Presentación de Sinfonía para el cambio: Activismo frente al cambio climático

El próximo martes 17 de diciembre Amigos de la Tierra Aragón te invita a la presentación del libro ?SINFONÍA PARA EL CAMBIO: ACTIVISMO FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO?, publicación que recopila la experiencia de más de 30 personas que narran en primera persona sus acciones o iniciativas de lucha contra el cambio climático.

Una de sus autoras es Lucía López Marco, veterinaria, divulgadora y creadora del blog Mallata.com. De la mano de Luzieta, mujer apasionada del medio rural y la soberanía alimentaria, escucharemos propuestas y soluciones que ofrece la ganadería extensiva y alternativas de alimentación sostenible ante desafíos locales y globales como el cambio climático, la despoblación o la biodiversidad.

Frente a la inacción de los gobiernos ante la emergencia climática, “Sinfonía para el Cambio” recoge modos de vida inspiradores y demuestra que existe un movimiento creciente de personas que saben plantarle cara al cambio climático.

¡Te esperamos el martes 17, a las 19 horas en Le Petit Coin (Paseo Ruiseñores 13, Zaragoza)! 😉

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«Determinadas técnicas agrícolas nos permiten a un corto plazo y a un mínimo coste, tener la capacidad de secuestrar grandes cantidades de carbono»

Entrevista publicada el 19 de junio en divulgauned.es

Jorge Álvaro Fuentes es Científico Titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el grupo de Manejo del Suelo y Cambio Global de la Estación Experimental de Aula Dei, centro del que también es Vice-director. Es Doctor Ingeniero Agrónomo y lleva más de 15 años dedicándose a la investigación, centrando su labor principalmente en el campo de la agricultura y su relación con el cambio climático.

¿Por qué te decantaste por las ciencias agrarias?

Pues la verdad es que todo comenzó porque a mí en bachillerato me gustaban mucho las asignaturas técnicas, como física y matemáticas, y por otro lado siempre me ha gustado mucho la biología, pero en las carreras de ingeniería más tipo industrial me faltaba la parte de biología y en las carreras más de “ciencias” me faltaban “más números”. Así que en segundo de bachillerato buscando planes de estudios encontré la carrera de Ingeniería Técnica Agrícola y pensé que podía ser una buena opción que aunaba los dos componentes, así que comencé un poco por probar pero desde el primer momento me encantó, así que una vez que terminé “técnicos” hice la ingeniería superior en la Universidad de Lleida.

¿Y cómo acabaste dedicándote a la investigación?

En el último año de universidad hice mi Trabajo Final de Carrera con el grupo de Carlos Cantero Martínez con el que, además, estuve trabajando como becario de investigación con una beca de introducción a la investigación del Ministerio de Educación. Ahí es cuando se me despertó el gusanillo de la investigación, porque pude experimentar un mundo más científico, diferente al día a día de la carrera, que era todo más teórico… Antes había hecho mi Trabajo Final de Carrera de Ingeniería Técnica sobre técnicas de agricultura de conservación y erosión de suelo, por lo que  cuando busqué el tema para mi Trabajo de Fin de Carrera de Ingeniero Agrónomo, como me había gustado el que hice en la técnica, busqué algo similar y trabajé también en siembra directa y rotaciones de cultivo. Y claro, una cosa te lleva a la otra, ¿no?, por lo que cuando terminé de trabajar con el grupo de Carlos [Cantero], que trabajaba mucho con José Luis Arrúe, Profesor de Investigación en la Estación Experimental de Aula DEI [centro del CSIC en Zaragoza], me comentó que este grupo en Zaragoza buscaban una persona para hacer el doctorado y que creía que yo podía encajar en el perfil, y así es como me metí y acabé haciendo mi tesis doctoral sobre secuestro de carbono en sistemas agrícolas de secano árido del valle del Ebro.

¿Cómo se consigue a través de la agricultura secuestrar carbono atmosférico?

La agricultura, y en concreto los suelos agrícolas, tienen la capacidad de secuestrar CO2 atmosférico e incorporarlo en estos suelos. El secuestro de carbono se consigue gracias al proceso de fotosíntesis vegetal por el cual las plantas “generan” su propio alimento. Uno de los compuestos que se necesitan para hacer la fotosíntesis y para que la planta pueda generar sus propios carbohidratos, es del dióxido de carbono (CO2) atmosférico. Entonces, ese carbono (C) del CO2 atmosférico, se incorpora como carbohidrato estructural de la planta. Cuando esas plantas maduran y mueren, parte de sus residuos se incorporan al suelo. Por tanto, interesan estrategias de manejo que generen la mayor cantidad de residuos posible y conseguir que estos se mantengan durante el mayor tiempo posible en el suelo, para así secuestrar carbono.

¿Cuáles son esas técnicas de manejo?

