S.O.S. del sector lácteo

Artículo publicado en la Revista Soberanía Alimentaria nº23 (invierno 2015). En este enlace se puede encontrar el artículo en castellano, aragonés, asturianu, galego, catalá y euskera.

En las últimas tres décadas, el sector lácteo ha experimentado un intenso proceso de ajuste y transformación como respuesta a las políticas de la Unión Europea, primero con la llegada de las cuotas y ahora con su eliminación. El resultado ha sido la desaparición de multitud de ganaderías familiares, un incremento del tamaño e intensificación de las vaquerías y la adopción de nuevas fórmulas societarias. ¿Cómo podemos abordar esta situación desde la soberanía alimentaria? Nos sumergimos en este tema para empezar el debate entendiéndolo en toda su complejidad.

LAS CUOTAS LÁCTEAS Y EL MERCADO INTERNACIONAL

Hasta el pasado 1 de abril, la Unión Europea establecía un límite máximo de litros de leche de vaca que cada Estado miembro podía producir. El sistema de cuotas comenzó el 1 de enero de 1986, aunque su implantación en España se llevó a cabo unos años más tarde, y supuso la desaparición de miles de vaquerías, dado que, aunque el consumo en España rondaba los 9 millones de toneladas, tenía asignado un volumen de producción de solo 4,5 millones de toneladas, por lo que, podríamos decir que se «obligó» a España a importar la mitad de los lácteos que consumía. El sistema de cuotas llevó a que las ganaderías que querían crecer compraran o alquilaran cuota de otras ganaderías.

[cml_media_alt id='1130']ordeño-intensivo[/cml_media_alt]La justificación para eliminar las cuotas por parte de la UE ha sido la previsión de que la demanda de lácteos a nivel mundial se incrementaría a un ritmo del 2 %, y las cuotas se convertirían en un obstáculo para el crecimiento de las producciones en Europa. Sin embargo, estas expectativas se han visto truncadas al empezar a producir China su propia leche, lo que hace difícil predecir sus futuras importaciones, y con la decisión de Rusia de dejar de consumir leche europea con motivo del conflicto con Ucrania. Esta situación ha supuesto una bajada de precios en origen no solo en Europa, sino también en otras zonas productoras como EE. UU., Nueva Zelanda o América Latina, que ha conllevado una bajada del precio del producto final para el consumidor en buena parte del mundo. En el Estado español esta caída del precio final ha sido mínima en comparación con la bajada de precios en origen, ya que el precio en los establecimientos de venta acumula una caída anual del 4,6 %, mientras que en origen el descenso es del 16,9 %.

Otro elemento central para entender la situación del sector en nuestro territorio es la distribución de las ganancias. Mientras que en países como Canadá la producción se queda con un 54 % del margen de beneficio, aquí las ganancias se las reparte la distribución (que percibe entre un 60 % y un 90 %) y la industria. De forma que, finalmente, quien ha producido la leche no obtiene ninguna parte de dicho margen, es más, a menudo no se cubren ni los costes de producción.

La diferencia fundamental entre un modelo y otro radica en la forma de tomar las decisiones en cada Estado. En el caso de Canadá, hay dos instrumentos esenciales. La Comisión de Productos Lácteos del Canadá, es una estructura central cuyo objetivo es «ofrecer a los productores eficientes de leche y nata la posibilidad de obtener una remuneración equitativa por su trabajo y sus inversiones y garantizar a los consumidores de productos lácteos una oferta ininterrumpida, suficiente y de calidad». Para ello, existe en cada provincia una Junta de Negociación de venta de leche compuesta por las ganaderías y el gobierno, cuya competencia es «la apertura y administración de los contingentes, la mancomunación de los ingresos obtenidos, la fijación de precios y el mantenimiento de los registros de productores».

Estas Juntas, donde la industria y la distribución tienen voz pero no voto, se aseguran de cubrir los costes de producción, por lo que no son necesarias las ayudas económicas. Por otro lado, se procura que la leche sea consumida en la provincia de origen, por lo que es más fácil que la producción se adapte a la demanda y no haya que buscar salida a un exceso de leche. También es importante señalar que así se impulsa la economía de la región y que al distribuirse en circuitos cortos de comercialización no solo disminuyen los gastos por transporte, sino que también puede ofrecerse leche pasteurizada, de mayor calidad que la UHT, que es la más consumida en el Estado español.

