Nuestras razas autóctonas ¿una de las claves de la adaptación de la ganadería al cambio climático?

Artículo publicado originalmente el 12 de julio de 2018 en el Blog de la Red Científica Remedia.

En el verano de 2014 estuve de voluntaria en una granja de vacas de leche en Cantabria. Un día, durante el ordeño de la tarde, apareció por ahí un señor de avanzada edad que había sido ganadero. No recuerdo a qué fin, se puso a hablarme de Hormaechea. Yo no sabía quién era el hombre del que me estaba hablando. Mi interlocutor se llevó las manos a la cabeza y balbuceó que con una juventud tan inculta el mundo solo podía ir a peor. (más…)

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Bestiarium en Zaragoza

Bestiarium es un proyecto del fotógrafo José Barea cuyo principal objetivo consiste en mostrar nuestras razas autóctonas en su conjunto y desde un punto de vista singular. Estos retratos tratan de romper la distancia desde la que estamos acostumbrados a observarlas: ahora es su mirada animal la que se cruza con la nuestra, transmitiendo toda la fuerza y la honestidad que da el cara a cara, sin nada que perturbe ese instante de comunicación. En un principio nos pueden sorprender sus curiosos rasgos físicos, pero una observación más atenta nos lleva a reconocer en ellos actitudes y estados de ánimo que resultan más propias del ser humano que de este tipo de animales. Esto se debe en gran medida a su progresiva desaparición de nuestra vida cotidiana. Los vemos convertidos en dibujos animados, compramos peluches a los niños, pero pocas veces nos preguntamos sobre la ancestral relación que nos une a ellos y que aún hoy perdura en los hombres y mujeres del campo, garantes de esa cultura tradicional que jamás debimos perder. (más…)

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Esquellana: una iniciativa para recuperar la lana de una raza en peligro de extinción gracias al micromecenazgo

Un grupo de personas concienciadas por la ganadería extensiva y el amor por la tierra y el entorno lanza su proyecto Esquellana, mediante una campaña de crowdfunding para recuperar la lana valenciana inicialmente por medio de la única oveja autóctona, la guirra. Con un primer procesamiento de 1.600 kilos de lana, el proyecto quiere evitar la desaparición de esta raza de oveja, de la que tan solo quedan 5.000 ejemplares en la Comunitat Valenciana, y recuperar la ganadería extensiva. Para conseguir la financiación necesaria y cumplir estos propósitos, la iniciativa estará 39 días visible en Lateuaterra.org, la primera plataforma valenciana de micromecenazgo dedicada a proyectos medioambientales. (más…)

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Bestiarium: Biodiversidat rural

En Espanya existen arredol de 200 razas d’animals domesticos, que a lo largo d’os sieglos han iu conformando un patrimonio chenetico d’incalculable valor. Se tracta de razas perfectament adaptadas a las malotías locals, a las adversidatz climaticas, biolochicas, cheolochicas, etc… Autenticas alfayas que hue, en o caso d’a mayoría d’as nuestras razas, se troban en claro periglo d’extinción y, con ellas, os ecosistemas que habitan, a cultura que les arrocla y os modos de vida tradicionals d’as nuestras comarcas.

Bestiarium ye un prochecto d’o fotografo José Barea, que tiene a finalidat de dar a conoixer as nuestras razas autoctonas dende una anvista singular. Animals amanaus y de vez desconoixius que, a o modo d’os antigos bestiarios meyevals, se nos amuestran a traviés d’una galería de retratos de gran fuerza visual.

As imachens que componen a exposición, tractan de crebar a distancia dende a quala somos acostumbraus a alufrar a las nuestras razas. Agora ye a suya uellada a que se crucea con a nuestra, transmitindo toda a fuerza y a honestidat que da o cara a cara, sin cosa que perturbe ixe inte de comunicación.

Iste prochecto, financiau por a Federación de Razas Autoctonas Espanyolas (FEDERAPES) y dirichiu a o publico en cheneral, s’enguera o mierques 18 de mayo a las 19,30 horas en l’Aula Cultural Santo Benito de Calatayut, an remanirá dica o 30 de mayo. Podrá visitar-se de luns a sabado en horario de 19 a 21 horas.

Bestiarium ye o resultau de mas de cinco anyos de treballo y milars de kilometros recorrius ta plegar dica os puestos mas reconditos d’a peninsula y d’as islas ta trayer-nos os retratos d’uns animals centenarios que se resisten a desapareixer.

[cml_meya_alt itz='1406']Razas aragonesas[/cml_meya_alt]

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En los territorios ocupados por la vaca frisona

Rescato este artículo publicado el día 20 de septiembre de 2014 en Enfocant, titulado En los territorios ocupados por la vaca frisona. Para leer el original pincha aquí.

