Entrevista en XL Semanal

Durante todo el mes de abril XL Semanal está publicando una serie de entrevistas a mujeres que viven en zonas rurales bajo el título “Mujer rural, mujer real”. El domingo 18 de abril publicaban la entrevista que me realizaron y que se puede ver pinchando aquí 🙂

Read More

Nace la Revista Mallata

Hace tiempo que me rondaba la idea de hacer una revista, pero nunca acababa de encontrar el momento, y con motivo de una charla el pasado lunes 11 de febrero al alumnado de la Escuela de Aragonés Nogará, decidí que estaría bien, ahora que escasean las revistas en aragonés, y que sería más didáctico, en vez de preparar una presentación, hacer una revista con algunos de los artículos que he ido publicando durante los últimos cuatro años tanto en Mallata como en otros medios, así que, ahí va el Número 0 de la Revista Mallata, en aragonés, que podéis descargar en pdf aquí. Quién sabe, si os gusta, igual me animo a sacar más números con artículos nuevos 😉

 

Read More

De mayor quiero ser pastora

Artículo publicado originalmente en aragonés en el suplemento Escolar del Heraldo de Aragón el 7 de febrero de 2018.

Este artículo se puede leer en aragonés aquí.

El otro día en la escuela, la profesora nos preguntó qué queríamos ser de mayores. Mi amiga Ixeya dijo que quería ser médico, y Ana, bombera. Yo no. Yo quiero ser pastora, como mi abuelo, que siempre nos cuenta las historias de cuando de muy joven estuvo de repatán, y subía a puerto con las ovejas, alguna cabra que tenían y los chotos, además de los cans de chira y un par de mastines. Los mastines se enfrentaron alguna vez con algún oso mientras pasaban la noche a la intemperie.

Nos cuenta siempre el abuelo que se abrigaban con jerseys hechos con lana de sus ovejas, y que las ordeñaban y hacían un queso buenísimo. También subían truchas para soltarlas en los ibones. Cuando se moría algún animal, cuenta que dejaban que se lo comieran los buitres, alimoches y quebrantahuesos, ¡y que empleaban flores para curar a los animales!

El abuelo cuenta que le gustaba tallar con la navaja, y que a menudo estaba con un ojo en el rebaño y el otro mirando fijamente la rama de boj que estaba convirtiendo en cuchara.

Yo de mayor seré pastora, igual que él, y pasaré las noches de verano mirando las estrellas desde mi mallata.

Vocabulario:
Repatán: aprendiz de pastor
Puerto: paso entre montañas donde son abundantes los pastos de los que se alimenta el ganado.
Ibón: lago de alta montaña
Mallata: una mallata es un lugar en mitad del campo o de la montaña que sirve como refugio al ganado y los pastores en las noches que se dedican al pastoreo o la trashumancia, en zonas al aire libre.

Read More

Proyecto Mallata

El otro día, mi amigo Nacho Pardinilla me descubrió esta maravillosa iniciativa que ha lanzado el Geoparque Sobrarbe-Pirineos y que han llamado “Proyecto Mallata”. El Geoparque busca personas voluntarias para participar en la recuperación del patrimonio pastoril del Sobrarbe. Quieren recuperar “mallatas”, las pequeñas edificaciones tradicionales de pastores de trashumancia en los puertos de montaña. Estas casetas muy habituales antaño, están sufriendo el paso del tiempo por el desuso. Por eso buscan acometer su recuperación a través de un trabajo voluntario.
El proyecto se va a iniciar con la recuperación de la Mallata Carduso en la Montaña de Sesa-Plana Canal (Puértolas).

Desde el Geoparque afirman “que es importante divulgar y recuperar esta parte del patrimonio aragonés, que hace único al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y nuestro Geoparque y que corre el riesgo de desaparecer”.

El proyecto se va a presentar el jueves 4 de Mayo a las 19:30 h. en la Sala de Geovisión de la Torre Nordeste del Castillo de Ainsa, y se impartirá la charla “Originalidad de las Mallatas del Macizo del Monte Perdido y su entorno en relación con la ganadería trashumante”, por Luis Villar (investigador del Instituto Pirenaico de Ecología y miembro de la Comisión Científico Asesora del Geoparque de Sobrarbe-Pirineos) y Federico Fillat (Instituto Pirenaico de Ecología).

Para más información, pincha aquí.

Read More

Mensajes de las piedras

Artículo publicado en la Revista Ronda Somontano el 14 de octubre de 2016.

Dicen que hace miles de años que las gentes que vivían a orillas del Río Vero comenzaron a cultivar semillas y a criar animales. Abandonaron su nomadismo, dependiente de los ciclos de la fauna salvaje y la estacionalidad de las plantas, para quedarse aquí. Lo dicen las piedras que conforman las paredes de las cuevas que, sobreviviendo al tiempo, nos cuentan historias de mujeres y hombres que domesticaban rumiantes y que quedaron immortalizados para siempre con unos pigmentos minerales en las profundidades del Somontano.

He de confesar que, aunque siempre he sabido de la existencia de las pinturas rupestres del Parque Cultural del Río Vero, fue cuando descubrí que uno de esos abrigos llenos de dibujos se llamaba “El tozal de Mallata” y que en esa Mallata se había inmortalizado a gente llevando con cuerdas a rumiantes, como imagen de las primeras domesticaciones, cuando estas comenzaron a llamarme la atención y cuando se afincaron en mi cabeza.

Dice Wikipedia, que “una mallata es una cabaña o una estancia apartada de las zonas pobladas, que sirve para recoger al ganado y a los pastores contra el mal tiempo y en las noches que haga falta que pasen los segundos cuidando a los primeros”. El hecho de que en un lugar llamado así se encuentren refugiadas las imágenes de las primeras personas que se dedicaron a la ganadería en la comarca, dice que, aunque hayan pasado milenios, las costumbres de la zona no han cambiado hasta hace poco.