Mientras en Canadá se aborda la regulación láctea con instrumentos estructurales, descentralizados y con la participación central del sector productivo, en el Estado español seguimos funcionando a base de acuerdos puntuales según cada situación. El pasado 23 de septiembre se firmó en el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente un acuerdo lácteo que no fue apoyado por las dos organizaciones agrarias mayoritarias, COAG y UPA, que representan al 70 % de las ganaderías, pero sí por la industria y la distribución. Este acuerdo no incluye un precio mínimo sobre la leche que garantice cubrir los costes de producción, estimados entre 34 y 38 céntimos por litro de leche (de hecho, el pasado mes de octubre, el precio medio estatal del litro de leche era de 0,309 €, por lo que no se alcanzan los costes de producción). Fruto de ese acuerdo lácteo se presenta un paquete de ayudas de 20 millones de euros, publicadas el 28 de septiembre en el BOE, destinadas a aquellas ganaderías que reciban menos de 0,285 € por cada litro. Teniendo en cuenta que son la industria y la distribución quienes fijan los precios, en realidad la ayuda es para estas, que compran a precios por debajo de coste, y no para las ganaderías.

LA INDUSTRIA Y LA DISTRIBUCIÓN VERSUS EL MUNDO RURAL

Así que nos encontramos que, en los últimos 30 años, el sector lácteo español ha cambiado radicalmente, pasando de tener capacidad para producir toda la leche que consumía a tener que importar la mitad de los lácteos, desapareciendo de esta forma multitud de vaquerías familiares. Además, paradójicamente, la decisión actual de eliminar las cuotas para que no haya límites de producción supone un nuevo impulso a las granjas intensivas, que mayoritariamente buscan instalarse en zonas cerealistas para tener mejor acceso a los piensos con los que alimentan a sus animales.

Si la industria, por su parte, buscando la maximización de los beneficios, tiende a centralizar aún más sus compras en estas zonas de concentración de grandes vaquerías, ¿para qué van a recogerla en pequeñas ganaderías de las zonas tradicionalmente productoras?

Por otro lado, la actividad ganadera tradicional ha estado siempre diversificada —se combinaba la producción lechera con la huerta familiar y otras actividades— mientras que en los últimos años muchas vaquerías se han tecnificado, aumentando e intensificando la producción a costa de elevadas inversiones en instalaciones, maquinaria y cuota. El resultado es una especialización productiva, convirtiéndose la producción lechera en su única fuente de ingresos. Entonces, ahora que solo viven de las vacas, ¿qué pueden hacer si ya no es viable?

[cml_media_alt id='1131']santona-2[/cml_media_alt]El hecho de que se esté favoreciendo una ganadería no ligada a la tierra y se esté acabando con un modelo tradicional a base de pasto, implica no solo dejar de producir leche a menor coste, sino también de mayor calidad, pues la leche de vacas alimentadas con pastos y forrajes tiene mayor contenido de ácidos grasos insaturados, que son más beneficiosos para la salud, y más antioxidantes. Es decir, es una leche mucho más saludable, característica que demanda el mercado, y más sostenible desde el punto de vista económico, social y medioambiental. Esto es especialmente importante si tenemos en cuenta que desde el año 2000 el consumo de leche líquida en España ha disminuido un 30 %, principalmente en beneficio de las leches vegetales, que son presentadas y percibidas como más sanas.

Por otro lado, la flora y la calidad del pasto varían según la época del año, lo que da la posibilidad de ofrecer una alta variedad de productos transformados, principalmente queso, de una gran calidad tanto organoléptica como nutricional. En la medida que gana terreno la ganadería intensiva, los pastos, las praderas, y el paisaje tal y como lo conocemos, irá desapareciendo, perdiéndose con él la flora y la fauna locales y dejando de ser un atractivo turístico.

Uno de los compromisos recogidos en el acuerdo lácteo es la «promoción del consumo de lácteos españoles». Parece una definición confusa e insuficiente pues, como hemos visto, lo que tendremos en el mercado es más leche producida de forma intensiva a base de pienso en buena parte compuesto de soja transgénica, de origen nada español. Si realmente se quiere incentivar el consumo y la economía local, ¿no se debería apostar por aquellas vaquerías familiares que no solo producen leche de mayor calidad, sino que también cuidan el paisaje y fijan población en el olvidado medio rural? ¿No debería primarse que la industria pague un precio que cubra los costes de producción, dignificando esta actividad, frente a dar ayudas por el bajo precio que industria y distribución imponen? ¿No será que lo que quieren promover son las ventas y los ingresos de la última parte de la cadena engañando a la población consumidora? ¿Por qué no pensamos en políticas parecidas a las de Canadá donde la parte productora está en el centro de las decisiones?

