Category: Mallata con ciencia

Mirando al suelo: las lombrices, creadoras de pasto

Da igual en que estación estemos, no cabe duda de que, a los humanos, nos gusta mirar al cielo. Quizás por eso tenemos la cabeza en las nubes y no actuamos como si tuviéramos los pies en el suelo. Quizás, si prestásemos más atención a lo que hay debajo de nuestros zapatos, seríamos más conscientes de nuestra realidad, puede ser, que así cuidásemos más de nuestros ecosistemas.

Tal vez, como miramos mucho al cielo, admiramos las aves que hay en él y luchamos por salvarlas. Es posible que, por eso, nunca hayamos admirado a las lombrices y desconozcamos la gran labor que desempeñan.

Muy a menudo, en este blog hablo de la importancia de la ganadería extensiva en la conservación de nuestros paisajes ibéricos. Pero, hasta hoy, nunca había hablado de la importancia de las lombrices en la conservación del pasto, porque sin lombrices, tampoco tendríamos esos paisajes que tanto admiramos.

La lombriz es un invertebrado que todo el mundo conoce, y a la vez es tan desconocido… Aristóteles dijo de ella que es “el intestino del mundo”, Darwin quedó admirado de la capacidad de este animal de formar humus y transportar suelo, y disfrutaba contando lombrices en su jardín, mientras que Cleopatra las declaró sagradas, pudiendo castigarse con la muerte el delito de matar a una lombriz. Nuestro Pedro Montserrat, uno de los más importantes ecólogos españoles, también las admiró y difundió sus bondades, destacó “la importancia organizadora a nivel paisajístico del contacto entre matas/hierbas con revitalización de las bacterias y lombrices. Mientras el bosque y los matorrales son micotróficos, con micorrizas que abrevian y aseguran la circulación trófica, el pasto con su orla herbácea ya exige las bacterias y lombrices”. Por lo tanto, ya era hora de dedicarles un post, porque sin ellas, nuestra ganadería de montaña, no sería esa conservadora de paisajes de la que tanto presumimos quienes defendemos la ganadería extensiva.

Jorge Domínguez, catedrático del grupo de ecología animal de la Universidad de Vigo, asegura en su artículo “El papel de las lombrices de tierra en la descomposición de la materia orgánica y el ciclo de nutrientes”, publicado en la Revista Ecosistemas en el año 2009, que “las lombrices de tierra representan la mayor biomasa animal en la mayoría de ecosistemas templados terrestres, y allí donde son abundantes pueden procesar a través de sus cuerpos hasta 250 toneladas del suelo al año por hectárea. Este inmenso trabajo influye de forma muy significativa en las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, y otorga a estos organismos un papel crucial en la modificación de la estructura del suelo, en la aceleración de la descomposición de la materia orgánica y del reciclado de nutrientes, que tiene a su vez efectos muy importantes sobre las comunidades vegetales que viven por encima de la superficie del suelo”.

Estos maravillosos animales tienen cinco pares de corazones, seis pares de riñones y no tienen pulmones, sino que respiran a través de la piel. Su cuerpo está formado por una serie de segmentos, o metámeros, separados por anillos visibles. En el primer segmento tienen la boca, con la que ingieren la materia orgánica que se encuentran conforme van cavando, aireando a su vez el suelo, y llegando a comer el 90% de su peso corporal en un día. En los metámeros de las lombrices  viven bacterias, y es precisamente esa simbiosis entre las lombrices y las bacterias que habitan en ellas lo que las hace tan beneficiosas para el suelo, ya que de esta manera consiguen una degradación parcial de la materia orgánica que consumen, realizando, tal y como apunta Montserrat, “unas funciones necesarias para mantener la fertilidad en la tierra y en los pastos”.

Las lombrices de tierra suben a la superficie para expulsar sus excreciones, acción que realizan aproximadamente cada 45 segundos, y lo hacen a través de su segmento final, en el cual se encuentra el ano, devolviendo de esta manera al suelo casi todo lo que ingiere, pero transformado en un abono orgánico de peculiares características que ayuda a incrementar la producción herbácea. Por lo tanto, podríamos decir que la lombriz es la jardinera de nuestros pastos naturales.

Sin embargo, determinadas prácticas derivadas de la agricultura intensiva, como el uso de fertilizantes o el laboreo excesivo, así como la contaminación del suelo por metales pesados o la lluvia ácida, afectan gravemente a las poblaciones de lombrices. Por lo que la falta de éstas puede significar también un problema de contaminación ambiental.

Así que miremos más allá de nuestros pies. Prestemos atención a las lombrices de tierra que, indirectamente, nos dan de comer, cuidan de nuestros paisajes y sanean nuestros suelos. Miremos más al suelo.

 

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«Determinadas técnicas agrícolas nos permiten a un corto plazo y a un mínimo coste, tener la capacidad de secuestrar grandes cantidades de carbono»

Entrevista publicada el 19 de junio en divulgauned.es

Jorge Álvaro Fuentes es Científico Titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el grupo de Manejo del Suelo y Cambio Global de la Estación Experimental de Aula Dei, centro del que también es Vice-director. Es Doctor Ingeniero Agrónomo y lleva más de 15 años dedicándose a la investigación, centrando su labor principalmente en el campo de la agricultura y su relación con el cambio climático.

¿Por qué te decantaste por las ciencias agrarias?

Pues la verdad es que todo comenzó porque a mí en bachillerato me gustaban mucho las asignaturas técnicas, como física y matemáticas, y por otro lado siempre me ha gustado mucho la biología, pero en las carreras de ingeniería más tipo industrial me faltaba la parte de biología y en las carreras más de “ciencias” me faltaban “más números”. Así que en segundo de bachillerato buscando planes de estudios encontré la carrera de Ingeniería Técnica Agrícola y pensé que podía ser una buena opción que aunaba los dos componentes, así que comencé un poco por probar pero desde el primer momento me encantó, así que una vez que terminé “técnicos” hice la ingeniería superior en la Universidad de Lleida.

¿Y cómo acabaste dedicándote a la investigación?

En el último año de universidad hice mi Trabajo Final de Carrera con el grupo de Carlos Cantero Martínez con el que, además, estuve trabajando como becario de investigación con una beca de introducción a la investigación del Ministerio de Educación. Ahí es cuando se me despertó el gusanillo de la investigación, porque pude experimentar un mundo más científico, diferente al día a día de la carrera, que era todo más teórico… Antes había hecho mi Trabajo Final de Carrera de Ingeniería Técnica sobre técnicas de agricultura de conservación y erosión de suelo, por lo que  cuando busqué el tema para mi Trabajo de Fin de Carrera de Ingeniero Agrónomo, como me había gustado el que hice en la técnica, busqué algo similar y trabajé también en siembra directa y rotaciones de cultivo. Y claro, una cosa te lleva a la otra, ¿no?, por lo que cuando terminé de trabajar con el grupo de Carlos [Cantero], que trabajaba mucho con José Luis Arrúe, Profesor de Investigación en la Estación Experimental de Aula DEI [centro del CSIC en Zaragoza], me comentó que este grupo en Zaragoza buscaban una persona para hacer el doctorado y que creía que yo podía encajar en el perfil, y así es como me metí y acabé haciendo mi tesis doctoral sobre secuestro de carbono en sistemas agrícolas de secano árido del valle del Ebro.

¿Cómo se consigue a través de la agricultura secuestrar carbono atmosférico?

La agricultura, y en concreto los suelos agrícolas, tienen la capacidad de secuestrar CO2 atmosférico e incorporarlo en estos suelos. El secuestro de carbono se consigue gracias al proceso de fotosíntesis vegetal por el cual las plantas “generan” su propio alimento. Uno de los compuestos que se necesitan para hacer la fotosíntesis y para que la planta pueda generar sus propios carbohidratos, es del dióxido de carbono (CO2) atmosférico. Entonces, ese carbono (C) del CO2 atmosférico, se incorpora como carbohidrato estructural de la planta. Cuando esas plantas maduran y mueren, parte de sus residuos se incorporan al suelo. Por tanto, interesan estrategias de manejo que generen la mayor cantidad de residuos posible y conseguir que estos se mantengan durante el mayor tiempo posible en el suelo, para así secuestrar carbono.

¿Cuáles son esas técnicas de manejo?

Pues bien, principalmente, técnicas de manejo que incrementen esa cantidad de residuos vegetales generados durante los cultivos, o bien prácticas que disminuyan la descomposición de ese carbono orgánico que hay en el suelo. Un ejemplo de prácticas que incrementan los niveles de material vegetal,y por lo tanto de residuos, es el regadío: no es lo mismo la cantidad de material vegetal que se va a producir en una hectárea de trigo cuando lo tenemos en condiciones de secano que cuando lo tenemos en condiciones de regadío. Otra práctica de manejo es el laboreo de conservación, o la llamada agricultura de conservación, como las técnicas de siembra directa en las cuales eliminamos el laboreo, que en nuestros sistemas favorecen dos cosas: por un lado, en secano, incrementan los rendimientos, y por tanto incrementan los residuos que se generan, ya que estas prácticas lo que permiten es una cubierta vegetal en el suelo y por tanto se disminuye la evaporación y la pérdida de agua del suelo a la atmósfera, así que acumulan más agua y esto lleva a un incremento en la producción final y en los residuos que vuelven al suelo; y por otro lado, lo que hace es que disminuye la descomposición o la mineralización de los residuos en el suelo, de tal manera que lo que hace al final es disminuir las pérdidas de ese carbono que está almacenando en el suelo, tienen ese doble componente.

¿Podría la agricultura de conservación ayudar a frenar la desertificación de los suelos?

La agricultura de conservación es un compendio de técnicas que tienen un papel importante y que están orientados a mejorar la calidad de los suelos, mejorar la biodiversidad y las funciones y servicios que ejerce el suelo. Entonces, en la agricultura de conservación se está hablando principalmente de técnicas de siembra directa y de favorecer la diversidad, es decir, las rotaciones de cultivo. Así que el favorecer esa sinergia de por un lado no tocar el suelo y por otro las rotaciones pues tiene un efecto muy beneficioso en los suelos. Y lo que se está viendo es que en suelos con un historial importante en agricultura de conservación mejoran los índices relacionados con la biodiversidad, es decir, hay más presencia de lombrices, mayor diversidad microbiológica, se optimiza el reciclado de nutrientes, la fertilidad natural del suelo… Y todo esto, lógicamente, es un mejor funcionamiento del suelo que al final se revierte en los rendimientos y en los cultivos. Y cabe recalcar que hay una conciencia importante a nivel de agricultor sobre la importancia de mantener el recurso suelo. Solamente hay que ver las estadísticas de superficie bajo técnicas de siembra directa en España y el incremento que han tenido en los últimos años, debido principalmente a la concienciación de los agricultores de que es necesario conservar el suelo como un recurso, porque ellos son los mayores beneficiarios de que el suelo funcione de la mejor manera posible y esté en buenas condiciones y tenga buena calidad.

