Vida Rural 2.0

Artículo publicado en la sección La Braña de El diario.es Cantabria el 18 de febrero de 2016.

La semana pasada me comentaba un amigo ganadero que su vida era mucho más cómoda desde que se lanzó a hacer compras por internet. De repente, no solo se evita el tener que coger el coche para desplazarse a la ciudad y padecer el estrés de los ires y venires de la gente moviéndose en todos los sentidos dentro de un centro comercial, sino que, además, recibe el pedido al día siguiente, y, por si fuera poco, puede devolverlo si no le satisface.

Parece que la magia de internet ha llegado, también, al medio rural. El problema es que en los pueblos la velocidad de conexión es más lenta, tanto en los hogares como en la red móvil, y el recién llegado 4G no existe en núcleos de población de menos de 70.000 habitantes. En realidad, en muchos municipios solo hay conexión 2G y en algunos solo G. De hecho, en el V Foro de Desarrollo Rural, celebrado esta semana en Zaragoza en el marco de la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA), y cuya temática giraba en torno a cómo afrotar los retos de los jóvenes agricultores, se ha constatado que uno de los principales problemas de la agricultura junto al dificil acceso a la tierra, el envejecimiento o la invisibilidad de la mujer, es la falta de una buena conexión de internet.

Sin embargo, a pesar de la mala conexión y de la falta de políticas orientadas a revertir esta situación, internet podría convertirse en una pieza fundamental para frenar la despoblación e incluso fomentar el asentamiento de nuevos habitantes en nuestros pueblos. Y es que internet permite poner en contacto a personas de todo el mundo, sin importar el lugar en el que se encuentran, facilitando que personas radicadas en ciudades, den el salto al medio rural al poder realizar desde ahí su trabajo. Además, las nuevas tecnologías permiten a las personas ya asentadas en los pueblos hacer llegar su trabajo a mucha más gente.

[cml_media_alt id='1214']Ecovaldeolea-internet-LUCIA-LOPEZ-MARCO_EDIIMA20160217_0094_19[/cml_media_alt]Es el caso de EcoValdeolea, una ganadería ecológica familiar en San Martín de Hoyos, al sur de Cantabria, cuya titular, Conchi Gutiérrez, se encontró con el dilema de que no sabía cómo vender su carne desde el pequeño pueblo donde vive y que se niega a abandonar, así que se lanzó a crear un blog y ahora vende su producto por internet, con tanto éxito que tiene lista de espera.

Otro ejemplo es Huerta Tarruco, una huerta ecológica que utiliza las redes sociales para recibir los pedidos de sus consumidores, a quienes les lleva sus cestas un día a la semana, de la huerta a su mesa sin necesidad de intermediarios. Aunque internet no solo se ha vuelto una herramienta fundamental para agricultores y ganaderos, sino que también permite organizar actividades de turismo ornitológico destinadas al público extranjero, dar a conocer los lambiques de tu pueblo para que la gente se anime a ir a probarlos y, en definitiva, fomentar tu negocio sea cuál sea la actividad a la que te dediques.

Sin duda, los blogs y las redes sociales se han vuelto fundamentales en el desarrollo de cualquier empresa, también en el medio rural, pero a pesar de ello hay quien se siente incapaz de gestionarlas. Para ellos hay blogs dispuestos a romper la brecha digital, como La Huerta Digital, un espacio de difusión, comunicación y debate sobre nuevas tecnologías en la agricultura y la agroalimentación.

Queda mucho por hacer hasta que el medio rural consiga comunicaciones de calidad similar a las ciudades. Sin embargo, ya nadie puede decir que eso de internet es cosa de urbanitas.

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S.O.S. del sector lácteo

Artículo publicado en la Revista Soberanía Alimentaria nº23 (invierno 2015). En este enlace se puede encontrar el artículo en castellano, aragonés, asturianu, galego, catalá y euskera.