Y es que, ha sido en las últimas décadas cuando el censo de ovejas y cabras ha comenzado a disminuir en el Somontano de Barbastro. No es un hecho aislado, el descenso de la ganadería es común a toda la Península Ibérica, que está viendo como sus ecosistemas, moldeados por la actividad ganadera desde que nuestros antepasados neolíticos decidieron asentarse aquí, se van degradando. Cada vez son mas frecuentes los incendios, porque hay menos animales controlando la vegetación, y también hay menos gente viviendo en los pueblos. Sin embargo, vemos a menudo latas, plásticos y demás basura que no forma parte del medio, que lo contamina, que lo degrada y que destruye la maravilla natural que son el Río Vero y su entorno.

Lo cierto es que una se para a pensarlo, y es, como poco, mágico, que ni los desastres naturales, ni, mas que nada, los humanos, hayan hecho desaparecer la historia pintada de estas tierras. Dicen que hay que conservarlas y estudiarlas porque, además de historia, son obras de arte, pero… ¿Y si fuesen algo más? Quizás sean un mensaje que las gentes de antes nos envían para que no olvidemos que hay que respetar y admirar el medio en el que vivimos, que es del que sale nuestra comida, que es nuestro refugio, y que hay que dejar a las generaciones que vienen detrás un Río Vero lleno de vida y de belleza. Que lo único que puede quedar, son pigmentos naturales que emanan de la tierra.

Read More

Un pastor de Sobremont

Articlo d’Enrique Satué publicau en marzo de 1984 en a Revista Serrablo, volumen 14, nº51.

Fa uns días que quereba charrar con Antonio, iste montanyés ya dentrau en anyos, que por apellius tien dos toponimos a qual mas serrablés -OLIVÁN y ORÚS- iste anyo no pansa, como siempre, o tiempo en a suyo mallata de Aso. Agora a suya zamarra se retuerce baixo l’aire d’as boiras que dentran por o Portalet, ya en a buega de Francia.

He plegau antes que no soltase o bestiar, o suyo companyero -mas choven- sirve como pastor en Betés encara que ye de Villarreyal d’a Canal; entre ells as hierarquías pastorils ya s’han perdiu -encara que teoricament un habría d’estar mayoral y unatro rebadán-; manimenos a experiencia d’os anyos ye patent. A suya cambra se pierde en a nueit d’o tiempo: una paret mal feita zarra por 1a metat l’abertura que deixa l’extraplomo d’una espelunga, allí en un cantón penchan o caldero y guisan, hue s’almuerza garbanzos con trunfas d’o día d’antes; a o costau una sencillisma construcción de rechola se fica en a penya ta servir de leito, y ye que istes “zaguers” pastors, d’o nuestro Pireneu viven en muitos aspectos mas amán d’a Prehistoria que d’o sieglo XX -realment no se si ye una desventalla…-U como diz o Sinyor Antonio, en bell aspecto tamién les ocurre que “U farto no s’alcuerda d’o laso”.

Minchamos arredol d’a caldereta y a silueta d’un “gabacho” nos inunda a cueva, ye un tipico “euskaldun”, con una boina que rivaliza en proporcions con o suyo naso. “Bon jour, est-ce que vous avez un mouton qui est á moi?” -u bella cosa asinas-. Aquí os corderos cambean de nacionalidat con facilidat, y os pastors de totz dos costaus mantienen forzosament relacions; brenca nuevo, quan totz sabemos que as buegas administrativas son recients y que dende a Edat d’o Bronce, a unidat etnolochica d’o nuestro Pirineo ye manifiesta. O galo ofreix “Caporal” sin embolicar, Antonio lo refusa -“ixo ye pior que o redallo”-; me comenta entre dients que o francés ye patrón y que a un pastor de 13 anyos le paga a o mes 1.500 francos. Aquell desepara a suya res y crucea librement o paso fronterizo, ya ye hora de soltar y yo con l’aquiescencia d’o galo sigo ta veyer fer quesos.

[cml_meya_alt itz='1240']Midi d'Ossau (Imachen: Lucía López Marco)[/cml_meya_alt]

Midi d’Osal (Imachen: Lucía López Marco)

A mallata francesa -“cuyala” en patois- se veye presidida por a firme imachen d’o Midi d’Ossau, ye moderna y tiene tres compartimientos; allí os pastors s’afanan en a elaboración d’o queso antes de soltar o bestiar. Cada día un pastor fa un queso d’uns tres kilos, l’amo carga en o suyo citröen y marcha ta comercializar-los a Arrudy. Dos pastors son muit chovens -en o Pireneu francés i hai una escuela de “chovens pastors”-, con gran maestría dan tornadas a la masa cuallada, clavando dimpués en ella largas agullas de bambú, rematan a operación d’una hora marcando as inicials de l’amo en o queso.

En poco rato he visto pastors y bestiars de todas dos vertients y comparar a suya situación me fa tristeza. Agora Antonio ya será con o suyo rabanyo por as puntas y he quedau unatro día ta charrar con ell.

Hue tiene mas tiempo, se queda tot o día en a mallata ta secar a sal, que dea tardes darán a o bestiar. D’ista forma nos adentramos en un relato ameno, encara que bella cosa eslabazau; primero me comenta que un iraní adicto a o Sha ha veniu a instalar una explotación ganadera a Sallent -no le faltarán pastors, comentamos…-

TIERRA BAIXA.- Os de Sobremonte no teneban un puesto fixo ta l’hibierno, dependeban de los “achustes”, encara que bella casa como a de “Botero” de Betés baixó 30 anyos seguius a Torralva d’Aragón; ista asiduidat tenió frutos derivaus, a “choven” d’a casa, puyó d’ista localidat.

[cml_meya_alt itz='1238']Vista de Rusto de Sobremonte dende los amontes de Betés (Imachen: Biquipedia)[/cml_meya_alt]

Vista de Aso de Sobremont dende os monts de Betés (Imachen: Biquipedia)

A primers d’a Sanmiguelada heba estau a contrata de pastors: feria vacuna d’o 12 de Setiembre de Biescas, y en a d’o l8 de noviembre ta bell rezagau. Qualques ganaders iban a “afirmar” a os pastors por as casas, yera o caso d’os tensinos, que de Sobremont y a Galleguera -a qualos habitants apodaban “guirrios”- quitaban os suyos pastors. En l’anyo 43 Antonio cobraba como rebadán 315 duros por temporada, a o siguient ya como mayoral en cobró 420.

