Los rostros de la soja

Ecologistas en Acción presenta Los rostros de la soja, una web informativa que describe las diferentes dimensiones que tiene esta agroindustria. Actualmente, la producción de soja se destina a suministrar a diferentes industrias, principalmente para la producción de piensos, alimentos ultraprocesados y biocombustibles.

La web muestra cómo las importaciones de soja en la Unión Europea (UE) tienen importantes huellas en el clima, la biodiversidad, el funcionamiento ecológico, el bienestar social y los derechos humanos en los países de origen.

La deforestación de los bosques tropicales o ecosistemas diversos, como la Amazonía, El Cerrado o el Gran Chaco, es parte de una larga cadena de suministro que empieza en la frontera agrícola sudamericana y finaliza en los platos europeos. La UE es el segundo mercado de exportación más importante de soja después de China. La fabricación de piensos para ganadería industrial consume el 87 % de la soja importada en la UE

La economía española consume mucha soja, aunque no se vea a simple vista. En 2018 España importó 5,7 millones de toneladas de soja, la mayoría oculta en carnes, huevos o lácteos de granjas industriales. El Estado español es líder europeo en producción de piensos y de cerdos, cada vez más orientados a la exportación. La población española consume seis veces más carne que el máximo recomendado, lo cual es poco saludable e insostenible.

La versatilidad del agronegocio de la soja supone también que uno de los usos que se le da a este cultivo sea para la producción de biocombustibles. El diésel que se consume en España lleva hasta un 7 % de biocombustibles que, en su mayoría, proviene del aceite de soja y de palma. El uso de aceite de soja en el diésel fósil ha pasado de representar un 10,3 % del total del biodiésel consumido en 2016 al 27 % en 2020. El ciclo de producción y consumo del biodiésel de aceite de soja produce dos veces más emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que el diésel fósil.

El cultivo de soja, destinado a la elaboración de piensos y biocombustibles, contribuye de forma importante a las emisiones antrópicas de gases de GEI y es un factor clave en la huella climática. Esta situación podría agravarse si el acuerdo UE-Mercosur entra en vigor: se calcula que la producción de soja aumentaría en 10 millones de toneladas al año.

La preocupación en torno al consumo europeo de materias primas agrícolas como la soja y su contribución a la deforestación y la crisis climática pone en el centro el debate de buscar alternativas en la alimentación y el transporte. Por ejemplo, pasa, por un lado, por dejar de importar soja y producir piensos de forma local y sostenible, así como por apostar por dietas menos cárnicas y por la ganadería ecológica o extensiva, para lo que urge el establecimiento de una moratoria la construcción y ampliación de granjas industriales, que la Coordinadora Estatal STOP Ganadería Industrial demanda al gobierno central. Y, en la movilización, confinemos los coches, recuperemos la ciudad.

La demanda presentada por Ecologistas en Acción y otras organizaciones contra el Gobierno de España por incumplir sus obligaciones climáticas también se justifica por los impactos de sus políticas comerciales y su acción exterior, porque no contabiliza las emisiones importadas por ejemplo por la producción de soja en los países del Mercosur.. Es incoherente, y contrario a los esfuerzos científicos y de la ONU para frenar la múltiple triple emergencia planetaria, que el gobierno español trámite la Ley de Cambio Climático y Transición Energética y, al mismo tiempo, impulse la firma de un acuerdo comercial con los países del Mercosur que agravaría la deforestación y la emergencia climática.

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¿Por dónde pasa la carne que comemos?

Artículo publicado originalmente el 27 de abril en Eldiario.es Aragón

En estos días de pandemias y encierros, en los que se habla mucho de paseos, de habría que haber hecho tal y cómo pueden estar haciendo cual, de teorías conspiranoicas y memes; me llama mucho la atención que no se esté hablando nada de la carne que comemos.

Es llamativo, sobre todo porque, al margen de teorías conspiranoicas de que nadie sabe de cómo se infectó de COVID-19 el primer humano que albergó el virus, lo que sí se sabe es que es un virus de origen animal.

