo y agricultoras de Tirol del Sur (Italia) que ofrecen servicios de cuidado de niños y ancianos en sus granjas, diversificando así sus ingresos a la vez que se fomenta la interacción de niños y ancianos con la naturaleza. De esta manera, la granja se expande como un lugar de enseñanza, alejándose de la educación clásica sobre el medio ambiente y la naturaleza hacia una integración directa con los recursos agrarios y la naturaleza como elementos de formación, estimulando la curiosidad de los niños en la formación y el desarrollo de su conciencia hacia los recursos ambientales, sostenibles y rurales. Además, esta iniciativa garantiza un servicio fundamental en una zona de montaña donde no hay gran disponibilidad de servicios.

  • La BêleSolution es una iniciativa francesa que ofrece a los parques empresariales un método alternativo a los cortacéspedes para el mantenimiento de espacios verdes, poniendo a su disposición un rebaño de ovejas. Así, se logra una gestión más sostenible de las zonas verdes de los parques empresariales, reduciendo la huella de carbono, la contaminación acústica, el uso de fitosanitarios y residuos verdes.Además la vigilancia del rebaño es realizadapor personas con discapacidad, contribuyendo a la inclusión social de un colectivo vulnerable.
  • Mantenimiento de un cortafuegoscon pastoreo dirigido. Foto: Gonzalo Palomo (Proyecto Mosaico)

    En España, el Proyecto Mosaico busca prevenir grandes incendios mediante la mejora de la gobernanza de las tierras comunales abandonadas en la provincia de Cáceres, promocionando prácticas y productos agrosilvopastorales gracias a la creación de una red participativa de nuevos administradores de tierras que agrupa a personas que se dedican a la agricultura y la ganadería, gobierno regional y municipios, y que, tras el éxito del primer año del proyecto, ha atraído el interés de nuevos organismos que se han unido a la red. Su objetivo es estimular, asesorar y consolidar iniciativas que generan tierras cultivadas, de pastoreo o extracción de productos forestales (cortafuegos productivos), para lo cual, el equipo lleva a cabo sesiones informativas, actuando como puente con las instituciones locales y regionales. Esta iniciativa alberga en su red a más de 150 proyectos que abarcan más de 20.000 hectáreas de tierra, cuyo adecuado manejo puede reducir el riesgo de incendios, a la vez que fija la población local y atrae a nuevos pobladores.

Estos son sólo algunos ejemplos que muestran que hay sitio para la innovación social en el ámbito de la ganadería ecológica, siendo una buena estrategia para la pervivencia de ganadería en zonas rurales frágiles mientras se contribuye al desarrollo local y social de las comunidades que viven en ellas.

Más información en la web www.simra-h2020.eu

[i] Entendemos ganadería ecológica como parte de la ganadería extensiva entendiendo que las consideraciones que se exigen para considerar a la ‘ganadería’ como ‘ecológica’ son muy variadas y se compadecen ampliamente con las de las “explotaciones ganaderas extensivas” tradicionales y con base en “pastos” como indica el Diccionario de Pascología de Carlos Ferrer Benimeli (2016)[i]. [Diccionario de Pascología. Madrid, España: Fundación Conde del Valle de Salazar, ETSI Montes, Forestal y Medio Natural.]

[ii]Proyecto financiado por el programa de investigación e innovación de la Unión Europea Horizonte2020 en virtud del acuerdo de subvención 677622.

[iii]Polman, N, Slee, W., Kluvánková, T., Dijkshoorn, M., Niknik, M.,Gezik, V., Soma. K. 2017. Classification of Social Innovations for Marginalised Rural Areas, Deliverable 2.1, Social Innovation in Marginalised Rural Areas (SIMRA). Disponible en: http://www.simra-h2020.eu/wp-content/uploads/2017/09/D2.1-Classification-of-SI-for-MRAs-in-the-target-region.pdf

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Mallata en Carne Cruda

Hoy he estado en la sección Notas de Campo, de María Sánchez en el programa de radio Carne Cruda. En la entrevista hablamos de Mallata.com, medio rural, ganadería extensiva… y he tenido la ocasión de aportar dos nuevas palabras para Almáciga 🙂 Podéis escuchar la entrevista aquí (a partir del minuto 53).

