Entrevista a Yolanda Pueyo, directora del Instituto Pirenaico de Ecología – CSIC

Yolanda Pueyo Estaún es directora del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), centro adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde además ejerce como investigadora, dedicándose sobre todo a estudiar la dinámica y el funcionamiento de los ecosistemas semi-áridos.

¿Siempre supiste que te querías dedicar a la investigación?

Siempre tuve un gran interés hacia la biología y el medio ambiente. Tras licenciarme en Biología estuve considerando varias opciones de futuro laboral, pero mi primer contacto con la investigación, como ayudante de investigación en la sede del IPE en Jaca me hizo decidirme a que aquello era lo mío y ya no me planteé otra opción.

Se estima que 8 de cada 10 altos cargos en España son ocupados por hombres. Como ya hemos comentado, tú eres directora del IPE-CSIC, y hace unos meses Rosa María Menéndez pasó a ser la primera mujer que preside el CSIC. ¿Por qué crees que es tan difícil para las mujeres acceder a los puestos directivos?

Bueno, parece que se está viendo mejoría en este sentido poco a poco. Siendo optimistas podemos pensar que algunas de las causas de la escasez de mujeres directivas hoy en día está en el pasado, ya que hay situaciones que tienen una gran inercia. Por ejemplo, en el IPE la primera mujer investigadora se incorporó en 1994, y en los siguientes años la proporción de mujeres era muy pequeña, por lo que difícilmente podría haber una mujer directora.

Además eres madre de tres hijos… ¿Es fácil conciliar la vida familiar y laboral siendo investigadora y directora de uno de los centros más prestigiosos en el campo de la ecología?

No, no es fácil ni relajado, te puedes imaginar. Necesitamos, junto con mi pareja, organizar los días y las semanas al milímetro para que la maquinaria familiar funcione. Además de organización, también es importante saber priorizar. Y el motor que hay detrás es la motivación, cuando te gusta lo que haces, no cuesta tanto esfuerzo.

Todo el trabajo que supone ser directora del Instituto Pirenaico de Ecología, lo compatibilizas con tu trabajo de investigadora. Tus líneas de trabajo podrían dividirse en dos áreas, aunque están muy relacionadas y a menudo, me imagino, no podrán darse la una sin la otra. Tu trabajo se centra, por un lado, en el estudio de los ecosistemas semiáridos, y por otro, la ecología de los sistemas pastorales… ¿Qué es un ecosistema semi-árido y en qué se diferencia de uno árido?

Las zonas áridas y semi-áridas se caracterizan ambas por la escasez de agua que sufren gran parte del año, y se diferencian por la magnitud de dicha escasez. La escasez de agua que sufren los ecosistemas es un balance entre lo que llueve y lo que se evapora y transpira, que depende de la temperatura. Con estos dos valores se obtienen los índices de aridez que definen los territorios. La vegetación desarrolla numerosas estrategias para sobrevivir en condiciones de estrés hídrico, y el funcionamiento de estos ecosistemas es muy interesante. Por otro lado, el pastoreo es el principal aprovechamiento de estas regiones. Los animales que pastan se convierten en un componente más del ecosistema en nuestros estudios.

Entiendo que este tipo de ecosistemas son muy frágiles, por lo que pequeñas variaciones en el mismo podrían conllevar su degradación. ¿Cómo se evita que se degraden estos ecosistemas? ¿Es posible su restauración si se llegan a degradar?

La vegetación de las zonas áridas y semiáridas está adaptada a las condiciones ambientales, pero la degradación en ocasiones tiene procesos en cascada que dificultan la recuperación. La presencia de vegetación protege el suelo de la degradación, si se elimina la vegetación y el suelo se degrada (erosión, compactación,…) el establecimiento de nuevas plantas puede ser muy difícil. Por eso hablamos de que presentan un elevado riesgo de desertificación. La restauración en estas zonas pasa por recuperar las condiciones edáficas necesarias para que la vegetación sea capaz de establecerse de nuevo.

¿Qué relación hay entre las zonas semi-áridas y los sistemas agropastorales?

El pastoreo extensivo es el uso tradicional que se ha dado a estas zonas tradicionalmente en todas las regiones del mundo en las que predominan. De ahí la necesidad de conocer cómo afecta a la productividad y diversidad de estos ecosistemas, y en último término, a su sostenibilidad.