“Si no t’espachaba la nieu -exposa sinyor Antonio- se saliba d’o 10 a o 20 de Noviembre, en a “tasca” s’enduraba dica Totz Santos, si nevaba antes, caleba baixar a os pinars y encara podeban tornar de nuevo a os altos. Una semana antes de partir se correban os praus d’o lugar, reservando un t’a vispra. Recuerda as nueitz en Aurín, Escusaguá, Monrepós, Mesón Nuevo, a Foz, Nueno, Hospitalé… Si istas aturadas reponedoras duraban un u dos días, se yera “estremando”, qualques mesones -confiesa Antonio- se guiaban por a filosofía que “a au de paso…”.

Istas alegres nueitz en os mesons, l’evocan l’anyo 1945, que o Mesón de Monrepós reuniba arredol d’o “fogaril” arredol de 30 personas entre pastors de cabanas y tratants que baixaban t’a feria de Santo Andrés de Uesca; en aquella fría nueit conoixió por primer vez a os “maquis”, pediban asilo, cena calient y orientación: por Belsué s’endrezoron t’o Plano. Aquell hibierno en Torralva d’Aragón tornó a coincidir con ells d’una forma curiosa: ell compartiba a mallata con un pastor de Murillo de Galligo, l’amo -que no se’n fidaba- marchaba todas as nueitz a adormir a o lugar; os guerrillers entabloron conversación con o suyo companyer, seducindo-lo t’a suya causa; con ells marchó sin dicir brenca a Antonio. O grupo ofrió enrestidas en Farlete y Alfacharín tenendo un triste final.

TRADICIONS PASTORILS.- O mundo rural siempre s’ha amostrau como un reservorio de tradicions ancestrals y dentro d’ell, o pastoril por a fuerte hierarquización que ha sufierto, ha guardau tradicions que se pierden en a nueit d’os tiempos.

Antonio no creye que as piedras foradadas por a Naturaleza y penchadas en a estrabilla, libren a las ovellas d’estar “modorras”. Iste costumbre que nusotros hemos visto por gran parte d’a montanya oscense, ell la vidó en Abizanda -allí estioron os de Aso evaqüaus t’a Guerra civil-.

En Sobremont, quan una ovella pariba y no chitaba a “esparria” -placenta-, le meteban atau a o lomo un buxo u un troz d’esparto; asinas d’ista traza a expulsaba.

Quan a una ovella le “fizaba” une gripia, se le practicaba con a navalla una cruz en o “braguero”.

De primavera quan o bestiar puyaba primo, l’abundant virolla d’a montanya “feba puyar a sangre”, as ovellas se meteban malas por o que caleba practicar-les un tallo en una vena debaixo d’o uello -“y a la meya hora yeran listas”-.

Antonio en os suyos refrans y sentencias sentidas a os suyos mayors tien a o millor “hombre d’o tiempo”:

“Si pa Candelera yes a o sol, pa la Virchen a o tizón”.
“Si truena por Betés, no t’estes. Si truena por Aso, no faigas caso”.
“Si puetz penchar o caldero en a punta d’a luna, ventolera segura”.
“Si a luna ye de memoria, augua segura”.
“Si veyes a boira apegada ta Utoría, augua a l’atro’l día”.

AVENTURAS EN OS PUERTOS.- Os puertos de Sobremont, Antonio les ne conoixe palmo a palmo, y en un inte m’arropa con os suyos toponimos: “Mallata Laguarre, Burrambalo, A Plana, Os Yerros, Plana Raya, Foyas Lacuna, Sarrataclau, A Facera, Trasapena, Valposata, A Punta as Canales, Icun, Punta A Cruz, Estacho Plano, Fuendefreda, Mallata Cubilella, Lera, A Selva, O Forondón, Mallata Lupons”.

[cml_meya_alt itz='1236']Un pastor d'o Pirineo (Imachen: Enrique Satué)[/cml_meya_alt]

Un pastor d’o Sobrepuerto (Imachen: Enrique Satué)

Hue l’alpinismo ye sofisticau, pero quántos pastors han feito azanyas sin garra material, remanindo dimpués en l’anonimato? Antonio un bueno maitín se trobó sin lenya y decidió de trepar t’a Penya d’o Gabacho “gogant” entre os puertos de Biescas y Acumuer, a picar un pin que i heba en a suya punta, y encara que o pino rodó t’a vertient oposada, a hombrada ya yera feita -“lo malo estió baixar-ie…”-.

En Sobremont encara quedan toponimos que evocan a viella fauna: “Pinar d’o lupo” en Yosa, “fuent de l’Onso” en Aso; manimenos l’animal que millor conoixe Antonio ye o sarrio, de verano de cabo ta quan se le’n amanan descaradament a o bestiar. Sabe d’o caso de cruces entre crabas perdidas y aquell, o resultau: “un cabrito que te las veyebas loco pa cullir-lo y metele a esquilla…”.

Muitas cosetas podría escuitar d’o sinyor Antonio, pero iste anyo si torna a “afirmar-se” t’Aso, charraremos d’a vida en istes puertos con mas tiempo, a o cubillar d’una viella cadiera.

Dica alavez sinyor Antonio!

Read More

Un pastor de Sobremonte

Artículo de Enrique Satué publicado en marzo de 1984 en la Revista Serrablo, volumen 14, nº51.

Hace unos días que quería hablar con Antonio, este montañés ya entrado en años, que por apellidos tiene dos topónimos a cual más serrablés -OLIVÁN y ORÚS- este año no pasa, como siempre, el tiempo en su mallata de Aso. Ahora su zamarra se retuerce bajo el aire de las “boiras que entran por el Portalet, ya en la “güega” de Francia.