En las últimas tres décadas, el sector lácteo ha experimentado un intenso proceso de ajuste y transformación como respuesta a las políticas de la Unión Europea, primero con la llegada de las cuotas y ahora con su eliminación. El resultado ha sido la desaparición de multitud de ganaderías familiares, un incremento del tamaño e intensificación de las vaquerías y la adopción de nuevas fórmulas societarias. ¿Cómo podemos abordar esta situación desde la soberanía alimentaria? Nos sumergimos en este tema para empezar el debate entendiéndolo en toda su complejidad.

LAS CUOTAS LÁCTEAS Y EL MERCADO INTERNACIONAL

Hasta el pasado 1 de abril, la Unión Europea establecía un límite máximo de litros de leche de vaca que cada Estado miembro podía producir. El sistema de cuotas comenzó el 1 de enero de 1986, aunque su implantación en España se llevó a cabo unos años más tarde, y supuso la desaparición de miles de vaquerías, dado que, aunque el consumo en España rondaba los 9 millones de toneladas, tenía asignado un volumen de producción de solo 4,5 millones de toneladas, por lo que, podríamos decir que se «obligó» a España a importar la mitad de los lácteos que consumía. El sistema de cuotas llevó a que las ganaderías que querían crecer compraran o alquilaran cuota de otras ganaderías.

[cml_media_alt id='1130']ordeño-intensivo[/cml_media_alt]La justificación para eliminar las cuotas por parte de la UE ha sido la previsión de que la demanda de lácteos a nivel mundial se incrementaría a un ritmo del 2 %, y las cuotas se convertirían en un obstáculo para el crecimiento de las producciones en Europa. Sin embargo, estas expectativas se han visto truncadas al empezar a producir China su propia leche, lo que hace difícil predecir sus futuras importaciones, y con la decisión de Rusia de dejar de consumir leche europea con motivo del conflicto con Ucrania. Esta situación ha supuesto una bajada de precios en origen no solo en Europa, sino también en otras zonas productoras como EE. UU., Nueva Zelanda o América Latina, que ha conllevado una bajada del precio del producto final para el consumidor en buena parte del mundo. En el Estado español esta caída del precio final ha sido mínima en comparación con la bajada de precios en origen, ya que el precio en los establecimientos de venta acumula una caída anual del 4,6 %, mientras que en origen el descenso es del 16,9 %.

Otro elemento central para entender la situación del sector en nuestro territorio es la distribución de las ganancias. Mientras que en países como Canadá la producción se queda con un 54 % del margen de beneficio, aquí las ganancias se las reparte la distribución (que percibe entre un 60 % y un 90 %) y la industria. De forma que, finalmente, quien ha producido la leche no obtiene ninguna parte de dicho margen, es más, a menudo no se cubren ni los costes de producción.

La diferencia fundamental entre un modelo y otro radica en la forma de tomar las decisiones en cada Estado. En el caso de Canadá, hay dos instrumentos esenciales. La Comisión de Productos Lácteos del Canadá, es una estructura central cuyo objetivo es «ofrecer a los productores eficientes de leche y nata la posibilidad de obtener una remuneración equitativa por su trabajo y sus inversiones y garantizar a los consumidores de productos lácteos una oferta ininterrumpida, suficiente y de calidad». Para ello, existe en cada provincia una Junta de Negociación de venta de leche compuesta por las ganaderías y el gobierno, cuya competencia es «la apertura y administración de los contingentes, la mancomunación de los ingresos obtenidos, la fijación de precios y el mantenimiento de los registros de productores».

Estas Juntas, donde la industria y la distribución tienen voz pero no voto, se aseguran de cubrir los costes de producción, por lo que no son necesarias las ayudas económicas. Por otro lado, se procura que la leche sea consumida en la provincia de origen, por lo que es más fácil que la producción se adapte a la demanda y no haya que buscar salida a un exceso de leche. También es importante señalar que así se impulsa la economía de la región y que al distribuirse en circuitos cortos de comercialización no solo disminuyen los gastos por transporte, sino que también puede ofrecerse leche pasteurizada, de mayor calidad que la UHT, que es la más consumida en el Estado español.

