Cuaderno de campo: Poemas de amor a la vida con sus virtudes y, sobre todo, con sus defectos

Artículo publicado originalmente en el número 28 de la Revista Soberanía Alimentaria Biodiversidad y Culturas

El pasado mes de marzo trajo una nueva y ansiada primavera. Y entre el resurgir de las flores, brotó una con forma de poemario que escondía entre sus pétalos las palabras Cuaderno de campo. Este libro de la veterinaria María Sánchez (también conocida en las redes como María Mercromina), se terminó de imprimir el 8 de marzo, Día de la Mujer, hecho que ya nos anuncia que entre otras muchas cosas, Cuaderno de campo es un grito de una mujer luchadora en un mundo de hombres.

 Soy la tercera generación de hombres que vienen de la tierra y de la sangre. De las manos de mi abuelo atando los cuatro estómagos de un rumiante. De los pies de mi bisabuelo hundiéndose en la espalda de una mula para llegar a la aceituna. De la voz y la cabeza de mi padre repitiendo yo con tu edad, yo y tu abuelo, yo y los hombres.
Dice Wikipedia que un cuaderno de campo es «una herramienta usada por investigadores de varias áreas para hacer anotaciones cuando ejecutan trabajos de campo». En este cuaderno de campo, María ha dibujado con palabras sus vivencias y las de sus antepasados, aunque Cuaderno de campo es, más que nada, un libro de amor. De amor a la tierra y a todos sus seres. De amor a la vida con sus virtudes y, sobre todo, con todos sus defectos. Un canto a los que se fueron, a los que vendrán, y a los que se alimentaron de los que se fueron. Una reflexión sobre esa circunstancia que nos hace ser quienes somos. Es una oda al hogar, ese hogar que María define como «oír fandangos mientras las ovejas van tras sus corderos». Es algo tan bonito, como lo son los recuerdos. Y a mí su lectura me ha trasladado a mis inicios en la veterinaria sangrando ovejas bajo el sol de los Monegros, a los cuentos baturros de mi bisabuelo, a las jotas del pastor de Andorra, a aquel pastor que en un rincón perdido del Pirineo me enseñó a curar con plantas… Y también me ha recordado que en este mundo de hombres, hay mujeres, como María, que contra la fuerza del viento alzan su voz bien alto para decir basta y recordarnos que en este mundo no habría hombres si no hubiera úteros, si no hubiera pechos que nos amamantaran a todos los mamíferos. Mujeres, como la autora de este libro, que se preguntan: «¿Quién recogerá todo lo que una mujer escribe?».

Parece mentira que 85 páginas puedan traer tantos olores, colores, paisajes, recuerdos, sentimientos y sensaciones. He vivido, revivido, imaginado y reflexionado muchas cosas gracias a las palabras de María Sánchez en este Cuaderno de campo.

Quienes la seguís por las redes ya sabréis que enreda las palabras con la vida de una forma maravillosa. Yo solo puedo confirmaros que su libro no decepciona.