¿Cuál es el estado actual de los suelos agrarios en España y cómo ha influido la Política Agraria Común (PAC)?

Los suelos agrícolas juegan un papel fundamental en el secuestro de carbono. (Fotografía- Jorge Álvaro Fuentes)

En el pasado, la Política Agraria Común, así como la coyuntura agraria, han tendido a favorecer los monocultivos, lo que ha tenido unos impactos en el sistema y en la calidad de los suelos. Básicamente,esto ha acelerado el agotamiento de los recursos y por tanto el agricultor para restituir ha tenido que aplicar una gran cantidad de insumos. En la última reforma de la PAC se estableció un complemento, el llamado greening,que lo que intenta es revertir eso, es decir, favorecer la diversificación de los cultivos y la adopción de rotaciones en las explotaciones agrarias europeas. Hay que reconocer que la aplicación en España del greening ha sido muy beneficiosa porque hemos pasado en muchas zonas cerealistas de ser monocultivos puros a haber cada vez una mayor diversidad de cultivos, principalmente de leguminosas. Y esta combinación de cereal y leguminosas es muy beneficiosa porque estamos hablando de especies vegetales completamente diferentes, y por tanto nos permiten optimizar nuestra estrategia de lucha contra plagas, enfermedades y malas hierbas, por lo que la utilización de fitosanitarios es mucho más baja. Y en el caso específico de las leguminosas, que tienen la capacidad de fijar nitrógeno atmosférico mediante las asociaciones con Rhizobium, lo que nos permite es disminuir los aportes de nitrógeno que se hacen en los suelos agrícolas, y esto tiene un impacto bastante importante ya que los excesos de nitrógeno en los sistemas son una fuente importante de contaminación tanto de aguas subterráneas, como ambiental en términos de cambio climático y de emisión de gases de efecto invernadero. Por lo que es un beneficio no solo a nivel de suelo, sino a nivel de ecosistema.

¿Qué papel juega la agricultura en la lucha contra el cambio climático?

Hay muy pocas actividades que tengan la capacidad de secuestrar CO2 atmosférico, y la agricultura es una de ellas. El secuestro que genera la agricultura es muy rápido en comparación con otras tecnologías que están desarrollando a nivel industrial. Simplemente el pasar de una hectárea de terreno en la que se está labrando, que lleva un historial de laboreo importante y cambiar a siembra directa, en muy pocos años podemos ver un incremento de carbono orgánico y, por tanto, de secuestro de carbono. Aparte, es una tecnología que el coste económico es mínimo, simplemente estamos hablando de cambiar de sembradora, a diferencia de las tecnologías industriales donde el coste económico es altísimo. Entonces, determinadas técnicas agrícolas nos permiten a un corto plazo y a un mínimo coste,tener la capacidad de secuestrar grandes cantidades de carbono, de ahí la Iniciativa 4 por 1000, que surgió en la COP de 2015 en París a propuesta del Gobierno francés. La Iniciativa 4 por 1000 busca favorecer el secuestro de carbono de los suelos a nivel mundial como medida de mitigación directa y reducción de los niveles de COen la atmósfera y se llama así porque se estimó que si la sociedad era capaz de incrementar el nivel de carbono orgánico de los suelos en un 0,4% cada año, a nivel global seríamos capaces de compensar las emisiones de CO2 de otros sectores. De ahí sale ese valor y esa iniciativa denominada 4 por 1000 de la que forman parte varios gobiernos, entre ellos el español, y diversas entidades y organizaciones. Desde mi punto de vista, es una iniciativa que más que alcanzar los números o las cantidades, lo que busca es la sensibilización, ya que el valor de 4 por 1000 es muy teórico y trasladado a condiciones particulares, es muy difícil aproximarse a ese valor. También hay que tener en cuenta que acumular carbono orgánico en el suelo debido a un cambio de manejo de uso del suelo, tiene sus limitaciones, ya que los suelos no almacenan carbono de manera infinita, sino que tienen una capacidad limitada, y en función del suelo y las condiciones y la estrategia de manejo, esa cantidad cambia. Además, aparte de estas limitaciones, hay mucho desconocimiento todavía, aún falta recopilar muchos datos. En estudios que hemos hecho en nuestro grupo de investigación, hemos visto que esa capacidad de secuestro varía, dependiendo de la zona, la práctica de manejo, el sistema de cultivo,etc… por lo que son condiciones muy localistas y es muy difícil hacer un cálculo global. Lo que ha permitido la Iniciativa 4 por 1000 es que los gobiernos y los decisores políticos incluyan en la agenda los suelos y la capacidad que tienen de secuestrar carbono, porque hasta ahora no se tenía en cuenta.

¿En qué proyectos estás trabajando ahora?

Ahora estamos en dos proyectos importantes, uno nacional y otro de financiación europea a través del programa Horizonte 2020(proyecto Diverfarming). En ambos estamos evaluando los efectos que tiene la diversificación de cultivos, es decir,el cambiar de monocultivos hacia sistemas diversificados con distintas especies, en el impacto no solo agronómico sino también los beneficios que tiene en la calidad de los suelos y en las funciones de los suelos.

Eres socio fundador de la Red Científica Remedia, que agrupa a investigadores de toda España que trabajan en la mitigación de gases de efecto invernadero en el sector agroforestal. ¿Cómo surgió la creación de esta red?

La Red Remedia fue una idea de varios investigadores que materializó Agustín del Prado, del Basque Centre forClimateChange (BC3), y que empezó a funcionar no oficialmente en el año 2011, no como red, sino como una reunión de investigadores en la Universidad Politécnica de Madrid en la que estaríamos 8 o 9 investigadores que trabajamos en mitigación en sistemas agrarios, y de ahí salió la red. Empezamos a hablar de lo que había, de lo que faltaba, de hacia dónde tenía que ir la ciencia en este sentido y de ahí empezó a tomar forma la red. Yo creo que el punto de partida como red fue el primer Workshop que organizó el BC3 en Bilbao en 2012, y de ahí ya ha ido creciendo en cuanto a gente, a actividades generadas… Este año fue en Lugo el sexto Workshop que hemos organizado, y, en cuanto a número de participantes, siempre estamos en torno a los 80 asistentes, que está muy bien, porque hay que tener en cuenta que es una red nacional, que los workshops son en español y sobre un tema muy concreto como es la mitigación en sistemas agrarios, y aún con todo ha habido años que hemos pasado de 100 participantes. También tenemos bastante actividad en redes sociales, y luego hemos hecho dos números especiales en revistas científicas de impacto. También a raíz de la Red Remedia ha surgido la Red Nueva que es una red financiada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El propósito de la Red Nueva es optimizar los factores de emisión en sistemas agrarios en España.

La investigación es un trabajo que precisa de mucha dedicación, sobre todo si eres un gran apasionado de lo que haces, como es tu caso. ¿Consigues conciliar la vida personal y tu trabajo como investigador?

Suelos con un historial importante en agricultura de conservación mejoran los índices relacionados con la biodiversidad. (Fotografiía – Jorge Álvaro Fuentes)

Esta es la pregunta más difícil [risas]. No, sí que se consigue. A mí me gusta mucho mi trabajo, y disfruto mucho. Yo soy de los que opina que cuando te gusta tu trabajo es más fácil conciliar la vida personal y la laboral. Mi pareja también es una apasionada de su trabajo, así que en ese sentido, la conciliación es más sencilla. En nuestro caso, por ejemplo, aunque hay excepciones, intentamos que los fines de semana sean nuestros, así que cuando llega el viernes por la noche, intento apagar el portátil y no lo enciendo hasta el lunes por la mañana. Intento hacerlo, y es una máxima que no siempre cumplo ya que si tengo fechas límite o un trabajo muy importante, me resulta difícil cumplirla.

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La ganadería ecológica es beneficiosa para las aves

Noticia publicada originalmente en Divulga UNED el 3 de junio de 2019.

La ganadería ecológica tiene un impacto muy positivo en la biodiversidad, así lo confirma un estudio realizado por la Universidad de Helsinki y publicado en la revista científica PLOS ONE, según el cual, el número de aves en ambientes agrarios se ve aumentado en las proximidades de las granjas ecológicas. El estudio también recalca la importancia de las subvenciones destinadas a fomentar buenas prácticas ambientales en la agricultura, demostrando que éstas tienen un impacto positivo en la biodiversidad, según publica en un comunicado la Universidad finlandesa.

Las poblaciones de aves en zonas agrarias han disminuido en toda Europa. Con el objetivo de revertir esta situación, la Unión Europea, a través de la Política Agraria Común, ofrece ayudas para implementar medidas beneficiosas con el medio ambiente. A pesar de la gran cantidad de ayudas que se destinan al sector agrario, los efectos para la biodiversidad de estas subvenciones, han sido poco estudiados.

En este sentido, la investigadora del Departamento de Ciencias Agrarias de la Universidad de Helsinki, Irina Herzon, destaca que “las subvenciones en la agricultura constituyen una porción sustancial del presupuesto de Unión Europea y son la forma más significante de mejorar las condiciones naturales. La financiación debería asignarse a medidas que beneficien al máximo la biodiversidad”.

Cabe señalar que la producción ecológica tiene como objetivo generar alimentos de origen animal sin emplear sustancias químicas artificiales ni organismos modificados genéticamente, estando muy limitado el empleo de antibióticos y otros fármacos para el tratamiento de enfermedades, y prohibido su uso como preventivos. Además, los animales disponen de acceso a pastos y pueden desarrollar los comportamientos naturales típicos de su especie, es decir, gozan de un mayor bienestar animal.

En el caso de Finlandia, la mayoría de las granjas ecológicas se dedican a la producción de vacuno y los animales tienen accesibilidad total al pasto durante los meses de verano. Debido a la presencia del ganado, y por consiguiente del estiércol que estos animales generan, sumado a la diversa vegetación que constituyen los pastizales, estas zonas se ven favorecidas con la presencia de multitud de insectos, que, a su vez, proveen de alimentación a las aves. En los resultados del estudio desarrollado por el equipo de Herzon, que está basado en los transectos de las aves llevados a cabo por Luomus y en datos regionales de ayudas agroambientales y climáticas, se refleja que las ganaderías ecológicas finlandesas resultan ser especialmente positivas para las aves insectívoras, especialmente para las poblaciones de golondrinas y estorninos.