He llegado antes de que soltase el ganado, su compañero -más joven- sirve como pastor en Betés aunque es de Villarreal de la Canal; entre ellos las jerarquías pastoriles ya se han perdido -aunque teóricamente uno debería ser mayoral y otro rebadán-; sin embargo la experiencia de los años es patente. Su habitáculo se pierde en la noche del tiempo: una pared mal hecha cierra por 1a mitad la abertura que deja el extraplomo de una cueva, allí en un rincón cuelgan el caldero y guisan, hoy se almuerza garbanzos con patatas del día anterior; al lado una sencillísima construcción de ladrillo se inserta en la roca para servir de lecho, y es que estos “últimos” pastores, de nuestro Pirineo viven en muchos aspectos más cerca de la Prehistoria que del siglo XX -realmente no se si es una desventaja…-O como dice el Señor Antonio, en algún aspecto también les ocurre que “O farto no se acuerda d’o laso”.

Comemos alrededor de la caldereta y la silueta de un “gabacho” nos inunda la cueva, es un típico “euskaldun”, con una boina que rivaliza en proporciones con su nariz. “Bon jour, est-ce que vous avez un mouton qui est á moi?” -o algo así-. Aquí los corderos cambian de nacionalidad con facilidad, y lo pastores de ambos lados mantienen forzosamente relaciones; nada nuevo, cuando todos sabemos que las fronteras administrativas son recientes y que desde la Edad del Bronce, la unidad etnológica de nuestro Pirineo es manifiesta. El galo ofrece “Caporal” sin liar, Antonio lo rehusa -“ixo ye pior que o redallo”-; me comenta entre dientes que el francés es patrón y que a un pastor de 13 años le paga al mes 1.500 francos. Aquél separa su res y cruza libremente el paso fronterizo, ya es hora de soltar y yo con la aquiescencia del galo sigo para ver hacer quesos.

[cml_media_alt id='1240']Midi d'Ossau (Imagen: Lucía López Marco)[/cml_media_alt]

Midi d’Ossau (Imagen: Lucía López Marco)

La mallata francesa -“cuyala” en patois- se ve presidida por la firme imagen del Midi d’Ossau, es moderna y tiene tres compartimientos; allí los pastores se afanan en la elaboración del queso antes de soltar el ganado. Cada día un pastor hace un queso de unos tres kilos, el amo carga en su citröen y marcha a comercializarlos a Arrudy. Dos pastores son muy jóvenes -en el Pirineo francés hay una escuela de “jóvenes pastores”-, con gran maestría dan vueltas a la masa cuajada, clavando luego en ella largas agujas de bambú, rematan la operación de una hora marcando las iniciales del amo en el queso.

En poco rato he visto pastores y ganados de ambas vertientes y comparar su situación me da tristeza. Ahora Antonio ya estará con su rebaño por las puntas y he quedado otro día para hablar con él.

Hoy tiene más tiempo, se queda todo el día en la mallata para secar la sal, que por la tarde darán al ganado. De esta forma nos adentramos en un relato ameno, aunque algo deslabazado; primero me comenta que un iraní adicto al Sha ha venido a instalar una explotación ganadera a Sallent -no le faltarán pastores, comentamos…-

TIERRA BAJA.- Los de Sobremonte no tenían un sitio fijo para el invierno, dependían de los “ajustes”, aunque alguna casa como la de “Botero” de Betés bajó 30 años seguidos a Torralva de Aragón; esta asiduidad tuvo frutos derivados, la “choven” de la casa, subió de esta localidad.

[cml_media_alt id='1238']Vista de Aso de Sobremonte desde los montes de Betés (Imagen: Biquipedia)[/cml_media_alt]

Vista de Aso de Sobremonte desde los montes de Betés (Imagen: Biquipedia)

A comienzos de la Sanmiguelada había sido la contrata de pastores: feria vacuna del 12 de Septiembre de Biescas, y en la del l8 de noviembre para algún rezagado. Algunos ganaderos iban a “afirmar” a los pastores por las casas, era el caso de los tensinos, que de Sobremonte y la Galleguera -a cuyos habitantes apodaban “guirrios”- sacaban sus pastores. En el año 43 Antonio cobraba como rebadán 315 duros por temporada, al siguiente ya como mayoral cobró 420.

“Si no t’espachaba la nieve -expone señor Antonio- se salía del 10 al 20 de Noviembre, en la “tasca” se aguantaba hasta Todos Santos, si nevaba antes, había que bajar a los pinares y aún podían regresar de nuevo a los altos. Una semana antes de partir se corrían los prados del pueblo, reservando uno para el víspera. Recuerda las noches en Aurín, Escusaguá, Monrepós, Mesón Nuevo, La Foz, Nueno, Hospitalé… Si estas paradas reponedoras duraban uno o dos días, se estaba “estremando”, algunos mesones -confiesa Antonio- se guiaban por la filosofía de que “a ave de paso…”.

Estas alegres noches en los mesones, le evocan el año 1945, en que el Mesón de Monrepós reunía en torno al “fogaril” alrededor de 30 personas entre pastores de cabañas y tratantes que bajaban a la feria de San Andrés de Huesca; en aquella fría noche conoció por primera vez a los “maquis”, pedían asilo, cena caliente y orientación: por Belsué se dirigieron al Llano. Aquel invierno en Torralva de Aragón volvió a coincidir con ellos de una forma curiosa: él compartía la majada con un pastor de Murillo de Gállego, el amo -que no se fiaba- marchaba todas las noches a dormir al pueblo; los guerrilleros entablaron conversación con su compañero, seduciéndolo para su causa; con ellos marchó sin decir nada a Antonio. El grupo ofreció ataques en Farlete y Alfajarín teniendo un triste final.

TRADICIONES PASTORILES.- El mundo rural siempre se ha mostrado como un reservorio de tradiciones ancestrales y dentro de él, el pastoril por la fuerte jerarquización que ha sufrido, ha guardado tradiciones que se pierden en la noche de los tiempos.

Antonio no cree que las piedras agujereadas por la Naturaleza y colgadas en el establo, libren a las ovejas de estar “modorras”. Esta costumbre que nosotros hemos visto por gran parte de la montaña oscense, él la vio en Abizanda -allí estuvieron los de Aso evacuados para la Guerra civil-.

En Sobremonte, cuando una oveja paría y no echaba la “esparria” -placenta-, le ponían atado al lomo un boj o un trozo de esparto; así de esta manera la expulsaba.