Pues bien, principalmente, técnicas de manejo que incrementen esa cantidad de residuos vegetales generados durante los cultivos, o bien prácticas que disminuyan la descomposición de ese carbono orgánico que hay en el suelo. Un ejemplo de prácticas que incrementan los niveles de material vegetal,y por lo tanto de residuos, es el regadío: no es lo mismo la cantidad de material vegetal que se va a producir en una hectárea de trigo cuando lo tenemos en condiciones de secano que cuando lo tenemos en condiciones de regadío. Otra práctica de manejo es el laboreo de conservación, o la llamada agricultura de conservación, como las técnicas de siembra directa en las cuales eliminamos el laboreo, que en nuestros sistemas favorecen dos cosas: por un lado, en secano, incrementan los rendimientos, y por tanto incrementan los residuos que se generan, ya que estas prácticas lo que permiten es una cubierta vegetal en el suelo y por tanto se disminuye la evaporación y la pérdida de agua del suelo a la atmósfera, así que acumulan más agua y esto lleva a un incremento en la producción final y en los residuos que vuelven al suelo; y por otro lado, lo que hace es que disminuye la descomposición o la mineralización de los residuos en el suelo, de tal manera que lo que hace al final es disminuir las pérdidas de ese carbono que está almacenando en el suelo, tienen ese doble componente.

¿Podría la agricultura de conservación ayudar a frenar la desertificación de los suelos?

La agricultura de conservación es un compendio de técnicas que tienen un papel importante y que están orientados a mejorar la calidad de los suelos, mejorar la biodiversidad y las funciones y servicios que ejerce el suelo. Entonces, en la agricultura de conservación se está hablando principalmente de técnicas de siembra directa y de favorecer la diversidad, es decir, las rotaciones de cultivo. Así que el favorecer esa sinergia de por un lado no tocar el suelo y por otro las rotaciones pues tiene un efecto muy beneficioso en los suelos. Y lo que se está viendo es que en suelos con un historial importante en agricultura de conservación mejoran los índices relacionados con la biodiversidad, es decir, hay más presencia de lombrices, mayor diversidad microbiológica, se optimiza el reciclado de nutrientes, la fertilidad natural del suelo… Y todo esto, lógicamente, es un mejor funcionamiento del suelo que al final se revierte en los rendimientos y en los cultivos. Y cabe recalcar que hay una conciencia importante a nivel de agricultor sobre la importancia de mantener el recurso suelo. Solamente hay que ver las estadísticas de superficie bajo técnicas de siembra directa en España y el incremento que han tenido en los últimos años, debido principalmente a la concienciación de los agricultores de que es necesario conservar el suelo como un recurso, porque ellos son los mayores beneficiarios de que el suelo funcione de la mejor manera posible y esté en buenas condiciones y tenga buena calidad.

¿Cuál es el estado actual de los suelos agrarios en España y cómo ha influido la Política Agraria Común (PAC)?

Los suelos agrícolas juegan un papel fundamental en el secuestro de carbono. (Fotografía- Jorge Álvaro Fuentes)

En el pasado, la Política Agraria Común, así como la coyuntura agraria, han tendido a favorecer los monocultivos, lo que ha tenido unos impactos en el sistema y en la calidad de los suelos. Básicamente,esto ha acelerado el agotamiento de los recursos y por tanto el agricultor para restituir ha tenido que aplicar una gran cantidad de insumos. En la última reforma de la PAC se estableció un complemento, el llamado greening,que lo que intenta es revertir eso, es decir, favorecer la diversificación de los cultivos y la adopción de rotaciones en las explotaciones agrarias europeas. Hay que reconocer que la aplicación en España del greening ha sido muy beneficiosa porque hemos pasado en muchas zonas cerealistas de ser monocultivos puros a haber cada vez una mayor diversidad de cultivos, principalmente de leguminosas. Y esta combinación de cereal y leguminosas es muy beneficiosa porque estamos hablando de especies vegetales completamente diferentes, y por tanto nos permiten optimizar nuestra estrategia de lucha contra plagas, enfermedades y malas hierbas, por lo que la utilización de fitosanitarios es mucho más baja. Y en el caso específico de las leguminosas, que tienen la capacidad de fijar nitrógeno atmosférico mediante las asociaciones con Rhizobium, lo que nos permite es disminuir los aportes de nitrógeno que se hacen en los suelos agrícolas, y esto tiene un impacto bastante importante ya que los excesos de nitrógeno en los sistemas son una fuente importante de contaminación tanto de aguas subterráneas, como ambiental en términos de cambio climático y de emisión de gases de efecto invernadero. Por lo que es un beneficio no solo a nivel de suelo, sino a nivel de ecosistema.

¿Qué papel juega la agricultura en la lucha contra el cambio climático?