A día de hoy, cuesta creer que hubo un tiempo, allá por el siglo XIX, en el que los cántabros se instalaron con sus vacas pasiegas en ciudades como Madrid, Barcelona o Bilbao para satisfacer la demanda de productos lácteos que empezaba a haber en las grandes ciudades.

Actualmente, Cantabria sigue siendo conocida por su producción lechera, con la diferencia de que sus rojinas autóctonas se encuentran en peligro de extinción, habiéndose dado por desaparecidas durante muchos años, y las autoridades no parecen tener interés en conservarlas.

Puede que a la gente le parezca normal que los prados de Cantabria, al igual que los de Asturias, Galicia y de gran parte del mundo, sean pastados principalmente por las “típicas“ vacas pintas, esas que salen en los anuncios de Nestle y de La Asturiana, pero ¿qué atractivo tiene ver el mismo paisaje en Cantabria, EEUU o Irlanda?

Varias preguntas en torno a la vaca frisona

Es inquietante pensar qué pasaría si apareciese una enfermedad a la que la vaca frisona, por su genética, fuese especialmente sensible como está pasando en EEUU con el sector porcino. También habría que preguntarse qué tiene de especial una quesada pasiega elaborada con leche de la misma vaca que la que se usa en una tarta de queso alemana oun sobao elaborado con la misma mantequilla que un bizcocho holandés.

Lo que pasa cuando se pierden razas autóctonas es que con ellas se pierde su genética, adaptada y especializada durante siglos al ecosistema en el que habita. Ninguna vaca frisona, por mucho que se seleccione llegará a adaptarse a los prados cántabros como lo están las vacas pasiegas. Además, cuando se pierde una raza, se pierde la cultura ligada a ella.

No sólo los sobaos y las quesadas se hacían originalmente con productos derivados de la leche de estas vacas, sino que el auténtico queso de nata se hacía con leche de vacas pasiegas.

Si después de leer esto les apetece probar un auténtico sobao o quesada o queso pasiegos, no se molesten, no lo van a encontrar. Ahora mismo hay en todo el mundo una única ganadería que tenga un rebaño completo de vacas pasiegas y vende toda la leche que produce a la empresa Láctalis-Puleva, con sede en Galicia. En la central, esta leche se mezcla con leche procedente de otras ganaderías, y se distribuye por el Estado español como leche ecológica de Galicia.

Pasividad institucional

Vacas Pasiegas de la ganadería de Áurea Quintial

Vacas Pasiegas de la ganadería de Áurea Quintial

Sobre las medidas tomadas por las autoridades cántabras para fomentar esta raza autóctona, en el aspecto divulgativo cabe destacar la publicación del libro En el País de la vaca pasiega de laEditorial Cantabria Tradicional, difícil de encontrar en librerías físicas de Cantabria, pero adquirible por internet al precio de 34€ más gastos de envío.

Desde el punto de vista científico, en el CIFA (Centro de Investigación y Formación Agroalimentaria de Cantabria) no se está llevando a cabo ningún proyecto en relación con la vaca pasiega porque “no interesa“. Por otro lado, el Gobierno de Cantabria dispone de una finca experimental en Gama donde han hecho estudios comparativos entre la vaca frisona y la pasiega y en los que advierten textualmente que “se debe destacar que las pasiegas controladas proceden de rebaños manejados en las mismas condiciones que el frisón lechero, esto es, las vacas no salen al monte“. A pesar de que el manejo no sea el propio de las rojinas, los estudios señalaban una diferencia significativa en el porcentaje de proteina, siendo de 3,04 en las frisonas y de 3,16 en las pasiegas. El porcentaje de proteína es importante para la producción quesera.

Otro punto curioso del estudio, en el que se hablaba de las tres vacas autóctonas de Cantabria, es que en las fotografías tanto la tudanca como la monchina aparecían retratadas en su medio natural, mientras que en el apartado de la pasiega aparecía por un lado una fotografía de un ejemplar, y a continuación otra del ecosistema en el que se crían, hecho que según ellos mismos se debe a que carecen de imágenes de vacas pasiegas en su medio natural.

Cabe señalar que la citada finca de Gama nació como centro de cría de vacas frisonas. El objetivo era adquirir ejemplares de buena genética para hacerlos criar y distribuir las nuevas generaciones entre los ganaderos de la zona. Finalmente este proyecto no triunfó y tiempo después tomó su actividad actual.