Cuando a una oveja le “fizaba” une víbora, se le practicaba con la navaja una cruz en el “braguero”.

En primavera cuando el ganado subía flaco, la abundante comida de la montaña “hacía subir la sangre”, las ovejas enfermaban por lo que habla que practicarles un corte en una vena debajo del ojo -“y a la media hora estaban listas”-.

Antonio en sus refranes y sentencias oídas a sus mayores tiene al mejor “hombre del tiempo”:

“Si pa Candelera estás al sol, pa la Virgen al tizón”.
“Si truena por Betés, no t’estes.Si truena por Aso, no hagas caso”.
“Si pues colgar el caldero en a punta dá luna, ventolera segura”.
“Si a luna está tripa arriba, agua segura”.
“Si ves a boira pegada ta Utoría, agua al otro día”.

AVENTURAS EN LOS PUERTOS.- Los puertos de Sobremonte, Antonio se los conoce palmo a palmo, y en un instante me arropa con sus topónimos: “Mallata Laguarre, Burrambalo, La Plana, Os Yerros, Plana Raya, Foyas Lacuna, Sarrataclau, A Facera, Trasapena, Valposata, A Punta as Canales, Icun, Punta a Cruz, Estacho Plano, Fuendefreda, Mallata Cubilella, Lera, A Selva, O Forondón, Mallata Lupons”.

[cml_media_alt id='1236']Un pastor del Pirineo (Imagen: Enrique Satué)[/cml_media_alt]

Un pastor del Pirineo (Imagen: Enrique Satué)

Hoy el alpinismo es sofisticado, pero ¿cuántos pastores han hecho azañas sin ningún material, permaneciendo después en el anonimato? Antonio una buena mañana se encontró sin leña y decidió trepar a la Peña del Gabacho “gogante” entre los puertos de Biescas y Acumuer, a talar un pino que había en su punta, y aunque el pino rodó a la vertiente opuesta, la hombrada ya estaba hecha -“lo malo fue bajar…”-.

En Sobremonte aún quedan topónimos que evocan la vieja fauna: “Pinar dó lobo” en Yosa, “fuente del Onso” en Aso; sin embargo el animal, que mejor conoce Antonio es el sarrio, en verano a veces se le acercan descaradamente al ganado. Sabe del caso de cruces entre cabras perdidas y aquél, el resultado: “un cabrito que te las veías loco pa cogelo y metele la esquilla…”.

Muchas cosas podría escuchar del señor Antonio, pero este año si vuelve a “afirmarse” para Aso, hablaremos de la vida en estos puertos con más tiempo, al cobijo de una vieja cadiera.

¡Hasta entonces señor Antonio!

Read More

La paridera, un espacio vivido

Comparto este texto de Félix Rivas, publicado en El Diario del AltoAragón el 7 de febrero de 1999.

Como lugar de albergue de los rebaños de ovejas, el corral o paridera ha sido el entorno en el que los pastores del Alto Aragón han pasado y continúan pasando muchas de sus horas de trabajo y muchos de sus esfuerzos cotidianos. En la paridera hay que cuidar de las ovejas enfermas o de los corderos recién nacidos, hay que limpiar su interior periódicamente, hay que separar el ganado que sale a pastar del que se queda todo el día bajo techo, hay que repartir el forraje o el pienso, hay que hacer el señal en la oreja de los corderos de poca edad… Y todo esto en la actualidad, ya que antaño la paridera estaba más presente en la vida de los antiguos pastores. En ella, muchos días había que quedarse a dormir a veces por las inclemencias del tiempo otras por la larga distancia hasta el núcleo de población más cercano y otras en la época de parizón cuando había que dormir con un ojo abierto y otro cerrado para estar muy atento de las ovejas que estaban a punto de parir. En verano, además, podían pasar la noche en compañía de algunos labradores que, mientras segaban y trillaban, preferían no desplazarse cada día hasta sus casas. Incluso en algunos momentos históricos de gran peligro, como en la última Guerra Civil, las parideras sirvieron de refugio a las gentes de algunos pueblos.

Se puede considerar, por tanto, a la paridera como un espacio vivido, un entorno plenamente modelado por las experiencias y la memoria del Alto Aragón. Tan vivido y modelado que en él se reflejan algunas de las actividades más profanas, sagradas y mágicas que la cultura tradicional sabía asumir e integrar sin gran dificultad. Unas actividades y unas creencias que hoy nos llenan de asombro, e incluso de incredulidad, pero que han estado presentes hasta hace pocos años en todas las comarcas altoaragonesas.

[cml_media_alt id='531']Pastores chesos haciendo queso en la puerta de una cabaña en el Valle de Guarrinza (Foto: Ricardo Compairé)[/cml_media_alt]

Pastores chesos haciendo queso junto a una cabaña en el Valle de Guarrinza en los años 20 del siglo pasado. (Foto: Ricardo Compairé)

Uno de los casos más curiosos se daba en Robres, donde, como todos los rebaños se podían encerrar en cualquier paridera que estuviese libre, se utilizaba este método para reservar una de ellas (coger la vez, diríamos en otro contexto): bastaba con colocar un saco colgado de la puerta de entrada y si otro pastor llegaba más tarde, ya sabía que esa noche iba a estar ocupada. En Serrablo, los pastores se servían del humo que salía de la chimenea de la caseta para predecir el tiempo: si subía en vertical quería decir que iba a llover muy pronto y, al igual que todos sus componentes, la noche de Todos los Santos se recogía antes de lo normal en el corral, lo mismo que las personas lo hacían en sus viviendas. Una serie de prácticas persiguen el objetivo común de proteger a la paridera de posibles enemigos. Algunas son bien expeditivas como ocurre en un corral de Valcarca, cerca de Binaced, donde, para evitar que los palomos se coman el grano que se da a los corderos, cuelgan varios palomos muertos en los frentes de los cubiertos. Otras conservan un fuerte contenido mágico. Una de ellas es la que consiste en enterrar la cabeza de una oveja modorra (en el Biello Aragón esta oveja tenía que ser además negra) que ha muerto de esa enfermedad en la entrada del corral para proteger a las demás. Para el mismo fin se solía colgar dentro del cubierto una piedra foradada, con un agujero creado de forma natural. Esta piedra, en algunos lugares como Fonz, tenía un valor y se transmitía de pastor a pastor, de tal manera que sólo podía ser utilizada por aquella persona a la que pertenecía. En esa población del Cinca Medio se colgaba cerca de la puerta y su utilidad era la de proteger contra los rayos.