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Entrevista a Sonia Roig

A menudo, cuando hablamos de mujeres científicas o investigadoras, nos viene a la cabeza una mujer con gafas de laboratorio, bata y trabajando con probetas. Pero la ciencia es mucho más que lo que se cuece dentro de un laboratorio, y alberga también a numerosas mujeres que trabajan en el ámbito agro-forestal. Sonia Roig es una de ellas. Doctora Ingeniera de Montes y profesora de Selvicultura y Repoblaciones forestales en el Departamento de Sistemas y Recursos Naturales de la Universidad Politécnica de Madrid, ha sido profesora de Selvicultura y Pascicultura en la Universidad de Valladolid e investigadora en el Centro de Investigación Forestal del INIA. Su actividad investigadora se centra en el análisis de la dinámica, funcionamiento y producción de bienes y servicios de los sistemas silvopastorales, con especial hincapié en los productos forestales no maderables y en medios mediterráneos. Además, es la actual Presidenta de la Sociedad Española para el Estudio de los Pastos y Tesorera de la Plataforma por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo.

¿Cómo nació tu vocación agro-forestal? ¿Siempre quisiste estudiar ingeniería de montes?

Creo que mi caso es bastante común… No tengo una tradición familiar en este campo, pero cuando estudiaba secundaria (nuestro BUP) tenía claro que me gustaban las ciencias naturales pero también me gustaba el campo de las matemáticas, física y química, lo que me dirigía hacia las ingenierías. Me alegré mucho cuando supe que existía la Ingeniería de Montes que aunaba los dos campos…y me lancé a ello. Pese a algunos lógicos desencantos con el plan de estudios, siempre he estado muy contenta con la elección de mis estudios, mucho más con la especialización que he ido desarrollando en los últimos años de carrera universitaria y en el doctorado. Al hecho de trabajar en el medio rural y los ecosistemas forestales y naturales, la orientación de la ingeniería incorpora la idea de la gestión, de la eficiencia del uso de los recursos, la consecución de objetivos sociales y la búsqueda de soluciones a problemas de hoy, ¡apasionante!

¿Qué te llevó a realizar el doctorado y trabajar hoy en docencia e investigación?

La idea de trabajar en docencia (de cualquier ciclo) me había atraído mucho desde siempre. Además, desde tercer curso de la ingeniería de montes ya me acerqué al mundo de la investigación a través de mi trabajo fin de carrera, en este caso, sobre paleobotánica; me gustó mucho el ambiente del grupo de investigación, la forma de trabajo y el amplísimo campo de estudio que teníamos por delante. En los últimos años de carrera me encontré con las materias de Pascicultura y Selvicultura, en concreto, con el “universo” de los pastos y su gestión, y fue en esta línea donde decidí solicitar una beca de formación de profesorado universitario y desarrollar mi tesis doctoral. He trabajado en varios centros docentes y de investigación y estoy muy satisfecha con mi situación actual que combina la labor de formación de -espero!- buenos profesionales, a la vez que permite desarrollar algunos interesantes proyectos de investigación y aportar resultados que permitan avanzar en el conocimiento sobre los sistemas agroforestales y a mejorar la propia docencia. Como a tantos y tantos investigadores y docentes, nos falta, eso sí, tiempo y recursos para cumplir tantos objetivos que nos marcamos…

Habitualmente se identifica la ingeniería de montes como una carrera “de hombres”. ¿Sigue siendo así?