Hay muy pocas actividades que tengan la capacidad de secuestrar CO2 atmosférico, y la agricultura es una de ellas. El secuestro que genera la agricultura es muy rápido en comparación con otras tecnologías que están desarrollando a nivel industrial. Simplemente el pasar de una hectárea de terreno en la que se está labrando, que lleva un historial de laboreo importante y cambiar a siembra directa, en muy pocos años podemos ver un incremento de carbono orgánico y, por tanto, de secuestro de carbono. Aparte, es una tecnología que el coste económico es mínimo, simplemente estamos hablando de cambiar de sembradora, a diferencia de las tecnologías industriales donde el coste económico es altísimo. Entonces, determinadas técnicas agrícolas nos permiten a un corto plazo y a un mínimo coste,tener la capacidad de secuestrar grandes cantidades de carbono, de ahí la Iniciativa 4 por 1000, que surgió en la COP de 2015 en París a propuesta del Gobierno francés. La Iniciativa 4 por 1000 busca favorecer el secuestro de carbono de los suelos a nivel mundial como medida de mitigación directa y reducción de los niveles de COen la atmósfera y se llama así porque se estimó que si la sociedad era capaz de incrementar el nivel de carbono orgánico de los suelos en un 0,4% cada año, a nivel global seríamos capaces de compensar las emisiones de CO2 de otros sectores. De ahí sale ese valor y esa iniciativa denominada 4 por 1000 de la que forman parte varios gobiernos, entre ellos el español, y diversas entidades y organizaciones. Desde mi punto de vista, es una iniciativa que más que alcanzar los números o las cantidades, lo que busca es la sensibilización, ya que el valor de 4 por 1000 es muy teórico y trasladado a condiciones particulares, es muy difícil aproximarse a ese valor. También hay que tener en cuenta que acumular carbono orgánico en el suelo debido a un cambio de manejo de uso del suelo, tiene sus limitaciones, ya que los suelos no almacenan carbono de manera infinita, sino que tienen una capacidad limitada, y en función del suelo y las condiciones y la estrategia de manejo, esa cantidad cambia. Además, aparte de estas limitaciones, hay mucho desconocimiento todavía, aún falta recopilar muchos datos. En estudios que hemos hecho en nuestro grupo de investigación, hemos visto que esa capacidad de secuestro varía, dependiendo de la zona, la práctica de manejo, el sistema de cultivo,etc… por lo que son condiciones muy localistas y es muy difícil hacer un cálculo global. Lo que ha permitido la Iniciativa 4 por 1000 es que los gobiernos y los decisores políticos incluyan en la agenda los suelos y la capacidad que tienen de secuestrar carbono, porque hasta ahora no se tenía en cuenta.

¿En qué proyectos estás trabajando ahora?

Ahora estamos en dos proyectos importantes, uno nacional y otro de financiación europea a través del programa Horizonte 2020(proyecto Diverfarming). En ambos estamos evaluando los efectos que tiene la diversificación de cultivos, es decir,el cambiar de monocultivos hacia sistemas diversificados con distintas especies, en el impacto no solo agronómico sino también los beneficios que tiene en la calidad de los suelos y en las funciones de los suelos.

Eres socio fundador de la Red Científica Remedia, que agrupa a investigadores de toda España que trabajan en la mitigación de gases de efecto invernadero en el sector agroforestal. ¿Cómo surgió la creación de esta red?

La Red Remedia fue una idea de varios investigadores que materializó Agustín del Prado, del Basque Centre forClimateChange (BC3), y que empezó a funcionar no oficialmente en el año 2011, no como red, sino como una reunión de investigadores en la Universidad Politécnica de Madrid en la que estaríamos 8 o 9 investigadores que trabajamos en mitigación en sistemas agrarios, y de ahí salió la red. Empezamos a hablar de lo que había, de lo que faltaba, de hacia dónde tenía que ir la ciencia en este sentido y de ahí empezó a tomar forma la red. Yo creo que el punto de partida como red fue el primer Workshop que organizó el BC3 en Bilbao en 2012, y de ahí ya ha ido creciendo en cuanto a gente, a actividades generadas… Este año fue en Lugo el sexto Workshop que hemos organizado, y, en cuanto a número de participantes, siempre estamos en torno a los 80 asistentes, que está muy bien, porque hay que tener en cuenta que es una red nacional, que los workshops son en español y sobre un tema muy concreto como es la mitigación en sistemas agrarios, y aún con todo ha habido años que hemos pasado de 100 participantes. También tenemos bastante actividad en redes sociales, y luego hemos hecho dos números especiales en revistas científicas de impacto. También a raíz de la Red Remedia ha surgido la Red Nueva que es una red financiada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El propósito de la Red Nueva es optimizar los factores de emisión en sistemas agrarios en España.

La investigación es un trabajo que precisa de mucha dedicación, sobre todo si eres un gran apasionado de lo que haces, como es tu caso. ¿Consigues conciliar la vida personal y tu trabajo como investigador?

Suelos con un historial importante en agricultura de conservación mejoran los índices relacionados con la biodiversidad. (Fotografiía – Jorge Álvaro Fuentes)

Esta es la pregunta más difícil [risas]. No, sí que se consigue. A mí me gusta mucho mi trabajo, y disfruto mucho. Yo soy de los que opina que cuando te gusta tu trabajo es más fácil conciliar la vida personal y la laboral. Mi pareja también es una apasionada de su trabajo, así que en ese sentido, la conciliación es más sencilla. En nuestro caso, por ejemplo, aunque hay excepciones, intentamos que los fines de semana sean nuestros, así que cuando llega el viernes por la noche, intento apagar el portátil y no lo enciendo hasta el lunes por la mañana. Intento hacerlo, y es una máxima que no siempre cumplo ya que si tengo fechas límite o un trabajo muy importante, me resulta difícil cumplirla.