Aleksi Lehikoinen, investigador de la Academia de Finlandia en el Centro de Historia Natural de Luomus, organización auspiciada por la Universidad de Helsinki, señala que “debido a las cifras decrecientes, la golondrina común y el avión han sido declaradas especies amenazadas en Finlandia, una situación que podría mejorar al incrementar la proporción de ganaderías ecológicas. Esto es algo en lo que todo el mundo puede influir a través de sus decisiones de compra diarias y favoreciendo la producción ecológica”.

Los responsables de la investigación inciden en la importancia de determinar la efectividad de las medidas requeridas por las ayudas agroambientales y climáticas concedidas a la granjas para poder mejorar la biodiversidad en las tierras destinadas a la agricultura de la manera más rentable posible gracias a medidas financiadas con fondos públicos.

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Innovación social en ganadería ecológica para revitalizar el medio rural

Artículo escrito por Diana Valero y Lucía López Marco y publicado en el número 35 de la Revista Agricultura Ecológica que edita la Sociedad Española de Agricultura Ecológica.

La ganadería extensiva [i] ha sido tradicionalmente una de las actividades que más población ha fijado en zonas rurales desfavorecidas de Europa y el Mediterráneo. Además, genera empleo y da forma y mantiene la mayoría de nuestros ecosistemas. Sin embargo, el aislamiento y la despoblación de estas zonas suponen la pérdida de dicha actividad y los paisajes asociados a la misma. Así, es necesaria la búsqueda de nuevas prácticas que garanticen su sostenibilidad económica y social.

En ese sentido, el proyecto europeo SIMRA (Innovación Social en Áreas Rurales Marginales) [ii] nos ofrece algunos ejemplos. Este proyecto, que busca progresar en la comprensión de la innovación social y la gobernanza innovadora en la agricultura, silvicultura y el desarrollo rural y en cómo impulsarlas en las zonas rurales desfavorecidas de Europa y del Mediterráneo, entiende la innovación social como “la reconfiguración de las prácticas sociales, en respuesta a los retos sociales, buscando mejorar el bienestar e incluyendo necesariamente el compromiso de los actores de la sociedad civil[iii].

Se trata por tanto de la búsqueda de nuevas formas de implicación de los propios habitantes del medio rural en proteger y mejorar la calidad de vida y hacer frente a los desafíos sociales que enfrentan las zonas rurales (despoblación y envejecimiento, conservación del medioambiente y los recursos naturales, creación de oportunidades de empleo, gobernanza de recursos comunes, etc.). En concreto, la innovación social destaca  como una estrategia para atender las necesidades de los grupos más vulnerables en las zonas rurales (mujeres, personas con capacidades distintas, migrantes, etc…), a la vez que se afrontan problemas ambientales o se proveen servicios que contribuyen al bienestar general. La integración y empoderamiento de personas de grupos vulnerables a través de su participación en las labores agrícolas, ganaderas y forestales, o la actualización de viejas tradiciones de gestión cooperativa de recursos comunes modernizadas gracias a los avances tecnológicos son solo algunas de las tendencias en innovación social que SIMRA ha identificado en las áreas rurales europeas.

SIMRA cuenta con una base de datos de ejemplos de innovación social, con más de 350 experiencias, entre las que destacan una decena de ejemplos de ganadería extensiva o pastoralismo. Son iniciativas que hablan además de conservación medioambiental, prevención de fuegos forestales, desarrollo local, emprendimiento, provisión de servicios e integración social involucrando a distintos tipos de actores (asociaciones de pastores, empresarios, universidades y centros de investigación,ONGs y gobiernos regionales y locales). Veamos algunos ejemplos:

  • MitBäuerinnenlernen – wachsen – leben

    Un niño interactúa con unos terneros en la granja donde le cuidan. Foto: Mit Bäuerinnen lernen – wachsen – leben

    son un grupo de ganaderas en extensivo y agricultoras de Tirol del Sur (Italia) que ofrecen servicios de cuidado de niños y ancianos en sus granjas, diversificando así sus ingresos a la vez que se fomenta la interacción de niños y ancianos con la naturaleza. De esta manera, la granja se expande como un lugar de enseñanza, alejándose de la educación clásica sobre el medio ambiente y la naturaleza hacia una integración directa con los recursos agrarios y la naturaleza como elementos de formación, estimulando la curiosidad de los niños en la formación y el desarrollo de su conciencia hacia los recursos ambientales, sostenibles y rurales. Además, esta iniciativa garantiza un servicio fundamental en una zona de montaña donde no hay gran disponibilidad de servicios.

  • La BêleSolution es una iniciativa francesa que ofrece a los parques empresariales un método alternativo a los cortacéspedes para el mantenimiento de espacios verdes, poniendo a su disposición un rebaño de ovejas. Así, se logra una gestión más sostenible de las zonas verdes de los parques empresariales, reduciendo la huella de carbono, la contaminación acústica, el uso de fitosanitarios y residuos verdes.Además la vigilancia del rebaño es realizadapor personas con discapacidad, contribuyendo a la inclusión social de un colectivo vulnerable.
  • Mantenimiento de un cortafuegoscon pastoreo dirigido. Foto: Gonzalo Palomo (Proyecto Mosaico)

    En España, el Proyecto Mosaico busca prevenir grandes incendios mediante la mejora de la gobernanza de las tierras comunales abandonadas en la provincia de Cáceres, promocionando prácticas y productos agrosilvopastorales gracias a la creación de una red participativa de nuevos administradores de tierras que agrupa a personas que se dedican a la agricultura y la ganadería, gobierno regional y municipios, y que, tras el éxito del primer año del proyecto, ha atraído el interés de nuevos organismos que se han unido a la red. Su objetivo es estimular, asesorar y consolidar iniciativas que generan tierras cultivadas, de pastoreo o extracción de productos forestales (cortafuegos productivos), para lo cual, el equipo lleva a cabo sesiones informativas, actuando como puente con las instituciones locales y regionales. Esta iniciativa alberga en su red a más de 150 proyectos que abarcan más de 20.000 hectáreas de tierra, cuyo adecuado manejo puede reducir el riesgo de incendios, a la vez que fija la población local y atrae a nuevos pobladores.

Estos son sólo algunos ejemplos que muestran que hay sitio para la innovación social en el ámbito de la ganadería ecológica, siendo una buena estrategia para la pervivencia de ganadería en zonas rurales frágiles mientras se contribuye al desarrollo local y social de las comunidades que viven en ellas.

Más información en la web www.simra-h2020.eu

[i] Entendemos ganadería ecológica como parte de la ganadería extensiva entendiendo que las consideraciones que se exigen para considerar a la ‘ganadería’ como ‘ecológica’ son muy variadas y se compadecen ampliamente con las de las “explotaciones ganaderas extensivas” tradicionales y con base en “pastos” como indica el Diccionario de Pascología de Carlos Ferrer Benimeli (2016)[i]. [Diccionario de Pascología. Madrid, España: Fundación Conde del Valle de Salazar, ETSI Montes, Forestal y Medio Natural.]

[ii]Proyecto financiado por el programa de investigación e innovación de la Unión Europea Horizonte2020 en virtud del acuerdo de subvención 677622.

[iii]Polman, N, Slee, W., Kluvánková, T., Dijkshoorn, M., Niknik, M.,Gezik, V., Soma. K. 2017. Classification of Social Innovations for Marginalised Rural Areas, Deliverable 2.1, Social Innovation in Marginalised Rural Areas (SIMRA). Disponible en: http://www.simra-h2020.eu/wp-content/uploads/2017/09/D2.1-Classification-of-SI-for-MRAs-in-the-target-region.pdf

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Percepcions sobre a carne que nos fan subestimar o suyo impacto en o cambeo climatico

Articlo escrito de conchunta con Ivanka Puigdueta Bartolomé, Alberto Sanz Cobeña y Eduardo Aguilera Fernández y publicau en The Conversation o 22 de febrero de 2019.

A vegadas ixuplidamos que o cambeo climatico ye real y ha plegau ta quedar-se-ie, y lo femos mirando enta unatro costau u privando transmitir un mensache claro sobre o que habríanos de fer a o respecto. Isto ye particularment común quan se tracta de l’impacto de l’alimentación y a necesidat de reducir o consumo promeyo de productos con elevau sinyal de carbono, como a carne y os productos procedents d’a leit, en países de rentas elevadas.

Sin dubda, reducir as nuestras racions diarias de productos animals ye un quefer dificil. Manimenos, en l’actual contexto de cambeo climatico, ye necesario redoblar os esfuerzos ent’a sostenibilidat d’os nuestros actos diarios, entre ells a forma en que nos alimentamos.

A elevada demanda de carne y derivaus d’a leit, de conchunta con o desperdicio alimentario, ye una important causa d’emisión de gases d’efecto invernadero en o sector agroalimentario. En conseqüencia, no comunicar clarament os beneficios d’a reducción d’o consumo d’istos alimentos suposaría perder una gran oportunidat ta la mitigación d’o cambeo climatico.

Manimenos, a tenor de l’aparent resistencia expresada por beluns scientificos, resulta evident que transmitir un mensache claro y simple sobre os efectos d’a ganadería sobre o cambeo climatico y os beneficios de reducir o consumo d’os suyos productos no ye un quefer facil.

Amás, ista resistencia a admitir qüestions que contan con un muit notable consenso scientifico bien podría conducir-nos a una nueva ola de negacionismo climatico como conseqüencia d’a confusión que istos mensaches suscitan: dimpués de “o cambeo climatico no existe” y “l’humano no ye o causant d’o cambeo climatico” podríanos estar asistindo a la naixencia de “as medidas sucheridas ta fer frent a o cambeo climatico no funcionan”.

Realidatz no excloents

A eficacia d’a modificación d’os costumbres de consumo alimentario como estratechia de mitigación d’o cambeo climatico gosa estar desacreditada por quantas vías.

Al aludir a la intensidat d’as emisions de gases d’efecto invernadero d’os sistemas ganaders y d’os beneficios de reemplazar as dietas ricas en istos productos por atras con mas conteniu vechetal, ye freqüent escuitar que existen sociedatz an o consumo de carne y derivaus d’a leit ye taso, por o que ista medida sería altament inchusta ta ixas sociedatz.

En atros casos, a reacción consiste en derivar o ficacio enta atros sectors que as suyas emisions de gases d’efecto invernadero son mas elevadas que as d’o bestiar, como o transporte u determinadas actividatz industrials.

Emisions de GEI en función d’o tipo de dieta en Reino Uniu. Scarborough et a o. (2014).

Desgraciadament, un d’os resultaus mas importants d’ixas reaccions ye esbarrar o ficacio d’o debat, mientres que garra d’os argumentos anteriors aduya a responder a pregunta orichinal: ye necesario reducir o consumo promeyo de carne y leit allá an o consumo ye elevau ta mitigar o cambeo climatico?