Aunque si un mal o una enfermedad producía la muerte a muchos animales, podía pensarse que era una bruja la responsable, y en ese caso habría que recurrir a un esconchuro, por lo menos…

Read More

Mallatas 2: Mallatas de E. Satué

Hoy comparto este artículo de Enrique Satué Oliván, publicado en el número 49 de la revista Serrablo en septiembre de 1983, en el que se estudian distintas mallatas del Pirineo Aragonés y se habla de la desaparición de estos elementos arquitectónicos con el devenir de la ganadería extensiva en estos valles.

[cml_media_alt id='322']Imagen: Amigos de Serrablo[/cml_media_alt]

Imagen: Amigos de Serrablo

“Con nostalgia por haber visto no hace muchos años vida en unas y con sorpresa por descubrir otras, el verano del 81 recorrimos algunos antiguos “santuarios” pastoriles y fuimos descubriendo las distintas formas de su habitáculo en la temporada de los puertos; el muestreo no es muy amplio, pero suficiente para ver la fuerza que ejerció el medio sobre la estructura de la vivienda del pastor. El recorrido será de W a E, a través de los siguientes puntos: Oza, Cuenca alta del Gállego; Acumuer, Monte de Erata en Espierre-Barbenuta, Puerto de Santa Orosia, Puerto de Linás y finalmente Monte de Canciás.

OZA.
Hoy apenas se ve ganado lanar, antaño todos sabemos lo que fue. Subamos al valle de Estiviella, -pequeño valle glaciar colgado, e instalado en las faldas orientales de Pera Forca-. Tras superar la zona de bosque, llegamos al umbral del valle; en su cabecera y casi donde mueren los neveros del pico, en un pequeño promontorio cargado de vivencias para cientos de pastores ansotanos, tenemos nuestra primera mallata; estaremos sobre los 1.700 metros, las “chordigas” nos rodean como mejor testigo del antiguo abono animal. Sobre el montículo destaca a seis metros de la caseta una estaca ramificada de dos metros y medio utilizada por los pastores para colgar los quesos. Su recuerdo no puede dejar de evocarnos la reciente exposición fotográfica del fallecido Don Ricardo Compairé, que como nadie plasmó los ambientes pastoriles de Hecho y Ansó. La “caseta” es la típica de alta montaña desde esta zona al menos hasta Fanlo; desde lejos si no fuese por la estaca, se mimetizaría con facilidad debido a la poca alzada y a la “tasca”; sus muros están compuestos por grandes lajas de caliza con forma almendrada, las paredes laterales apenas llegan a los 70 cm., cuesta desenvolverse en su interior, en especial al fondo donde el lecho se alza sobre un armazón de troncos; el techo está constituido por medios troncos que descansan sobre el que hace de viga maestra, para sobre esta estructura depositar “sirrio” del ganado con grandes trozos de “tasca” arrancada de los alrededores. Hoy da pena verla, en el año 75 aún pude tener una agradable conversación nocturna en su interior con un pastor, -por supuesto no faltó el tema del oso que ataca para la Sanmiguelada-.
Si seguimos por Oza el antiguo camino a Francia, en realidad estaremos andando sobre la calzada romana de Zaragoza a Pau. Dejemos La Mina y ascendamos hacia el Puerto El Palo, en algunos tramos observaremos perfectamente el talud de la calzada; así llegamos a la zona denominada de las Foyas. Es un terreno claramente kárstico, con abundantes dolinas que embeben los manantiales; aquí tenemos dos mallatas abandonadas. Su ubicación es típica: en un promontorio marginal de la periferia de dolinas, instaladas a su vez en circos glaciares colgados. Aquí la techumbre es de lajas de caliza pues se pueden extraer con más facilidad que en Estiviella por lo demás el tamaño es semejante. En el año 75 aún pude observar esporádicamente fabricar queso en ellas, hoy su estado ruinoso no tiene menos que recordarnos la letra de “Lo Fogaril” del grupo folklórico de Hecho:
“…La vida que ve trayendo
con lo tiempo cosas nuevas
fa aqui, como en otros puestos
que muitas cosas se pierdan…”
En la entrada de “Aguas Tuertas”, cuna del Aragón, no lejos del dolmen que daría última morada a aquellos “Pastores Pirenaicos” de Pericot en la Edad del Bronce, hay antiguos refugios que no son otra cosa que aprovechamientos del extraplomo de grandes bloques erráticos y resguardados con muros de laja -fenómeno corriente en el Pirineo-.

SALLENT
Superada la presa de La Sarra, a la izquierda del Aguas Limpias, queda el imponente circo colgado de Soba que preside el gigante pico Arriel. Aquí en este maravilloso paraje queda nuestra mallata; su estructura es semejante a las anteriores: “tasca” y “sirrio” en el techo, las plantas amantes del abono animal nos cubren hasta la cintura; estamos en la primera semana de Julio, aun quedan manchas de nieve y el ganado tardará en subir. Llama la atención la gran cantidad de rodondedro que cubre de rojo las laderas, los pastores utilizan estas matas como se puede ver en la caseta para mullido de su lecho, lugar de boj -que es lo corriente a más baja altitud-.
Desde Formigal hacia la cabecera de Canal Roya y Pico Anayet encontramos un gran bloque errático, que su estraplomo da cobijo a un refugio en el que sólo se han tenido que realizar las paredes de lajas; otros bloques que sirven de aproximación delimitativa al corral de la mallata.

