Aragón, tierra de pastors

Articlo publicau orichinalment en aragonés o 23 d’abril de 2020 en Eldiario.es Aragón

Se siente un chilo de luén. Será Sant Chorche? Será o dragón? Será la princesa eslampando d’os dos? U talment siga l’onso que, dispertau d’o suyo letargo, y sin rudios humans que lo espanten, baixa y baixa mirando-se de trobar bella cosa que minchar.

Talment, haigamos perdiu ya totz os nuestros dioses y as nuestras leyendas y no nos queden Sant Chorches que nos viengan a salvar.

Talment, nos haigamos convertiu en una especie que no ye ya Homo Sapiens. Puet estar que haigamos desevolucionau, y nos haigamos convertiu en un ser individualista que no tien pasau, ni futuro. Que no siente, que no vive.

Nos hemos convertiu en uns cuerpos desgarraus,
en uns pietz desterraus que caminan sin rumbo enta ixe horizont an que muere a tierra.

Dixamos que a maleza amagase a cruz que bi heba en o saso, y nos enzarramos en un ecosistema d’edificios desmembraus an que xublidemos a brempa d’a sabina, a ulor d’o rabanyo, o baile d’as voletas.

Di-me, an quedan agora todas as historias que antesmás s’eslampaban con o fumo d’as chamineras?

Puet estar que sigan apedecadas baixo as labazas d’una casa espaldada… Quantas leyendas s’habrán perdiu? Quantas s’en habrán quedau sin contar? Qué habrá estau d’ixa raza de mullers y hombres que un día marcoron a suya ley dillá an que a distancia ye o mont y a o ciel se le tracta de tú a tú?

Ixe país de nobleza pastoril y ciel azulenco contina vivo, pero nos hemos xublidau d’el. Os nuestros pastors y pastoras s’han convertiu en una especie en periglo d’extinción. En una flor de nieu cada vez más dificil de trobar y que pareix que ya solo miran de protecher as ONGs conservacionistas, pero sin ascuitar-les guaire. Como si existise a suya figura pero no tenesen voz.

Nusotros tamien nos hemos xublidau d’ellos. Comprando productos sin mirar-nos d’an proceden y sin importar-nos guaire. En quántas casas ferán hué ternasco pa chentar? Quánta chent s’aturara a pensar que ixe ternasco ha estau criau por uns pastors que dan vida a los nuestros ecosistemas y que a cambeo reciben un pre inchusto? Que ixos pastors y pastoras han conservau por sieglos os nuestros paisaches, as nuestras leyendas, as nuestras parolas…

Hue celebramos Sant Chorche,
sin libro, ni flor,
sin amigos, ni lanzón,
y en cuentas de sinyal,
un crespón fosco en o balcón.

Y mientras soneamos con tornar-nos liedra y grepar por as finestras. Brincar enta a carrera y sentir o río, os nuestros pastors y pastoras sulcan libres os campos que dan vida a los nuestros paisaches.

Imachen: Pilar Serrano

Read More

Aragón, tierra de pastores

Artículo escrito originalmente en aragonés y publicado el 23 de abril de 2020, con motivo del Día de Aragón, en Eldiario.es Aragón

Se oye un grito a lo lejos. ¿Será San Jorge? ¿Será el dragón? ¿Será la princesa escapando de los dos? O, tal vez, sea el oso que, despierto de su largo letargo, y sin ruidos humanos que lo asusten, baja y baja tratando de encontrar algo que comer.

Tal vez hayamos perdido ya todos nuestros dioses y nuestras leyendas, y no nos queden ya San Jorges que nos vengan a salvar.

Tal vez nos hayamos convertido en otra especie. Puede ser que hayamos desevolucionado y nos hayamos convertido en un ser individualista que no tiene pasado, ni futuro. Que no siente, que no vive.

Nos hemos convertido en unos cuerpos desgarrados,
en unos pies desterrados que caminan sin rumbo hacia ese horizonte donde muere la tierra.

Dejamos que la maleza ocultase la cruz que había en el saso, y nos encerramos en un ecosistema de edificios desmembrados donde olvidamos la sombra de la sabina, el olor del rebaño, el baile de los alimoches.

Dime, ¿dónde quedan ahora todas las historias que antes se escapaban con el humo de las chimeneas?

Quizás estén enterradas bajo las losas de una casa caída… ¿Cuántas leyendas se habrán perdido? ¿Cuántas se habrán quedado sin contar? ¿Qué habrá sido de esa raza de mujeres y hombres que un día marcaron su ley allá donde la distancia es el monte y al cielo se le trata de tú a tú?