Por si todo esto fuera poco, la aprobación del Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión entre los EE. UU. y la Unión Europea (TTIP), serán las grandes granjas de Oregón, con más de 60 000 vacas alimentadas con piensos transgénicos y estimuladas con hormonas de crecimiento, las que ganarían el pulso a nuestra producción.

Analizar cómo se está abordando el sector lácteo en Europa es un anticipo de cómo se irán abordando el resto de sectores agrarios. La tendencia es globalizar cada vez más el mercado de leche, impulsando una ganadería con cada vez menos bienestar animal, basada en materias primas kilométricas y con mano de obra barata, en vez de apostar por una producción local, sostenible y que fije población en las zonas rurales.

PASADO, PRESENTE Y… ¿FUTURO?

La ganadería tradicional es una de las actividades que más población fija en el medio rural, pero tal y como está el panorama, ¿quién va a querer incorporarse? Si tenemos en cuenta la falta de servicios, el aislamiento al que se somete al mundo rural y las dificultades para iniciar actividad en el sector primario, es normal que a día de hoy solo el 5 % de las personas activas en la agricultura y la ganadería tenga menos de 35 años, y que un 33 % sea mayor de 65. Solo un 3,5 % de quienes perciben la PAC tienen menos de 35 años.

El futuro de la ganadería pasa por seguir aprovechando los recursos del entorno para conseguir no sólo productos de la máxima calidad, sino también la conservación de un paisaje ancestral que lleva siglos viviendo en armonía gracias a la ganadería extensiva. La clave es integrar un buen modelo productivo a pequeña escala, diversificado e incorporar la transformación artesanal con la venta en circuitos cortos. A pesar de que las administraciones anteponen otros intereses a la sostenibilidad ecológica y económica de nuestro medio rural, lo cierto es que la ciudadanía cada vez está más concienciada con una serie de valores relacionados con el bienestar animal, el medio ambiente y la calidad de los alimentos que consume.

Hay que ser consciente de que si hemos llegado hasta aquí, es en buena medida por la fuerza de la gran industria y su influencia sobre nuestras administraciones. ¿Cómo contrarrestamos este poder? Las movilizaciones que estos meses se han ido convocando por toda Europa demuestran que una articulación del sector productivo es fundamental, sí, pero también lo es el acercamiento de este a la ciudadanía para ganar su complicidad. Sin duda, es una tema que nos afecta independientemente de estar en el campo o en la ciudad.

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La Europa que juega con la comida

Artículo publicado originalmente en Arainfo el día 11 de octubre de 2015.

Cuando vivía en Cochabamba (Bolivia), una vez fui con unos amigos a un supermercado en la zona norte de la ciudad. Era un supermercado dirigido a la clase alta, al estilo de los hipermercados europeos. Paseándome por los pasillos, me detuve durante un rato largo en el de los dulces. Había nutella, tabletas de chocolate… y otras delicias que hacía tiempo que no veía. La que más me llamó la atención, fue la leche condensada, y no porque echara de menos su sabor, sino porque era increíblemente barata. Lo más curioso es que era holandesa. ¿Cómo podía costar 1€ una lata de leche condensada importada de los Países Bajos? Reconozco que me dio un escalofrío y por mi mente se derramaron los litros y litros de leche que Nestlè, y otras multinacionales, vendieron en forma de leche en polvo a países latinoamericanos y africanos tras el accidente nuclear de Chernobyl por estar prohibido el consumo de este producto contaminado en Europa.

Sin embargo, la leche condensada que yo tuve entre mis manos no estaba prohibida en Europa, simplemente, estaba altamente subvencionada por la Unión Europea gracias a la Política Agraria Común (PAC) y por eso tenía un precio de venta tan bajo. Pero para entender esto, primero, tenemos que conocer un poco más sobre la más famosa de todas las políticas europeas. Resulta que la PAC nació en el seno de una Europa de postguerra en la que la producción agropecuaria se había visto disminuida y el abastecimiento de alimentos estaba en peligro, en unos años de grandes migraciones del campo a la ciudad. Con este panorama, no hubo más remedio que desarrollar medidas que favoreciesen la producción agrícola, garantizando un suministro estable a los consumidores, para lo cual, había también que asegurar unos precios elevados a los agricultores. Las medidas fueron tan eficaces, que la UE no sólo alcanzó su autosuficiencia alimentaria, sino que, en los años 80, el problema pasó a ser la sobreproducción y la solución terminó siendo exportar el exceso de productos de origen agroganadero a terceros países.