Mientras en Canadá se aborda la regulación láctea con instrumentos estructurales, descentralizados y con la participación central del sector productivo, en el Estado español seguimos funcionando a base de acuerdos puntuales según cada situación. El pasado 23 de septiembre se firmó en el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente un acuerdo lácteo que no fue apoyado por las dos organizaciones agrarias mayoritarias, COAG y UPA, que representan al 70 % de las ganaderías, pero sí por la industria y la distribución. Este acuerdo no incluye un precio mínimo sobre la leche que garantice cubrir los costes de producción, estimados entre 34 y 38 céntimos por litro de leche (de hecho, el pasado mes de octubre, el precio medio estatal del litro de leche era de 0,309 €, por lo que no se alcanzan los costes de producción). Fruto de ese acuerdo lácteo se presenta un paquete de ayudas de 20 millones de euros, publicadas el 28 de septiembre en el BOE, destinadas a aquellas ganaderías que reciban menos de 0,285 € por cada litro. Teniendo en cuenta que son la industria y la distribución quienes fijan los precios, en realidad la ayuda es para estas, que compran a precios por debajo de coste, y no para las ganaderías.

LA INDUSTRIA Y LA DISTRIBUCIÓN VERSUS EL MUNDO RURAL

Así que nos encontramos que, en los últimos 30 años, el sector lácteo español ha cambiado radicalmente, pasando de tener capacidad para producir toda la leche que consumía a tener que importar la mitad de los lácteos, desapareciendo de esta forma multitud de vaquerías familiares. Además, paradójicamente, la decisión actual de eliminar las cuotas para que no haya límites de producción supone un nuevo impulso a las granjas intensivas, que mayoritariamente buscan instalarse en zonas cerealistas para tener mejor acceso a los piensos con los que alimentan a sus animales.

Si la industria, por su parte, buscando la maximización de los beneficios, tiende a centralizar aún más sus compras en estas zonas de concentración de grandes vaquerías, ¿para qué van a recogerla en pequeñas ganaderías de las zonas tradicionalmente productoras?

Por otro lado, la actividad ganadera tradicional ha estado siempre diversificada —se combinaba la producción lechera con la huerta familiar y otras actividades— mientras que en los últimos años muchas vaquerías se han tecnificado, aumentando e intensificando la producción a costa de elevadas inversiones en instalaciones, maquinaria y cuota. El resultado es una especialización productiva, convirtiéndose la producción lechera en su única fuente de ingresos. Entonces, ahora que solo viven de las vacas, ¿qué pueden hacer si ya no es viable?

[cml_media_alt id='1131']santona-2[/cml_media_alt]El hecho de que se esté favoreciendo una ganadería no ligada a la tierra y se esté acabando con un modelo tradicional a base de pasto, implica no solo dejar de producir leche a menor coste, sino también de mayor calidad, pues la leche de vacas alimentadas con pastos y forrajes tiene mayor contenido de ácidos grasos insaturados, que son más beneficiosos para la salud, y más antioxidantes. Es decir, es una leche mucho más saludable, característica que demanda el mercado, y más sostenible desde el punto de vista económico, social y medioambiental. Esto es especialmente importante si tenemos en cuenta que desde el año 2000 el consumo de leche líquida en España ha disminuido un 30 %, principalmente en beneficio de las leches vegetales, que son presentadas y percibidas como más sanas.

Por otro lado, la flora y la calidad del pasto varían según la época del año, lo que da la posibilidad de ofrecer una alta variedad de productos transformados, principalmente queso, de una gran calidad tanto organoléptica como nutricional. En la medida que gana terreno la ganadería intensiva, los pastos, las praderas, y el paisaje tal y como lo conocemos, irá desapareciendo, perdiéndose con él la flora y la fauna locales y dejando de ser un atractivo turístico.