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Jornada en Zaragoza: Ganadería, regeneración de ecosistemas y cambio climático

El próximo lunes 17 de junio a partir de las 16.15 h. tendrá lugar en el Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza (IAMZ-CIHEAM) la jornada “Ganadería, regeneración de ecosistemas y cambio climático”, organizada por el IAMZ-CIHEAM junto con CERAI, aleJAB y Savory Network. La jornada comenzará con una charla introductoria al manejo holístico por Andrea Rodríguez (aleJAB), seguida por la conferencia de Allan Savory (con quien se conectará vía streaming a la gira que está realizando por la península ibérica. Se ofrecerá traducción simultánea al castellano) y posteriormente habrá una mesa redonda en la que participarán Jacob Scheltus (joven ganadero en Sierra Estronad, Santa Eulalia), Sergio Alierta (Finca Santa Lucía, Farlete) y Federico Fillat, (investigador, Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC) de Jaca).

El Manejo Holístico es un enfoque revolucionario para la toma de decisiones y el uso de herramientas de gestión, capaz de revertir los procesos de desertificación a gran escala y de mitigar el cambio climático con la captura de carbono atmosférico en los suelos de los pastizales. En este sistema una de las piezas clave es el uso del ganado, herramienta imprescindible para restaurar ecosistemas.

La entrada es libre hasta completar aforo.

La dirección del evento es:
Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza (IAMZ-CIHEAM)
Avenida Montañana 1005
50059 Zaragoza

Más información llamando al teléfono 976 716 000 o escribiendo un correo electrónico a iamz@iamz.ciheam.org

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Entrevista a Ivanka Puigdueta

Entrevista publicada el 11 de febrero de 2019 en el Blog de la Red Científica Remedia.

Ivanka Puigdueta Bartolomé es investigadora en el Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales (CEIGRAM) de la Universidad Politécnica de Madrid, siendo sus línea de investigación: cambio climático, barreras sociales para la mitigación, sector agroalimentario, y comportamiento proambiental. Además, es miembro de la Red Científica Remedia.

¿Cómo llegaste al mundo de la investigación?
Llegué al mundo de la investigación después de casi diez años trabajando en otros sectores. Cuando acabé mi primer máster, justo cuando comenzaba la crisis, no sabía muy bien qué hacer: había muchas cosas que me interesaban. Aunque realmente empecé mi carrera en el mundo de la investigación, pero en un campo que no me llegó a interesar mucho. Yo quería incluir aspectos sociales en mi trabajo, y en aquél entonces la investigación en el lugar en que me encontraba estaba circunscrita a las ciencias naturales. Tras varios años y algunos reveses fui dándome cuenta de qué era eso que me interesaba, y decidí probar suerte.

¿Ha sido fácil?
No. Han sido unos años de gran esfuerzo dando forma a mi investigación, acrecentado por la necesidad constante de búsqueda de financiación, que ha hecho difícil el poder centrarme en mi línea de investigación y avanzar más rápidamente. Lo peor ha sido el sentir que iba “con retraso”. Pero también han sido años de gran aprendizaje, y el no haberme podido dedicar “solo” a mi investigación me ha hecho aprender muchas cosas, abrirme a nuevos campos, y también ha dado forma a mis temas de estudio.

El año pasado publicaste junto a otros autores el estudio Impactos positivos de los huertos urbanos en la ciudad de Madrid. ¿Podrías contarnos brevemente cómo los huertos urbanos contribuyen a reducir el impacto de las ciudades sobre el cambio climático?
Nuestro estudio se orienta a cómo los huertos urbanos, como lugar de encuentro e intercambio, donde algunas personas ya llevan consigo una gran conciencia ecologista y social, tienen una función de catálisis de hábitos pro-ambientales. Es decir, para las personas – concienciadas o no – que participan en un huerto urbano, resultaría más fácil adoptar hábitos que reducen su huella de carbono. La razón sería el componente aglutinador del huerto urbano, su capacidad para crear y fortalecer vínculos sociales. Además, son espacios centrados en la producción de alimentos, por lo que la reflexión en torno a cómo se producen y consumen aparece con más facilidad. Pero esto es nuestra interpretación de lo que hemos visto en la ciudad de Madrid. Esto que hemos visto es que la huella de carbono de la alimentación de las personas que participan en huertos urbanos es casi un 10% inferior a la media, lo cual es significativo.

Es decir, ¿es posible mitigar el impacto del cambio climático transformando los hábitos personales de la ciudadanía?
Bajo mi punto de vista los hábitos de la ciudadanía son indispensables. Claro que los cambios necesarios son a gran escala y estructurales, y se necesita la acción de gobiernos, grandes compañías, etc. Pero al final todas y todos somos personas. Es decir, esas personas que están en el gobierno, las instituciones internacionales o las empresas, si no están concienciadas del problema que tenemos y convencidas de querer y poder hacer algo frente a ello, no van a actuar. Por otro lado, si la ciudadanía no acepta y reclama cambios en los sistemas de producción y consumo, cualquier medida que venga “de arriba” va a tardar mucho en llegar, porque al fin y al cabo los mandatos electorales son de cuatro-cinco años, y los programas electorales se escriben pensando en lo que más llama la atención en las urnas. Sin hablar del impacto que tiene la suma de millones de pequeñas acciones.

