¡Gracias Molina!

El pasado sábado 21 de octubre de 2017, tuve la suerte de participar en el II Encuentro de Experiencias sobre el emprendimiento de la Mujer Rural en Molina de Aragón con la ponencia “La importancia de la Mujer en los sistemas agroganaderos”. El powerpoint de la charla lo podéis encontrar aquí. Fue un encuentro estupendo que comenzó con la charla de la Psicóloga Iratxe Bolaños sobre “claves internas para el emprendimiento rural femenino” y en el que participaron un buen número de mujeres emprendedoras y donde conocimos distintos proyectos en marcha, como Lactonatur, la quesería de María Andrés;  Paula Callejo, bióloga y artesana, presentó su Taller HaberlasHailas, donde construye juguetes en madera de pedagogías Waldorf, Montessori, etc.. y además realiza diseños en tela, podéis conocer mejor su amplio trabajo en su página de facebook. Ester Martín, compartió con nosotras su experiencia como artesana en madera, nos habló de sus comienzos y de como se ha tenido que ir adaptando con el paso del tiempo para mantener vivo su negocio, podéis descubrir sus obras de arte en su web. Otra de las emprendedoras que participaron el sábado en el Encuentro de Experiencias es Rebeca Hernández “Becky”, que cuando hace unos años se quedó sin empleo, decidió crear Legajos y Documentos, una empresa multiservicio orientada a ayudar a empresas, ayuntamientos y asociaciones en la gestión de documentos y redacción de proyectos, pero para conocer bien el trabajo de Becky, lo mejor es que la veais en esta entrevista. Y antes de que acabara la mañana, pudimos conocer a Carmen M. Iturbe, dietista, nutricionista y coach, os recomiendo seguir su página de Facebook en la que publica consejos sobre alimentación saludable.

Quiero dar las gracias a todas las asistentes por venir, y especialmente al Proyecto La Artesa de la Fundación Cepaim por organizar encuentros tan interesantes y necesarios.

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Economía social y solidaria en el medio rural

Artículo publicado originalmente en la Revista Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas, número 27

En tierras aragonesas nace en 2016 RuralESS, un colectivo de personas que apostamos por dinamizar el medio rural a través del emprendimiento y la economía social y solidaria (en adelante, ESS) como herramienta de transformación para los territorios.

Aunque no todas las personas que formamos parte de este colectivo habitamos el medio rural, tenemos muy claro que el presente y el futuro de nuestro entorno pasan por recuperar espacios y dinámicas que se encuentran lejos de la gran ciudad. En este sentido, vemos en el medio rural una oportunidad de cambio fundamental donde plantear un modelo social y económico más justo, más equitativo y más sostenible. Es aquí donde la ESS nos proporciona el marco en el que poder desarrollar estas relaciones, ofreciendo las herramientas, los recursos y los espacios de encuentro para las personas que quieren hacer las cosas de forma diferente.

Desde RuralESS nos hemos dado cuenta de que muchos de estos ingredientes ya existían en el medio rural aragonés y que solo hacía falta «mezclarlos» (ponerlos en común) para que todo este movimiento pasase de ser un planteamiento más o menos difuso a una realidad palpable. Con este análisis somero de la realidad rural, nos propusimos como colectivo aportar nuestro granito de arena.

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Taller en L’Ainsa. (Foto: RuralESS)

Primero quisimos compartir nuestras reflexiones con otras personas del medio rural mediante un manifiesto y, con el fin de seguir creciendo y crear red, decidimos organizar dos jornadas. Las primeras tuvieron lugar en Zaragoza, los días 15 y 16 de diciembre, y estaban dirigidas sobre todo a agentes de empleo y desarrollo local, aunque contaron con la participación de un grupo de personas de procedencia y condición muy diversas. Se plantearon modelos de dinamización local desde los principios de la ESS y tuvimos la suerte de contar con la presencia de Daniel López, doctor en Agroecología, miembro de Ecologistas en Acción y parte del equipo impulsor del posgrado de Dinamización Local Agroecológica de la Universidad Autónoma de Barcelona. Las segundas jornadas fueron en L’Aínsa (Sobrarbe, Alto Aragón) el 17 de diciembre. Se acercaron muchas personas con proyectos y con la voluntad de conocer y tomar conciencia de que existen experiencias que se desarrollan en el mismo espacio y con unos principios muy similares, y surgieron un buen puñado de propuestas.