Hace años hicimos un pequeño análisis sobre este tema en la ingeniería de montes. Analizando el caso de la escuela MONTES-UPM (la única en España hasta mediados de los años 90) vimos que esta titulación ha evolucionado como otras ingenierías similares. En 1846 se inaugura la Escuela de Montes y no es hasta 1969 cuando se gradúan las primeras ingenieras de montes; desde entonces el porcentaje de mujeres ha subido hasta el 30% de egresados en los años 90, 40% a principios de los 2000. Actualmente el número de alumnas va descendiendo y en clase del Grado en Ingeniería Forestal tenemos un 20% de mujeres. Afortunadamente en otra de nuestras titulaciones, en el Grado en Ingeniería del Medio Natural, el porcentaje es mayor; en el global de la escuela estaremos en el 35% de alumnas. Esto me parece preocupante, como un pequeño retroceso ante las cifras anteriores… Espero que podamos revertir la situación. En cualquier caso, las profesionales de la ingeniería de montes y de la ingeniería forestal están presentes por toda España y en todos los campos del sector, en la docencia e investigación, en las administraciones públicas, en las empresas, etc… dando ejemplo de una buena formación y capacidad de trabajo y gestión del medio forestal.

Hay varios estudios a nivel europeo de la situación de las mujeres en el sector forestal; la FAO señala que el porcentaje de mujeres forestales en la cuenca mediterránea, sobre todo en España y Portugal es muy superior a la de otros países europeos, en todos los niveles (quizá porque aquí no nos planteamos dejar de trabajar ante la llegada de los hijos dada la situación económica?). Por último, en el campo de la investigación y siguiendo el ejemplo de otras asociaciones, hay que destacar el análisis de los informes que la Sociedad Española de Pastos y la Sociedad Española de Ciencias Forestales hicieron en 2018 sobre la situación de la mujer en estas sociedades científicas, con buenas perspectivas.

Cuando pensamos en ingenieros/as de montes, no solemos relacionarles con el pastoralismo, ¿cuál es la relación entre esta profesión y la ganadería extensiva?

En realidad la formación en pascicultura, pastoralismo y sistemas silvopastorales en los estudios de las ingenierías de montes y forestales ha sido tradicionalmente muy importante. La gestión de los terrenos forestales y montes y la obtención de bienes y servicios necesarios para la sociedad (servicios de abastecimiento, de funciones de regulación y socio-culturales) supone la gestión de muy diversas formaciones vegetales y ecosistemas. Estos sistemas incluyen formaciones arbóreas, arbustivas, herbáceas…con relaciones muy diversas y complejas entre sí y además, y en lo que nos interesa hoy, son el hábitat de poblaciones de animales silvestres y un interesante recurso para los animales domésticos; su gestión debe basarse en un conocimiento profundo de la dinámica y funcionamiento de los sistemas, de su estructura, de los factores condicionantes, etc. y el desarrollo de técnicas y herramientas adecuadas. Es decir, gran parte de los montes españoles no son sólo bosques o formaciones arboladas y la presencia del pastoreo de animales silvestres o domésticos (ganadería extensiva) está presente en más del 75% de los terrenos forestales, de ahí que estas materias de pascicultura o pastoralismo han estado presentes en todos los planes de estudio de la titulación en todas las escuelas españolas, e incluso, se ha desarrollado una potente línea de trabajo e investigación en estas materias en el sector forestal a través de distintos equipos de trabajo. El pastoralismo se ha asociado, además, a aspectos tradicionalmente “forestales” como su interés en la multiproducción de los montes, la prevención de incendios, la conservación de hábitats, etc. Sinceramente, creo que la ingeniería de montes proporciona una visión integral muy interesante de la gestión pastoral ya que es muy consciente de su complejidad, de la necesidad de trabajar con poblaciones animales, con muy distintas formaciones vegetales, a distintas escalas temporales y espaciales… Déjame presumir un poco más…algunos de los textos docentes y materiales didácticos de referencia sobre el tema se han desarrollado en escuelas forestales..creo que es para estar orgullosos.

Recuerdo que cuando estudiaba, en la asignatura de agronomía siempre hacían especial hincapié en que la dehesa, el sistema silvopastoral por excelencia de nuestra Península Ibérica, es el agroecosistema más sostenible del mundo. ¿Es verdad? ¿Por qué?