¿Por qué es importante hacer un uso racional de los pastos?

Las comunidades vegetales de las zonas áridas y semiáridas se caracterizan por tener una dinámica muy lenta y por el elevado riesgo de desertificación. Mantener una adecuada productividad y diversidad en el pasto, mediante un manejo ganadero adecuado, garantiza la sostenibilidad del aprovechamiento.

¿Funcionan igual los pastos en los ecosistemas áridos y en los subalpinos?

Son ecosistemas muy diferentes. A pesar de que los animales que pastan tienen algunos efectos similares en cualquier ecosistema: eliminación de biomasa vegetal, aporte de nutrientes por las deyecciones, etc., las consecuencias para la dinámica de los pastos son diferentes según el ecosistema. En los pastos subalpinos el pastoreo es un actor clave para su conservación, ya que sin él, el pasto pronto evolucionaría hacia comunidades de matorral y bosque. En estos ecosistemas las plantas compiten por el espacio. El pastoreo mantiene bajo control a plantas que de otra manera dominarían la comunidad, aumentando la diversidad del pasto. En las zonas áridas y semiáridas la dinámica vegetal es muy lenta, y cobra mayor importancia que los pastos mantengan una adecuada cobertura vegetal que sostenga la productividad vegetal y proteja al suelo de una posible degradación.

¿De qué depende la productividad de los pastos?

En primer lugar, de que llueva lo suficiente. También se sabe que el propio pastoreo, cuando su intensidad es adecuada, tiene un efecto positivo sobre la productividad del pasto. Y el suelo de los pastos es un aspecto muy importante, ya que aspectos como su fertilidad y su capacidad de retención de agua afectan directamente a la productividad vegetal. Todos estos factores están además interrelacionados.

Durante los años que llevas investigando en estos temas, ¿qué beneficios has visto que reporta la ganadería extensiva al ecosistema?

Si hablamos en general, aunque como hemos explicado no es sencillo por la gran variedad de pastos que existen, el pastoreo tiende a aumentar la heterogeneidad espacial y a acelerar los ciclos biogeoquímicos de los nutrientes. Los efectos en la vegetación suelen encaminarse a un aumento de la diversidad y la productividad vegetal y en definitiva, el pastoreo contribuye al mantenimiento de los propios pastos.

La ganadería extensiva está disminuyendo a pasos agigantados en la Península ibérica, al mismo ritmo que aumenta la despoblación rural. Una de las consecuencias de su desaparición, es la invasión de especies leñosas en los pastos (fenómeno que se conoce como matorralización), lo cual dificulta que se pastoreen esas zonas. Hay un proyecto en el que estás trabajando actualmente en el que estáis analizando, con la colaboración de algunas ganaderías, cómo revertir este proceso. ¿Podrías explicarnos en qué consiste este proyecto, en qué fase estáis y, si los hay, qué resultados estáis obteniendo?

La matorralización es una tendencia preocupante en los pastos subalpinos y montanos que se infrautilizan. En nuestro grupo estamos experimentando diferentes formas de revertir la matorralización y recuperar los pastos (quemas vs desbroces). Los resultados apuntan a que los desbroces serían más recomendables que las quemas, por presentar efectos más positivos y perdurables en suelo y vegetación, aunque la reintroducción de ganado resulta imprescindible para que el efecto sea perdurable en el tiempo.

¿Hay futuro para las zonas semi-áridas de la Península Ibérica sin ganadería extensiva?

La ganadería extensiva, ligada como está a la subsistencia en el medio rural, es un indicador cuando desaparece de una crisis más general del medio rural. Creo que como sociedad todos perdemos si nuestras extensas zonas semiáridas dejan de sustentar a la población rural y se convierten en verdaderos “desiertos” demográficos.

¿Y para la ciencia sin las mujeres?

La ciencia sin mujeres perdería al 50% de su potencial. No creo que nos lo podamos permitir como sociedad.