En este punto es donde se cruza la historia de la PAC con la de mi leche condensada, y donde comienzan los problemas y una historia muy turbulenta. Resulta que a la UE no le gusta tirar la comida, pero también da la casualidad de que los países en vías de desarrollo producen alimentos mucho más baratos que los europeos, así que si Europa no quiere tirar cantidades ingentes de comida tiene dos opciones: producir menos o venderlas a un precio muy inferior al de producción a terceros países, y Europa opta por la segunda. Esta decisión provoca en los países receptores una disminución de la producción local (porque los agricultores no pueden competir con los precios tirados de los productos subvencionados europeos) y, a su vez, grandes desplazamientos de campesinos hacia las ciudades.

Para garantizar la producción local, algunos países optaron por proteger a sus agricultores poniendo aranceles a la importación de productos europeos, pero Europa respondió amenazando a aquellos países que tratasen de impedir las importaciones europeas con perder los préstamos y las ayudas en materia de cooperación que les da la Unión Europa, obligándoles de esta manera a comprar comida europea y perdiendo su autosuficiencia.

Puede resultar curioso que, a pesar de la sobreproducción, la UE siga subvencionando los productos agrícolas para competir con países donde los costes son más bajos, y, sin embargo, no proteja de la misma manera a otros sectores que desplazan sus industrias a terceros países para abaratar los costes de producción. Lo que pasa es que el sector primario es primario por algo, quiero decir, que llegado un momento de escasez o de guerra, en el que los países cerraran fronteras, podríamos sobrevivir sin un montón de cosas, pero no podríamos sobrevivir sin comida. Dice la frase popular “piensa mal y acertarás” y, si pensamos mal, resulta que la UE está consiguiendo que muchos países sean dependientes de ella en materia agroalimentaria. Resulta que los efectos de que un país cierre fronteras a la venta de productos europeos (como pasó el año pasado con el veto ruso) implica para la UE tener una gran cantidad de producto por el que ha pagado grandes cantidades para producirlo y que al que no pueda dar salida. Sin embargo, al revés, las consecuencias son mucho más nefastas. Si la UE cerrase de pronto la venta de productos agrícolas a un país al que ha obligado a ser dependiente de ella, se vería afectado por el hambre, dado que la mayoría de sus productores han abandonado las labores agrícolas y tendrían que empezar de cero en la producción, lo que llevaría un tiempo hasta la autosuficiencia y no podrían garantizar el abastecimiento de alimentos a toda su población.

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Dos mujeres ordeñan una vaca en una granja boliviana.

En Bolivia, el sector lácteo local intenta asomar la cabeza en un país en el que no hay tradición de consumir este producto y donde Perú y Europa intentan imponerse. Para rebelarme contra la leche condensada europea, decidí pasarme al mate de coca, de producción y tradición local y apoyar a los ganaderos y agricultores bolivianos que luchan por vivir de su tierra. Pero hay países en situaciones mucho peores que Bolivia, donde sus labradores se han cansado de luchar, y han abandonado la azada por el humo de grandes ciudades. Países condenados a depender de Europa, hasta que en Europa digamos basta.

De todos los movimientos especulativos que se mueven a nuestro alrededor, probablemente el más cruel sea el de la alimentación. No sabemos nada de los alimentos que consumimos, y no sabemos nada de los alimentos que subvencionamos, porque la PAC, que supone un 40% del presupuesto de la UE, la pagamos todos.

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Los auditores de la UE y las autoridades españolas ponen trabas a la ganadería extensiva

Miles de ganaderos españoles están teniendo grandes dificultades con su declaración de la PAC 2015, al encontrarse con que las autoridades han reducido –o anulado completamente- la elegibilidad de los pastos que vienen utilizando desde hace años.

[cml_media_alt id='802']merinas[/cml_media_alt]Esta decisión unilateral tiene su origen en las inspecciones de la Comisión Europea, que desde hace varios años viene exigiendo a las autoridades españolas que reduzcan los pagos directos del primer pilar de la PAC a aquellos pastos con mayor presencia de árboles y arbustos. Para hacer frente a las sanciones impuestas por la Comisión, España está restringiendo drásticamente la elegibilidad de los pastos leñosos mediante dos mecanismos que se basan en la vegetación de las parcelas de pastos:

  • Reclasificación de muchos Pastos Arbolados como Superficies Forestales en el SIGPAC, con lo que estos pastos pierden completamente su elegibilidad.
  • Aplicación de un nuevo “Coeficiente de Admisibilidad” al resto de los pastos, que penaliza cualquier superficie amplia con cierta densidad y altura de vegetación leñosa.