Son muchas las enfermedades zoonóticas (nombre que reciben las enfermedades que han pasado de otras especies animales a la humana) que están causando estragos a nivel mundial: el SIDA, la tuberculosis, el zika, la fiebre amarilla, entre muchas otras. ¡Y, sin embargo, sabemos tan poco de la carne que comemos!

Realmente, cuando los consumidores compran la carne en el supermercado, no saben por cuántos lugares (¡incluso países!) ha pasado un lomo de cerdo desde que se concibió al animal (aún son menos los que siquiera se preguntan de dónde procedía el esperma que fecundó a aquella cerda porque, no, no fue monta natural), hasta que nos encontramos el filete en bandeja en un supermercado. De hecho, en la publicidad nos dicen que la carne de cerdo es blanca, cuando en realidad es roja, y nos lo creemos sin cuestionarlo, sin embargo, se cuestiona continuamente todo tipo de noticias que salen en los medios, empezando por cómo llegó el COVID19 del murciélago al humano.

No sabemos dónde, pero tampoco cómo se cría, ni cómo ni donde se sacrifica.

Esta crisis, sin embargo, sí que ha hecho saltar un par de noticias en la prensa (local). Por un lado, se ha hablado (aunque muy poco) de la situación por la que están pasando muchas ganaderías familiares, esas de las que sabemos dónde nace el cordero y podemos seguir fácilmente su trazabilidad hasta el matadero porque, a menudo, todo sucede en la misma granja y el sacrificio se lleva a cabo en un matadero cercano (siempre y cuando se haya conseguido mantener abierto el matadero comarca, tarea de titanes desde que llegó la crisis de 2008 y alguien consideró que los mataderos no eran tan esenciales). El problema es que las grandes superficies (donde compra la mayoría de la población) buscan grandes proveedores, así que esas familias, que todos los veranos suben sus animales a puerto manteniendo unos paisajes que han sido declarados Parques Nacionales y Parques Naturales, y que durante todo el año son quienes limpian nuestros montes y son los que verdaderamente previenen de incendios, difícilmente pueden suministrar sus productos a esas superficies, que además no están dispuestas a pagar el precio justo que esas familias merecen. Así que si ya en una situación normal lo tienen difícil, imaginaros ahora, con la hostelería cerrada y un alto porcentaje de población a la que no se le ocurre comprar cordero o cabrito para comer -¡cómo si fuera tan difícil cocinar unas costillas!-. No hablemos ya de comer buey o ternera criada en extensivo…

El caso es que el precio de la carne de ternera se marca para toda España en Binéfar. ¿Casualidad? En absoluto, Binéfar es el epicentro de la ganadería industrial en España y la gran mayoría de la ternera que acaba en nuestros platos, procede de cebaderos intensivos de la Franja o del Valle del Ebro. También concentra un gran número de explotaciones de porcino industrial (Huesca y Lleida se llevan la palma de macroexplotaciones de porcino), así que no es de extrañar que Binéfar, con sus alrededor de 9500 habitantes cuente con dos macromataderos, el segundo de ellos, LiteraMeat, abierto hace menos de un año y perteneciente al Grupo Pini, cuyo propietario el año pasado fue arrestado por la policía húngara acusado de fraude fiscal y, además tuvo que pagar 25 millones de euros en Polonia para evitar la cárcel.

Según señala LiteraMeat en su página web, este macromatadero sacrifica 160.000 animales a la semana. También anuncian que han creado 1600 puestos de empleo aunque, según ha señalado un delegado sindical de la planta a Eldiario.es Aragón, esta empresa “se ha puesto como ejemplo contra la despoblación, cuando el 80% de los contratos son eventuales de gente que se desplaza a diario”.