Ese país de nobleza pastoril y cielo azulado continúa vivo, pero nos hemos olvidado de él. Nuestros pastores y pastoras se han convertido en una especie en peligro de extinción. En un edelweiss cada vez más difícil de encontrar y que parece que ya solo intentan proteger las ONGs conservacionistas, pero sin escucharles mucho. Como si existiera su figura pero no tuvieran voz.

Nosotros también nos hemos olvidado de ellos. Comprando productos sin mirar de donde proceden, y sin importarnos mucho. ¿En cuántas casas harán hoy ternasco para comer? ¿Cuánta gente se parará a pensar que ese ternasco ha sido criado por unos pastores que dan vida a nuestros ecosistemas y que a cambio reciben un precio injusto? Que esos pastores y pastoras han conservado durante siglos nuestros paisajes, nuestras leyendas, nuestras palabras…

Hoy celebramos San Jorge,
Sin libro, ni flor,
Sin amigos, ni lanzón
Y en vez de bandera,
Un crespón oscuro en el balcón.

Y mientras soñamos con volvernos hiedra y trepar por las ventanas. Saltar a la calle y sentir el río, nuestros pastores y pastoras surcan libres los campos que dan vida a nuestros paisajes.

Imagen: Pilar Serrano

Read More

Entrevista en ‘El Tranvía Verde’

El lunes 30 de septiembre estuve en los estudios de Aragón Radio, en el programa ‘El tranvía verde’ donde Sara Lambán quiso acercar esta mallata a todos sus oyentes. Podéis escuchar el programa pinchando aquí. 🙂

Read More

Charla: Relaciones pastoriles entre Aragón y el Bearn

Aragón y Bearn han estado siempre unidos por sus montañas. Unas montañas que han sido testigos de fronteras y acercamientos, de guerras y de paz. Aunque ahora la cabaña aragonesa esté aproximándose a la extinción, hubo un día en el que la lana estaba muy bien valorada, y los rebaños aragoneses eran mucho más numerosos que los de la cara norte del Pirineo. De hecho, era tal el número de animales que soportaban los rebaños de nuestra vertiente sur, que nuestros vecinos occitanos no tuvieron más remedio que firmar con nosotros acuerdos de paz para evitar que invadiéramos sus pastos en búsqueda de alimento para el ganado. Facerías, patzerías, cartas de la patz… Muchos de estos acuerdos de paz siguen vigentes, y sus nombres siguen conservándose en unas lenguas que, como nuestra ganadería, también se extinguen.

Las facerías (en aragonés) o patzerías (en occitano) serán el objeto de la charla que se celebrará el jueves 26 de septiembre de 2019 en el Centro de Documentación del Agua y del Medio Ambiente (CDAMAZ, Pº Echegaray y Caballero, 18, 50003 Zaragoza), organizada en el marco de las V Chornadas Aragón-Occitania. El programa completo de las jornadas se puede consultar aquí.

Read More

23 de abril: Día de Aragón

Suena un gemido en la noche, y un rayo en mitad de la tormenta ilumina a un guerrero abriéndose paso a caballo hacia la fría cueva. En ella, una princesa maquina cómo escapar del dragón, cuando, de repente, aparece un hombre clavando su lanzón en las entrañas del reptil. De la sangre del dragón,
brota una flor…
y una bandera…

Ésa, es nuestra historia: La de la vida que brota de la muerte. La del trigo que surge del sudor que regó nuestra tierra, y que nos da de comer… La de esperar a que alguien nos salve, y la de que no nos dejen salvarnos cuando lo hemos intentado…

Por nuestras venas corre sangre de reinas y reyes, y nuestro ADN mitocondrial lleva en sus nucleoides genética celta, ibera, celtíbera, romana, visigoda, musulmana, judía, cristiana… De nuestra boca emanan fonemas romances, salpicados de vocablos árabes. Muchas culturas y tres lenguas. Una que dejamos perder, junto con nuestra historia, y nuestro pasado,
olvidando
que somos una algarabía
de culturas
y palabras medievales
que se resisten a morir.

Nuestras manos, que también olvidan, recuerdan vidas pasadas al rozar la espiga de cebada, al esbriznar el azafrán, al sentir el tacto de la lana de la oveja ansotana, al rozar la ubre de la cabra moncaína, o al esquilar una merina de los Montes Universales. Nuestras manos recuerdan, ligeramente, a aquellas que, sin descanso, levantaron cosos y puertos fluviales, iglesias románicas y mudéjares. Que, enlazadas con tantas otras, levantaron castillos y murallas para protegerse de enemigos. Que, con delicadeza, seleccionaron plantas y salvaron vidas. Aquéllas que se desangran en la piel de un bombo que transmite pasión por los siglos de los siglos.

