S.O.S. del sector lácteo

Artículo publicado en la Revista Soberanía Alimentaria nº23 (invierno 2015). En este enlace se puede encontrar el artículo en castellano, aragonés, asturianu, galego, catalá y euskera.

En las últimas tres décadas, el sector lácteo ha experimentado un intenso proceso de ajuste y transformación como respuesta a las políticas de la Unión Europea, primero con la llegada de las cuotas y ahora con su eliminación. El resultado ha sido la desaparición de multitud de ganaderías familiares, un incremento del tamaño e intensificación de las vaquerías y la adopción de nuevas fórmulas societarias. ¿Cómo podemos abordar esta situación desde la soberanía alimentaria? Nos sumergimos en este tema para empezar el debate entendiéndolo en toda su complejidad.

LAS CUOTAS LÁCTEAS Y EL MERCADO INTERNACIONAL

Hasta el pasado 1 de abril, la Unión Europea establecía un límite máximo de litros de leche de vaca que cada Estado miembro podía producir. El sistema de cuotas comenzó el 1 de enero de 1986, aunque su implantación en España se llevó a cabo unos años más tarde, y supuso la desaparición de miles de vaquerías, dado que, aunque el consumo en España rondaba los 9 millones de toneladas, tenía asignado un volumen de producción de solo 4,5 millones de toneladas, por lo que, podríamos decir que se «obligó» a España a importar la mitad de los lácteos que consumía. El sistema de cuotas llevó a que las ganaderías que querían crecer compraran o alquilaran cuota de otras ganaderías.

[cml_media_alt id='1130']ordeño-intensivo[/cml_media_alt]La justificación para eliminar las cuotas por parte de la UE ha sido la previsión de que la demanda de lácteos a nivel mundial se incrementaría a un ritmo del 2 %, y las cuotas se convertirían en un obstáculo para el crecimiento de las producciones en Europa. Sin embargo, estas expectativas se han visto truncadas al empezar a producir China su propia leche, lo que hace difícil predecir sus futuras importaciones, y con la decisión de Rusia de dejar de consumir leche europea con motivo del conflicto con Ucrania. Esta situación ha supuesto una bajada de precios en origen no solo en Europa, sino también en otras zonas productoras como EE. UU., Nueva Zelanda o América Latina, que ha conllevado una bajada del precio del producto final para el consumidor en buena parte del mundo. En el Estado español esta caída del precio final ha sido mínima en comparación con la bajada de precios en origen, ya que el precio en los establecimientos de venta acumula una caída anual del 4,6 %, mientras que en origen el descenso es del 16,9 %.

Otro elemento central para entender la situación del sector en nuestro territorio es la distribución de las ganancias. Mientras que en países como Canadá la producción se queda con un 54 % del margen de beneficio, aquí las ganancias se las reparte la distribución (que percibe entre un 60 % y un 90 %) y la industria. De forma que, finalmente, quien ha producido la leche no obtiene ninguna parte de dicho margen, es más, a menudo no se cubren ni los costes de producción.

La diferencia fundamental entre un modelo y otro radica en la forma de tomar las decisiones en cada Estado. En el caso de Canadá, hay dos instrumentos esenciales. La Comisión de Productos Lácteos del Canadá, es una estructura central cuyo objetivo es «ofrecer a los productores eficientes de leche y nata la posibilidad de obtener una remuneración equitativa por su trabajo y sus inversiones y garantizar a los consumidores de productos lácteos una oferta ininterrumpida, suficiente y de calidad». Para ello, existe en cada provincia una Junta de Negociación de venta de leche compuesta por las ganaderías y el gobierno, cuya competencia es «la apertura y administración de los contingentes, la mancomunación de los ingresos obtenidos, la fijación de precios y el mantenimiento de los registros de productores».

Estas Juntas, donde la industria y la distribución tienen voz pero no voto, se aseguran de cubrir los costes de producción, por lo que no son necesarias las ayudas económicas. Por otro lado, se procura que la leche sea consumida en la provincia de origen, por lo que es más fácil que la producción se adapte a la demanda y no haya que buscar salida a un exceso de leche. También es importante señalar que así se impulsa la economía de la región y que al distribuirse en circuitos cortos de comercialización no solo disminuyen los gastos por transporte, sino que también puede ofrecerse leche pasteurizada, de mayor calidad que la UHT, que es la más consumida en el Estado español.