En las últimas décadas la dehesa se ha erigido como el mejor ejemplo de sistemas agrosilvopastorales ancestrales, máximo en diversidad y garantes de la sostenibilidad de los aprovechamientos y del sistema en sí. Creo que es un magnífico ejemplo, muy extenso, que ha logrado, además, explicar muy bien su origen, su funcionamiento y los productos y servicios que proporciona a la sociedad, a la vez que ha llamado la atención sobre la problemática actual y amenazas futuras. Pero nuestro país tiene un amplísimo catálogo de sistemas agrosilvopastorales de características similares: otros tipos de dehesas (ej. las dehesas boyales de montaña que están casi desaparecidas), los sistemas de valles cantábricos y pirenaicos, los soutos gallegos, mosaicos con matorrales y cultivos, etc… En general, estos sistemas agroforestales muestran las mismas características que valoramos en la dehesa tradicional de encina y alcornoque: orientación hacia la multifuncionalidad y multiproducción, su presencia en medios muy difíciles (suelos pobres y climas rigurosos que impiden la especialización de una única producción), la presencia de poblaciones humanas desde hace cientos de miles de años…Todo esto ha hecho que se hayan desarrollado técnicas de manejo y gestión de la vegetación y de gestión del pastoreo de ganado doméstico a lo largo de milenios que han permitido cubrir todas las necesidades de la población (alimentación, energía, materiales de construcción, agua,..) a partir de medios muy difíciles y diversos, muy poco productivos y de forma sostenible y eficiente. Se dice que la dehesa tiene una antigüedad reconocida de 1000 años, pero en realidad la dehesa y el resto de sistemas agrosilvopastorales y sus técnicas de gestión son mucho más antiguos, son herederos de las rutinas de pastoreo de las grandes manadas de herbívoros silvestres del Pleistoceno, y se han especializado a través de todo el Holoceno con una presencia humana constante en el territorio. Su persistencia hasta nuestros días con los niveles de complejidad y biodiversidad actuales (gracias a esa multitud de pequeñas perturbaciones -pastoreo, cultivo, cortas, quemas…- en un variado mosaico de formaciones vegetales y climas, suelos y relieve complejo) son la principal prueba y garantía de su sostenibilidad. Queda mucho trabajo, eso sí, para analizar cómo los actuales cambios en clima y en gestión (uso del suelo, demandas de la sociedad, etc.) están cambiando las reglas del juego y pueden condicionar el futuro de estos sistemas.

¿Por qué es tan importante la ganadería extensiva para conservar la biodiversidad?

Sonia Roig (izda.) junto a representantes de ganaderas en red (centro) y Olivia Barrantes (dcha. Universidad de Zaragoza, SEEP) durante la 57ª Reunión Científica de la SEP y III Congreso Nacional de Vías Pecuarias y Trashumancia, celebrado en Teruel en 2018.

Me gusta mucho la explicación que da Carlos Ferrer (El primate agricultor, Ferrer, 2016) del origen de la ganadería extensiva y del papel que ha tenido esta actividad en el desarrollo de las poblaciones y culturas humanas. La ganadería extensiva se desarrolla por nuestros antepasados a partir del conocimiento de la etología de los animales silvestres, como forma de almacenar la carne in vivo y garantizando el suministro a lo largo del año de forma muy eficiente, “copiando” y manteniendo un potente factor director, creando perturbaciones de baja intensidad en los ecosistemas. La presencia de animales pastantes ha sido una constante en el modelado de nuestros ecosistemas y paisajes, y fenómenos como la coevolución ligan la existencia e interacción de determinadas especies o variedades vegetales y animales. La pequeña perturbación que constituye el pastoreo (consumo de partes de plantas, selección de especies, reducción de biomasa, apertura de huecos en el tapiz vegetal, transporte de fertilidad,…) a distintas escalas temporales (ej. pastoreo en determinados momentos del año) y espaciales (movimiento del ganado en busca de los pastos de mejor calidad y fenología adecuada, actuaciones a distintas escalas…) provoca niveles máximos de diversidad a todas las escalas y niveles, siempre y cuando esta actividad se realice dentro de los rangos admisibles. Hay muchos estudios disponibles hoy en día que asocian el pastoreo y las formaciones de pastos a estos máximos de los distintos índices de diversidad y, además, a la dispersión de determinadas especies, a la conectividad de las formaciones vegetales y poblaciones animales, a la conservación de especies y formaciones protegidas,… El pastoreo contribuye a mantener estos paisajes nuestros en mosaico, complejos, dinámicos, con buena “salud” funcional, bien conectados y resilientes ante los futuros cambios que puedan llegar.