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Curso avanzado: Restauración de zonas áridas degradadas y seguimiento de los procesos de desertificación

Las zonas áridas constituyen un bioma terrestre esencial que cubre el 45% de la superficie terrestre y mantiene a más del 38% de la población mundial. Estas zonas son muy vulnerables a los cambios ambientales globales. La desertificación y la degradación del territorio, como consecuencia del aumento de la presión antrópica sobre el suelo y los recursos hídricos, se han convertido en los retos ambientales y socioeconómicos más importantes y acuciantes que deben afrontar actualmente los habitantes de dichas zonas. La sensibilidad de las zonas áridas a estos problemas se agrava porque su productividad primaria está fuertemente limitada por la falta de precipitaciones y la escasa disponibilidad de nutrientes en el suelo, y ambos factores se ven afectados por el aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera y los contaminantes del aire. Debido a la extensión total de los ecosistemas de zonas áridas y a la dependencia que gran parte de la población humana tiene de ellos para aprovisionarse de bienes y servicios, es esencial establecer programas efectivos de vigilancia de los procesos de degradación con el fin de detectar el inicio de la desertificación y restaurar las zonas degradadas, antes de que la degradación se convierta en un proceso irreversible o la restauración sea demasiado costosa.
Los países áridos tienen una larga historia de restauración de zonas degradadas, realizada tradicionalmente mediante repoblaciones forestales, con especies autóctonas o no, prestando poca atención a la percepción de las comunidades locales y al funcionamiento del ecosistema. En las últimas décadas, cabe destacar un interés y esfuerzo de investigación sin precedentes en el desarrollo de nuevas tecnologías y procesos participativos para restaurar las zonas áridas degradadas de manera efectiva. Sin embargo, aunque se fomentan las acciones de restauración desde iniciativas globales como el Desafío de Bonn, las nuevas metodologías no se han aplicado todavía de forma generalizada. Al mismo tiempo, importantes progresos conceptuales han hecho avanzar considerablemente el conocimiento acerca de los procesos de desertificación, generando nuevas herramientas para el seguimiento del estado de las zonas áridas mediante indicadores biofísicos y socioeconómicos, incluyendo el funcionamiento de los ecosistemas. En paralelo, se han lan zado varias iniciativas internacionales en el marco de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), que han recibido mucha atención mediática como “La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, dando protagonismo, en las cuestiones políticas y ambientales, a conceptos como la Neutralidad en la Degradación de la Tierra y la desertificación.

Los objetivos del curso son:
– Presentar los últimos avances científicos y técnicos en la restauración de zonas áridas con el fin de combatir la desertificación.
– Mejorar los conocimientos acerca de la restauración efectiva de las zonas áridas degradadas, desde la planificación del proyecto hasta las fases de implementación y seguimiento.
– Introducir las herramientas disponibles para hacer el seguimiento de los procesos de desertificación. Se discutirán estudios de caso de países mediterráneos, se presentarán iniciativas internacionales de gran repercusión, y los participantes realizarán trabajos prácticos para familiarizarse con las herramientas de última generación.

Al final del curso los participantes:
– Conocerán metodologías innovadoras para la restauración de zonas áridas degradadas y para el seguimiento de los procesos de desertificación.
– Tendrán criterio para seleccionar las medidas más apropiadas para la restauración de zonas áridas degradadas, siendo conscientes de sus limitaciones.
– Habrán ganado experiencia práctica en el diseño e implementación de metodologías participativas para la restauración de zonas áridas degradadas.
– Tendrán mayor competencia en el diseño de programas de seguimiento para evaluar el éxito de las actuaciones de restauración.
– Intercambiarán sus propias experiencias con científicos y profesionales de distintas disciplinas implicados en la restauración de zonas áridas degradadas y el seguimiento de los procesos de desertificación.

Organización:

El curso está organizado conjuntamente por el Centro Internacional de Altos Estudios Agronómicos Mediterráneos (CIHEAM), a través del Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza (IAMZ), el Centro de Cooperación del Mediterráneo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y el International Center for Agricultural Research in the Dry Areas (ICARDA), con la colaboración de SER Europa (Capítulo Europeo de la Sociedad para la Restauración Ecológica). El curso se celebrará en el Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza, con profesorado de reconocida experiencia, procedente de organizaciones internacionales y servicios de la administración, centros de investigación y universidades de diversos países. El curso tendrá una duración de una semana y se desarrollará, en horario de mañana y tarde, del 5 al 10 de febrero de 2018.