Aunque los escasos meses que llevamos de andadura no son suficientes para hacer una valoración del camino recorrido, en RuralESS tenemos la sensación de que el año 2017 promete empezar a poner en el centro a las personas a través del medio rural y de la ESS.

Queremos un buen vivir para nuestros pueblos, ¿tú también? Si tienes interés en estos temas, quieres conocer más o puedes echar una mano, no dudes en ponerte en contacto con nuestro grupo a través del correo aragonessrural@tutanota.com.

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Ser mujer rural y sobrevivir en el intento

Artículo publicado el 26 de noviembre de 2015 en El diario.es Cantabria.

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Son las 5.00 cuando suena el despertador. Desayuna y, con la radio de fondo, se pone la ropa para ir a trabajar. El ordeño empieza a las 6.00, pero antes hay que mover a las vacas para que vayan a la sala. No son muchas, pero las instalaciones están viejas y les cuesta entrar. Cuando termina vuelve a casa, despierta a los críos, les da el desayuno, los viste y los lleva a la escuela. Entonces vuelve a la granja… a seguir trabajando. Hasta que llega el mediodía, que prepara la comida, va a buscar a sus hijos, los vuelve a llevar al colegio, hacen el ordeño de la tarde, y, al acabar, vuelta a por los niños para llevarlos a casa y estar con ellos, hasta que se agotan y consigue que se duerman. A veces piensa que le gustaría cambiar de vida, dedicarse a otro trabajo, menos esclavo y que sea más suyo.

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Mujeres rurales del mundo, uníos

Artículo publicado en Arainfo el 17 de octubre de 2015.

El pasado 15 de octubre se celebró el día de las mujeres rurales, esas trabajadoras invisibles que alimentan el mundo. Sin embargo, a pesar del trabajo y la responsabilidad que cargan a diario sobre sus hombros, y aunque representan una cuarta parte del conjunto de la población mundial, son las grandes olvidadas. De hecho, ni siquiera en su día lograron colarse en las portadas de los periódicos para recordar al mundo que sus manos dan calor al marginado medio rural.

La verdad es que se me cae el alma a los pies cada vez que veo el machismo generalizado de la sociedad en la que vivimos, y como ese patriarcado es aún más fuerte en el ámbito rural. En el año 2015 lo sufrí en mis propias carnes, cuando me excluyeron de un proceso de selección de un empleo de veterinaria por el sólo hecho de ser mujer, así me lo hizo saber la telefonista –mujer- “es que queremos que sea hombre”, me dijo, y me quedé congelada. Sigo sin entender qué extraña relación hay entre el cromosoma Y y dar asistencia veterinaria en una granja de gallinas. Pero por desgracia, es algo generalizado. Siempre pensamos en hombres cuando pensamos en ganaderos o en agricultores, y cuando la prensa tropieza con una mujer que se dedica a estas profesiones, la entrevistan como si estuviesen ante un hecho insólito que no se sabe cuándo volverá a repetirse. El asombro es aún más acentuado si la mujer se dedica al caso de la ganadería: como si una fémina no pudiese sacar a pastorear a las ovejas o llevar una explotación por el simple hecho de ser mujer.

Sin embargo, la ONU señala que en los países en vías de desarrollo las mujeres rurales representan el 43% de la mano de obra agrícola y producen la mayor parte de los alimentos disponibles. Además, cabe señalar que el 76% de la población mundial que se encuentra en situación de extrema pobreza vive en zonas rurales. Si todas esas mujeres se uniesen para plantar cara a las injusticias que padecen, si decidiesen declararse en huelga, y no tuviésemos que comer, entonces, el mundo vería que no somos nada sin ellas, y que están mucho más presentes de lo que nadie imagina.

Hace falta un empoderamiento del medio rural, que deje de estar subordinado a las necesidades urbanas y que las decisiones que le afectan dejen de emitirlas quienes no han pisado nunca el campo, desde unos despachos muy céntricos y elegantes, en ciudades muy grandes, desde donde, a pesar de los grandes ventanales, ni siquiera se intuyen las huertas, ni los tractores, ni se oye cantar a los gallos anunciando el amanecer. Pero ese empoderamiento rural no será sin el empoderamiento de las mujeres. Porque nosotras somos la sístole que hace latir la tierra.

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