Cuando conservar la lana es conservar el territorio

Artículo publicado originalmente en inglés en el blog del proyecto SIMRA (Innovación social en áreas rurales marginales).

La ganadería extensiva es la actividad que más población fija en el medio rural ibérico, dado que a diferencia de otras actividades, exige que haya personas todos los días para cuidar de los animales. Además, en muchas zonas rurales marginales, la ganadería extensiva resulta ser a menudo la única posibilidad que ofrece el territorio.
Es por esta razón, que al irse despoblando las zonas rurales ibéricas, han ido desapareciendo también, junto con sus gentes, la ganadería extensiva, las razas autóctonas, los pastos, y, también, el paisaje y la cultura que habían sido moldeados por esta forma de vida. O quizás fue al revés, quizás desapareció primero esta actividad tan necesaria, y, después, las personas no tuvieron más remedio que irse…

Sea como fuere, aún resisten ganaderías que dan vida al territorio y gente que valora la riqueza y la importancia del medio rural y que se resiste a admitir la degradación del ecosistema. Gente que se niega a que sigan desapareciendo nuestras razas autóctonas, ya que suponen un rico patrimonio genético, adaptado durante siglos al medio donde se han desarrollado y del que nunca sabemos cuándo vamos a tener que recurrir. Las razas de ganado, son como las semillas de las variedades locales, que también se han ido seleccionando buscando una determinada propiedad y cuya conservación resulta necesaria porque ¿qué comeremos mañana si las variedades vegetales y razas animales mayormente utilizadas no resisten a determinada enfermedad o a cambios en el clima?

Precisamente, promovidas por el amor a la tierra y al entorno que les rodea, motivadas por ayudar a desarrollar un medio rural y humano sostenible y conocedoras de la importancia de conservar las razas locales, varias personas han impulsado la iniciativa Esquellana, con la que pretenden evitar la desaparición de la oveja guirra, la única raza autóctona de la Comunidad Valenciana, que ha perdido la mitad de su cabaña en los últimos 30 años, contando en la actualidad con tan solo 5.000 ejemplares y encontrándose en peligro de extinción. Para ello, desde Esquellana están llevando a cabo una campaña de crowdfunding, que finaliza el día 15 de diciembre, y con la que pretenden conseguir 12.000 € para poder hacer un primer procesamiento de 1.600 kilos de lana, con el objetivo de poder comprar la lana de forma justa a los ganaderos y que así puedan recibir algún ingreso por un gasto obligatorio como es la esquila, a la vez que se recupera una producción de lana natural, de calidad y de proximidad; y se evita la desaparición de esta raza.

Uno de los promotores de Esquellana es el pastor Jesús Beneito, que denuncia el descenso del número de ovejas y, en consecuencia, del de personas, siendo ahora mismo 22 los pastores que crían animales de la raza guirra, ya que, “muchos otros, desalentados por esta situación, han decidido dejar el pastoreo y, poco a poco, a la problemática de la desaparición de una oveja propia se suma la despoblación rural”, cuenta Jesús Beneito.
Ojalá lo consigan, ojalá logren esos 12.000€, ojala recuperemos la lana y nos pongamos manos a las agujas, ojalá, con la colaboración de mucha gente pequeña*, consigamos que esos 22 pastores se multipliquen y logremos salvar a la oveja guirra. Ojalá lo logren, no solo por ayudar a los ganaderos valencianos, más que nada, porque así estaremos ayudando al planeta.

*“Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo” (Eduardo Galeano)