Mientras en Canadá se aborda la regulación láctea con instrumentos estructurales, descentralizados y con la participación central del sector productivo, en el Estado español seguimos funcionando a base de acuerdos puntuales según cada situación. El pasado 23 de septiembre se firmó en el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente un acuerdo lácteo que no fue apoyado por las dos organizaciones agrarias mayoritarias, COAG y UPA, que representan al 70 % de las ganaderías, pero sí por la industria y la distribución. Este acuerdo no incluye un precio mínimo sobre la leche que garantice cubrir los costes de producción, estimados entre 34 y 38 céntimos por litro de leche (de hecho, el pasado mes de octubre, el precio medio estatal del litro de leche era de 0,309 €, por lo que no se alcanzan los costes de producción). Fruto de ese acuerdo lácteo se presenta un paquete de ayudas de 20 millones de euros, publicadas el 28 de septiembre en el BOE, destinadas a aquellas ganaderías que reciban menos de 0,285 € por cada litro. Teniendo en cuenta que son la industria y la distribución quienes fijan los precios, en realidad la ayuda es para estas, que compran a precios por debajo de coste, y no para las ganaderías.

LA INDUSTRIA Y LA DISTRIBUCIÓN VERSUS EL MUNDO RURAL

Así que nos encontramos que, en los últimos 30 años, el sector lácteo español ha cambiado radicalmente, pasando de tener capacidad para producir toda la leche que consumía a tener que importar la mitad de los lácteos, desapareciendo de esta forma multitud de vaquerías familiares. Además, paradójicamente, la decisión actual de eliminar las cuotas para que no haya límites de producción supone un nuevo impulso a las granjas intensivas, que mayoritariamente buscan instalarse en zonas cerealistas para tener mejor acceso a los piensos con los que alimentan a sus animales.

Si la industria, por su parte, buscando la maximización de los beneficios, tiende a centralizar aún más sus compras en estas zonas de concentración de grandes vaquerías, ¿para qué van a recogerla en pequeñas ganaderías de las zonas tradicionalmente productoras?

Por otro lado, la actividad ganadera tradicional ha estado siempre diversificada —se combinaba la producción lechera con la huerta familiar y otras actividades— mientras que en los últimos años muchas vaquerías se han tecnificado, aumentando e intensificando la producción a costa de elevadas inversiones en instalaciones, maquinaria y cuota. El resultado es una especialización productiva, convirtiéndose la producción lechera en su única fuente de ingresos. Entonces, ahora que solo viven de las vacas, ¿qué pueden hacer si ya no es viable?

[cml_media_alt id='1131']santona-2[/cml_media_alt]El hecho de que se esté favoreciendo una ganadería no ligada a la tierra y se esté acabando con un modelo tradicional a base de pasto, implica no solo dejar de producir leche a menor coste, sino también de mayor calidad, pues la leche de vacas alimentadas con pastos y forrajes tiene mayor contenido de ácidos grasos insaturados, que son más beneficiosos para la salud, y más antioxidantes. Es decir, es una leche mucho más saludable, característica que demanda el mercado, y más sostenible desde el punto de vista económico, social y medioambiental. Esto es especialmente importante si tenemos en cuenta que desde el año 2000 el consumo de leche líquida en España ha disminuido un 30 %, principalmente en beneficio de las leches vegetales, que son presentadas y percibidas como más sanas.

Por otro lado, la flora y la calidad del pasto varían según la época del año, lo que da la posibilidad de ofrecer una alta variedad de productos transformados, principalmente queso, de una gran calidad tanto organoléptica como nutricional. En la medida que gana terreno la ganadería intensiva, los pastos, las praderas, y el paisaje tal y como lo conocemos, irá desapareciendo, perdiéndose con él la flora y la fauna locales y dejando de ser un atractivo turístico.

Uno de los compromisos recogidos en el acuerdo lácteo es la «promoción del consumo de lácteos españoles». Parece una definición confusa e insuficiente pues, como hemos visto, lo que tendremos en el mercado es más leche producida de forma intensiva a base de pienso en buena parte compuesto de soja transgénica, de origen nada español. Si realmente se quiere incentivar el consumo y la economía local, ¿no se debería apostar por aquellas vaquerías familiares que no solo producen leche de mayor calidad, sino que también cuidan el paisaje y fijan población en el olvidado medio rural? ¿No debería primarse que la industria pague un precio que cubra los costes de producción, dignificando esta actividad, frente a dar ayudas por el bajo precio que industria y distribución imponen? ¿No será que lo que quieren promover son las ventas y los ingresos de la última parte de la cadena engañando a la población consumidora? ¿Por qué no pensamos en políticas parecidas a las de Canadá donde la parte productora está en el centro de las decisiones?