Uno de los compromisos recogidos en el acuerdo lácteo es la «promoción del consumo de lácteos españoles». Parece una definición confusa e insuficiente pues, como hemos visto, lo que tendremos en el mercado es más leche producida de forma intensiva a base de pienso en buena parte compuesto de soja transgénica, de origen nada español. Si realmente se quiere incentivar el consumo y la economía local, ¿no se debería apostar por aquellas vaquerías familiares que no solo producen leche de mayor calidad, sino que también cuidan el paisaje y fijan población en el olvidado medio rural? ¿No debería primarse que la industria pague un precio que cubra los costes de producción, dignificando esta actividad, frente a dar ayudas por el bajo precio que industria y distribución imponen? ¿No será que lo que quieren promover son las ventas y los ingresos de la última parte de la cadena engañando a la población consumidora? ¿Por qué no pensamos en políticas parecidas a las de Canadá donde la parte productora está en el centro de las decisiones?

Por si todo esto fuera poco, la aprobación del Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión entre los EE. UU. y la Unión Europea (TTIP), serán las grandes granjas de Oregón, con más de 60 000 vacas alimentadas con piensos transgénicos y estimuladas con hormonas de crecimiento, las que ganarían el pulso a nuestra producción.

Analizar cómo se está abordando el sector lácteo en Europa es un anticipo de cómo se irán abordando el resto de sectores agrarios. La tendencia es globalizar cada vez más el mercado de leche, impulsando una ganadería con cada vez menos bienestar animal, basada en materias primas kilométricas y con mano de obra barata, en vez de apostar por una producción local, sostenible y que fije población en las zonas rurales.

PASADO, PRESENTE Y… ¿FUTURO?

La ganadería tradicional es una de las actividades que más población fija en el medio rural, pero tal y como está el panorama, ¿quién va a querer incorporarse? Si tenemos en cuenta la falta de servicios, el aislamiento al que se somete al mundo rural y las dificultades para iniciar actividad en el sector primario, es normal que a día de hoy solo el 5 % de las personas activas en la agricultura y la ganadería tenga menos de 35 años, y que un 33 % sea mayor de 65. Solo un 3,5 % de quienes perciben la PAC tienen menos de 35 años.

El futuro de la ganadería pasa por seguir aprovechando los recursos del entorno para conseguir no sólo productos de la máxima calidad, sino también la conservación de un paisaje ancestral que lleva siglos viviendo en armonía gracias a la ganadería extensiva. La clave es integrar un buen modelo productivo a pequeña escala, diversificado e incorporar la transformación artesanal con la venta en circuitos cortos. A pesar de que las administraciones anteponen otros intereses a la sostenibilidad ecológica y económica de nuestro medio rural, lo cierto es que la ciudadanía cada vez está más concienciada con una serie de valores relacionados con el bienestar animal, el medio ambiente y la calidad de los alimentos que consume.

Hay que ser consciente de que si hemos llegado hasta aquí, es en buena medida por la fuerza de la gran industria y su influencia sobre nuestras administraciones. ¿Cómo contrarrestamos este poder? Las movilizaciones que estos meses se han ido convocando por toda Europa demuestran que una articulación del sector productivo es fundamental, sí, pero también lo es el acercamiento de este a la ciudadanía para ganar su complicidad. Sin duda, es una tema que nos afecta independientemente de estar en el campo o en la ciudad.

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Los cuernos de la tudanca

Artículo publicado el 7 de enero en la sección La Braña de Eldiario.es Cantabria.

Hubo un tiempo en el que en los prados de Cantabria no había vacas pintas, sino unas vacas rojas con cuya leche se hicieron los primeros sobaos y quesadas pasiegas. Esas vacas, popularmente conocidas como rojinas, aunque oficialmente denominadas vacas pasiegas, se encargaron en el siglo XIX de satisfacer la creciente demanda de leche en todo el Estado español, de hecho, las gentes de los Valles Pasiegos se desplazaron con sus vacas hasta ciudades como Madrid o Bilbao para abastecer de lácteos a estas urbes.