¿Es el pastoralismo una herramienta para la conservación de los bosques mediterráneos?

¡Por supuesto! Aunque yo diría que es fundamental para la conservación de los montes mediterráneos, dado que, como veíamos antes, nuestros sistemas forestales son muy complejos y no son sólo masas arboladas o bosques. El pastoreo ha sido uno de los principales factores de modelado de nuestros sistemas forestales actuales (de todo nuestro medio rural!) y debe ser incluido en cualquier análisis de la situación actual desde el origen de nuestros paisajes, sobre el momento presente y las estrategias de gestión para el futuro. Y no hablo sólo de una filosofía general, que es muy importante para una estrategia general, sino que esta herramienta es imprescindible para cubrir compromisos muy concretos. Por ejemplo, como país tenemos la obligación de conservar una superficie mínima de determinados tipos de hábitats de interés comunitario, algunos de los cuales, algunos tipos de pastos herbáceos, necesitan un nivel mínimo de pastoreo para su mantenimiento. Pero además, el pastoralismo no es sólo una herramienta para la conservación de estos sistemas, paisajes y hábitats. Si empleamos la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como referencia, muchos de estos 17 ODS están relacionados con la gestión de nuestros territorios rurales, forestales y sistemas agrosilvopastorales (fin de la pobreza, hambre cero, agua limpia, producción de agua, producción responsable, acción por el clima, vida de los ecosistemas terrestres, etc…) y con herramientas como la del pastoralismo, entre otras.

¿Qué sería de los ecosistemas Mediterráneos sin la ganadería extensiva?

Bueno, creo que ya hemos comentado antes la importancia de la ganadería extensiva para la gestión de nuestros ecosistemas… tanto porque el pastoreo se encuentra en el origen de nuestros actuales paisajes y sistemas y ha sido una de las fuerzas modeladoras de la situación actual, como porque constituye una herramienta muy eficiente en la gestión actual para conseguir todos los objetivos que nos propongamos como Sociedad. Sin el pastoreo de la ganadería extensiva (dirigido, con animales domésticos) o con animales silvestres (controlado en menor medida a través de cerramientos, puntos de atracción, etc.) nuestros sistemas serían otros muy distintos… El pastoreo es una pieza clave en multitud de procesos actuales: en la producción de bienes directos, en los ciclos biogeoquímicos, en la conservación de especies y hábitats, en el mantenimiento de los niveles de biodiversidad, en el mantenimiento de los niveles de fertilidad, en la captura de carbono, en la conectividad de formaciones vegetales y poblaciones animales, en el mantenimiento de una imprescindible actividad socioeconómica en el medio rural, etc… así que es difícil imaginar un mundo mediterráneo sin animales pastantes ni pastos. Casi como una “Primavera silenciosa” (Rachel Carson, 1962), no me hago una idea del impacto de la desaparición del pastoreo en nuestros ecosistemas. Bien es verdad que hay una tendencia actual a fomentar el pastoreo de animales silvestres, que puedan retomar esta función, aunque con grandes inconvenientes: dificultades de control del pastoreo, enorme pérdida de diversidad en razas domésticas, simplificación de los aprovechamientos, enorme pérdida del patrimonio cultural, de conocimientos sobre el manejo del ganado y uso de los recursos, etc…

En los últimos años hemos visto como aumentan los daños provocados por los incendios forestales. Las devastadoras consecuencias de estos fuegos, ¿se deben en parte a la disminución del pastoreo?

Sonia Roig (dcha.) durante la jornada sobre ganadería extensiva y adaptación al cambio climático del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, celebrada en Madrid el 11 de mayo de 2017.