El gran defecto de ambos procesos es que no se está teniendo en cuenta si la parcela tiene uso o no, ya que se basan únicamente en observaciones de la vegetación por teledetección.

Esta situación puede afectar al 86% de las casi 19 millones de hectáreas consideradas como pastos por el SIGPAC en 2013, de las cuales 5 millones correspondían a Pastos Arbolados y más de 11 millones a Pastos Arbustivos, mayoritarios en todas las Comunidades Autónomas.

[cml_media_alt id='800']berrendas[/cml_media_alt]El  “Informe sobre la elegibilidad para pagos directos de la PAC de los pastos leñosos españoles”, elaborado por esta Plataforma en colaboración con el Foro Europeo para la Conservación de la Naturaleza y el Pastoralismo (EFNCP), cuestiona la fundamentación técnica y científica de estas decisiones. Además, revela que la exclusión de pastos leñosos no se ajusta a las nuevas normativas europeas, cuyas definiciones admiten que los elementos leñosos pueden predominar en los pastos, y únicamente excluyen claramente de los pagos a los pastos que no se utilicen por el ganado.

Según Guy Beaufoy, Responsable del Área de Política Agraria del EFNCP, “los nuevos reglamentos europeos no arrojan dudas al respecto: toda la vegetación (herbácea o leñosa) que sea pastable y accesible al ganado es plenamente elegible para las ayudas de la PAC. Sin embargo, las autoridades españolas están aceptando la  presión de los auditores europeos y excluyendo muchos pastos, sin comprobar si son superficies utilizadas habitualmente por el ganado. Si lo son, deberían seguir recibiendo ayudas directas de la PAC”.

A partir de un pormenorizado análisis de cinco tipos de pastos arbolados y ocho pastos arbustivos característicos de la España peninsular, así como de un capítulo específico para las formaciones adehesadas, el informe demuestra que la presencia de árboles y arbustos no tiene por qué aminorar la capacidad forrajera de las parcelas de pastos ni indica una situación de abandono.

[cml_media_alt id='801']caballo pastos[/cml_media_alt]Asimismo, el informe aporta argumentos y soluciones prácticas y viables para que aquellos pastos arbolados y arbustivos de nuestro país que estén siendo pastoreados por ganaderías extensivas continúen siendo admisibles para las ayudas directas de la PAC. Entre otras opciones, se aboga por que se revisen los coeficientes de admisibilidad de pastos, en base al interés forrajero de los pastos leñosos y a la capacidad de nuestras razas ganaderas para aprovecharlos. Asimismo, se anima a las Comunidades Autónomas a emplear la fórmula de las Prácticas Locales Establecidas (aplicable tanto a los usos tradicionales como a las necesidades de conservación de hábitats protegidos) para volver a dotar de elegibilidad a los pastos considerados “excesivamente leñosos”.

La Plataforma por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo persigue un tratamiento justo en la PAC para todos los pastos efectivamente utilizados por el ganado, por lo que está desarrollando una campaña de difusión de este informe, y denunciando la discriminación injustificada que están sufriendo muchas de las explotaciones ganaderas más sostenibles de nuestro país.

Como parte de esta campaña, la Plataforma ha enviado una carta firmada por 60 organizaciones al Director General de Agricultura de la Comisión Europea, Jerzy Bogdan Plewa, con el fin de dar a conocer la problemática que están causando sus auditores. Asimismo, se está contactando a lo largo de estos días con las Consejerías de Agricultura y Medio Ambiente de los distintos gobiernos autonómicos, en cuyas manos se encuentran las decisiones finales sobre cómo tratar los pastos leñosos en la nueva PAC, para que puedan conocer el informe y ofreciendo colaboración para corregir, en la medida de lo posible, esta situación.

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DGA intenta amortiguar la mala gestión de los CAP

[cml_media_alt id='486']pyrenees-692958_1280[/cml_media_alt]En los últimos meses, ha habido bastante polémica por la mala gestión por parte del Gobierno de Aragón de los Coeficientes de Admisibilidad de Pastos (CAP) en la nueva Política Agraria Común, ya que en la última revisión del sistema informático SIGPAC se habían reducido hasta un 30% las hectáreas de pasto aptas en el Pirineo Aragonés, al descartarse como zona de pasto una hectárea con más de 100 árboles o con una pendiente pronunciada.