Por si todo esto fuera poco, la aprobación del Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión entre los EE. UU. y la Unión Europea (TTIP), serán las grandes granjas de Oregón, con más de 60 000 vacas alimentadas con piensos transgénicos y estimuladas con hormonas de crecimiento, las que ganarían el pulso a nuestra producción.

Analizar cómo se está abordando el sector lácteo en Europa es un anticipo de cómo se irán abordando el resto de sectores agrarios. La tendencia es globalizar cada vez más el mercado de leche, impulsando una ganadería con cada vez menos bienestar animal, basada en materias primas kilométricas y con mano de obra barata, en vez de apostar por una producción local, sostenible y que fije población en las zonas rurales.

PASADO, PRESENTE Y… ¿FUTURO?

La ganadería tradicional es una de las actividades que más población fija en el medio rural, pero tal y como está el panorama, ¿quién va a querer incorporarse? Si tenemos en cuenta la falta de servicios, el aislamiento al que se somete al mundo rural y las dificultades para iniciar actividad en el sector primario, es normal que a día de hoy solo el 5 % de las personas activas en la agricultura y la ganadería tenga menos de 35 años, y que un 33 % sea mayor de 65. Solo un 3,5 % de quienes perciben la PAC tienen menos de 35 años.

El futuro de la ganadería pasa por seguir aprovechando los recursos del entorno para conseguir no sólo productos de la máxima calidad, sino también la conservación de un paisaje ancestral que lleva siglos viviendo en armonía gracias a la ganadería extensiva. La clave es integrar un buen modelo productivo a pequeña escala, diversificado e incorporar la transformación artesanal con la venta en circuitos cortos. A pesar de que las administraciones anteponen otros intereses a la sostenibilidad ecológica y económica de nuestro medio rural, lo cierto es que la ciudadanía cada vez está más concienciada con una serie de valores relacionados con el bienestar animal, el medio ambiente y la calidad de los alimentos que consume.

Hay que ser consciente de que si hemos llegado hasta aquí, es en buena medida por la fuerza de la gran industria y su influencia sobre nuestras administraciones. ¿Cómo contrarrestamos este poder? Las movilizaciones que estos meses se han ido convocando por toda Europa demuestran que una articulación del sector productivo es fundamental, sí, pero también lo es el acercamiento de este a la ciudadanía para ganar su complicidad. Sin duda, es una tema que nos afecta independientemente de estar en el campo o en la ciudad.

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Jornada “Sector Lácteo: hacia un nuevo modelo de la cadena agroalimentaria”

La Organización Profesional Agraria UGAM-COAG organiza la Jornada “Sector Lácteo: hacia un nuevo modelo de la Cadena Agroalimentaria”, que se celebrará el próximo 27 de noviembre en el Hotel Villa Pasiega de Hoznayo. El acto será inaugurado por Isabel García Tejerina, Ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de España; y a continuación, la Dra. Ana Villar Bonet, investigadora del área de Calidad de los Alimentos de Origen Animal del CIFA, hará la exposición técnica titulada “Investigación sobre la calidad de la leche en base a pastos”. Posteriormente tendrá lugar un debate sobre la cadena de valor de la leche en el que participarán representantes de productores, cooperativas, industria y distribución, cerrando la jornada representantes de COAG y el Gobierno de Cantabria.

El programa de la jornada es el siguiente:

11.30. Recepción.
11.45. Inauguración de la jornada. MAGRAMA.
12.15. Ana Villar (CIFA). Investigación sobre la calidad de la leche en base a pastos.
12.45. Debate: LA cadena de valor de la leche.
Participantes (intervenciones de 10 min.)
Producción. (COAG).
Cooperativas (Agrocantabria).
Industria. Iparlat.
Distribución (Mercadona).
Asociación de distribución (Asedas).
13.45. Turno de preguntas.
14.15. Cierre. Miguel Blanco (secretario general de COAG).
14.30. Clausura. Gobierno de Cantabria.
14.45. Vino español.

Las inscripciones deben hacerse a través del teléfono de UGAM 942 802532.

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Foro Rural sobre el acuerdo lácteo

Este jueves tendrá lugar en Cabezón de la Sal (Cantabria) la conferencia Acuerdo sobre el precio de la leche. ¿Declaración de intenciones o realidad? que organizan el Centro de Estudios Rurales de Cantabria y la Universidad de Cantabria.