En lo que respecta a incentivar a los ganaderos para que críen esta raza, los esfuerzos desde el Gobierno cántabro se podrían calificar de nulos, ya que la única ayuda que dan a las asociaciones de productores de razas autóctonas en peligro de extinción es por tener hasta siete animales, por lo que beneficia a aquellos ganaderos de vacas pintas que adquieren uno o dos ejemplares de pasiegas para recibir la subvención y perjudica a los que tienen todo el rebaño rojino. Así se explica que a fecha de 31 de diciembre de 2013 hubiera en Cantabria 353 hembras reproductoras de vaca pasiega repartidas en 77 ganaderías. Si tenemos en cuenta que la ganadería de Aurea Quintial cuenta con 30 ejemplares, nos sale a poco más de 4 animales por explotación, entre las que se encuentran también Fincas Públicas. Estos datos dejan a la pasiega en una posición insignificante en el marco de la ganadería lechera cántabra si la comparamos con los datos que se tienen de la misma fecha de la vaca frisona, que tiene, sólo en Cantabria, 44.747 ejemplares repartidos en 861 ganaderías (sale una media de 52 animales por explotación), según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de España.

Vaca Pasiega de la ganadería de Áurea Quintial

Vaca Pasiega de la ganadería de Áurea Quintial

La vaca pasiega: ¿la vaca del futuro?

Según los datos anteriormente expuestos, en Cantabria por cada vaca roja nos encontramos 127 vacas pintas. Viendo esto, más de uno pensará que el destino de la raza lechera cántabra por excelencia es desaparecer. Sin embargo, podría ser la clave para el desarrollo de la ganadería del futuro, de la ganadería sostenible:

La Unión Europea ha manifestado sus intenciones de acabar con las cuotas lácteas el próximo año. De llevarse a cabo, significaría que todos los ganaderos podrían producir la cantidad de leche que quisieran, por lo que los grandes producirían inmensas cantidades, tirando los precios por los suelos y hundiendo a los pequeños productores. Es por esto que los pequeños deberían buscar diferenciarse: si juegas en otra liga no te afectan los partidos de los demás. El futuro podría estar en la transformación, pero no en una transformación cualquiera, sino en una diferenciada, de calidad y por supuesto tradicional, donde se recuperen los auténticos quesos de nata elaborados con vaca pasiega, así como sobaos y quesadas de verdad. En un territorio como Cantabria donde una de las principales fuentes de ingresos es el turismo, es incluso necesario el ofrecer productos locales a los visitantes, aunque lo más importante es concienciar a los paisanos de la importancia de conservar los recursos de la zona y el papel que estos juegan en la generación de empleo.

A muchos les cuesta creerlo, pero los datos de control lechero no engañan, la única ganadería 100% pasiega de Cantabria produce con un manejo ecológico una media de 28 litros diarios por vaca, realizando dos ordeños al día. A los animales se les alimenta todo el año a base de pastos naturales plagados de flora arvense autóctona y se les aporta una pequeña cantidad de cereal certificado ecológico. Durante el invierno se les suministra silo elaborado en esas praderas naturales. Además, la propietaria, y única trabajadora de la ganadería, asegura no recibir la subvención de la PAC (Política Agraria Común) y que puede vivir con los ingresos que tiene.

Este manejo choca con el que realizan muchos ganaderos cántabros, que crían frisonas en intensivo, donde las vacas no salen al prau y se les aporta el silo en el pesebre y gran cantidad de piensos, todo transgénico y producido con productos químicos. Además realizan 3 ordeños diarios (un ordeño más de lo normal, lo que implica mayor estrés para los animales y mayor aporte alimenticio) dando una media de 38 litros diarios por animal y aseguran que sin ayuda de la PAC no podrían salir adelante. Uno de los principales problemas de este tipo de ganadería es la gran cantidad de gases de efecto invernadero que emite debido a los desechos de los animales, los fertilizantes y pesticidas usados para producir forraje así como el combustible usado para transportar los distintos elementos de la cadena agroalimentaria. Por otro lado, este tipo de producción es directamente dependiente de los cereales y granos proteicos transgénicos, para los que algunos países europeos ya han establecido restricciones o prohibiciones. Incluso el propio Parlamento y la Comisión Europea están reclamando el fomento de una ganadería tradicional, respetuosa con el medio y lo más independiente posible, que valore a las vacas por la calidad de su leche y no por los litros o la cantidad de grasa que producen, y que devuelva a los rumiantes su capacidad de obtención de proteína sin necesidad de utilizar en su dieta alimentos transgénicos producidos a costa de arrasar con la selva en el continente americano.

El modelo lechero a seguir está aquí, pero necesita el apoyo de todas para sobrevivir. Quizás, invirtiendo en modelos de producción sostenibles, en un futuro podamos volver a referirnos a Cantabria como el país de la vaca pasiega.

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