La semana pasada estuve en el cine viendo «El último lobo», una película muy recomendable ambientada en 1969. Chen Zhen es un estudiante enviado a la región de Mongolia Interior desde Pekín con el objetivo de enseñar a los pastores nómadas. Allí descubre como viven los pastores y la cercanía de estos hacia los lobos, una relación que se ve amenazada por los trámites burocráticos del Gobierno.

El filme está dirigido por Jean-Jacques Annaud y basado en la novela semi-autobiográfica homónima de 2004 publicada por Lu Jiamin.

La película refleja muy bien la relación entre fauna salvaje, ganadería y pastos y la importancia de mantener ese equilibrio, ya que ante cualquier perturbación todos los elementos del ecosistema se ven amenazados.

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