La charla se celebrará el día 12 de noviembre a las 12 horas en la Avenida Doctor Arines, 21 (Cabezón de la Sal)  y correrá a cargo de Gaspar Anabitarte (UGAM-COAG) y Raúl Gillarón (ASAJA).

* En el cartel hay un error, dado que no se trata del viernes 12, sino del jueves 12 de noviembre.

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Mala leche

Artículo publicado en eldiario.es Cantabria el 29 de octubre de 2015.

Reconozco que las matemáticas nunca fueron mi fuerte, pero es que por más que hago números, no me salen las cuentas. Quizás lo que aprendí durante la carrera sobre nutrición animal y fisiología sea mentira o tal vez existan fórmulas mágicas que consigan que las vacas produzcan leche sin alimentarse. No lo sé, pero leo las ayudas publicadas en el BOE el pasado 28 de septiembre, y no entiendo nada. El Gobierno español destinará un fondo de 20 millones de euros para, supuestamente, paliar la crisis del sector lácteo. Sin embargo, solo podrán “beneficiarse” de dichas ayudas aquellas ganaderías que reciban por cada litro menos de 0,285 euros. Es decir, no se ayuda a los productores, sino a la industria láctea, que es la que pone los precios.

[cml_media_alt id='956']Explotacion-ganadera-Cantabria_EDIIMA20151026_0664_5[/cml_media_alt]Quizás la culpa sea mía, que falté a clase el día que explicaron la fórmula mágica, pero que alguien me explique qué beneficio saca un ganadero que vende el litro de leche a esos precios, si tiene que pagar el pienso, el forraje, el veterinario, la luz, el agua… Eso sí, por el lado de la industria y de los intermediarios las cuentas me salen. La verdad es que de vez en cuando me paseo por el pasillo de la leche UHT y por las neveras de la pasteurizada del supermercado, y me pongo de mala leche, no puedo evitarlo, pero alguien se aprovecha de los consumidores y de los productores, y nadie hace nada.

La leche es el alimento más completo que existe desde el punto de vista nutricional, y gracias a las subvenciones podemos adquirirla a precios muy por debajo de los costes reales de producción. En Cantabria, además, existen iniciativas que permiten la compra directa de leche a los productores, y a precios por debajo de los de los supermercados: mientras que comprar 1,5 litros de leche pasteurizada a ganaderos cántabros cuesta entre 1,20 y 1,40 euros, en el supermercado el precio está entre los 1,60 y 1,70 euros. Hay máquinas expendedoras por todo Cantabria, e incluso ganaderos que hacen distribución a domicilio.

Los ganaderos cántabros son los más afectados por la crisis del sector lácteo, entre otras cosas, por la falta de cooperativas. Es necesario acortar distancias entre productores y consumidores y dar valor añadido a este producto. Es necesario que visitemos explotaciones ganaderas y conozcamos de primera mano uno de los principales pilares económicos de Cantabria. Si el sector lácteo se hunde, nos hundimos todos.

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El 80% de las ganaderías lácteas con problemas se queda sin ayudas

Ayer, martes 29 de septiembre, se publicaba en el Boletín Oficial del Estado la cuantía de las ayudas dirigidas a las explotaciones lácteas. A pesar de que se habían anunciado 300 millones para paliar los bajos precios a los que la industria compra la leche a los ganaderos, finalmente se destinarán 20 millones. Para la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, esta medida significa “que el único objetivo del departamento de Isabel García Tejerina era frenar las movilizaciones de los ganaderos”.

El precio máximo percibido por litro de leche para poder acogerse a las ayudas se ha fijado en 24,5 céntimos, por lo que se deja fuera a casi el 80% de las explotaciones afectadas por los bajos precios del sector que no pueden amortizar los costes de producción. Por otro lado, desde UPA señalan que “este precio lanza un mensaje claro de lo que para el Gobierno es un precio sostenible”.

También se quedan sin derecho de subvención aquellas explotaciones que llevan sufriendo impagos durante cuatro o cinco meses, al tener un pagaré o un reconocimiento de deuda de empresas morosas en concurso de acreedores o en trámites de extinción.

[cml_media_alt id='849']cow-800306_1280[/cml_media_alt]Desde la organización agraria UPA han pedido al Ministerio de Agricultura que mejore, vía corrección de errores, los enunciados de esta orden y se ha exigido “un pago justo por el precio de la leche y no una política de limosnas con un claro propósito electoral, porque lo único que consiguen es taparle las vergüenzas con dinero público a aquellas industrias que están trasladando al campo contratos basura y precios de miseria con total impunidad”.