En el estudio mencionado, se calcularon las emisiones anuales asociadas a las categorías alimentarias consumidas de media por la ciudadanía analizando los datos de consumo de la Comunidad de Madrid. Según los resultados del análisis, el 63% de las emisiones de GEI la dieta de la ciudadanía madrileña corresponde al consumo de alimentos de origen animal ¿Urgen cambios en nuestra dieta para disminuir la emisión de GEI?
Bajo mi punto de vista, sí. Hay algunas personas que dicen que otros sectores son más importantes, porque emiten más gases de efecto invernadero. Pero lo que sabemos es que frente al cambio climático no hay una sola medida, que hay que ponerlas todas en marcha a la vez, y que cambios en los modos de consumo que reduzcan nuestra huella de carbono son indispensables para evitar las peores consecuencias del cambio climático. Y, entre los hábitos de consumo, cómo nos alimentamos tiene un gran peso en nuestra huella de carbono. Además, es una medida que tiene importantes efectos beneficiosos para la salud humana, por lo que es una medida totalmente eficaz, con “cero riesgo” y “win-win”.

¿Crees que se está divulgando bien la necesidad de incorporar cambios en nuestro consumo para frenar los efectos del cambio climático?
Creo que no. Hay gente que divulga, lo hace muy bien, y tiene impacto en las personas a las que llega. Pero no hay un discurso mayoritario por parte de las instituciones y los medios de comunicación – que son quienes más llegan a la población – que haga reflexionar sobre el impacto de nuestro consumo y de la necesidad de realizar cambios importantes.

¿Hay menos mujeres que hombres investigando el impacto de la alimentación en el cambio climático o es que se les da menos visibilidad?
Sospecho que es la segunda opción, no solo en esa área de investigación sino en general en la mayoría de campos. Al fin y al cabo la investigación ha sido un terreno muy masculinizado hasta hace algunos años, y esa situación pasada sigue favoreciendo a los hombres que entran en el mundo de la investigación ahora. Tratar con ellos es más fácil para “sus iguales”, reciben más atención, y, por tanto, más visibilidad. Además, desde que son niños los hombres aprenden a mostrarse y ocupar espacio, mientras las mujeres aprenden lo contrario. Y luego está la “auto-discriminación”: a menudo son las mujeres quienes renuncian a tener una mayor visibilidad por pensar que no les corresponde o por temor a “no estar a la altura”.

¿Por qué es necesaria la celebración de un Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia?
Precisamente para romper esa tendencia, para que las niñas aprendan que pueden dedicarse a lo que quieran, y para reivindicar el papel histórico de la mujer en la ciencia. Pese a las múltiples barreras que las mujeres han tenido – y seguimos teniendo – para realizar su trabajo en las ciencias, las artes y cualquier otro dominio con reconocimiento social, ha habido y hay mujeres haciendo trabajos excepcionales. Y es que no son mujeres excepcionales, simplemente son MUJERES.

¿Qué mensaje te gustaría mandarles a las jóvenes que están todavía en el instituto o cursando carreras universitarias?
Que no tengan miedo a equivocarse ni se preocupen por lo que digan o puedan pensar las personas a su alrededor.

¿A qué dos mujeres que trabajen investigando el impacto de la alimentación en el cambio climático nominarías para que fueran entrevistadas en este blog?
A Ana Iglesias y a María José Sanz.

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Curso avanzado sobre Ganadería y cambio climático: evaluación de emisiones, opciones de mitigación y estrategias de adaptación

La ganadería mediterránea es especialmente vulnerable al cambio climático, pero a su vez el sector ganadero es responsable de alrededor del 14,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) antropogénicas en el mundo. El reto a afrontar es desarrollar para el sector estrategias complementarias de adaptación y de mitigación, conforme al Acuerdo de París sobre el Cambio Climático y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La ganadería tiene un gran potencial en la región para mejorar la seguridad alimentaria y a la vez mitigar las emisiones en un clima cambiante. Sin embargo, para desarrollar estrategias efectivas es fundamental tener conocimientos sobre las emisiones de GEI procedentes de procesos biogénicos en sistemas de producción complejos. Por ejemplo, a nivel global la producción de piensos y forrajes representa casi la mitad de las emisiones que proceden de la ganadería, e influye en gran medida en las del metano entérico y en las de las deyecciones. Al mismo tiempo, la propia producción de piensos y forrajes está amenazada por los efectos del cambio climático (p. ej. sequía) por lo que se necesita desarrollar una resiliencia a largo plazo.

Por esta razón, el Centro Internacional de Altos Estudios Agronómicos Mediterráneos (CIHEAM), a través del Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza (IAMZ), junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Global Research Alliance on Agricultural Greenhouse Gases (GRA), el International Center for Agricultural Research in the Dry Areas (ICARDA), la Red REMEDIA (Red científica de mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero en el sector agroforestal) y la Iniciativa 4 por 1000, organizan este curso sobre Ganadería y cambio climático: evaluación de emisiones, opciones de mitigación y estrategias de adaptaciónque se celebrará en el Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza, con profesorado de reconocida experiencia, procedente de organizaciones internacionales, y de universidades y centros de investigación de diversos países. El curso tendrá una duración de una semana y se desarrollará, en horario de mañana y tarde, del 11 al 15 de febrero de 2019.