Admisión

El curso está diseñado para 25 participantes con titulación universitaria. Está dirigido a profesionales, provenientes de organizaciones públicas y privadas, que trabajen en temas relacionados con la gestión de zonas áridas degradadas, interesados en aplicar los conocimientos más avanzados a su restauración, y al seguimiento de los procesos de desertificación y de las actuaciones de restauración. Dada la diversa nacionalidad de los conferenciantes, en la selección de candidatos se valorarán los conocimientos de inglés, francés o español, que serán los idiomas de trabajo del curso. La Organización facilitará la interpretación simultánea de las conferencias en estos tres idiomas.

Inscripción

La solicitud de admisión deberá realizarse online en la siguiente dirección: http://www.admission.iamz.ciheam.org/es/ Deberá adjuntarse el curriculum vitae y copia de los documentos acreditativos del curriculum que el solicitante considere más significativos en relación con el tema del curso. El plazo de admisión de solicitudes finaliza el 24 de noviembre de 2017. Los candidatos que deban obtener autorización previa para participar en el curso, podrán ser admitidos a título provisional. Los derechos de inscripción ascienden a 500 euros. Este importe incluye exclusivamente los gastos de enseñanza.

Becas

Los candidatos de países mediterráneos y de países de Oriente Medio y Norte de África (MENA) asociados a ICARDA podrán solicitar becas que cubran los derechos de inscripción, así como becas que cubran los gastos de viaje y de estancia en la Residencia del Campus de Aula Dei en régimen de pensión completa. Los candidatos de otros países interesados en disponer de financiación deberán solicitarla directamente a otras instituciones nacionales o internacionales.

Organización pedagógica

El curso exigirá a los participantes un trabajo personal y una participación activa. Las características internacionales del curso favorecen el intercambio de experiencias y puntos de vista que enriquecen el programa del curso. Las clases se complementarán con la presentación y el análisis de estu – dios de caso, trabajos prácticos, debates y una visita técnica. Durante el curso, los participantes realizarán en grupos ejercicios prác – ticos con el objetivo de aplicar los distintos conceptos presentados a lo largo del curso. Los participantes tendrán que: (i) utilizar el sistema de ayuda a la decisión “Metodología de evaluación de oportunidades de restauración” para priorizar actuaciones de restauración; y (ii) debatir opciones para el seguimiento de las actuaciones de restauración a partir de datos reales de varios estudios de caso. Los participantes podrán exponer en formato póster su propio trabajo o investigación en relación con el contenido del curso, lo que constituirá una oportunidad para presentar sus resultados y propiciar discusiones técnicas con los conferenciantes y el resto de participantes. Se organizará una visita técnica a la Comarca de Los Monegros (Aragón) que permitirá apreciar el impacto del sobrepastoreo y discutir las eventuales actuaciones de restauración. También se visitará una zona de regadío con problemas de salinización del agua y del suelo, donde se ha llevado a cabo un proyecto global de restauración para mejorar los sistemas agrícolas, restaurar la biodiversidad y mitigar la desertificación

Conferenciantes invitados

El curso está coordinado por Maite Aguinaco del Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza, y entre los ponentes se encuentran Gabriel del Barrio, de la Estación Experimental de Zonas Áridas del CSIC (Almería, España); Cristina Branquinho, del Centro para la Ecología y Cambios Ambientales de la Universidad de Lisboa (Portugal); Víctor Castillo, de la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (Bonn, Alemania); Francisco Comín, del Instituto Pirenaico de Ecología del CSIC (Zaragoza, España); Jordi Cortina de la Universidad de Alicante (España); Mchich Derak, MAPMDREF-DREFLCD Rif, (Tétouan, Marruecos); Rudolf de Groot, del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Wageningen (Países Bajos); Mirjam Kuzee, UICN (Washington DC, EE. UU.); Fernando Maestre, del Laboratorio de Ecología de Zonas Áridas y Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos (Móstoles, España); Yolanda Pueyo, del Instituto Pirenaico de Ecología del CSIC (Zaragoza, España); Alejandro Valdecantos, Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo en la Universidad de Alicante (España); Marcos Valderrábano, UICN-Med, (Málaga, España); Claudio Zucca, ICARDA, (Rabat, Marruecos).

El programa del curso se puede consultar aquí.

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