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300.000 l. de leit a o día t’a vasuera. Quiers saber por qué?

[cml_meya_alt itz='582']cow-430197_1280[/cml_meya_alt]Os lacteos, son productos mas que habituals en a nuestra dieta. A gran parte d’a población los consume diariament y, encara que os nuestros debantpasaus consumiban más que más lacteos de craba y ovella, a zaguers d’o sieglo XIX empecipió a cheneralizar-se o consumo de leit de vaca por toda a peninsula iberica. Asinas, os pasiegos s’instaloron en grans ciudatz con as suyas vacas, dica que s’importoron razas seleccionadas de Centro Europa y empecipió a aumentar progresivament o numero de cabezas de vacuno lechero en Espanya. Manimenos, a zaguers d’o sieglo XX, en dentrar en a Unión Europea, amaneixioron as condutas lácteas, integradas en a Politica Agraria Comuna (PAC).

Qué significa isto?

A Unión Europea, establiba un limite maximo de litros de leit de vaca que cada país podeba producir. De tal forma, que aquells ganaders que queresen producir leit, heban de comprar conduta  u logar-la. Sin conduta, no se permitiba a producción de leit. Espanya teneba asignau un volumen de 4,5 millons de toneladas frent a una demanda total de productos lacteos de quasi nueu millons de toneladas, la qual cosa suposó o zarre de muitas ganaderías familiars y a obligación d’importar lacteos d’atros países miembros. S’estima que en istes 30 anyos de vida d’o sistema de condutas, o numero de ganaderías ha disminuiu a un ritmo d’o 6% anual en o conchunto d’a UE.

Por qué han desapareixiu as condutas lácteas?

A Comisión Europea metió fin o pasau 1 d’abril a l’aplicación d’as condutas lacteas estatals imposadas fa 30 anyos. A versión que da a UE a o respecto ye que cada vez i hai una mayor demanda de productos lacteos a ran mundial, y se preveye que siga creixendo a un ritmo anual d’o 2%. Dau que o sistema de condutas, fixaba maximos de producción a os ganaders, a UE interpretó que as condutas impediban creixer a os productors europeus. Amás, dende Bruselas consideran que o sector lacteo s’ha adaptau a o mercau y ya regula a suya producción en función d’as necesidatz reals. 

Y agora qué?

[cml_meya_alt itz='584']milk-518067_1280[/cml_meya_alt]O problema, agora, ye que as industrias lacteas son as que tienen o poder, y ellas son qui imposan as condicions. Seguntes afirmó Gaspar Anabitarte, productor de leit y secretario cheneral de COAG en Cantabria, a RTVE, “se son imposando reduccions muit fuertes de volumen de leit a os productors, mientres manipulan a valoración d’os estandars de calidat y marcan pres de compra a os ganaders por baixo d’os suyos costes de producción”. Muitos ganaders aseguran que dende as centrals lecheras les ofreixen uns pres de compra muit por baixo d’os costes de producción.

Hue finalizan os contractos con as centrals lecheras, y a muitos chicotz productors no se les renovarán. Seguntes publica hue a Unión de Chicotz Agricultors y Ganaders (UPA), en un comunicau, un total de 300.000 litros de leit a o día podrían quedar-se sin replegar en Espanya a causa d’a finalización d’os contractos a partir de hue, 1 de chulio

UPA asegura que ista situación sin precedentes se debe a la dentrada masiva de queso dende Alemanya, Francia y Holanda, a pres muit por baixo d’o que cuesta producir-los y que debant d’o zarre d’o mercau ruso, buscan un “mercau sumidero” en Espanya, incurrindo en a practica viedada d’o dumping.

En o que levamos d’anyo, as importacions de queso enta Espanya han aumentau en 2.107 toneladas respective a 2014, y manimenos a valor de ditas importacions s’ha reduciu en 25 millons d’euros. Por o que dentra “mas producto lácteo y de menor valor”. En concreto, dende Alemanya s’han importau en o referiu periodo quasi 1.000 toneladas de quesos mas que l’anyo anterior pero a suya valor ha caito en mas de 10 millons d’euros. “O resultau ye a ruina d’os ganaders lacteos espanyols”, aseguró ahiere o secretario de Ganadería d’UPA, Román Santalla.

Qué conseqüencias tiene en as explotacions?