El curso aportará conocimientos sobre los procesos que subyacen a las emisiones de GEI y los sumideros de carbono en el suelo (según el objetivo de la Iniciativa 4 por 1000), sobre metodologías de medición y sobre herramientas de modelización en los sistemas ganaderos. Se presentarán los métodos para realizar inventarios nacionales de GEI y se analizarán opciones de mitigación, incluyendo la evaluación socioeconómica. Se revisarán las estrategias de adaptación y se explorarán las sinergias con las estrategias de mitigación. También se llevará a cabo un trabajo práctico basado en estudio de casos reales en condiciones mediterráneas.

Al finalizar el curso los participantes habrán adquirido:

– Una mejor comprensión sobre cuáles son las fuentes y los factores que influencian las emisiones de GEI en los sistemas ganaderos.
– Una visión general de los métodos más avanzados de medición de emisiones de GEI y de cambios de carbono en el suelo.
– Mayores competencias en la utilización de directrices y herramientas para estimar las emisiones de GEI y los cambios del carbono en el suelo a distintas escalas, y en la evaluación de las opciones de mitigación.
– Una perspectiva crítica sobre las estrategias de mitigación y adaptación y su evaluación socioeconómica.
– Una visión holística de las herramientas disponibles para la ayuda a la toma de decisiones informada.

Para descargar el folleto informativo sobre el curso pincha aquí.

Accede a la web del curso aquí.

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Nuestras razas autóctonas ¿una de las claves de la adaptación de la ganadería al cambio climático?

Artículo publicado originalmente el 12 de julio de 2018 en el Blog de la Red Científica Remedia.

En el verano de 2014 estuve de voluntaria en una granja de vacas de leche en Cantabria. Un día, durante el ordeño de la tarde, apareció por ahí un señor de avanzada edad que había sido ganadero. No recuerdo a qué fin, se puso a hablarme de Hormaechea. Yo no sabía quién era el hombre del que me estaba hablando. Mi interlocutor se llevó las manos a la cabeza y balbuceó que con una juventud tan inculta el mundo solo podía ir a peor. (más…)

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Trashumancia y cambio climático

Artículo publicado el 21 de diciembre de 2016 en el Blog de la Red Científica Remedia.

Rebaño de merinas pastando en la dehesa

Hace poco estuve visitando el Parque Nacional de Cabañeros, una muestra de la dehesa y el bosque mediterráneo. Allí, en mitad de la dehesa, una se llega a olvidar de que está en Ciudad Real y se transporta al Serengeti mientras la vista se pierde siguiendo la pista a uno de los muchos ciervos que no paran de pasar de un lado a otro. La dehesa, la gran olvidada, es el ecosistema humanizado más sostenible del mundo. Un medio moldeado por unos rebaños que ahora tienen prohibido pisar esa finca de Cabañeros a la que un día dieron forma. Mi vuelta a la realidad tuvo lugar cuando escuché al educador ambiental decir que “aquí antes bajaban trashumantes, y las cañadas reales soriana y segoviana pasan muy cerca”. No pude evitar activarme de golpe y preguntarle si ya no bajaban trashumantes a las fincas próximas, a lo que me respondió con una mirada extrañada, como si hablase de fantasmas, y de su boca salió un “¿trashumantes? ¿ahora? Eso hace mucho que se ha extinguido”.

[cml_media_alt id='1792']Rebaño trashumante en los alrededores del P.N. de Monfragüe (Cáceres).[/cml_media_alt]

Rebaño trashumante en los alrededores del P.N. de Monfragüe (Cáceres).

¡Qué pena! De verdad, qué pena que no sepamos recordar y que no sepamos valorar las cosas buenas que aún tenemos, con el fin de incentivarlas y recuperarlas. Lo que más me duele, es que parece que ya nadie recuerda aquellas imágenes que se hicieron virales a finales de la pasada primavera, cuando un rebaño trashumante, que estaba haciendo noche cerca de la ciudad de Huesca, se escapó sin desvelar el sueño de su pastor y tomó la urbe. Aquellas ovejas no hacían otra cosa que lo que llevaban haciendo desde hacía siglos: seguir el camino hasta los pastos de verano. Sin embargo, aquella imagen, curiosa para la mayoría, se hizo viral y sorprendió a quienes daban por extinguida esta actividad.

Hace no tanto, en octubre, los rebaños trashumantes volvieron a ser protagonistas en todos los medios, esta vez por cruzar Madrid, y atrajeron a gentes que se acercaron a verlas pasar mientras ponían rumbo hacia los pastos de invierno.

Mapa de las cañadas reales españolas

En el Libro blanco de la Trashumancia, se define la misma como”una forma de actividad ganadera extensiva, consistente en el desplazamiento estacional del ganado para el aprovechamiento alternativo de la diversidad de pastizales en el momento óptimo de su producción, determinado éste por las características físicas y climáticas del territorio”. Este sistema se lleva practicando en la Península Ibérica desde hace 7.000 años (Cursach, 2003) y tiene un impacto muy positivo en el medio ambiente, ya que, por un lado, al desplazarse el ganado en busca de su alimento, se reduce el consumo de piensos, con lo que se minimiza el gasto de combustible (tanto en el transporte, como en la producción del alimento). Por otro, algunos estudios recogen que en España cada oveja trashumante traslada diariamente alrededor de 5.000 semillas y abona el terreno por el que pasa con más de 3 kg de estiércol, y, además, cada vaca aporta unas 50.000 semillas y 30 kg de abono, a lo largo de 20 Km. diarios de recorrido. O, lo que es lo mismo, cada rebaño de 1.000 ovejas o de 100 vacas trashumantes dispersa más de 150 millones de semillas y 100 toneladas de estiércol, a lo largo de más de 500 kilómetros durante sus desplazamientos de alrededor de un mes por las cañadas (Garzón, 2012).