ACUMUER
Estamos acostumbrados a ver el río Aurín cerca de Sabiñánigo y en su confluencia con el Gállego.
Sus ásperas gleras se transforman, superado Acumuer, en extraordinario paraje alpino. El ibón de Bucuesa, entre el macizo de Collarada y Peña Telera, da nacimiento al Aurín, aquél queda instalado en un primer peldaño glaciar, en este paraje y no lejos del ibón queda una mallata, de estructura similar a las vistas en Oza y Soba. La “tasca” del techo se transforma en Plan d’Igués -puerto de Acumuer- “gogante” con el de Biescas a las espaldas de Telera en techo de losa, pues aquí aflora este material. A Bucuesa sube normalmente el ganado en los primeros días de agosto, a falta de rodondedro o de boj, los pastores preparan su lecho con unas maturradas semejantes al tomillo que crecen en la tasca y que denominan “narrón”.

BARBENUTA
Con el Señor Fidel Piedrafita Pardo, de 80 años, desde la plaza de Barbenuta escudriñamos el monte Erata -2.009 m.-: Plana Lopera, Plana Estremal, o Betatón, Pelopín, As suertes d’Erata, o Fondo Cubilar, Fuente Cambonata, A Plana Sordials, Fuente os Comos, Plana Buitrera, Fuente a Piatra, Fuente del Abete,.. La multitud de nombres que da el señor Fidel, rememoran la pujanza de estos pueblos, hoy entre Espierre y Barbenuta, solo quedan ocho personas, algún día nadie sabrá dar razón de las mil vivencias y esfuerzos que esconde cada topónimo.
Erata, el monte “mágico” de Otal, presidida por la ermita de San Benito, donde se escondía bajo las piedras agua bendita para alejar las tormentas, tiene algo de sobrenatural; eso pensarían los constructores de la ermita mozárabe de San Juan -que se halla en sus faldas-; si superamos ésta, pronto estaremos en contacto con la tasca y habremos de doblar a la izquierda para dirigirnos a la zona de Lopera, allí a 1.500 m sobre el nivel del mar se encuentra nuestra mallata a descubrir. La caseta es de tipo borda pero más reducida, está situada en el límite del boj y al comienzo absoluto de la tasca, queda rodeada por un corral natural de “buxos”, círculo ennegrecido por el “sirrio” del ganado. Hoy las ovejas son de Claudio de Barbenuta y otros propietarios que suben “logaos”, entre ellos uno de Abay.
La caseta de Mallata López tiene 4 m. de larga por 3,5 de ancha, su alzado exterior en un extremo es de 1,35, y en otro -por estar en bajada- de 2,24 m; sus muros son de un espesor de 50 cm, la orientación de la puerta es al S. El interior es reducido y sólo pueden dormir dos personas con holgura; entrando y a la derecha está la espedera y el guardacarne, en el interior la cama -hoy jergón, ante mullido de “buxos”- queda a la izquierda junto a la pared; a la derecha y en la esquina se hace fuego sin tiro por lo que toda la pared y maderos están ahumados, en la misma esquina y formando un triedro, se coloca una losa transversal para que no se incendie la techumbre. Esta queda constituida por un soporte o marco de cuatro maderos enlazados que descansan sobre los muros -“zapateras”- una viga rematante o “biscalera”, 2 transversales en cada vertiente o “tirantes” y 30 que bajan de la “biscalera” a la zapatera en cada vertiente -son las “juntas”-; en otras casetas, en su lugar tenemos troncos de boj con “buro” -es la “rexa”-; inmediatamente sobre esta estructura tenemos la “tasca” y después las losas. Adherida a la pared de poniente hay un pequeño “casetón” que sirve para dejar a los corderos recién nacidos durante el día, cuando el ganado recorre el puerto, y así protegerlos de los “esparbeles”.
Viendo el interior podemos deducir que el pastor ha cambiado, conocí aquí a Tomás de casa “Viota” de Sorripas, hombre de la tierra que hacía la comida “fogoniando” en la esquina de la caseta, que no dejaba su zamarra de piel para dormir y que tenía colgadas en la pared las cañablas a reparar o las de las ovejas muertas; hoy vemos butano… En efecto, el nuevo pastor es Miguel Baraibar Igoa, natural de Leunza -Navarra-, para él -me explica- este puerto es “coser y cantar”, pues ha estado doce años de pastor en Nevada y California, me cuenta de sus tremendas transhumancias “a la americana”, de lo que los pastores se gastan en los casinos de Reno…; mientras ascendemos con el ganado y llegamos a la grandiosa “Pared de Erata” que parte el puerto de Ainielle y Espierre en más de dos kilómetros a 2.000 metros de altura, comentamos el terrible esfuerzo de los habitantes de Ainielle para levantar semejante obra, así como el estupor que produciría en aquellos habitantes de Sobrepuerto el contemplar junto a la pared una oruga de prospecciones de gas.

SANTA OROSIA
El altiplano de Santa Orosia es lugar de tradición pastoril: El hallazgo del cuerpo de la Santa e incluso la manifestación folklórica de los danzantes de Yebra. Aquí, en esta zona, el escarpe que forma al SW las pudingas tenemos la mallata de Osán a 1.600 metros sobre el nivel del mar; el corral de ésta es muy inclinado por lo que es malo para coger las reses, algunos grandes bloques se han desprendido del escarpe y saltean el espacio -lugar predilecto para subir las cabras- la pared de la caseta queda exactamente a un metro de la cortada. La estructura del edificio y las dimensiones son similares a la de “Mallata Lopera”.
No lejos de este lugar, y en el último tramo del camino de Yebra al Zoqué, en la zona del martirio, hay abundantes extraplomos bajo el escarpe de pudingas -baumas- que fueron aprovechados antiguamente como refugio de ganado y pastores y que por su situación podrían deparar hallazgos arqueológicos.