[cml_meya_alt itz='581']cows-526771_1280[/cml_meya_alt]As conseqüencias son que creixerán aquellas instalacions de producción intensiva, quala alimentación ye externa a la explotación, que puedan invertir en chenetica ta tener animals que cada vez produzcan mas leit, con tres muyius diarios, con animals que no salen nunca a pasto y con man d’obra barata y esclatada. En producir grans cantidatz de leit a lo largo de tot l’anyo, podrán negociar pres baixos con as centrals lecheras, resultando todas dos partes beneficiadas.

As grans perchudicadas serán as ganaderías familiars, que no tienen meyos ta realizar reformas en a explotación, por a qual cosa no podrán producir mas leit. Os 300.000 litros de leit que van a ir t’a vasuera a partir de hue, provendrán d’istas ganaderías.

I hai alternativas?

[cml_meya_alt itz='583']milk-642734_1280[/cml_meya_alt]Si, bi’n ha. Pero no sirven de cosa si no se consciencia a o consumidor d’a importancia d’emparar a o sector, y d’as conseqüencias que tiene o no fer-lo: desaparición d’emplego, emplego precario, falta de buenpasar animal, leit producida a pur de transchenicos, gran producción de CO2 (a causa d’o transporte d’alimentos producius en atras zonas d’a planeta, y a la importación de lácteos d’atros países europeus), gran impacto ambiental…

A solución pasaría por a creyación de circuitos cortos de comercialización y en a venda directa. En aquellas zonas en as qualas s’han encetau istas vías de comercialización, os resultaus han estau un exito y tanto productors como consumidors afirman haber saliu ganando. Si, amás, se le da una valor adhibida a o producto (producción ecolochica, transformación d’o producto en a mesma explotación u en chicotas cooperativas de productors, recuperación de razas autoctonas y de productos tipicos producius con ellas), as posibilidatz d’exito aumentan.

En pocos días prencipiarán movilizacions por tot o estau pedindo “solucions y a fin d’os abusos” d’as industrias lacteas. Por l’inte, os consumidors, podemos prencipiar salindo t’a carrera con ells. Si no femos brenca, totz salimos perchudicaus.

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300.000 l. de leche al día a la basura ¿Quieres saber por qué?

[cml_media_alt id='582']cow-430197_1280[/cml_media_alt]Los lácteos son productos más que habituales en nuestra dieta. La mayor parte de la población los consume diariamente y, aunque nuestros antepasados consumían sobre todo lácteos de cabra y oveja, a finales del siglo XIX empezó a generalizarse el consumo de leche de vaca por toda la península ibérica. Así, los pasiegos se instalaron en grandes ciudades con sus vacas, hasta que se importaron razas seleccionadas de Centro Europa y empezó a aumentar progresivamente el número de cabezas de vacuno lechero en España. Sin embargo, a finales del siglo XX, al entrar en la Unión Europea, aparecieron las cuotas lácteas, integradas en la Política Agraria Común (PAC).

¿Qué significa esto?

La Unión Europea, establecía un límite máximo de litros de leche de vaca que cada país podía producir. De tal forma, que aquellos ganaderos que quisiesen producir leche, tenían que comprar cuota  o alquilarla. Sin cuota, no se permitía la producción de leche. España tenía asignado un volumen de 4,5 millones de toneladas frente a una demanda total de productos lácteos de casi nueve millones de toneladas, lo que supuso el cierre de muchas ganaderías familiares y la obligación de importar lácteos de otros países miembros. Se estima que en estos 30 años de vida del sistema de cuotas, el número de ganaderías ha disminuido a un ritmo del 6% anual en el conjunto de la UE.

¿Por qué han desaparecido las cuotas lácteas?

La Comisión Europea puso fin el pasado 1 de abril a la aplicación de las cuotas lácteas estatales impuestas hace 30 años. La versión que da la UE al respecto es que cada vez hay una mayor demanda de productos lácteos a nivel mundial, y se prevee que siga creciendo a un ritmo anual del 2%. Dado que el sistema de cuotas, fijaba máximos de producción a los ganaderos, la UE interpretó que las cuotas impedían crecer a los productores europeos. Además, desde Bruselas consideran que el sector lácteo se ha adaptado al mercado y ya regula su producción en función de las necesidades reales. 

¿Y ahora qué?

[cml_media_alt id='584']milk-518067_1280[/cml_media_alt]El problema, ahora, es que las industrias lácteas son las que tienen el poder, y ellas son quienes imponen las condiciones. Según afirmó Gaspar Anabitarte, productor de leche y secretario general de COAG en Cantabria, a RTVE, “se están imponiendo reducciones muy fuertes de volumen de leche a los productores, mientras manipulan la valoración de los estándares de calidad y marcan precios de compra a los ganaderos por debajo de sus costes de producción”. Muchos ganaderos aseguran que desde las centrales lecheras les ofrecen unos precios de compra muy por debajo de los costes de producción.