[cml_media_alt id='1797']Pastoreando a finales del invierno en Torrecilla de Valmadrid (Zaragoza)[/cml_media_alt]

Pastoreando a finales del invierno en Torrecilla de Valmadrid (Zaragoza).

Sin embargo, esta actividad está en decadencia, siendo cada vez menos los rebaños que se desplazan por la península ibérica imitando los movimientos que estas especies realizaban antes de ser domesticadas. Según una investigación realizada en la Universidad de Alcalá sobre el estado de la trashumancia en León, esta actividad muestra un alto valor de sostenibilidad tanto en la dimensión ecológica como en la productiva, debido al conocimiento sobre los agroecosistemas de los pastores trashumantes, que permite utilizar y mantener la productividad y la composición de los pastos de montaña. Sin embargo, dicho estudio concluye que estos pastos han sufrido un proceso de abandono, con serios cambios en su integridad y coherencia ecológicas; “siendo la Administración quien ha jugado un papel importante en este proceso al impulsar políticas agrarias de intensificación y no apoyando la trashumancia” (Velado y Gómez Sal, 2016).

[cml_media_alt id='1795']Vacas aprovechando los pastos estivales en el Puerto de Gavín (Pirineo Aragonés).[/cml_media_alt]

Vacas aprovechando los pastos estivales en el Puerto de Gavín (Pirineo Aragonés).

En el Cuaderno de la Trashumancia nº 06: Pirineo Aragonés, se apunta a que algunas de las causas del “brutal descenso” de la trashumancia durante el siglo XX están relacionadas, por un lado con la  “crisis general de la sociedad tradicional” y por otro con “problemas específicamente pecuarios”. Sobre estos últimos, se señala la propia producción, al haber sido considerada la trashumancia por algunos técnicos como “un estorbo para optimizar los resultados de una explotación pecuaria racional”, alegando que los animales trashumantes están sometidos a “un régimen alimenticio irregular” y que “el ciclo reproductor no puede adaptarse para proporcionar corderos al mercado cuando éste los demanda”. También se indican problemas relacionados con los pastos, como la ausencia o escasez de agua en algunos puertos de montaña, las malas comunicaciones, ausencia de refugios para el ganado, la desaparición que hubo durante unos años del ganado equino, necesario en toda rotación de los pastos; el choque con los intereses turísticos y los precios, entre otros. Las “incomodidades del viaje trashumante” son otra causa recogida, así como la ausencia de pastores (Pallaruelo, 1992).

[cml_media_alt id='1796']Rebaño pastando en los alrededores del P.N. de Monfragüe (Cáceres)[/cml_media_alt]

Rebaño pastando en los alrededores del P.N. de Monfragüe (Cáceres).

Sin duda, el abandono de esta actividad se debe a múltiples causas, pero lo que está claro es que ha ocasionado “graves consecuencias ambientales como la desertización y la no regeneración del arbolado, que afectan, sobre todo, a especies tan sensibles como el lince ibérico, el águila imperial, el águila perdicera, el águila culebrera, el alimoche, la avutarda, el sisón, el aguilucho cenizo o a las áreas de invernada de cientos de millones de aves migradoras europeas, como milanos reales, grullas, avefrías, chorlitos, palomas torcaces, petirrojos, o currucas” (Cursach, 2003). En la actualidad quedan pocas familias trashumantes, por lo que resulta imprescindible impulsar esta actividad para, entre otras cosas, proteger los ecosistemas ibéricos y mitigar los efectos del cambio climático.

REFERENCIAS

Cursach, B. (2003). Trashumancia: preservar una tradición milenaria. Conservación de la Biodiversidad mediante prácticas tradicionales. Ambienta: La revista del Ministerio de Medio Ambiente, (21), 59-66. Disponible en: http://www.mapama.gob.es/ministerio/pags/biblioteca/revistas/pdf_AM/AM_2003_21_59_65.pdf

Garzón, J. (2012). Importancia de la trashumancia en España para conservar la diversidad biológica en Europa y mitigar el cambio climático. Disponible en: http://www.pastos.es/pdf/ADAPTACIoN%20AL%20CAMBIO%20CLIMaICO%20MEDIANTE%20LA%20TRASHUMANCIA%2030.01.pdf

Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (2012). La trashumancia en España. Libro blanco. Disponible en: http://www.pastos.es/pdf/LIBRO%20BLANCO%20DE%20LA%20TRASHUMANCIA.pdf

Pallaruelo, S. (1992). Cuadernos de la Trashumancia, nº0 6: Pirineo Aragonés. ICONA, Madrid. Disponible en: http://www.mapama.gob.es/es/desarrollo-rural/temas/politica-forestal/vias-pecuarias/num_1al12_vias_pecuarias.aspx#para0

Velado Alonso, E. y Gómez Sal, A. (2016). The current status of transhumance systems in the province of León (Spain), towards a multi-dimensional evaluation. In: Options Méditerranéennes, Série A, 116, p. 63-67. Disponible en: http://om.ciheam.org/om/pdf/a116/a116.pdf

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La ganadería extensiva ayuda a mitigar el cambio climático

La ganadería extensiva dispersa las semillas de las plantas de las cuales se alimenta, al mismo tiempo que enriquece el suelo repartiendo las deyecciones por todo el terreno por el que se mueven los animales, aumentando así la capacidad de la tierra para proporcionar alimento a las plantas. Además, este efecto aumenta la asimilación de CO2. Según algunos estudios, si se recuperaran los niveles de materia orgánica existentes antes del desarrollo de la agricultura industrial, se capturaría entre el 30 y el 40% del exceso actual de CO2.