Por desgracia, alguien decidió que aquellas vacas rústicas no eran lo suficientemente productivas y fueron cayendo en el olvido mientras se sustituían por vacas frisonas, originarias de Holanda y Alemania y cuya selección para la producción de leche llevaba ventaja a la pasiega.

Sin embargo, aquellas vacas rojas, cuya ubre no podía competir con la de las pintas, llevaba siglos adaptándose a Cantabria: a sus prados, a su clima, a sus enfermedades, a su gastronomía… Y es una auténtica pena que la única raza completamente adaptada para aprovechar al máximo los recursos naturales de esta zona del planeta, sin necesidad de fármacos, ni de soja transgénica, se encuentre hoy en peligro de extinción. De hecho, cuesta creer que sólo quede ya una granja que críe únicamente vacas pasiegas para la producción de leche.

Es una pena que estemos dejando desaparecer los recursos zoogenéticos cántabros, porque con ellos se pierden también el auténtico queso de nata, los auténticos sobaos y la auténtica quesada. Si tenemos en cuenta que es imposible encontrarlos elaborados con leche de vaca pasiega, que alguien me diga ¿qué queda de la auténtica gastronomía cántabra?

El problema no es sólo el desconocimiento existente sobre la vaca pasiega, sino que, por desgracia, es extensible a la vaca monchina, al caballo del mismo nombre, a la oveja carranzana, y a otras razas de caprino y equino que ni siquiera están reconocidas como tal dentro de Cantabria. Si preguntamos por la calle a una persona cualquiera si conoce alguna raza autóctona nos hablará seguro de la vaca tudanca, a lo que he de hacer una confesión: cada vez que veo un coche con una pegatina de una vaca tudanca, algo me duele dentro de mí.

Quizás sea porque cada vez que lo veo, algo me recuerda que la vaca tudanca, en mejor situación que su hermana la desconocidísima vaca monchina, no sobrevivirá por salir en pegatinas, ni porque hagamos camisetas con ella. No serán los cuernos los que garanticen la supervivencia de la vaca tudanca, sino el consumo de su carne. Pero os puedo asegurar que la gran mayoría de gente que lleva esas pegatinas consume, inconscientemente, carne de ternera y de porcino criada en intensivo, esto es, alimentada con piensos transgénicos, en una nave cerrada del Aragón oriental o de la Cataluña occidental, en muchos casos nacidos en lugares tan lejanos como Irlanda o Rumanía y de razas nada autóctonas, sino industriales, es decir, de razas seleccionadas para engordar y engordar y atiborradas a antibióticos porque no están nada adaptadas a las enfermedades del medio en el que viven.

Creo que ninguna raza está adaptada a criarse en una nave cerrada, con decenas de animales hacinados y consumiendo alimentos poco o nada naturales, venidos del otro lado del Atlántico, por eso tienen que suministrarles fármacos: para que en vez de morir como animales, produzcan como máquinas.

Por eso, si realmente les preocupa el cambio climático, si quieren seguir disfrutando de los verdes prados cántabros, y quieren contribuir a mantener la biodiversidad cultivada y la espontánea, así como que perdure la cultura y la etnografía ligadas a esta tierra, por favor, utilicen lana de oveja carranzana, coman carne de tudancas y monchinas y pidamos que alguien haga auténticos sobaos pasiegos. Las razas autóctonas y el medio en el que viven no se salvarán por las subvenciones, sino porque haya gente que sepa valorar los productos que de ellas provienen.