Hoy finalizan los contratos con las centrales lecheras, y a muchos pequeños productores no se les renovarán. Según publica hoy la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), en un comunicado, un total de 300.000 litros de leche al día podrían quedarse sin recoger en España debido a la finalización de los contratos a partir de hoy, 1 de julio

UPA asegura que esta situación sin precedentes se debe a la entrada masiva de queso desde Alemania, Francia y Holanda, a precios muy por debajo de lo que cuesta producirlos y que ante el cierre del mercado ruso, buscan un “mercado sumidero” en España, incurriendo en la práctica prohibida del dumping.

En lo que llevamos de año, las importaciones de queso hacia España han aumentado en 2.107 toneladas con respecto a 2014, y sin embargo el valor de dichas importaciones se ha reducido en 25 millones de euros. Por lo que entra “más producto lácteo y de menor valor”. En concreto, desde Alemania se han importado en el referido periodo casi 1.000 toneladas de quesos más que el año anterior pero su valor ha caído en más de 10 millones de euros. “El resultado es la ruina de los ganaderos lácteos españoles”, aseguró ayer el secretario de Ganadería de UPA, Román Santalla.

¿Qué consecuencias tiene en las explotaciones?

[cml_media_alt id='581']cows-526771_1280[/cml_media_alt]Las consecuencias son que crecerán aquellas instalaciones de producción intensiva, cuya alimentación es externa a la explotación, que puedan invertir en genética para tener animales que cada vez produzcan más leche, con tres ordeños diarios, con animales que no salen nunca a pasto y con mano de obra barata y explotada. Al producir grandes cantidades de leche a lo largo de todo el año, podrán negociar precios bajos con las centrales lecheras, resultando ambas partes beneficiadas.

Las grandes perjudicadas serán las ganaderías familiares, que no tienen medios para realizar reformas en la explotación, por lo que no podrán producir más leche. Los 300.000 litros de leche que van a ir a la basura a partir de hoy, provendrán de estas ganaderías.

¿Hay alternativas?

[cml_media_alt id='583']milk-642734_1280[/cml_media_alt]Sí, las hay. Pero no sirven de nada si no se conciencia al consumidor de la importancia de apoyar al sector, y de las consecuencias que tiene el no hacerlo: desaparición de empleo, empleo precario, falta de bienestar animal, leche producida a base de transgénicos, gran producción de CO2 (debido al transporte de alimentos producidos en otras zonas del planeta, y a la importación de lácteos de otros países europeos), gran impacto ambiental…

La solución pasaría por la creación de circuitos cortos de comercialización y en la venta directa. En aquellas zonas en las que se han puesto en marcha estas vías de comercialización, los resultados han sido un éxito y tanto productores como consumidores afirman haber salido ganando. Si, además, se le da un valor añadido al producto (producción ecológica, transformación del producto en la misma explotación o en pequeñas cooperativas de productores, recuperación de razas autóctonas y de productos típicos producidos con ellas), las posibilidades de éxito aumentan.

En pocos días comenzarán movilizaciones por todo el estado pidiendo “soluciones y el fin de los abusos” de las industrias lácteas. De momento, los consumidores, podemos comenzar saliendo a la calle con ellos. Si no hacemos nada, todos salimos perjudicados.

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Entrevista a a Xurxo Álvarez, presidente de la Federación Rural Gallega

Xurxo Álvarez, tercero por la izquierda, tras la asamblea de FRUGA

Xurxo Álvarez, tercero por la izquierda, tras la asamblea de FRUGA (Foto: Praza Pública)

La Fruga (Federación Rural Gallega) celebró este pasado fin de semana en Lugo su segunda asamblea, la organización advierte de que seguirá luchando para contar con representación en las diferentes mesas de negociación que afectan a la agricultura, la ganadería y al sector forestal, y reivindican el medio rural como el futuro de Galicia. Tras un amplio debate sobre las diferentes “inquietudes” que afronta el campo gallego, Xurxo Álvarez fue reelegido como presidente de la entidad. Traducimos del gallego esta entrevista realizada por Miguel Pardo para el diario digital Praza Pública

¿Cuál fue el debate principal en la asamblea de Fruga?