Esta medida ponía al borde de la desaparición a multitud de explotaciones ganaderas familiares en el Alto Aragón que viven de la ganadería sostenible en zonas de alta montaña. La presión por parte de la Plataforma de Ganadería Extensiva de Aragón, con apoyo de las Asociaciones de Razas Autóctonas de Aragón, les ha llevado a tener una reunión el pasado 14 de mayo con la Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, en la que, según nota enviada desde la Dirección General de Producción Agraria de la Diputación General de Aragón, se alcanzaron los siguientes acuerdos:

1.- Por parte del Gobierno de Aragón, se va a proceder a priorizar la resolución de las alegaciones de pastos Comunales, presentadas por Ayuntamientos o entidades gestoras de este tipo de pastos. Las alegaciones de esa tipología recibidas, debieran resolverse a más tardar el próximo 5 de junio. Una vez finalizado este tipo de alegaciones a Comunales, se iniciará la resolución de las alegaciones de tipo individual.

2.- Con el fin de poder acotar a priori el alcance del problema, se va a instar a las entidades colaboradoras, para que inicien el registro provisional (tal y como están en estos momentos con los recintos que de forma tradicional se han venido declarando en años anteriores aunque se hallen con alegaciones pendientes de resolución) de expedientes potencialmente afectados esta casuística específica. Todo ello antes del próximo día 22 de mayo. Los referidos expedientes a registrar en las entidades colaboradoras serán aquellos que cumplan las siguientes condiciones:

[cml_media_alt id='488']cows-570842_1280[/cml_media_alt]– Explotaciones de ganadería extensiva: vaca nodriza y ovino;
– Que, en su sistema productivo, efectúen un pastoreo completamente real y efectivo en recintos de pastos arbolados o arbustivos de porte alto y que, por efecto de los descuentos del nuevo CAP 2015 con tecnología LIDAR, han dejado de ser admisibles total o parcialmente en esta anualidad 2015 respecto de la situación del pasado año 2014;
– Que, con motivo de los descuentos descritos en el guión precedente y en el momento actual (situación previa a la resolución de las alegaciones presentadas), su número de hectáreas admisibles (ajustadas con el CAP actual)  sea menor que su número de UGM;
– Para agilizar la carga, y de forma excepcional en estos casos concretos, se podrán presentar, caso que así lo estime oportuno el solicitante, alegaciones a recintos completos sobre los que pueda demostrarse un pastoreo real y efectivo.

El objetivo de este registro provisional, será el de poder efectuar un análisis detallado, por estos Servicios Centrales, del alcance de la problemática generada por la referida nueva tecnología LIDAR en este tipo de ganaderos que, como sistema productivo general, pastan de manera efectiva pastos arbolados o arbustivos de porte alto en los alrededores de sus explotaciones.

[cml_media_alt id='485']cow-517847_1280[/cml_media_alt]3.- A efectos de las medidas de agroambiente y clima, y atendiendo a la problemática anteriormente descrita, se ha previsto que explotaciones de ganadería extensiva que en esta anualidad hayan presentado alegaciones al nuevo CAP, dispongan también la próxima anualidad 2016 para completar sus compromisos dentro de la medida 1.3 de extensificación del pastoreo.

4.- Finalmente indicar también que, con relación a la medida de agroambiente y clima de prados de siega, los ganaderos interesados podrán solicitar recintos de prados de siega reales por debajo de cota 820 m. Sobre estos recintos, se efectuará un control específico para verificar que realmente se trata de prados de siega.

Las agrupaciones de ganaderos celebran la noticia aunque algunos indican “que se da muy poco tiempo de margen y habrá quien no se enterará a tiempo de estas modificaciones”.

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UPA Aragón pide “coordinación” ta impedir que os pastos queden difuera d’a PAC

A reducción d’o coeficient de pastoreo descarta como zona de pasto una hectaria con mas de 100 arbols, con roquedales u con una pendient pronunciada. Ista decisión mete en periglo a existencia d’explotacions extensivas, en asociar a nueva PAC a o pago a la tierra y deixar con ista decisión a os ganaders sin tierras que poder arrendar, tal como s’explicó en l’articlo Reportache sobre o coeficient de pastoreo en Tempero.

O 27 d’abril, a Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos d’Aragón (UPA) mantenió una reunión con la Dirección General de Producción Agraria d’o Gobierno d’Aragón, an que reclamoron una solución “urchent, definitiva y coordinada” t’a declaración de tierras de pasto en a campanya d’a PAC 2015.