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Vamos a plantar las urnas

Plataforma Rural organiza una marcha el próximo 3 de diciembre de 10 a 14 h. en la Calle Claudio Moyano, cerca del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente, para presentar propuestas en torno a un mundo rural vivo y por la soberanía alimentaria en días previos al inicio de la campaña electoral.

El objetivo es visibilizar el medio rural y compartir con la ciudadanía urbana, los problemas, las luchas, y las propuestas del mundo rural, así como recordar que estas aspiraciones y demandas son igualmente de importantes para toda la sociedad. También quieren recordar a los políticos que las personas que viven en los pueblos suponen el 20% de la población que ocupa el 20% del territorio, y que tienen propuestas para un nuevo modelo de medio rural.

PROGRAMA

10:00 h Acogida a las personas y entidades participantes.

11:00 h Rueda de prensa en la que se darán a conocer las propuestas

12:00 h Diálogo con los partidos políticos invitados que acudan

14:00 h Cierre del acto

A lo largo de la jornada, se irán recogiendo firmas de los asistentes que quieran apoyar las propuestas de Plataforma Rural. Se puede descargar el Manifiesto por un programa político en defensa del mundo rural vivo y la soberanía alimentaria en este enlace.

Puedes firmar online o descargar la hoja de firmas para reunir más apoyos en tu pueblo o comarca y posteriormente enviarlas a la dirección postal: Maria del Mar Martín CODINSE. C/ Eras 28. 41551. Campo de San Pedro. Segovia.

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Ser mujer rural y sobrevivir en el intento

Artículo publicado el 26 de noviembre de 2015 en El diario.es Cantabria.

S

Son las 5.00 cuando suena el despertador. Desayuna y, con la radio de fondo, se pone la ropa para ir a trabajar. El ordeño empieza a las 6.00, pero antes hay que mover a las vacas para que vayan a la sala. No son muchas, pero las instalaciones están viejas y les cuesta entrar. Cuando termina vuelve a casa, despierta a los críos, les da el desayuno, los viste y los lleva a la escuela. Entonces vuelve a la granja… a seguir trabajando. Hasta que llega el mediodía, que prepara la comida, va a buscar a sus hijos, los vuelve a llevar al colegio, hacen el ordeño de la tarde, y, al acabar, vuelta a por los niños para llevarlos a casa y estar con ellos, hasta que se agotan y consigue que se duerman. A veces piensa que le gustaría cambiar de vida, dedicarse a otro trabajo, menos esclavo y que sea más suyo.

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¿Tu madre tiene pueblo?

Artículo publicado en Arainfo el 31 de octubre de 2015.

Yo tendría 12 ó 13 años, incluso menos, pero aquella pancarta en la plaza del Pilar se me quedó grabada en las retinas y nunca la podré olvidar. Fue durante una manifestación contra el famoso Plan Hidrológico Nacional, cuando miles de aragoneses unidos pedíamos juntos que no se hiciera el trasvase, y así, a ixena, lo conseguimos. Y no, no lo hacíamos porque fuéramos insolidarios, como nos tachaban desde algunos medios estatales, sino porque sabíamos las consecuencias que tienen los pantanos, consecuencias que hemos vivido en nuestras propias carnes, al igual que hemos vivido, y vivimos, los efectos del secano.

Con 16 años tuve la oportunidad de entrevistar junto con dos compañeros de clase a Pedro Arrojo, sus palabras también me marcaron “cuando se hacen pantanos, los sedimentos que arrastra el río se acumulan en el fondo del embalse, y deja de llegar arena a las playas“ y ponemos obstáculos a las especies que han vivido siempre ahí, haciendo disminuir la biodiversidad. Tan sencillo, tan obvio, que no entendía porque los políticos insistían en esas políticas tan absurdas. Con esa edad descubrí dos de mis novelas favoritas: Imán y O bolito d’as sisellas. La primera, de Ramón J. Sender, una preciosa novela de 1930 donde su protagonista vuelve a casa después de una guerra y se encuentra con que no hay casa, ni pueblo, sino un pantano; la segunda, de Ánchel Conte, narra la experiencia del último verano de un adolescente en su pueblo antes de que lo inunden para construir un embalse. ¡Qué triste, y cuánto dice de Aragón que dos novelas escritas con 70 años de diferencia por dos personas del mismo pueblo tengan un mismo final!