Resulta que Binéfar, el epicentro cárnico español, es hoy noticia por ser uno de los principales focos de COVID-19 en la provincia de Huesca, lo que ha llevado al presidente de Aragón, Javier Lambán, a declarar que “los dos mataderos de Binéfar centran la atención prioritaria del Departamento de Sanidad y se van a tomar todas las medidas a nuestro alcance para aislar a los contagios. Se procurará mantener la actividad sin ningún tipo de riesgo”. Atención al verbo, Lambán dice que se procurará, no que se pueda garantizar…

Roberto Núñez, delegado sindical en LiteraMeat, ha asegurado a Eldiario.es Aragón que “el 17 de marzo me presenté a trabajar y ya había rumores de que un compañero se había contagiado” y también ha compartido con este diario que “ya antes de la crisis no se cumplían las medidas de seguridad e higiene”…

Y, mientras tanto, hay gente produciendo carne sana, segura y que cuida el medio ambiente, que cada día se ve más cerca de tener que cerrar las puertas de su granja por no poder vender sus productos; mientras la gran mayoría de la población consume a diario carne de dudosa procedencia y que lleva toda la cuarentena sin cumplirse las medidas de seguridad e higiene que exige la situación actual en el que hoy es uno de los principales focos de contagio en Aragón del virus de origen zoonótico COVID-19. ¿Nos preguntaremos ahora de dónde viene y por dónde pasa la carne que comemos?

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Curso avanzado sobre Ganadería y cambio climático: evaluación de emisiones, opciones de mitigación y estrategias de adaptación

La ganadería mediterránea es especialmente vulnerable al cambio climático, pero a su vez el sector ganadero es responsable de alrededor del 14,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) antropogénicas en el mundo. El reto a afrontar es desarrollar para el sector estrategias complementarias de adaptación y de mitigación, conforme al Acuerdo de París sobre el Cambio Climático y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La ganadería tiene un gran potencial en la región para mejorar la seguridad alimentaria y a la vez mitigar las emisiones en un clima cambiante. Sin embargo, para desarrollar estrategias efectivas es fundamental tener conocimientos sobre las emisiones de GEI procedentes de procesos biogénicos en sistemas de producción complejos. Por ejemplo, a nivel global la producción de piensos y forrajes representa casi la mitad de las emisiones que proceden de la ganadería, e influye en gran medida en las del metano entérico y en las de las deyecciones. Al mismo tiempo, la propia producción de piensos y forrajes está amenazada por los efectos del cambio climático (p. ej. sequía) por lo que se necesita desarrollar una resiliencia a largo plazo.

Por esta razón, el Centro Internacional de Altos Estudios Agronómicos Mediterráneos (CIHEAM), a través del Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza (IAMZ), junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Global Research Alliance on Agricultural Greenhouse Gases (GRA), el International Center for Agricultural Research in the Dry Areas (ICARDA), la Red REMEDIA (Red científica de mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero en el sector agroforestal) y la Iniciativa 4 por 1000, organizan este curso sobre Ganadería y cambio climático: evaluación de emisiones, opciones de mitigación y estrategias de adaptaciónque se celebrará en el Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza, con profesorado de reconocida experiencia, procedente de organizaciones internacionales, y de universidades y centros de investigación de diversos países. El curso tendrá una duración de una semana y se desarrollará, en horario de mañana y tarde, del 11 al 15 de febrero de 2019.

El curso aportará conocimientos sobre los procesos que subyacen a las emisiones de GEI y los sumideros de carbono en el suelo (según el objetivo de la Iniciativa 4 por 1000), sobre metodologías de medición y sobre herramientas de modelización en los sistemas ganaderos. Se presentarán los métodos para realizar inventarios nacionales de GEI y se analizarán opciones de mitigación, incluyendo la evaluación socioeconómica. Se revisarán las estrategias de adaptación y se explorarán las sinergias con las estrategias de mitigación. También se llevará a cabo un trabajo práctico basado en estudio de casos reales en condiciones mediterráneas.

Al finalizar el curso los participantes habrán adquirido:

– Una mejor comprensión sobre cuáles son las fuentes y los factores que influencian las emisiones de GEI en los sistemas ganaderos.
– Una visión general de los métodos más avanzados de medición de emisiones de GEI y de cambios de carbono en el suelo.
– Mayores competencias en la utilización de directrices y herramientas para estimar las emisiones de GEI y los cambios del carbono en el suelo a distintas escalas, y en la evaluación de las opciones de mitigación.
– Una perspectiva crítica sobre las estrategias de mitigación y adaptación y su evaluación socioeconómica.
– Una visión holística de las herramientas disponibles para la ayuda a la toma de decisiones informada.

Para descargar el folleto informativo sobre el curso pincha aquí.

Accede a la web del curso aquí.

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