Pro, no existen recetas solas ta resolver os prencipals problemas ambientals en garra sector. Pro, i hai personas que tasament minchan carne y derivaus d’a leit y, allora, no pueden reducir o consumo d’istos productos, y mesmo podrían aumentar-lo. Y, pro, existen atros sectors con altas emisions de gases d’efecto invernadero y sobre os quals cal actuar.

As estratechias de mitigación d’o cambeo climatico han d’abordar-se localment, estando sensibles a las especificidatz d’os sistemas de producción y consumo, y aplicar-se de forma integrada y integradora, maximizando asinas o suyo potencial y minimizando posibles efectos negativos.

Dito isto, y una vegada feitas as analises pertinents dende o rigor y obchectividat scientificos, s’amenista a transmisión de mensaches claros y inequivocos sobre as oportunidatz de mitigación en cada sector. Y, quan existe un amplio consenso sobre as causas d’un problema y as medidas que pueden contribuir a abordar-lo, a ciudadanía aspera y se mereixe claridat en a información que recibe por parte d’a comunidat scientifica y os liders politicos.

Por qué ye tant complicau reconoixer a necesidat u, mesmo, os beneficios de reducir o consumo promeyo de carne y leit en sociedatz como a nuestra?

I hai quantos aspectos atribuius a la producción ganadera y o consumo d’os suyos productos que marcan o debat. Aquí nos centraremos en cinco d’ells, refleixaus en as siguients afirmacions: “o consumo de carne y leit fa parte d’a nuestra cultura”, “a carne y os derivaus d’a leit son saborosos”, “a ganadería tamién ye parte d’a nuestra cultura”, “os medios de vida de qualques personas y a conservación d’as nuestras arias rurals dependen d’a ganadería” y “a carne y os productos d’a leit son elementos esencials ta una dieta saludable”.

Exploremos istas cinco creyencias.

  1. Minchar carne y leit ye parte d’a nuestra cultura.

Isto ye cierto, y a preservación d’a cultura ye, en prencipio, bella cosa deseyable. Siempre que ista cultura no confronte con institucions mas valurosas como, por eixemplo, o Estau de dreito u o mantenimiento d’a seguranza.

Manimenos, os rans actuals de consumo de carne y leit en os países europeus son luen de muitas tradicions culinarias. Isto ye especialment notable en o sud d’Europa, an a dieta mediterrania ye reconoixida como parte d’o patrimonio cultural.

Amás, en istos países, una parte important d’o consumo de carne y derivaus d’a leit gosaba provenir d’a cría de crabas y ovellas, en contraste con os costumbres de consumo actuals basaus en productos mayoritariament procedents d’o focín, o pollo y o vacuno.

En países como Espanya o consumo de carne per cápita s’ha multiplicau por quatro entre 1960 y 2010, u por cinco dende prencipios de sieglo pasau seguntes as estatisticas d’a FAO.

Evolución d’o consumo de qualques tipos d’alimentos en Espanya, expresau en gramos de proteína por persona y día (1961-2013) FAOSTAT (FAO 2019).

De vez, si comparamos os datos recients d’a FAO con os d’estudeos d’a dieta espanyola de prencipios d’o sieglo XX, observamos que o consumo de productos ovins y caprins per capita s’ha reduciu en un 15% en o zaguer sieglo, mientres que o de cereals y legumbres s’ha reduciu en un 50% y un 66%, respectivament. Se pueden observar cambeos semellants en atros países mediterranios.

Asinas, en os zaguers decenios hemos abandonau dietas tradicionals y muit saludables a causa d’a influencia externa a traviés d’a publicidat, entre atros factors. Si charramos d’alimentación, o que ye propio d’a nuestra cultura mediterrania ye una dieta con alto conteniu en legumbres, cereals, hortalicias y olio d’oliva, inchesta moderada u baixa de pescau y leit, y baixa en carne.

2. A carne y os derivaus d’a leit son saborosos.

Sí, en son, pero tamién en son as trunfas fritas y no en minchamos totz os días. Amás, no son os solos alimentos saborosos, sin mencionar que o placer asociau con minchar diferents tipos d’alimentos no ye un atributo propio d’a virolla, sino un goyo adquiriu y modulable.

O goyo por a carne y os derivaus d’a leit s’ha incrementau en as culturas gastronomicas d’o sud d’Europa entre os zaguers decenios, convertindo-se en os reis y reinas d’os deseyos culinarios. En qualques casos, como Espanya, isto succedió rapidament como resultau d’anyos de privación.

Os productos alimentarios yeran un luxo en tiempos de pobreza y entre as primeras etapas d’a dictadura franquista, por o que quan Espanya s’ubrió a os mercaus mundials y o capitalismo en os 60, toda a población quereba tener o que dica alavez yera prohibitivo: valons vaquers, refrescos de cola, y carne.

O consumo de carne yera un simbolo d’estatus, riqueza y poder, y isto la convertiba en una opción ta minchar muit apreciada: una situación que ha perdurau dica hue. Asinas, encara que hemos colocau a carne y a leit como os alimentos basicos de cada banquete u menú d’o día, no ha estau por estar mas saborosos que a resta de virolla.

3. A ganadería tamién forma parte d’a nuestra cultura.

Os sistemas ganaders dan puesto a beroyos paisaches en Espanya y atros países europeus, contribuyen a la conservación d’a biodiversidat y represientan una larga tradición de ganaderías en extensivo y transuants.

Sería estupendo si os nuestros costumbres de consumo alimentario emparasen istas actividatz, en muitos casos agonizants. Desafortunadament, a gran parte d’a inchesta de carne y leit no proviene d’os idilicos campos de vacas y crabas que pastan en libertat. Por contra, a gran mayoría d’a carne y leit que consumimos proviene de torres intensivas y, cada vegada con mayor freqüencia, megatorres, an os animals son confinaus en espacios tant reducius que solament as razas creyadas ad hoc i pueden sobrevivir.

Torre intensiva de porcino en a provincia de Uesca. Lucía López Marco 

O tipo de ganadería tamién s’ha modificau radicalment en os zaguers decenios: mientres os sectors porcino, vacuno y aviar han multiplicau a suya producción, as tradicionals ganaderías de ovino y caprino han disminuiu significativament, a consonant d’a población rural.

A ganadería tradicional ha sabiu acumular y conservar una vasta conoixencia sobre practicas productivas adaptadas a las condicions ambientals d’o suyo entorno y resilients frent a las adversidatz climaticas.

Manimenos, a elevada demanda actual de productos d’orichen animal fomenta un tipo de ganadería que ixuplida sieglos de conoixencia acumulau y conduz a la destrucción d’a ganadería extensiva, valuroso atributo d’o nuestro acervo cultural, asinas como a la perda de paisaches y hábitats naturals de gran valura.

4. Qualques personas dependen d’a ganadería.

Encara que isto ye un feito, qui obtienen a mayor parte d’as ganancias d’a ganadería no son as personas que veyemos cudiando d’istos animals quan puntualment abandonamos a ciudat ta ir t’o campo. A tendencia ent’a intensificación ye acompanyada por l’aumento en a grandaria d’as explotacions ganaderas y a disminución d’o numero de granchas, como ocurre en países como Reino Uniu u Francia.

A forma en a quala iste tipo de torres se relaciona con l’entorno ye muit diferent a la d’a ganadería tradicional, y mientres que ista zaguera contribuye a o desembolique rural, qualques estudios realizaus en países como Estaus Unius amuestran cómo a producción animal industrial no solament no fixa a población, sino que tamién destruye l’emplego.

Rabanyo en pastoreo en Torreciella de Val Madriz (Zaragoza). Lucía López Marco

D’atra man, os elevaus rans actuals de consumo de productos d’orichen animal solament son asequibles ta la mayoría d’a sociedat si o bestiar se cría de forma intensiva, reducindo a o maximo os costes d’a producción. En conseqüencia, a mayoría d’as vegadas, os ciudadans europeus consumimos carne y productos lácteos que a suya producción ye controlada por grans companyías de producción intensiva, que fan servir piensos que a suya materia prima ha recorriu milars de kilómetros antes d’engordar os silos, reducindo de forma ostensible os beneficios ta os ganaders tradicionals y o medio rural.

5. A carne y os derivaus d’a leit son esencials en as nuestras dietas.

D’una man, quan se charra de reducir o consumo de productos d’orichen animal ta contribuir a la mitigación d’o cambeo climatico, no se ye charrando d’o suyo completo abandono, encara que sí de reduccions significativas frent a o consumo promeyo actual en países como Espanya.

D’atra, no ye estrictament necesario consumir alimentos d’orichen animal ta levar una dieta saludable. Ye necesario tener prou aporte calorico y de proteínas, calcio, fierro, y atros nutrients, vitaminas y minerals que componen una dieta saludable, pero istos se pueden adquirir seguindo una dieta basada en o consumo de vechetals.

O solo nutrient que no se puede obtener de forma natural con una alimentación a pur de plantas ye a vitamina B-12, que s’ha d’adquirir por meyo de suplementos. Una dieta vechetariana u vegana puede estar muit saludable, y tamién muit beneficiosa ta o clima. Y, igual que ocurre en dietas omnívoras, que lo sía u no dependerá d’o tipo de virolla consumida y a suya freqüencia.

Por contra, o recient cambeo de dieta en países mediterranios como Espanya enta dietas con alto conteniu en proteína animal, alimentos procesaus, dulces y grasas saturadas, como as qualas predominan en l’actualidat en Espanya y atros países mediterranios, sí ye perchudicial ta la salut y contribuye a l’aparición de malotías no transmisibles asociadas a l’alimentación.

Alavez, a carne y a leit no son esencials ta seguir una dieta saludable, y, encara que pueden contribuir a completar nuestras demandas nutricionals, solament represientan un consumo saludable si s’incluyen en dosis muito menors a las qualas se dan en l’actualidat en países de rentas altas.

Ye dificil comunicar y asumir a necesidat d’adoptar en os nuestros modos de vida os importants cambeos que se precisan ta privar as piors conseqüencias d’o cambeo climatico. Pero ubramos os uellos: tenemos un decenio ta invertir a tendencia d’as emisions globals de gases d’efecto invernadero, y i hai muito treballo por fer.

O momento actual debe estar o d’emprender accions y lanzar mensaches claros y proactivos, y no o d’encetar un nuevo debat sobre si o consumo promeyo de productos d’orichen animal “en países de renta alta” habría d’u no reducir-se. Sabemos que ista ye una estratechia real y eficaz –entre as muitas que s’han d’acometer- ta la mitigación d’o cambeo climatico y a reducción d’atros problemas ambientals y de salut.