Hoy, 85 años después de aquella novela de Sender, seguimos exactamente igual. El gobierno piensa que el desarrollo es echar a la gente de sus casas para construir pantanos, ignorando los informes geológicos, ignorando que tenemos ya demasiados pueblos vacíos como para echar a la gente que vive feliz en los que quedan vivos, ignorando los deseos de esas personas de vivir en las casas que levantaron los abuelos de los abuelos de sus abuelos e imputándolos por negarse a irse de ellas, ignorando que no necesitamos esos pantanos para nada.

El pasado fin de semana, el programa Salvados dedicó su espacio a Jánovas, porque hay algo aún más doloroso que que te echen de tu pueblo para hacer un pantano: que te echen de tu pueblo tirándote los muebles por la ventana para que te vayas con el fin de hacer un embalse, que luego no lo hagan y, además, te nieguen el derecho a volver a tu casa, como pasó en Jánovas.

Tendríamos que recordar lo que nos hizo salir en contra del PHN y salir todos a pedir que los vecinos de Jánovas puedan volver a su pueblo y que los de Artieda no se tengan que ir jamás.

Ojalá los políticos se enteraran, como dice una de las canciones de La Ronda de Boltaña, de “que la tierra es de sus hijos, el agua de todos, y los ríos son del mar“, para no tener que volver a leer nunca más esa pancarta que decía “¿Tu madre tiene pueblo? A la mía se lo inundaron“.

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Esa enfermedad crónica llamada despoblación rural

Artículo publicado en Arainfo el 24 de octubre de 2015.

A

Aún es de noche, pero el gallo ya ha empezado a cantar. Lleva toda la vida escuchándolo -no al mismo, sino a toda la saga de gallos que han habitado el gallinero de casa desde que nació-, y ahora, no lo soporta más: día que canta el gallo es día que sigue vivo. “Cualquier día le retuerzo el cuello”, piensa, pero sabe que seguirá amaneciendo, y que, en realidad, el pueblo está ya bastante silencioso como para acabar con el último resquicio de vida que queda en él. Le cuesta aceptar que los pocos que quedaban se hayan muerto, y aún siguen en la era la caja, la banqueta y la silla, ahora rota, donde pasaban las tardes sin hablar, pero en compañía. (más…)

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Propuestas contra el envejecimiento del medio rural

Hoy se conmemora el Día Internacional de la Juventud y la organización joven de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, UPA Joven, quiere recordar las trabas que los jóvenes sufren a la hora de trabajar y vivir en el medio rural. “El alto envejecimiento de la agricultura y la ganadería, sectores estratégicos, es un peligro para el futuro económico de España”, advierten desde UPA. Para revertir esta situación la organización ha elaborado un decálogo de medidas.

[cml_media_alt id='677']hand-351277_1280[/cml_media_alt]El alarmante envejecimiento de la población activa del campo es uno de los problemas estructurales de la agricultura y la ganadería españolas. “Se trata de un problema vital”, advierten desde UPA Joven, “no sólo porque condiciona la eficacia económica de las explotaciones, su capacidad de innovar, competir y adaptarse, sino también porque determina el relevo generacional y el futuro de estos dos sectores estratégicos para cualquier país”.

La actividad agraria es un trabajo prácticamente vetado a los jóvenes en España. “Es casi imposible que un joven se convierta en ganadero o agricultor si no viene de una familia con a explotación ya establecida”, explican en UPA Joven. Incluso para aquellos con familias que trabajan el campo existen muchas trabas que impiden que sigan con el negocio familiar y abandonen el campo. Las más problemáticas son el alto precio de la tierra, la rigidez del mercado, la escasez de arrendamientos y el enorme capital necesario para emprender estas actividades.