Nuestros ojos se reconocen en aquel pastor que guía su rebaño de ovejas rasas por un maldecido paisaje monegrino, donde, entre el esparto y las avutardas, encuentra su hogar. Esos ojos nuestros, que lloran en silencio en la paridera caída, en el pueblo olvidado, en las piedras que nuestros antepasados moldearon y que dieron forma a la casa nuestra. A la cultura nuestra.

Y nuestros pies, también olvidan el tacto del suelo arcilloso, el yeso, la piedra granítica que baja por el Gállego, las alfombras de piedras y lodos que tapizan el fondo de nuestros ríos… Olvidan que están hechos para acercarnos a horizontes, que se asemejan, cada vez, más lejanos…
Porque somos,
igual que nuestra tierra,
suaves como la arcilla,
duros del roquedal.[i]

Somos lo que queda de nuestros ecosistemas. Y somos la causa de que solo quede lo queda. Las mismas manos que sembraron el pipirigallo, son las que esparcieron venenos en nuestros montes. Las mismas que extinguieron al bucardo, y casi extinguen al quebrantahuesos, las mismas que lo conservaron. Esas manos que pintaron historias en cuevas, y que levantaron mallatas. Esos ojos que se guiaban por las estrellas. Y unos pies que siguen trashumando y sembrando jardines en una península que debe su nombre a un río, al que vierten sus aguas la gran mayoría de nuestras arterias. Tú, también, tienes nombre de río.

Somos
los átomos de carbono que quedaron de los restos de los que nos precedieron.
Restos:
que dieron vida,
que hicieron suelo,
que fueron tierra…Esa tierra, que hoy somos tú y yo, y que mañana, serán otros.
Somos
un óvulo por fecundar
en una tierra yerma.

Hicimos el más nuestro a San Jorge, a pesar de tener a San Úrbez, a Santa Engracia, a San Caprasio, a Santa Orosia, a Santa Alodia y Santa Nunilo, a San Martinico… A pesar de tener muchos días y mucha historia que celebrar… Quizás, tenemos que recordar, y recordarnos,
que somos la princesa,
pero no necesitamos caballeros que vengan a salvarnos.
Mai, mira-me a yo.
Me reconoxes, mai?[ii]

Quizás debamos recordar que descendemos de aquellos almogávares que conquistaron Neopatria, que llevaron el nombre de Aragón hasta los horizontes de los horizontes de nuestros horizontes, y que nuestro miocardio late porque nuestro territorio lo nutre, nuestros ríos lo riegan, y nuestro pasado le dio vida.
Tal vez
debamos recordar
que somos porque fuimos
y seremos
solo
si seguimos siendo.

Como una tormenta en el secano, ¡que llueva! Que rompa la tierra, que se llenen los manantiales y que la escorrentía nos traiga las historias que se escaparon por las chamineras, las palabras que volaron con el viento.
Que tiemble el horizonte,
que allá vamos.

¡Ya están aquí otra vez aquellos montañeses!
…¿O es esa tronada que grita: ¡Aragón!?[iii]

¡Aur, aur…Desperta Ferro![iv]

¡Feliz Día de Aragón!

Ilustración de la artista Pilar Serrano y texto de Lucía López Marco

Texto disponible en aragonés aquí.

[i] De la canción Somos,  de José Antonio Labordeta.
[ii] Del poema Mai, de Ánchel Conte
[iii] De la canción Tronada, de La Ronda de Boltaña
[iv] Grito de guerra de los almogávares

Read More

Todos repiten lo mismo

H
Hay una canción de José Antonio Labordeta que siempre que la escucho, se me pone la piel de gallina. Se llama Todos repiten lo mismo, y me hace pensar en el medio rural, lo que me hace estremecerme aún más. Me recuerda a mi padre, y a las historias que cuenta de su padre. A mi tío, y a las historias que cuenta del verano en que nació mi padre y mi abuela le mandó al pueblo de mi abuelo. Y me recuerda a las primas de mi padre, que resistieron en un medio rural a años luz del medio urbano. Pero no puedo evitar, tampoco, preguntarme ¿y ahora por qué se marchan?. Y sí, nada ha cambiado, todos repiten lo mismo. Pero vayamos por partes.