[cml_meya_alt id='360']nature-562271_1280[/cml_meya_alt]O coeficient d’admisibilidat de pastos (CAP) sirve ta reducir a superficie declarable a l’efecto d’as aduyas PAC por parte d’os ganaders, en escontar o terreno en teoría “no apto” ta l’alimentación d’o bestiar, por a suya elevada pendient, a suya superficie rocosa u por tener arbols y arbustos. En UPA Aragón, consideran que o problema viene d’os parametros esleius ta definir qué ye pasto aprovechable y qué no. “Son parametros adaptaus a la selva centroeuropea, no a l’amonte mediterranio”, aseguran en una nota de prensa.

“As selvas d’Espanya, en as qualas pastan as nuestras vacas, ovellas, crabas u cerdos, tienen arbres, fuertes pendients, arbustos…”, explican dende UPA Aragón. Muitos ecosistemas como os pinars u a selva mediterrania se quedan agora sin aduyas porque tienen una gran superficie arboria y, por tanto, no dentrarían dentro d’a nueva definición de CAP. Seguntes ista organización, i hai “lugars enters” de toda Espanya, tradicionalment ganaders, que podrían perder todas as aduyas u “veyer-se obligaus a simular o pastoreo en atras zonas quan os suyos animals no salen realment d’o lugar”.

“Una vez mas, improvisación y retardo”

[cml_meya_alt id='361']cow-630873_640[/cml_meya_alt]Os responsables de UPA Aragón han qualificau como “zancocho” que “a istas alturas” os ganaders sigan sin conoixer os coeficients de muitos d’os suyos pastos. En ocasions porque encara no s’han presas as fotografías aerias que determinan as caracteristicas d’o terreno, quan se sabe que ixas fotos serían necesarias dende fa dos anyos. “Ye un retardo mas en l’aplicación d’a PAC?, fruto a o suyo chudicio d’a “improvisación y falta de seriedat” de Gobierno y Comunidatz Autonomas.

A cosa ye que o periodo de petición d’a PAC ya ha empecipiau y os ganaders siguen sin conoixer o CAP definitivo d’as suyas parcelas, imprescindible ta fer a solicitut correctament. Entremistanto, o Ministerio de Agricultura y as Comunidatz “se pasan a trunfa calient sin que garra d’ells asuma a responsabilidat de resolver o problema”.

UPA Aragón ha criticau tamién a disparidad de criterios entre Comunidatz Autonomas, y ha pediu a o departamento dirichiu por Isabel García Tejerina que “faiga o suyo treballo” y coordine “una solución rapeda”.

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UPA Aragón pide “coordinación” para impedir que los pastos queden fuera de la PAC

La reducción del coeficiente de pastoreo descarta como zona de pasto una hectárea con más de 100 árboles, con roquedales o con una pendiente pronunciada. Esta decisión pone en peligro la existencia de explotaciones extensivas, al asociarse la nueva PAC al pago a la tierra y dejar con esta decisión a los ganaderos sin tierras que poder arrendar, tal y como se explicó en el artículo Reportaje sobre el coeficiente de pastoreo en Tempero.

El 27 de abril, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Aragón (UPA) mantuvo una reunión con la Dirección General de Producción Agraria del Gobierno de Aragón, donde reclamaron una solución “urgente, definitiva y coordinada” para la declaración de tierras de pasto en la campaña de la PAC 2015.

[cml_media_alt id='360']nature-562271_1280[/cml_media_alt]El coeficiente de admisibilidad de pastos (CAP) sirve para reducir la superficie declarable a efectos de las ayudas PAC por parte de los ganaderos, al descontar el terreno en teoría “no apto” para la alimentación del ganado, por su elevada pendiente, su superficie rocosa o por tener árboles y arbustos. En UPA Aragón, consideran que el problema viene de los parámetros elegidos para definir qué es pasto aprovechable y qué no. “Son parámetros adaptados al bosque centroeuropeo, no al monte mediterráneo”, aseguran.

“Los bosques de España, en el que pastan nuestras vacas, ovejas, cabras o cerdos, tienen árboles, fuertes pendientes, arbustos…”, explican desde UPA Aragón. Muchos ecosistemas como los pinares o el bosque mediterráneo se quedan ahora sin ayudas porque tienen una gran superficie arbórea y, por tanto, no entrarían dentro de la nueva definición de CAP. Según esta organización, hay “pueblos enteros” de toda España, tradicionalmente ganaderos, que podrían perder todas las ayudas o “verse obligados a simular el pastoreo en otras zonas cuando sus animales no salen realmente del pueblo”.