LINÁS
En el flanco Sur de Tendeñera nace el Barranco de Sorrosal que vierte aguas al Ara, los glaciares cuaternarios forjaron pequeño valles compartimentados por contrafuertes; uno será el del Puerto de Gavín, otro el de Yésero y otro el de Linás que da nacimiento al Sorrosal. Era un valle digno de visitar por el paisaje físico y el humano, pues está totalmente jalonado de bordas, a cual más bonita; si lo subimos integralmente, llegaremos a una grata sorpresa: un precioso puente medieval que salva el barranco en un tramo embravecido. Aquí comienza la dura pendiente que nos llevará a la cota de 2.080 metros donde se encuentra nuestra mallata, llama la atención su posición vigilante y descarada a las inclemencias; a su espalda aún se observan los restos de tres corrales contiguos que según me explicaron difieren en proporción porque cada uno corresponde a un pueblo que tenía una parte concreta de puerto, así Fragen contaba con el corral más pequeño, le seguía Broto y Línas tenía el más grande.
La estructura de la caseta es semejante a una borda y algo más grande y realzada que las de Erata y Santa Orosia.

CANCIÁS
Cerca de la cumbre y a la vista de la Guarguera y Sierra de Guara, observamos un refugio pastoril, singular en nuestra zona; se halla a 1.800 metros y es un refugio atrincherado en las pudingas, excavado plenamente en ellas y al que se accede a través de un pasillo a cielo abierto; la techumbre es de madera y tasca de los alrededores. Pertenece al monte de Gillué y aún está habitada.
****
Hemos realizado un recorrido por estos humildes monumentos de la Historia, de los que nada se ha escrito, porque para eso están las iglesias y las casas solariegas; pero aquí en estos reducidos interiores cubiertos de hollín se escribió la verdadera Historia -de del día a día, la del sacrificio del milenario montañés-.”

E. Satué

Read More

Mallatas (I): Introducción

Dende fa ya quasi un anyo, me rondaba por a cabeza la ideya de fer un blog que tractase temas relacionaus con a ganadería sostenible, extensiva, ecolochica… Y por o mío esmo no feban mas que pasear-se posibles temas (que seguntes a disponibilidat de tiempo que tienga, s’irán plasmando aquí con mayor u menor freqüencia) ta publicar. O problema yera que no se m’ocurriba garra nombre. Buscaba un nombre que definise, en una parola, ixe modelo de ganadería que viengo a esfender. Dica que fa poco, s’enchegó a bombeta. Curiosament heba estau siempre astí: mallata.

Ta qui no lo sabatz, mallata ye lo que en castellan se conoix como “majada” y ye un puesto enmeyo d’o campo u d’a montanya que sirve como cubillar d’o bestiar y d’os pastors quan les sobreviene o mal orache y tamién entre as nueitz que han de pasar en ixas zonas entre o pastoreo u a transuancia. A definición de Wikipedia adhibe que a mallata “se compone d’una u quantas casas chicotas u chozas que sirven de cobertizo a o bestiar y acondicionadas como cubillar t’o pastor, rodiadas por una cerca, normalment de piedra, que fa as veces de corral. Se gosan de situar en zonas an l’augua, os pastos y l’alimento son abundants y os animals puedan estar suficientment abastecius”.

Mallata en a Val de Chistau (Foto: Wikipedia)

Mallata en a Val de Chistau (Foto: Wikipedia)

Buscando publicacions que charrasen d’as mallatas, me trobé con un articlo muit interesant d’Enrique Satué y José  Luis Acín Fanlo titulau Vida Pastoril en una mallata de Sobremonte, publicau en 1983 en Temas de antropología aragonesa, y que se puede consultar en este enrastre (puncha aquí)En iste articlo, sobre a descripción de mallata, y a diferencia entre ista y o cubilar, amaneixe lo siguient:

“Mallata y cubilar pueden pareixer sinonimos, y manimenos a diferenciación ye clara: a primera fa alusión a o puesto an que o bestiar pasa a nueit estival en a tasca alpina, componiu por caseta pastoril y corral de paret de losa u enmarcación aproximada de buxos; o cubilar no ye que un prau cheneralment ficau en un pinar, an que o bestiar “fa tiempo” en puyar u baixar d’os puertos. Todas dos parolas tienen correspondencia a totz dos costaus d’a cordillera: “cubilar” entronca con o termin gascón “couyala”. Mallata, que estió replegada en l’aria pirinenca de Barèges por Gerhard Rholfs con l’acepción de “mallado”, proviene d’o latín “macula”, que fa alusión a la malla protectora que extenderían os pastors ta protecher a o rabanyo d’as alimanyas.

O cubillar pastoril d’a “mallata” tiene un alto intrés filochenetico malas que nos sinyala o que sería o primer estadio d’a casa pirinenca (cubillar-borda-casa).

Mereixe a pena resaltar que a evolución estructural d’istes cubillars no ye en relación directa con a riqueza d’a comunidat pastoril que las animó, sino mas bien se relaciona con a suya ubicación cheografica: emplego de materials, etc. Asinas, en a mesma epoca, os pastors d’Ansó se refuchiaban en os extraplomos d’Estanés u Auguas Tuertas, mientres que as comunidatz mas humils de Sobremont u Sobrepuerto construiban minibordas aisladas en a tasca u porque o meyo no le daba unatro amparo, chenerando una solución arquitectonica mas innovadora.

Isto nos charra en parte d’o constant caracter marguinal d’o pastoril, encara en as comunidatz mas ricas, an que o pastor siguió sumiu dica l’aparición d’a industrialización en un arcaísmo inamovible, basau por unatra parte en a fuerte hierarquización d’a institución d’a casa.”

Por unatro costau, a parola majada, en castellán, tamién fa referencia a o majadeo u redileo, que consiste en en fer adormir a o bestiar mientras una sola nueit en una parcela acotada por un ret u qualsiquier atro recurso facil de transportar. A la nueit siguient se mueve o cercau enta unatra parcela contigua, y asinas succesivament dica aconseguir que o bestiar haiga adormiu en toda a superficie d’a “majada”, aconseguindo d’ista traza fertilizar o terreno y estimular a producción d’humus, amás de enriquir a suya composición en plantas d’alta productividat, como son as leguminosas.

Manimenos, o termin aragonés, mallata, no aculle iste zaguer significau. Y lo mas similar a o majadeo sería “femar campos con cletaus“.

Y con ista introducción a o blog, y a las mallatas, un d’os símbolos d’a ganadería sostenible y extensiva en a Peninsula Iberica, d’as que continaré charrando proximament, me despido por hue.

Read More
Hola, usamos cookies. :)    Más información
Privacidad