(más…)

Read More

Si te llaman oveja negra…

A

¿Alguna vez te han dicho que eras la oveja negra en tono negativo? Pues seguro que quien te lo dijo no era pastor, por lo menos no era un pastor aragonés, porque aquí las ovejas negras, que se conocen como “martas”, son las que protegen al resto y todos los rebaños quieren tener una.

(más…)

Read More

Economía solidaria para un buen vivir en el medio rural aragonés

En Aragón, estamos viviendo estos últimos años un afortunado despegue de la Economía Social y Solidaria (ESS) del que una buena prueba es la reciente séptima edición de la Feria del Mercado Social de Aragón. Este desarrollo sin embargo se está centrando en la propia ciudad de Zaragoza, consecuencia de la singular disposición del territorio aragonés con un extenso medio rural de baja densidad de población que rodea la gran macrocefalia de su capital.

No hace falta insistir mucho en las posibilidades que ofrece la ESS a partir de la puesta en práctica de sus seis principios fundacionales: la equidad, el trabajo, la sostenibilidad ambiental, la cooperación, la ausencia de fines lucrativos, y su compromiso con el entorno. Esta forma más democráctica y sostenible de realizar una actividad económica lleva años implántandose más allá del núcleo urbano de Zaragoza capital. Van aumentando poco a poco las entidades que practican la ESS en el medio rural y que trabajan en red compartiendo objetivos y maneras de hacer con otras entidades que forman parte de REAS Aragón o del Mercado Social de Aragón. Pero además son numerosos los proyectos productivos y económicos, muchos de ellos liderados por mujeres que, en el medio rural aragonés, responden a grandes rasgos a los principios de la ESS sin ser conscientes de ello o sin haberse unido todavía a esta incipìente red. Y es gracias a estos proyectos que muchas zonas rurales de Aragón están despertando a la esperanza de crear desde el propio territorio un mejor futuro para sus propios pueblos, una actividad económica para el buen vivir de toda la comunidad.

Hace falta, por tanto, que integrantes de la ESS, personas cercanas a ella y otras que, sin haberlo aún verbalizado, comparten con ella medios y fines, todas ellas habitantes de los pueblos de Aragón, nos pongamos a trabajar juntas para favorecer el conocimiento de la ESS como una vía de acceso a la actividad económica que genera importantes beneficios sociales desde y para el medio rural, para poner en marcha herramientas de apoyo, para establecer mecanismos de acompañamiento a personas que intentan emprender colectiva y socialmente…, quizás incluso para demandar a la administración autonómica o comarcal un esfuerzo para poner en marcha un proyecto equivalente al Emprendes de Zaragoza pero dirigido al medio rural.

Un primer paso podría ser visibilizar algunos proyectos locales que están despertando grandes ilusiones: La Sazón en el Alto Aragón, Chocolates Isabel en Alcorisa, CERAI en diversas comarcas…, con todos ellos y muchos otros se podrían establecer redes formales e informales que comenzarán a articular verdaderamente el territorio rural aragonés. Otra fuerte dificultad que habrá que encarar es el poco conocimiento de la ESS entre el colectivo de los agentes de desarrollo local.

Toda esta situación nos ha llevado a un pequeño grupo de personas vinculadas a REAS Aragón, la agroecología o la soberanía alimentaria, algunas habitantes de pueblos y otras de Zaragoza pero muy ligadas al medio rural, a comenzar a trenzar una iniciativa de impulso a la ESS en el medio rural aragonés. Nuestros primeros pasos han sido compartir estas reflexiones con otras personas del medio rural pues, desde el primer momento, el protagonismo de este impulso ha de ser ejercido por las propias personas que vivimos en los pueblos.

A partir de aquí se abre un largo y prometedor camino en el que toda persona cercana a estos planteamientos encontrará la mejor acogida y la posibilidad de trabajar en colectivo para poner en el centro de la economía a las personas, para sostener una vida digna, para cuidar y cuidarnos, también en el medio rural aragonés. Si tienes interés en estos temas, quieres conocer más o podrías echar una mano, no dudes en ponerte en contacto con nuestro grupo a través del correo aragonessrural@tutanota.com.
Queremos un buen vivir para nuestros pueblos. ¿Tú también?

Grupo dinamizador de la ESS en el medio rural aragonés

Read More

Remedios de origen animal usados en etnomedicina y en etnoveterinaria

Caldo de lechuza para sanar las paperas, caldo de perros recién nacidos para los tuberculosos, lengua de culebra para la dentición de los bebés, o sapos vivos hervidos en aceite para curar las heridas producidas por los yugos en las caballerías… parecen remedios sacados del libro de Harry Potter, pero no, se trata de animales usados tradicionalmente en la medicina y la veterinaria popular.