Reducir o consumo de carne y leit -y trigar productos d’orichen animal provenientes de ganaderías en extensivo y de cercanía- en aquellas sociedatz con un consumo elevau ye posible, positivo ta la planeta, bueno ta la nuestra salut, accesible ta todas aquellas personas que deseyan reducir a suya impacto medio ambiental, y podría beneficiar a os sistemas ganaders tradicionals y de chicot-mediana grandaria.

Alavez, por qué no habría d’estar parte d’as estratechias de mitigación d’o cambeo climatico? Y por qué no comunicar-lo clarament? En a batalla contra o cambeo climatico, cada acción conta.

 

*Foto de capitero: Torre de cría intensiva de pollos d’a provincia de Huelva. Eduardo Aguilera

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Entrevista a Ivanka Puigdueta

Entrevista publicada el 11 de febrero de 2019 en el Blog de la Red Científica Remedia.

Ivanka Puigdueta Bartolomé es investigadora en el Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales (CEIGRAM) de la Universidad Politécnica de Madrid, siendo sus línea de investigación: cambio climático, barreras sociales para la mitigación, sector agroalimentario, y comportamiento proambiental. Además, es miembro de la Red Científica Remedia.

¿Cómo llegaste al mundo de la investigación?
Llegué al mundo de la investigación después de casi diez años trabajando en otros sectores. Cuando acabé mi primer máster, justo cuando comenzaba la crisis, no sabía muy bien qué hacer: había muchas cosas que me interesaban. Aunque realmente empecé mi carrera en el mundo de la investigación, pero en un campo que no me llegó a interesar mucho. Yo quería incluir aspectos sociales en mi trabajo, y en aquél entonces la investigación en el lugar en que me encontraba estaba circunscrita a las ciencias naturales. Tras varios años y algunos reveses fui dándome cuenta de qué era eso que me interesaba, y decidí probar suerte.

¿Ha sido fácil?
No. Han sido unos años de gran esfuerzo dando forma a mi investigación, acrecentado por la necesidad constante de búsqueda de financiación, que ha hecho difícil el poder centrarme en mi línea de investigación y avanzar más rápidamente. Lo peor ha sido el sentir que iba “con retraso”. Pero también han sido años de gran aprendizaje, y el no haberme podido dedicar “solo” a mi investigación me ha hecho aprender muchas cosas, abrirme a nuevos campos, y también ha dado forma a mis temas de estudio.

El año pasado publicaste junto a otros autores el estudio Impactos positivos de los huertos urbanos en la ciudad de Madrid. ¿Podrías contarnos brevemente cómo los huertos urbanos contribuyen a reducir el impacto de las ciudades sobre el cambio climático?
Nuestro estudio se orienta a cómo los huertos urbanos, como lugar de encuentro e intercambio, donde algunas personas ya llevan consigo una gran conciencia ecologista y social, tienen una función de catálisis de hábitos pro-ambientales. Es decir, para las personas – concienciadas o no – que participan en un huerto urbano, resultaría más fácil adoptar hábitos que reducen su huella de carbono. La razón sería el componente aglutinador del huerto urbano, su capacidad para crear y fortalecer vínculos sociales. Además, son espacios centrados en la producción de alimentos, por lo que la reflexión en torno a cómo se producen y consumen aparece con más facilidad. Pero esto es nuestra interpretación de lo que hemos visto en la ciudad de Madrid. Esto que hemos visto es que la huella de carbono de la alimentación de las personas que participan en huertos urbanos es casi un 10% inferior a la media, lo cual es significativo.

Es decir, ¿es posible mitigar el impacto del cambio climático transformando los hábitos personales de la ciudadanía?
Bajo mi punto de vista los hábitos de la ciudadanía son indispensables. Claro que los cambios necesarios son a gran escala y estructurales, y se necesita la acción de gobiernos, grandes compañías, etc. Pero al final todas y todos somos personas. Es decir, esas personas que están en el gobierno, las instituciones internacionales o las empresas, si no están concienciadas del problema que tenemos y convencidas de querer y poder hacer algo frente a ello, no van a actuar. Por otro lado, si la ciudadanía no acepta y reclama cambios en los sistemas de producción y consumo, cualquier medida que venga “de arriba” va a tardar mucho en llegar, porque al fin y al cabo los mandatos electorales son de cuatro-cinco años, y los programas electorales se escriben pensando en lo que más llama la atención en las urnas. Sin hablar del impacto que tiene la suma de millones de pequeñas acciones.

En el estudio mencionado, se calcularon las emisiones anuales asociadas a las categorías alimentarias consumidas de media por la ciudadanía analizando los datos de consumo de la Comunidad de Madrid. Según los resultados del análisis, el 63% de las emisiones de GEI la dieta de la ciudadanía madrileña corresponde al consumo de alimentos de origen animal ¿Urgen cambios en nuestra dieta para disminuir la emisión de GEI?
Bajo mi punto de vista, sí. Hay algunas personas que dicen que otros sectores son más importantes, porque emiten más gases de efecto invernadero. Pero lo que sabemos es que frente al cambio climático no hay una sola medida, que hay que ponerlas todas en marcha a la vez, y que cambios en los modos de consumo que reduzcan nuestra huella de carbono son indispensables para evitar las peores consecuencias del cambio climático. Y, entre los hábitos de consumo, cómo nos alimentamos tiene un gran peso en nuestra huella de carbono. Además, es una medida que tiene importantes efectos beneficiosos para la salud humana, por lo que es una medida totalmente eficaz, con “cero riesgo” y “win-win”.

¿Crees que se está divulgando bien la necesidad de incorporar cambios en nuestro consumo para frenar los efectos del cambio climático?
Creo que no. Hay gente que divulga, lo hace muy bien, y tiene impacto en las personas a las que llega. Pero no hay un discurso mayoritario por parte de las instituciones y los medios de comunicación – que son quienes más llegan a la población – que haga reflexionar sobre el impacto de nuestro consumo y de la necesidad de realizar cambios importantes.

¿Hay menos mujeres que hombres investigando el impacto de la alimentación en el cambio climático o es que se les da menos visibilidad?
Sospecho que es la segunda opción, no solo en esa área de investigación sino en general en la mayoría de campos. Al fin y al cabo la investigación ha sido un terreno muy masculinizado hasta hace algunos años, y esa situación pasada sigue favoreciendo a los hombres que entran en el mundo de la investigación ahora. Tratar con ellos es más fácil para “sus iguales”, reciben más atención, y, por tanto, más visibilidad. Además, desde que son niños los hombres aprenden a mostrarse y ocupar espacio, mientras las mujeres aprenden lo contrario. Y luego está la “auto-discriminación”: a menudo son las mujeres quienes renuncian a tener una mayor visibilidad por pensar que no les corresponde o por temor a “no estar a la altura”.

¿Por qué es necesaria la celebración de un Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia?
Precisamente para romper esa tendencia, para que las niñas aprendan que pueden dedicarse a lo que quieran, y para reivindicar el papel histórico de la mujer en la ciencia. Pese a las múltiples barreras que las mujeres han tenido – y seguimos teniendo – para realizar su trabajo en las ciencias, las artes y cualquier otro dominio con reconocimiento social, ha habido y hay mujeres haciendo trabajos excepcionales. Y es que no son mujeres excepcionales, simplemente son MUJERES.

¿Qué mensaje te gustaría mandarles a las jóvenes que están todavía en el instituto o cursando carreras universitarias?
Que no tengan miedo a equivocarse ni se preocupen por lo que digan o puedan pensar las personas a su alrededor.

¿A qué dos mujeres que trabajen investigando el impacto de la alimentación en el cambio climático nominarías para que fueran entrevistadas en este blog?
A Ana Iglesias y a María José Sanz.

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Entrevista a Sonia Roig

A menudo, cuando hablamos de mujeres científicas o investigadoras, nos viene a la cabeza una mujer con gafas de laboratorio, bata y trabajando con probetas. Pero la ciencia es mucho más que lo que se cuece dentro de un laboratorio, y alberga también a numerosas mujeres que trabajan en el ámbito agro-forestal. Sonia Roig es una de ellas. Doctora Ingeniera de Montes y profesora de Selvicultura y Repoblaciones forestales en el Departamento de Sistemas y Recursos Naturales de la Universidad Politécnica de Madrid, ha sido profesora de Selvicultura y Pascicultura en la Universidad de Valladolid e investigadora en el Centro de Investigación Forestal del INIA. Su actividad investigadora se centra en el análisis de la dinámica, funcionamiento y producción de bienes y servicios de los sistemas silvopastorales, con especial hincapié en los productos forestales no maderables y en medios mediterráneos. Además, es la actual Presidenta de la Sociedad Española para el Estudio de los Pastos y Tesorera de la Plataforma por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo.

¿Cómo nació tu vocación agro-forestal? ¿Siempre quisiste estudiar ingeniería de montes?

Creo que mi caso es bastante común… No tengo una tradición familiar en este campo, pero cuando estudiaba secundaria (nuestro BUP) tenía claro que me gustaban las ciencias naturales pero también me gustaba el campo de las matemáticas, física y química, lo que me dirigía hacia las ingenierías. Me alegré mucho cuando supe que existía la Ingeniería de Montes que aunaba los dos campos…y me lancé a ello. Pese a algunos lógicos desencantos con el plan de estudios, siempre he estado muy contenta con la elección de mis estudios, mucho más con la especialización que he ido desarrollando en los últimos años de carrera universitaria y en el doctorado. Al hecho de trabajar en el medio rural y los ecosistemas forestales y naturales, la orientación de la ingeniería incorpora la idea de la gestión, de la eficiencia del uso de los recursos, la consecución de objetivos sociales y la búsqueda de soluciones a problemas de hoy, ¡apasionante!

¿Qué te llevó a realizar el doctorado y trabajar hoy en docencia e investigación?

La idea de trabajar en docencia (de cualquier ciclo) me había atraído mucho desde siempre. Además, desde tercer curso de la ingeniería de montes ya me acerqué al mundo de la investigación a través de mi trabajo fin de carrera, en este caso, sobre paleobotánica; me gustó mucho el ambiente del grupo de investigación, la forma de trabajo y el amplísimo campo de estudio que teníamos por delante. En los últimos años de carrera me encontré con las materias de Pascicultura y Selvicultura, en concreto, con el “universo” de los pastos y su gestión, y fue en esta línea donde decidí solicitar una beca de formación de profesorado universitario y desarrollar mi tesis doctoral. He trabajado en varios centros docentes y de investigación y estoy muy satisfecha con mi situación actual que combina la labor de formación de -espero!- buenos profesionales, a la vez que permite desarrollar algunos interesantes proyectos de investigación y aportar resultados que permitan avanzar en el conocimiento sobre los sistemas agroforestales y a mejorar la propia docencia. Como a tantos y tantos investigadores y docentes, nos falta, eso sí, tiempo y recursos para cumplir tantos objetivos que nos marcamos…

Habitualmente se identifica la ingeniería de montes como una carrera “de hombres”. ¿Sigue siendo así?