“Una vez más, improvisación y retraso”

Los responsables de UPA Aragón han calificado como “chapuza” que “a estas alturas” los ganaderos sigan sin conocer los coeficientes de muchos de sus pastos. En ocasiones porque aún no se han tomado las fotografías aéreas que determinan las características del terreno, cuando se sabe que esas fotos serían necesarias desde hace dos años. “Es un retraso más en la aplicación de la PAC”, fruto a su juicio de la “improvisación y falta de seriedad” de Gobierno y Comunidades Autónomas.

El hecho es que el periodo de petición de la PAC ya ha empezado y los ganaderos siguen sin conocer el CAP definitivo de sus parcelas, imprescindible para hacer la solicitud correctamente. Mientras tanto, el Ministerio de Agricultura y las Comunidades “se pasan la patata caliente sin que ninguno de ellos asuma la responsabilidad de resolver el problema”.

UPA Aragón ha criticado también la disparidad de criterios entre Comunidades Autónomas, y ha pedido al departamento dirigido por Isabel García Tejerina que “haga su trabajo” y coordine “una solución rápida”.

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Reportaje sobre el coeficiente de pastoreo en Tempero

[cml_media_alt id='260']Vaca en zona de montaña[/cml_media_alt]

Vaca en zona de montaña

El pasado 11 de abril, el programa Tempero, que se emite los sábados en Aragón TV, realizó un reportaje sobre la reducción del coeficiente de pastoreo en zonas con arbolado, roquedales o pendientes pronunciadas. Esta medida, ha llevado a que en la última revisión del sistema informático SIGPAC se hayan reducido hasta un 30% las hectáreas de pasto en el Pirineo Aragonés.

Esta decisión pone en peligro la existencia de las explotaciones pirenaicas extensivas, ya que la nueva PAC asocia su pago a la tierra y con esta decisión se deja a los ganaderos sin tierras que poder arrendar y sin apenas ayudas “al descartarse desde Europa como zona de pasto una hectárea con más de 100 árboles o con una pendiente pronunciada, características que en el Pirineo definen la alta montaña y que de forma tradicional han sido pastoreadas”, afirman en el programa.

En el reportaje, Ismael Bielsa, ganadero de San Juan de Plan, explica que en su zona “se ha recortado hasta un 90% por haber mucho pinar, pero se puede demostrar que en los pinares y en las alturas comen las vacas”. Algo similar ocurre en Laspuña, donde en 2012 contaban con 2000 has para declarar, y que hoy se ven reducidas a 200 has.

[cml_media_alt id='261']Fotograma de la serie Heidi, basada en la novela de mismo nombre, que narra las vivencias de una niña y  su ganado de cabras en una zona montañosa con arbolado, roquedales y fuertes pendientes. Hoy no podría existir por la fuerte dependencia de la ganadería a las subvenciones, y ser una zona que no cobraría la PAC[/cml_media_alt]

Fotograma de la serie Heidi, basada en la novela de mismo nombre, que narra las vivencias de una niña y su ganado de cabras en una zona montañosa con arbolado, roquedales y fuertes pendientes. Hoy no podría existir por la fuerte dependencia de la ganadería a las subvenciones, y no conseguir suficiente coeficiente pastoreo para cobrar las ayudas de la PAC

Además, Ramón Solanilla, ganadero y responsable de ASAJA-Sobrarbe aclara que “dentro del reglamento, se recoge que la Comunidad Autónoma que no esté de acuerdo con el Coeficiente de Pastoreo, puede presentar una alegación en la cual explique las peculiaridades de su zona”.

Sin las hectáreas de pasto necesarias para poder cobrar la PAC y para cumplir con los compromisos agroambientales, la rentabilidad de las ganaderías extensivas se ve enormemente reducida en un sistema alimentario que beneficia a la ganadería intensiva, donde no hay bienestar animal, que subsiste gracias a piensos transgénicos que recorren una media de 7.000 km y que contaminan el medio que les rodea. De esta manera, lo único que se consigue es acabar con paisajes y culturas milenarias, mientras se favorece la uniformidad de paisajes y productos a lo largo del globo, y se destruye el trabajo local, autosuficiente y sostenible.

Para ver el reportaje, pincha aquí (comienza a partir del minuto 22.00)

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