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Antibióticos, ganadería y cambio climático

Artículo publicado originalmente el 18 de julio de 2016 en el Blog de la Red Remedia.

El otro día leí un artículo que hizo que mi mente se teletransportara a un rincón perdido en las montañas que me descubrió Luis. Luis es, probablemente, el último pastor auténtico que queda en los Pirineos. Anda de aquí para allá, echando un ojo a sus cabras, a sus vacas, a sus yeguas, a sus ovejas… Y como las ovejas no entienden de fronteras, también se encarga de controlar de vez en cuando algún que otro rebaño que se escapa del pastor y de los gendarmes. Incluso cuando desfallece algún montañero, por ahí aparece él, para hacerles mascar hierba de pedreguera y reponerse de la hipoglucemia.

Y es único no solo por eso, sino porque es de los pocos pastores que siguen recurriendo al conocimiento tradicional, a los saberes que le enseñó su abuelo, basados en el uso de plantas, para prevenir las enfermedades de su ganado, curarles las heridas y las infecciones, facilitar que entren en celo…

Sin embargo, Luis es un bicho raro en peligro de extinción. Ya no quedan casi pastores, y los pocos que quedan, hace tiempo que cambiaron el aceite de enebro por la enrofloxacina. “Es que tenemos 2000 ovejas en la finca, y 1000 están pariendo. No nos la podemos jugar” me dice Miguel, un extremeño enamorado de sus ovejas y sus burras que también es un bicho raro, porque los jóvenes que deciden ser ganaderos también son, a día de hoy, seres dignos de estudio.

Y claro, en realidad, el problema no es que haya pocos pastores, sino que el problema es que ahora para salir adelante tienes que tener 2000 ovejas y hacer mil papeles; hay que dar a los animales un determinado pienso, porque sino no engrasan igual y entonces no se venden igual; hay que concentrar los partos y tener tres parideras en dos años…Y con tanto cordero junto, al final las diarreas van que vuelan y la única solución acaba siendo recurrir a antibióticos y antiparasitarios.

El caso es, que todo esto vino a mi cabeza porque yo me acordé de Luis, y me acordé de Luis porque evita los antibióticos y el artículo que yo leía trataba sobre un estudio que había demostrado que el uso sistemático de antibióticos en ganadería no solo crea resistencias, sino que también aumenta la emisión de gases de efecto invernadero. Para demostrarlo,investigadores de las Universidades de Colorado y Helsinki administraron un antibiótico de amplio espectro y de uso común a un grupo de vacas con el objetivo de seguir el recorrido del antibiótico desde su administración en el animal. Lo que descubrieron fue que los residuos del antibiótico desechados en las heces, alteraban la microbiota del sistema digestivo de los escarabajos peloteros, coleópteros esenciales para completar el ciclo del carbono y para mejorar la fertilidad de los insectos, así como para combatir algunas plagas.

Por otro lado, también observaron que con el antibiótico las vacas desprendían 1,8 veces más metano (gas de efecto invernadero) en las heces. Además, en una entrevista realizada por la BBC a Tobin Hammer, uno de los responsables del estudio, este aseguraba que “es probable que los antibióticos aumenten también los niveles de metano eructado”, que es la forma principal por la que los rumiantes eliminan el metano, sin embargo, no pudieron medirlo en su estudio.

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La noticia de la BBC concluía asegurando que este hallazgo suponía un golpe para los ganaderos, y yo pensaba en Luis, y en Miguel, y en Antonio… Y en tantos y tantos ganaderos que administran antibióticos porque sólo así pueden conseguir el nivel de producción que les exige el mercado para poder abastecerse de toda la cantidad demandada de productos de origen animal. Y en realidad, pensaba yo con mi mente refugiada en las montañas, debería ser un golpe para los consumidores, y estos deberían ser conscientes del impacto ambiental de los alimentos, pero eso, mejor, os lo cuento otro día.

Referencias:

– Hammer, T.J., Fierer, N., Hardwick, B., Simojoki, A., Slade, E., Taponen, J., Viljanen, H., Roslin, T., 2016. Treating cattle with antibiotics affects greenhouse gas emissions, and microbiota in dung and dung beetles. Proceedings of the Royal Society of London B: Biological Sciences 283.doi:10.1098/rspb.2016.0150
– Harrabin, R. (25 Mayo 2016). Cattle drugs could fuel climate change, study suggests. In BBC Science & Environment. Recuperado de http://www.bbc.com/news/science-environment-36368734

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