Hace años hicimos un pequeño análisis sobre este tema en la ingeniería de montes. Analizando el caso de la escuela MONTES-UPM (la única en España hasta mediados de los años 90) vimos que esta titulación ha evolucionado como otras ingenierías similares. En 1846 se inaugura la Escuela de Montes y no es hasta 1969 cuando se gradúan las primeras ingenieras de montes; desde entonces el porcentaje de mujeres ha subido hasta el 30% de egresados en los años 90, 40% a principios de los 2000. Actualmente el número de alumnas va descendiendo y en clase del Grado en Ingeniería Forestal tenemos un 20% de mujeres. Afortunadamente en otra de nuestras titulaciones, en el Grado en Ingeniería del Medio Natural, el porcentaje es mayor; en el global de la escuela estaremos en el 35% de alumnas. Esto me parece preocupante, como un pequeño retroceso ante las cifras anteriores… Espero que podamos revertir la situación. En cualquier caso, las profesionales de la ingeniería de montes y de la ingeniería forestal están presentes por toda España y en todos los campos del sector, en la docencia e investigación, en las administraciones públicas, en las empresas, etc… dando ejemplo de una buena formación y capacidad de trabajo y gestión del medio forestal.

Hay varios estudios a nivel europeo de la situación de las mujeres en el sector forestal; la FAO señala que el porcentaje de mujeres forestales en la cuenca mediterránea, sobre todo en España y Portugal es muy superior a la de otros países europeos, en todos los niveles (quizá porque aquí no nos planteamos dejar de trabajar ante la llegada de los hijos dada la situación económica?). Por último, en el campo de la investigación y siguiendo el ejemplo de otras asociaciones, hay que destacar el análisis de los informes que la Sociedad Española de Pastos y la Sociedad Española de Ciencias Forestales hicieron en 2018 sobre la situación de la mujer en estas sociedades científicas, con buenas perspectivas.

Cuando pensamos en ingenieros/as de montes, no solemos relacionarles con el pastoralismo, ¿cuál es la relación entre esta profesión y la ganadería extensiva?

En realidad la formación en pascicultura, pastoralismo y sistemas silvopastorales en los estudios de las ingenierías de montes y forestales ha sido tradicionalmente muy importante. La gestión de los terrenos forestales y montes y la obtención de bienes y servicios necesarios para la sociedad (servicios de abastecimiento, de funciones de regulación y socio-culturales) supone la gestión de muy diversas formaciones vegetales y ecosistemas. Estos sistemas incluyen formaciones arbóreas, arbustivas, herbáceas…con relaciones muy diversas y complejas entre sí y además, y en lo que nos interesa hoy, son el hábitat de poblaciones de animales silvestres y un interesante recurso para los animales domésticos; su gestión debe basarse en un conocimiento profundo de la dinámica y funcionamiento de los sistemas, de su estructura, de los factores condicionantes, etc. y el desarrollo de técnicas y herramientas adecuadas. Es decir, gran parte de los montes españoles no son sólo bosques o formaciones arboladas y la presencia del pastoreo de animales silvestres o domésticos (ganadería extensiva) está presente en más del 75% de los terrenos forestales, de ahí que estas materias de pascicultura o pastoralismo han estado presentes en todos los planes de estudio de la titulación en todas las escuelas españolas, e incluso, se ha desarrollado una potente línea de trabajo e investigación en estas materias en el sector forestal a través de distintos equipos de trabajo. El pastoralismo se ha asociado, además, a aspectos tradicionalmente “forestales” como su interés en la multiproducción de los montes, la prevención de incendios, la conservación de hábitats, etc. Sinceramente, creo que la ingeniería de montes proporciona una visión integral muy interesante de la gestión pastoral ya que es muy consciente de su complejidad, de la necesidad de trabajar con poblaciones animales, con muy distintas formaciones vegetales, a distintas escalas temporales y espaciales… Déjame presumir un poco más…algunos de los textos docentes y materiales didácticos de referencia sobre el tema se han desarrollado en escuelas forestales..creo que es para estar orgullosos.

Recuerdo que cuando estudiaba, en la asignatura de agronomía siempre hacían especial hincapié en que la dehesa, el sistema silvopastoral por excelencia de nuestra Península Ibérica, es el agroecosistema más sostenible del mundo. ¿Es verdad? ¿Por qué?

En las últimas décadas la dehesa se ha erigido como el mejor ejemplo de sistemas agrosilvopastorales ancestrales, máximo en diversidad y garantes de la sostenibilidad de los aprovechamientos y del sistema en sí. Creo que es un magnífico ejemplo, muy extenso, que ha logrado, además, explicar muy bien su origen, su funcionamiento y los productos y servicios que proporciona a la sociedad, a la vez que ha llamado la atención sobre la problemática actual y amenazas futuras. Pero nuestro país tiene un amplísimo catálogo de sistemas agrosilvopastorales de características similares: otros tipos de dehesas (ej. las dehesas boyales de montaña que están casi desaparecidas), los sistemas de valles cantábricos y pirenaicos, los soutos gallegos, mosaicos con matorrales y cultivos, etc… En general, estos sistemas agroforestales muestran las mismas características que valoramos en la dehesa tradicional de encina y alcornoque: orientación hacia la multifuncionalidad y multiproducción, su presencia en medios muy difíciles (suelos pobres y climas rigurosos que impiden la especialización de una única producción), la presencia de poblaciones humanas desde hace cientos de miles de años…Todo esto ha hecho que se hayan desarrollado técnicas de manejo y gestión de la vegetación y de gestión del pastoreo de ganado doméstico a lo largo de milenios que han permitido cubrir todas las necesidades de la población (alimentación, energía, materiales de construcción, agua,..) a partir de medios muy difíciles y diversos, muy poco productivos y de forma sostenible y eficiente. Se dice que la dehesa tiene una antigüedad reconocida de 1000 años, pero en realidad la dehesa y el resto de sistemas agrosilvopastorales y sus técnicas de gestión son mucho más antiguos, son herederos de las rutinas de pastoreo de las grandes manadas de herbívoros silvestres del Pleistoceno, y se han especializado a través de todo el Holoceno con una presencia humana constante en el territorio. Su persistencia hasta nuestros días con los niveles de complejidad y biodiversidad actuales (gracias a esa multitud de pequeñas perturbaciones -pastoreo, cultivo, cortas, quemas…- en un variado mosaico de formaciones vegetales y climas, suelos y relieve complejo) son la principal prueba y garantía de su sostenibilidad. Queda mucho trabajo, eso sí, para analizar cómo los actuales cambios en clima y en gestión (uso del suelo, demandas de la sociedad, etc.) están cambiando las reglas del juego y pueden condicionar el futuro de estos sistemas.

¿Por qué es tan importante la ganadería extensiva para conservar la biodiversidad?

Sonia Roig (izda.) junto a representantes de ganaderas en red (centro) y Olivia Barrantes (dcha. Universidad de Zaragoza, SEEP) durante la 57ª Reunión Científica de la SEP y III Congreso Nacional de Vías Pecuarias y Trashumancia, celebrado en Teruel en 2018.

Me gusta mucho la explicación que da Carlos Ferrer (El primate agricultor, Ferrer, 2016) del origen de la ganadería extensiva y del papel que ha tenido esta actividad en el desarrollo de las poblaciones y culturas humanas. La ganadería extensiva se desarrolla por nuestros antepasados a partir del conocimiento de la etología de los animales silvestres, como forma de almacenar la carne in vivo y garantizando el suministro a lo largo del año de forma muy eficiente, “copiando” y manteniendo un potente factor director, creando perturbaciones de baja intensidad en los ecosistemas. La presencia de animales pastantes ha sido una constante en el modelado de nuestros ecosistemas y paisajes, y fenómenos como la coevolución ligan la existencia e interacción de determinadas especies o variedades vegetales y animales. La pequeña perturbación que constituye el pastoreo (consumo de partes de plantas, selección de especies, reducción de biomasa, apertura de huecos en el tapiz vegetal, transporte de fertilidad,…) a distintas escalas temporales (ej. pastoreo en determinados momentos del año) y espaciales (movimiento del ganado en busca de los pastos de mejor calidad y fenología adecuada, actuaciones a distintas escalas…) provoca niveles máximos de diversidad a todas las escalas y niveles, siempre y cuando esta actividad se realice dentro de los rangos admisibles. Hay muchos estudios disponibles hoy en día que asocian el pastoreo y las formaciones de pastos a estos máximos de los distintos índices de diversidad y, además, a la dispersión de determinadas especies, a la conectividad de las formaciones vegetales y poblaciones animales, a la conservación de especies y formaciones protegidas,… El pastoreo contribuye a mantener estos paisajes nuestros en mosaico, complejos, dinámicos, con buena “salud” funcional, bien conectados y resilientes ante los futuros cambios que puedan llegar.

¿Es el pastoralismo una herramienta para la conservación de los bosques mediterráneos?

¡Por supuesto! Aunque yo diría que es fundamental para la conservación de los montes mediterráneos, dado que, como veíamos antes, nuestros sistemas forestales son muy complejos y no son sólo masas arboladas o bosques. El pastoreo ha sido uno de los principales factores de modelado de nuestros sistemas forestales actuales (de todo nuestro medio rural!) y debe ser incluido en cualquier análisis de la situación actual desde el origen de nuestros paisajes, sobre el momento presente y las estrategias de gestión para el futuro. Y no hablo sólo de una filosofía general, que es muy importante para una estrategia general, sino que esta herramienta es imprescindible para cubrir compromisos muy concretos. Por ejemplo, como país tenemos la obligación de conservar una superficie mínima de determinados tipos de hábitats de interés comunitario, algunos de los cuales, algunos tipos de pastos herbáceos, necesitan un nivel mínimo de pastoreo para su mantenimiento. Pero además, el pastoralismo no es sólo una herramienta para la conservación de estos sistemas, paisajes y hábitats. Si empleamos la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como referencia, muchos de estos 17 ODS están relacionados con la gestión de nuestros territorios rurales, forestales y sistemas agrosilvopastorales (fin de la pobreza, hambre cero, agua limpia, producción de agua, producción responsable, acción por el clima, vida de los ecosistemas terrestres, etc…) y con herramientas como la del pastoralismo, entre otras.