[cml_media_alt id='615']pilmadores[/cml_media_alt]Navegando entre la bibliografía para un trabajo sobre etnoveterinaria, fui a dar con un libro del etnólogo Rafael Andolz titulado De pilmadores, curanderos y sanadores en el AltoAragón, publicado en 1987, en el cual se recogen distintos remedios utilizados durante el pasado siglo XX. Algunos llamaron mucho mi atención, como el conocido baile de la tarántula, llevado a la práctica en la zona de Monegros, donde las picaduras de tarántulas se curaban a base de música y coplas. Cuando una persona resultaba afectada por la picadura de estos arácnidos, se les llevaba a su casa y se les obligaba a guardar cama bien abrigados (con varias mantas y varios braseros cargados con las brasas del hogar). A la vez, en la alcoba, comenzaba la fiesta: se tocaba, se cantaba y se bebía sin parar, haciendo caso omiso a los gritos de la persona enferma. Al cabo de varias horas de juerga, y sobre todo era efectivo si el enfermo bailoteaba dentro de la cama, la enfermedad desaparecía. Rafael Andolz en su libro se pregunta si la efectividad de tan curioso tratamiento radicará en el sudor que provoca y que ayudaría a eliminar las toxinas. La explicación de los locales era que “la tarántula tiene como una especie de guitarra en la espalda y mientras tocan los músicos en casa del enfermo, la tarántula también baila y se agota”. En el Programa de Fiestas de Pallaruelo de 1977 aparecía un poema de Juan Barrieras que en una de sus estrofas decía así “Y si pica tarantula/ u le fiza un escorpión/ ta curalo de camino/ buscaban un tañedor/ y allí venga a bailar jotas/ la gente por t’ol redol/ y si había algún jotero/ tirar valiente canción/ y con otras mercancías/ aunque les en digo yo/ a persona no paicía/ y se le’n iba el dolor”. Curiosamente, este mismo baile para curar los atarantamientos se ha registrado también en el sur de Italia.

Además de este, aparecen en el libro muchos llamativos remedios, algunos de ellos de origen animal, como tomar el jugo derivado de macerar hígado de caballo o de ternera en vino fuerte para curar las anemias, atar a la cabeza del enfermo un palomo vivo abierto a lo largo para curar la meningitis, o el que llevaban a la práctica en Binéfar para evitar el dolor que tenían los niños cuando les salían los dientes, que consistía en que el padre del afectado debía coger una culebra, arrancarle la lengua y soltar la culebra otra vez, la lengua se envolvía en un paño que, con un imperdible, se colocaba en alguna prenda del niño. Los tuberculosos se curaban bebiendo caldo de perros recién nacidos, sólo que no podían saber de qué era el caldo, sino el remedio no surtía efecto, mientras que en Ibieca tomaban caldo de lechuza para las paperas. Por otrolado, en Arén, trataban las hemorroides de la siguiente manera: se vertía un lagarto vivo en aceite hirviendo, se deshacía todo, se le añadía espliego y grasa de cerdo y la mezcla se untaba por la noche durante tres o cuatro días, tiempo tras el cual, se curaban.

[cml_media_alt id='616']isard-275435_1280[/cml_media_alt]Tras descubrir esta curiosa obra de Rafael Andolz, y sin esperanzas de encontrar vivos en la memoria de los montañeses más remedios de este tipo, me llevé una segunda sorpresa, cuando una señora de Barbenuta me narró cómo curaban en su juventud las heridas que las caballerías se hacían con los yugos, y que consistía en hervir sapos vivos en aceite y después aplicar ese aceite, una vez frío, sobre las heridas para que cerrasen. Un señor de Yosa me confirmó que en su casa también se hacía, aunque sólo hervían la piel del sapo. En el Valle de Tena era muy común usar cuerno de sarrio para afecciones diversas, como las paperas, infecciones bucales, pulmonías de diversas especies o la fiebre de las caballerás; y en muchos lugares, empleaban las telarañas como cicatrizantes.

Aunque el uso de animales en etnomedicina y etnoveterinaria no esté justificado, resulta curioso que nuestros antepasados, a base de la técnica de ensayo-error descubriesen formas curativas que, siglos después, la ciencia explicaría, como por ejemplo, que la secreción mucosa del sapo tiene efecto anestésico local y además detiene las hemorragias o que las telarañas son buenas cicatrizantes porque estimulan el crecimiento y la actividad natural de las células en contacto con ellas y además están recubiertas con hongos que tienen acción antibiótica.

Read More
Hola, usamos cookies. :)    Más información
Privacidad