Podemos decir que el que hay, en general, es inquietud. Fuimos debatiendo la situación de cada uno de los sectores básicos en el rural y, el que más y el que menos, mostró su inquietud ante lo futuro y que, en la mayoría de los casos, tiene que ver con los bajos precios que se le pagan al trabajador.

Esa inquietud de la que habla parece aún más evidente en el caso del sector lechero con el inminente fin de las cuotas…

En el tema de la leche, la novedad a mayores, además de la problemática de los precios, es precisamente esa desaparición de las cuotas, pero los precios que se pagan están bajos como en otros sectores. Se les obligó a los ganaderos a comprar cuota para tener accesos a mejores explotaciones, poder producir y tener buenos precios. Se metieron en gastos e inversiones que ahora quedan en papel mojado… No es muy diferente a lo que ocurrió con las preferentes y parece obvio que debería haber unas compensaciones. Ahora llega una liberalización sobre la que debe tomarse algún tipo de medida porque no puede hacer cada quién lo que le dé la gana. Para empezar, hay normas a nivel europeo que impiden que los productos agrarios puedan venderse por debajo de los costos de producción, así que habrá que sentarse a hablar y debatir y artellar soluciones a los problemas que llegan ahora.

Pero aquí parece que los problemas sólo afectan a una parte…

Como se suele decir, a río revuelto, ganancia de pescadores. La industria, con el beneplácito de la Xunta y de las administraciones, hace lo que le da la gana. Nuestros gobernantes deben administrar a todos los ciudadanos y no sólo a una parte de ellos. Hay que sentar las partes para llegar a acuerdos. La famosa Mesa de la Leche no está activa y no puede ser que una parte se aproveche de la otra. Además, es muy necesaria la puesta en marcha de una interprofesional láctea gallega, con la presencia de todos los actores implicados y buscando los mecanismos para garantizar los precios. Pero el presidente gallego está ausente, al igual que la consejera o el Ministerio e incluso la UE. Luego, de pronto, aparecen unas multas millonarias a la industria que, no obstante, les siguen compensando y les permiten seguir abusando.

Asamblea de Fruga en Lugo

Asamblea de Fruga en Lugo. (Foto: Praza Pública)

En la asamblea Fruga trató también la problemática de la despoblación rural.

Poco se puede hacer aquí si la Administración no interviene. Si las cosas están mal, es normal que el relevo generacional no se produzca. No se puede estar trabajando y gastando dinero para nada y son los gobiernos los que tienen que llevar a cabo políticas idóneas, invertir y cuidar el rural. Yo soy de Ourense y esta es la provincia [de Galicia] más desertizada a nivel agroganadero y luego no hay más que fuegos e incendios. Esas son también las consecuencias del abandono y la dejadez.

Habla Fruga de que el rural “es el futuro de Galicia”.

Debemos partir de la base de que si un país no es capaz de alimentar a la población está empobrecido y además es dependiente. Cada país tiene que poder producir alimentos para su producción y Galicia puede, pero por otro lado están las politicas agrarias y las subvenciones o ayudas que llegan de la UE. No puede ser que en la PAC, 3.000 explotaciones cobren igual que 600.000. Claro está, a quien están dirigidas estas aportaciones. No es un problema de dinero, sino de que los hay pero están mal repartidos. No se puede estar subvencionando a gente que no es agricultora, que no produce alimentos… La Fruga ya pudo comprobar en una junta en la UE que la administración comunitaria sigue enrocada en el incluso por intereses de los terratenentes y de diferentes poderes, pero si lo que se quiere es potenciar la agricultura, a quien hay que proteger es a los agricultores.

Dice también la organización que peleará por estar en las diferentes mesas de negociación de los asuntos que alcanzan al campo gallego. ¿Por qué no lo están?

Somos una organización, tenemos derecho a asociarnos y cumplimos todos los requisitos legales, pero la Administración no cuenta con nosotros a pesar de tener representación, por ejemplo, en todos los consejos reguladores menos en uno. Hablamos con la consejera varias veces sobre el tema e incluso con todos los grupos parlamentarios explicándoles nuestra situación. Todo el mundo está de acuerdo en que debemos estar presentes, pero falta que nos inviten o incluyan en las mesas donde se discuten las políticas agrarias. Dimos los pasos que teníamos que dar, pero claro está que ahora sólo nos queda protestar.

Luego, por que no los tienen en cuenta?

La Xunta nos da la razón como a los tontos, pero no nos da una solución. A lo mejor, les molesta que seamos una voz crítica y discordante, pero a eso se tienen que acostumbrar.

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