¿Qué sería de los ecosistemas Mediterráneos sin la ganadería extensiva?

Bueno, creo que ya hemos comentado antes la importancia de la ganadería extensiva para la gestión de nuestros ecosistemas… tanto porque el pastoreo se encuentra en el origen de nuestros actuales paisajes y sistemas y ha sido una de las fuerzas modeladoras de la situación actual, como porque constituye una herramienta muy eficiente en la gestión actual para conseguir todos los objetivos que nos propongamos como Sociedad. Sin el pastoreo de la ganadería extensiva (dirigido, con animales domésticos) o con animales silvestres (controlado en menor medida a través de cerramientos, puntos de atracción, etc.) nuestros sistemas serían otros muy distintos… El pastoreo es una pieza clave en multitud de procesos actuales: en la producción de bienes directos, en los ciclos biogeoquímicos, en la conservación de especies y hábitats, en el mantenimiento de los niveles de biodiversidad, en el mantenimiento de los niveles de fertilidad, en la captura de carbono, en la conectividad de formaciones vegetales y poblaciones animales, en el mantenimiento de una imprescindible actividad socioeconómica en el medio rural, etc… así que es difícil imaginar un mundo mediterráneo sin animales pastantes ni pastos. Casi como una “Primavera silenciosa” (Rachel Carson, 1962), no me hago una idea del impacto de la desaparición del pastoreo en nuestros ecosistemas. Bien es verdad que hay una tendencia actual a fomentar el pastoreo de animales silvestres, que puedan retomar esta función, aunque con grandes inconvenientes: dificultades de control del pastoreo, enorme pérdida de diversidad en razas domésticas, simplificación de los aprovechamientos, enorme pérdida del patrimonio cultural, de conocimientos sobre el manejo del ganado y uso de los recursos, etc…

En los últimos años hemos visto como aumentan los daños provocados por los incendios forestales. Las devastadoras consecuencias de estos fuegos, ¿se deben en parte a la disminución del pastoreo?

Sonia Roig (dcha.) durante la jornada sobre ganadería extensiva y adaptación al cambio climático del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, celebrada en Madrid el 11 de mayo de 2017.

El problema de los incendios forestales es un problema muy complejo con muchas causas a tener en cuenta en su análisis. El fuego, ya sabemos, es un elemento natural en nuestros ecosistemas, que además ha sido una herramienta de gestión de las poblaciones humanas. Los cambios actuales en la frecuencia y severidad de los incendios forestales están influidos por muchos factores: cambios de uso del suelo, despoblación y disminución de los aprovechamientos forestales, ganaderos y agrícolas, nuevas urbanizaciones, mayor eficiencia en la extinción de pequeños incendios, cambio climático, etc… No podemos hacer un análisis completo, pero evidentemente el pastoreo de la ganadería extensiva, combinado con otras técnicas, tiene un papel clave en la gestión de la vegetación, de los combustibles en el incendio forestal. El consumo de pastos herbáceos, arbustivos y arbolados (bajo copas) por parte de los fitófagos (ganadería extensiva o fauna silvestre) hace disminuir la biomasa vegetal en los montes y la “carga” de combustible, reduciendo la severidad de los posibles incendios forestales y dificultando su propagación. Una vez más, el pastoreo se destaca como es una potente herramienta de gestión del paisaje que habrá que planificar en la lucha contra los incendios forestales, si no a gran escala, al menos, en elementos clave o sensibles (ej. el exitoso programa de la Red de Áreas Pasto-Cortafuegos de Andalucía que debería extenderse a más territorios con el apoyo de las administraciones y de la Sociedad).

¿En qué proyectos de investigación te encuentras trabajando actualmente?

Estoy participando en algunos proyectos de investigación en temas relacionados con la gestión de las masas silvopastorales que buscan, por un lado, caracterizar el funcionamiento de éstas y analizar su reacción a cambios de uso o a tratamientos selvícolas. Estos tratamientos pretenden diversificar la estructura forestal y garantizar la conservación y regeneración del ecosistema a través de la selección de indicadores de gestión sostenible. Por otro lado, hay un par de tesis en marcha que se están centrando en analizar los distintos servicios de los ecosistemas pastorales, la compatibilización de éstos y las diferencias en las preferencias y valoración de la sociedad en varias zonas geográficas (ej. en distintos países de la cuenca Mediterránea) de los mismos. Eso en lo que a mí respecta, pero me gustaría animar a todos a hacer una revisión de los principales resultados de las líneas de trabajo sobre pastos, muchas de ellas apasionantes, que se están desarrollando en nuestro país para avanzar en conseguir toda esa potencialidad del pastoralismo de la que hablábamos. ¿Cómo? Entrad en seepastos.es y revisad nuestra revista Pastos o las actas de nuestras reuniones científicas para que os hagáis una idea de la cantidad de información de calidad que se ha generado sobre el tema.

 ¿Qué les dirías a las niñas de hoy para que se animen a estudiar los sistemas silvopastorales y se conviertan en tus alumnas en un futuro próximo?

A las niñas, que tengan por seguro que son capaces de cualquier cosa, y que es muy importante que se preparen, que estudien y que se conviertan en actrices protagonistas de la gestión del mundo rural y de nuestros ecosistemas, nuestra diversidad y nuestro extensísimo y rico patrimonio. Toda nuestra civilización y cultura se asienta sobre nuestro territorio, rural, en su mayor parte, de ahí su importancia, así que nuestras niñas hoy, gestoras de sistemas silvopastorales en el medio plazo, deberán estar presentes en la toma de decisiones sobre nuestro futuro y nuestros ecosistemas. Es una labor esencial y, además, una de las profesiones más atractivas y satisfactorias que conozco (coincido contigo, ¿no?, ¡a disfrutarla!)

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Sé la solución a la contaminación del suelo

Comunicado oficial de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo

Hoy, día 5 de diciembre, se celebra el Día Mundial del Suelo, adoptado por la Asamblea General de la O.N.U. en el año 2015. Este año, bajo el lema “Sé la solución a la contaminación del suelo” se
pretende sensibilizar a la ciudadanía sobre la gran amenaza oculta que afecta a los suelos mundiales y visibilizar las posibles soluciones y medidas que individualmente podemos tomar para paliar los daños que la contaminación ocasiona en la salud humana y en los ecosistemas. La Sociedad Española de Ciencia del Suelo se ha unido a esta iniciativa internacional para destacar la importancia que tiene preservar nuestros suelos para el sustento de la vida en el Planeta.

El suelo es un recurso natural, así como un sistema dinámico, que desempeña un papel crucial en la Biosfera, aportando energía, agua y nutrientes. Durante mucho tiempo, el suelo se ha  considerado un medio natural con capacidad prácticamente ilimitada para albergar y depurar contaminantes, sin que se generen (al menos de forma inmediata) efectos nocivos. Sin embargo,
numerosas evidencias científicas demuestran que la capacidad amortiguadora de los suelos es limitada.

La contaminación es un proceso de degradación edáfica, que conlleva la pérdida del recurso, de su fertilidad, del carbono orgánico retenido en el suelo y de la biodiversidad que éste alberga, así como el deterioro de su estructura. En un suelo degradado, los ciclos de nutrientes esenciales se pueden ver afectados, produciendo alimentos menos nutritivos o incluso insalubres. Esto tiene importantes repercusiones sobre nuestra salud y bienestar, ya que el 90 % de los alimentos proceden directa o indirectamente del suelo. Existen multitud de agentes contaminantes (orgánicos e inorgánicos) que pueden alterar el equilibrio del ecosistema.

Muchos de estos elementos potencialmente contaminantes se encuentran en la naturaleza formando parte de procesos edáficos y biogeoquímicos, pero su concentración en el suelo es generalmente baja o muy baja y tiende a mantenerse dentro de unos límites muy estrechos, lo que asegura un óptimo equilibrio ecológico. Sin embargo, el problema surge cuando los niveles naturales se ven incrementados por aportes procedentes de actividades humanas, tales como la minería, la fundición, la producción energética y otras actividades industriales, la producción y uso de plaguicidas y fertilizantes y de aguas de riego de mala calidad, el tratamiento y vertido de residuos urbanos e industriales (tanto sólidos que acaban en vertederos, como fluidos que suelen converger con las aguas residuales), etc., causando toxicidad sobre la salud humana y el medio ambiente.

La preocupación por la protección del suelo toma mayor interés en áreas dedicadas al cultivo, puesto que el carácter acumulativo de algunos de estos elementos potencialmente peligrosos hace que se incorporen a la cadena alimentaria de forma progresiva. Además, muchos contaminantes del suelo terminan trasladándose a otros recursos naturales, como aguas y atmósfera. Algunos tipos de contaminación edáfica tienen alcances espaciales considerables, por lo que el daño generado en un sitio puede terminar afectando a otros muy distantes o a todo el Planeta. La humanidad necesita cada vez más suelo para producir alimentos y, paradójicamente, los datos indican que cada año se pierden millones de hectáreas de suelo debido a la degradación de las tierras, causada por erosión y contaminación entre otros (Kong, 2014). La Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alerta que prácticamente ya no queda más extensión de suelos fértiles que puedan ponerse en cultivo (FAO y ITPS, 2015).

La contaminación del suelo también tiene altos costes económicos debido a la reducción de rendimientos y calidad de los cultivos, y al gasto asociado con la remediación (o limpieza). Sólo en Europa se estima que existen 2,5 millones de sitios potencialmente contaminados (J.R.C., 2018), mientras que el coste de la remediación se calcula entre 2,75 y 4,60 miles de millones de euros/año en cada país europeo (Ernst y Young, 2013). Por lo tanto, la prevención de la contaminación del suelo debe ser una prioridad en todo el mundo.

Durante la última Asamblea de la O.N.U. sobre el Medio Ambiente (PNUMA, 2017), más de 170 países acordaron un plan de acción para abordar la contaminación del suelo y sus causas, mostrando la preocupación de toda la sociedad sobre los efectos de esta problemática. La creciente concienciación social por el respeto al medio ambiente ha creado la necesidad de compatibilizar las actividades humanas en el marco del Desarrollo Sostenible; es decir, debemos utilizar los recursos para satisfacer las necesidades de la población actual sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para cubrir sus propias necesidades.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Hay que tener presente que combatir la contaminación del suelo requiere un esfuerzo continuo por parte de todos los actores, desde la clase política y empresas a organizaciones de productores y consumidores, con la asistencia de la comunidad científico-técnica, para prevenir problemas adicionales y mitigar la contaminación existente. Todos tenemos un importante papel que jugar en la lucha contra la contaminación del suelo, desde tomar acciones ciudadanas hasta instar a nuestros gobiernos locales, regionales y nacionales para que desarrollen y pongan en práctica políticas de prevención de la contaminación de suelos, así como medidas efectivas para la recuperación de los suelos que ya han sido contaminados. También podemos tomar sencillas acciones a nivel individual, como cambiar nuestros hábitos de consumo, limitarnos a comprar sólo aquello que realmente necesitamos y elegir productos que sean menos perjudiciales para el medio ambiente. Además, se deben promover prácticas agrícolas de conservación que permitan mantener la capacidad del suelo como depurador ambiental sin poner en peligro su capacidad productiva.