El problema de los incendios forestales es un problema muy complejo con muchas causas a tener en cuenta en su análisis. El fuego, ya sabemos, es un elemento natural en nuestros ecosistemas, que además ha sido una herramienta de gestión de las poblaciones humanas. Los cambios actuales en la frecuencia y severidad de los incendios forestales están influidos por muchos factores: cambios de uso del suelo, despoblación y disminución de los aprovechamientos forestales, ganaderos y agrícolas, nuevas urbanizaciones, mayor eficiencia en la extinción de pequeños incendios, cambio climático, etc… No podemos hacer un análisis completo, pero evidentemente el pastoreo de la ganadería extensiva, combinado con otras técnicas, tiene un papel clave en la gestión de la vegetación, de los combustibles en el incendio forestal. El consumo de pastos herbáceos, arbustivos y arbolados (bajo copas) por parte de los fitófagos (ganadería extensiva o fauna silvestre) hace disminuir la biomasa vegetal en los montes y la “carga” de combustible, reduciendo la severidad de los posibles incendios forestales y dificultando su propagación. Una vez más, el pastoreo se destaca como es una potente herramienta de gestión del paisaje que habrá que planificar en la lucha contra los incendios forestales, si no a gran escala, al menos, en elementos clave o sensibles (ej. el exitoso programa de la Red de Áreas Pasto-Cortafuegos de Andalucía que debería extenderse a más territorios con el apoyo de las administraciones y de la Sociedad).

¿En qué proyectos de investigación te encuentras trabajando actualmente?

Estoy participando en algunos proyectos de investigación en temas relacionados con la gestión de las masas silvopastorales que buscan, por un lado, caracterizar el funcionamiento de éstas y analizar su reacción a cambios de uso o a tratamientos selvícolas. Estos tratamientos pretenden diversificar la estructura forestal y garantizar la conservación y regeneración del ecosistema a través de la selección de indicadores de gestión sostenible. Por otro lado, hay un par de tesis en marcha que se están centrando en analizar los distintos servicios de los ecosistemas pastorales, la compatibilización de éstos y las diferencias en las preferencias y valoración de la sociedad en varias zonas geográficas (ej. en distintos países de la cuenca Mediterránea) de los mismos. Eso en lo que a mí respecta, pero me gustaría animar a todos a hacer una revisión de los principales resultados de las líneas de trabajo sobre pastos, muchas de ellas apasionantes, que se están desarrollando en nuestro país para avanzar en conseguir toda esa potencialidad del pastoralismo de la que hablábamos. ¿Cómo? Entrad en seepastos.es y revisad nuestra revista Pastos o las actas de nuestras reuniones científicas para que os hagáis una idea de la cantidad de información de calidad que se ha generado sobre el tema.

 ¿Qué les dirías a las niñas de hoy para que se animen a estudiar los sistemas silvopastorales y se conviertan en tus alumnas en un futuro próximo?

A las niñas, que tengan por seguro que son capaces de cualquier cosa, y que es muy importante que se preparen, que estudien y que se conviertan en actrices protagonistas de la gestión del mundo rural y de nuestros ecosistemas, nuestra diversidad y nuestro extensísimo y rico patrimonio. Toda nuestra civilización y cultura se asienta sobre nuestro territorio, rural, en su mayor parte, de ahí su importancia, así que nuestras niñas hoy, gestoras de sistemas silvopastorales en el medio plazo, deberán estar presentes en la toma de decisiones sobre nuestro futuro y nuestros ecosistemas. Es una labor esencial y, además, una de las profesiones más atractivas y satisfactorias que conozco (coincido contigo, ¿no?, ¡a disfrutarla!)

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¿Estás como una cabra?

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Seguro que más de una vez has usado la expresión ‘estar como una cabra’ para referirte a una persona que está loca, o que dice o hace cosas fuera de lo normal, pero, ¿están las cabras realmente locas? Esta frase tiene su origen en el comportamiento de las cabras, bastante distinto al de otras especies, sobretodo al de sus compañeras las ovejas. Uno de los motivos por los que se piensa que las cabras están locas es, precisamente, porque hacen cosas tan descabelladas como comer ramas, acción que se conoce como ramoneo.