Además de estas barreras, los jóvenes tienen otras que afectan a toda la comunidad, como son el acceso a servicios, infraestructuras y derechos. Son básicos para los ciudadanos de las urbes, pero el acceso es cada vez más complicado para la gente del medio rural. UPA señala que los ejemplos más alarmantes son “la merma de instalaciones sanitarias y educativas, la deficiente oferta de medios de transporte y el menor acceso a las comunicaciones”.

Sin embargo, estas causas son  “reversibles si las autoridades se ponen ya manos a la obra”. Para remediar estos problemas y fortalecer a la juventud del rural, UPA Joven propone el siguiente decálogo de medidas:

  1. Apoyo más contundente a la incorporación de los jóvenes. Una política activa de apoyo a la incorporación tiene que enmarcarse en distintos aspectos como las ayudas directas, préstamos a bajo interés, exenciones de impuestos de transmisión y sucesión, flexibilidad de avales, etc.
  2. Plan de acceso de tierra para jóvenes. Dado el encarecimientos especulativo del mercado de la tierra, es preciso y urgente elaborar medidas dirigidas a favorecer la oferta y arrendamiento de tierras, así como la venta de las mismas.
  3. Mayor facilidad en la transmisión de explotaciones. Se debe facilitar la transmisión de explotaciones, especialmente en los casos de cese anticipado de la actividad agrarias, eliminando obstáculos de tipo restrictivo que impidan o dificulten el acceso a la titularidad de las explotaciones.
  4. Creación de organismos de transmisión de tierras. No se puede concebir un programa de jubilación anticipada sin la constitución de organismos de transmisión de tierras que actúen haciéndose cargo de las tierras en arrendamiento o transmitidas en propiedad, con el objeto de transmitirlas posteriormente según las siguientes prioridades: agricultores jóvenes, ampliación de superficie en pequeñas explotaciones y conservación del medio rural.
  5. Exención de los gastos de transmisión de tierras a las pequeñas explotaciones (gastos de notaría, registro de propiedad, impuesto de transmisiones, etc.). Asimismo, se deben facilitar ayudas en forma de subvenciones y/o créditos para los pequeños y medianos agricultores que compren tierras a los agricultores que se acojan al programa y puedan así aumentar la dimensión de sus explotaciones.
  6. Mejora del entorno rural. No podemos consentir la existencia de ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Las personas que habitan el rural español tienen que tener los mismos derechos, servicios y oportunidades que aquellos que viven en las ciudades. Por tanto, es necesario mejorar las infraestructuras y los servicios en el campo para que sus habitantes tengan un acceso real a la sanidad, a la educación.
  7. Facilitar el acceso a la jubilación anticipada. Un programa de jubilación anticipada debe ser fácilmente accesible, tanto para los agricultores que desean cesar en su actividad, como para aquellos a los que se traspasan las tierras.
  8. Desarrollar políticas que fomenten el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación dentro del medio rural. Esto no sólo para modernizar nuestra producción, también para romper la brecha digital que se produce entre la ciudad y los pueblos y que así los habitantes de ambos tengan el mismo acceso a la libertad de información y de expresión.
  9. Prioridad hacia los agricultores jóvenes. Culaquier medida que pretenda establecer diferencias o criterios de prioridad entre explotaciones agrarias tiene que tener como elemento diferenciador, desde un punto de vista positivo, a las explotaciones cuyos titulares sean agricultores jóvenes.
  10. Fortalecimiento de los programas formativos y del asociacionismo juvenil. Tanto la formación de los agricultores y ganaderos jóvenes comoconstituye una de las bazas fundamentales para lograr una agricultura moderna y competitiva. Por ello, es preciso que la Administración apoye con más decisión los programas de formación que realizan las organizaciones agrarias.

[Nota de prensa de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos]

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