En resumen, todos y todas podemos y debemos contribuir a evitar la contaminación del suelo que puede limitar gravemente nuestra supervivencia y la del resto de organismos en este Planeta.

Referencias

  • Kong, X., 2014. China must protect high-quality arable land. Nature, 506, 7. doi: 10.1038/506007a
  • FAO y ITPS, 2015. Status of the World’s Soil Resources (SWSR) – Main Report. Food and Agriculture Organization of the United Nations and Intergovernmental Technical Panel on
    Soils, Roma, Italia.
  • JRC, 2018. Status of local soil contamination in Europe: Revision of the indicator ‘Progress in the management contaminated sites in Europe’, EUR 29124 EN, Publication office of the
    European Union, Luxemburgo. doi: 10.2760/093804, JRC107508.
  • Ernst y Young, 2013. Evaluation of expenditure and jobs for addressing soil contamination in Member States. Final report to the European Commission, Directorate-General Environment,
    February 2013, p. 442. No. ENV.B.1/ETU/2011/0012.
  • PNUMA, 2017. Declaración ministerial de la Asamblea de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente en su tercer período de sesiones “Hacia un planeta sin contaminación”. Asamblea de
    las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Nairobi, diciembre 2017. Texto completo disponible en inglés: https://papersmart.unon.org/resolution/uploads/k1800204.english.pdf

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Nuestras razas autóctonas ¿una de las claves de la adaptación de la ganadería al cambio climático?

Artículo publicado originalmente el 12 de julio de 2018 en el Blog de la Red Científica Remedia.

En el verano de 2014 estuve de voluntaria en una granja de vacas de leche en Cantabria. Un día, durante el ordeño de la tarde, apareció por ahí un señor de avanzada edad que había sido ganadero. No recuerdo a qué fin, se puso a hablarme de Hormaechea. Yo no sabía quién era el hombre del que me estaba hablando. Mi interlocutor se llevó las manos a la cabeza y balbuceó que con una juventud tan inculta el mundo solo podía ir a peor. (más…)

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Entrevista a Yolanda Pueyo, directora del Instituto Pirenaico de Ecología – CSIC

Yolanda Pueyo Estaún es directora del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), centro adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde además ejerce como investigadora, dedicándose sobre todo a estudiar la dinámica y el funcionamiento de los ecosistemas semi-áridos.

¿Siempre supiste que te querías dedicar a la investigación?

Siempre tuve un gran interés hacia la biología y el medio ambiente. Tras licenciarme en Biología estuve considerando varias opciones de futuro laboral, pero mi primer contacto con la investigación, como ayudante de investigación en la sede del IPE en Jaca me hizo decidirme a que aquello era lo mío y ya no me planteé otra opción.

Se estima que 8 de cada 10 altos cargos en España son ocupados por hombres. Como ya hemos comentado, tú eres directora del IPE-CSIC, y hace unos meses Rosa María Menéndez pasó a ser la primera mujer que preside el CSIC. ¿Por qué crees que es tan difícil para las mujeres acceder a los puestos directivos?

Bueno, parece que se está viendo mejoría en este sentido poco a poco. Siendo optimistas podemos pensar que algunas de las causas de la escasez de mujeres directivas hoy en día está en el pasado, ya que hay situaciones que tienen una gran inercia. Por ejemplo, en el IPE la primera mujer investigadora se incorporó en 1994, y en los siguientes años la proporción de mujeres era muy pequeña, por lo que difícilmente podría haber una mujer directora.

Además eres madre de tres hijos… ¿Es fácil conciliar la vida familiar y laboral siendo investigadora y directora de uno de los centros más prestigiosos en el campo de la ecología?

No, no es fácil ni relajado, te puedes imaginar. Necesitamos, junto con mi pareja, organizar los días y las semanas al milímetro para que la maquinaria familiar funcione. Además de organización, también es importante saber priorizar. Y el motor que hay detrás es la motivación, cuando te gusta lo que haces, no cuesta tanto esfuerzo.

Todo el trabajo que supone ser directora del Instituto Pirenaico de Ecología, lo compatibilizas con tu trabajo de investigadora. Tus líneas de trabajo podrían dividirse en dos áreas, aunque están muy relacionadas y a menudo, me imagino, no podrán darse la una sin la otra. Tu trabajo se centra, por un lado, en el estudio de los ecosistemas semiáridos, y por otro, la ecología de los sistemas pastorales… ¿Qué es un ecosistema semi-árido y en qué se diferencia de uno árido?

Las zonas áridas y semi-áridas se caracterizan ambas por la escasez de agua que sufren gran parte del año, y se diferencian por la magnitud de dicha escasez. La escasez de agua que sufren los ecosistemas es un balance entre lo que llueve y lo que se evapora y transpira, que depende de la temperatura. Con estos dos valores se obtienen los índices de aridez que definen los territorios. La vegetación desarrolla numerosas estrategias para sobrevivir en condiciones de estrés hídrico, y el funcionamiento de estos ecosistemas es muy interesante. Por otro lado, el pastoreo es el principal aprovechamiento de estas regiones. Los animales que pastan se convierten en un componente más del ecosistema en nuestros estudios.

Entiendo que este tipo de ecosistemas son muy frágiles, por lo que pequeñas variaciones en el mismo podrían conllevar su degradación. ¿Cómo se evita que se degraden estos ecosistemas? ¿Es posible su restauración si se llegan a degradar?

La vegetación de las zonas áridas y semiáridas está adaptada a las condiciones ambientales, pero la degradación en ocasiones tiene procesos en cascada que dificultan la recuperación. La presencia de vegetación protege el suelo de la degradación, si se elimina la vegetación y el suelo se degrada (erosión, compactación,…) el establecimiento de nuevas plantas puede ser muy difícil. Por eso hablamos de que presentan un elevado riesgo de desertificación. La restauración en estas zonas pasa por recuperar las condiciones edáficas necesarias para que la vegetación sea capaz de establecerse de nuevo.

¿Qué relación hay entre las zonas semi-áridas y los sistemas agropastorales?

El pastoreo extensivo es el uso tradicional que se ha dado a estas zonas tradicionalmente en todas las regiones del mundo en las que predominan. De ahí la necesidad de conocer cómo afecta a la productividad y diversidad de estos ecosistemas, y en último término, a su sostenibilidad.

¿Por qué es importante hacer un uso racional de los pastos?

Las comunidades vegetales de las zonas áridas y semiáridas se caracterizan por tener una dinámica muy lenta y por el elevado riesgo de desertificación. Mantener una adecuada productividad y diversidad en el pasto, mediante un manejo ganadero adecuado, garantiza la sostenibilidad del aprovechamiento.

¿Funcionan igual los pastos en los ecosistemas áridos y en los subalpinos?

Son ecosistemas muy diferentes. A pesar de que los animales que pastan tienen algunos efectos similares en cualquier ecosistema: eliminación de biomasa vegetal, aporte de nutrientes por las deyecciones, etc., las consecuencias para la dinámica de los pastos son diferentes según el ecosistema. En los pastos subalpinos el pastoreo es un actor clave para su conservación, ya que sin él, el pasto pronto evolucionaría hacia comunidades de matorral y bosque. En estos ecosistemas las plantas compiten por el espacio. El pastoreo mantiene bajo control a plantas que de otra manera dominarían la comunidad, aumentando la diversidad del pasto. En las zonas áridas y semiáridas la dinámica vegetal es muy lenta, y cobra mayor importancia que los pastos mantengan una adecuada cobertura vegetal que sostenga la productividad vegetal y proteja al suelo de una posible degradación.

¿De qué depende la productividad de los pastos?

En primer lugar, de que llueva lo suficiente. También se sabe que el propio pastoreo, cuando su intensidad es adecuada, tiene un efecto positivo sobre la productividad del pasto. Y el suelo de los pastos es un aspecto muy importante, ya que aspectos como su fertilidad y su capacidad de retención de agua afectan directamente a la productividad vegetal. Todos estos factores están además interrelacionados.

Durante los años que llevas investigando en estos temas, ¿qué beneficios has visto que reporta la ganadería extensiva al ecosistema?

Si hablamos en general, aunque como hemos explicado no es sencillo por la gran variedad de pastos que existen, el pastoreo tiende a aumentar la heterogeneidad espacial y a acelerar los ciclos biogeoquímicos de los nutrientes. Los efectos en la vegetación suelen encaminarse a un aumento de la diversidad y la productividad vegetal y en definitiva, el pastoreo contribuye al mantenimiento de los propios pastos.

La ganadería extensiva está disminuyendo a pasos agigantados en la Península ibérica, al mismo ritmo que aumenta la despoblación rural. Una de las consecuencias de su desaparición, es la invasión de especies leñosas en los pastos (fenómeno que se conoce como matorralización), lo cual dificulta que se pastoreen esas zonas. Hay un proyecto en el que estás trabajando actualmente en el que estáis analizando, con la colaboración de algunas ganaderías, cómo revertir este proceso. ¿Podrías explicarnos en qué consiste este proyecto, en qué fase estáis y, si los hay, qué resultados estáis obteniendo?

La matorralización es una tendencia preocupante en los pastos subalpinos y montanos que se infrautilizan. En nuestro grupo estamos experimentando diferentes formas de revertir la matorralización y recuperar los pastos (quemas vs desbroces). Los resultados apuntan a que los desbroces serían más recomendables que las quemas, por presentar efectos más positivos y perdurables en suelo y vegetación, aunque la reintroducción de ganado resulta imprescindible para que el efecto sea perdurable en el tiempo.

¿Hay futuro para las zonas semi-áridas de la Península Ibérica sin ganadería extensiva?

La ganadería extensiva, ligada como está a la subsistencia en el medio rural, es un indicador cuando desaparece de una crisis más general del medio rural. Creo que como sociedad todos perdemos si nuestras extensas zonas semiáridas dejan de sustentar a la población rural y se convierten en verdaderos “desiertos” demográficos.

¿Y para la ciencia sin las mujeres?

La ciencia sin mujeres perdería al 50% de su potencial. No creo que nos lo podamos permitir como sociedad.

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