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Nuestras razas autóctonas ¿una de las claves de la adaptación de la ganadería al cambio climático?

Artículo publicado originalmente el 12 de julio de 2018 en el Blog de la Red Científica Remedia.

En el verano de 2014 estuve de voluntaria en una granja de vacas de leche en Cantabria. Un día, durante el ordeño de la tarde, apareció por ahí un señor de avanzada edad que había sido ganadero. No recuerdo a qué fin, se puso a hablarme de Hormaechea. Yo no sabía quién era el hombre del que me estaba hablando. Mi interlocutor se llevó las manos a la cabeza y balbuceó que con una juventud tan inculta el mundo solo podía ir a peor. (más…)

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Finalización de la VIII Edición de la Escuela de Pastores de Andalucía

El pasado viernes 6 de Julio finalizó la VIII Edición de la Escuela de Pastores de Andalucía que este año se ha celebrado en el municipio de Cazalla de la Sierra, en la comarca de la Sierra Norte de Sevilla, y teniendo a la Dehesa como marco y modelo de desarrollo sostenible ligado a la ganadería extensiva.

Visita de campo conjunta con la Escuela de pastores de la Comarca Tajo Salor Almonte de Extremadura

Un total de 15 alumnos, 10 hombres y 5 mujeres, de las provincias andaluzas de Sevilla, Córdoba, Granada y Jaén, además de una alumna procedente de Madrid, han participado y se han formado durante 16 semanas en la Escuela de Pastores. Desde su inicio, en el mes de marzo, la Escuela ha desarrollado un programa formativo completo, contando con la participación de profesores procedentes de diferentes ámbitos, todos ellos ligados a la ganadería pastoril: pastores y pastoras, empresas privadas, cooperativas, administración pública, universidades y centros de investigación, entre otros. Más de 50 profesionales se han encargado de impartir la formación teórica al alumnado, profundizando en temáticas fundamentales en el desarrollo de su futura profesión como alimentación, sanidad, reproducción, contabilidad, comercialización o asociacionismo.

Como en anteriores ediciones, se ha hecho especial hincapié en la biodiversidad de las razas autóctonas andaluzas, visitándose granjas con ejemplares de las razas Merina, Segureña, Lojeña y Montesina en el caso del ovino; Murciano-granadina, Malagueña, Florida y Negra Andaluza en el caprino; y Retinta, Berrenda en Negro, Berrenda en Colorado, Pajuna y Negra Andaluza en el caso del vacuno, además de cerdo Ibérico, complemento en muchas explotaciones de la zona de dehesa donde se ha desarrollado este año la Escuela.

Completando esta formación teórica, se han desarrollado tres periodos de prácticas en explotaciones de toda Andalucía. La figura del pastor tutor o pastora tutora, profesional del sector con experiencia y formación en docencia, es una pieza fundamental de la Escuela, tutelando cada uno de los periodos de prácticas de las personas participantes, y permitiéndoles adquirir conocimientos a pie de campo. Durante esta edición se han formado 10 nuevos pastores-tutores de las provincias de Sevilla, Córdoba y Málaga, ampliándose a un total de 82, los pastores/as disponibles actualmente para la realización de estas prácticas.

Actividad para dar a conocer la figura del pastor/a y el papel de la ganadería extensiva.

Otra de las iniciativas nuevas desarrolladas este año ha sido la visita a cada uno de los 12 colegios de la comarca, donde se ha desarrollado una actividad para los niños y niñas, con un pastor del municipio que ha contado su día a día en la explotación y con la degustación de queso de cabra y miel de la zona. En total más de 500 escolares han participado en esta actividad.

La Escuela de Pastores/as de Andalucía es un proyecto conjunto y colaborativo de las Consejerías de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural y de Medioambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, coordinado por el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria (IFAPA), en el que participan instituciones públicas y privadas relacionadas con el pastoralismo y la ganadería extensiva.

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