Tradiciones aragonesas por el solsticio de verano y por San Juan

Esta noche es San Juan, una de las festividades más mágicas y llenas de tradición que tenemos en nuestro calendario. Con la llegada del solsticio de verano y la cercanía de esta celebración, nos adentramos en una noche llena de simbolismo y rituales ancestrales que nos conectan con nuestras raíces. Con motivo de este día, la semana pasada hablamos en la sección de Mallata, en el programa de radio La Cadiera, de Aragón Radio sobre tradiciones aragonesas en la noche de San Juan, en el que nos acompañó también el etnógrafo Félix Rivas.

La Noche de San Juan tiene sus orígenes en antiguas celebraciones paganas que datan de hace más de 7.000 años. Estas festividades marcaban el solsticio de verano, una fecha crucial para las sociedades agrarias. Sin embargo, con la reforma del calendario impulsada por el papa Gregorio XIII en 1582, el solsticio de verano quedó fijada en el 21 de junio, mientras que la Noche de San Juan psaó a celebrarse el 23 de junio, coincidiendo con la festividad cristiana del nacimiento de San Juan Bautista.

A pesar de que la Noche de San Juan no coincide con el solsticio, ha mantenido su significado debido a la fusión de tradiciones cristianas y paganas. Esta noche está llena de simbolismo, especialmente en torno al fuego, el agua y las plantas, que son vistos como elementos purificadores y protectores.

En muchas zonas rurales de Aragón, es tradición encender hogueras y «sanjuanarse». También se recogen hierbas curativas con la creencia de que tienen propiedades mágicas y curativas. En algunos lugares se ha conservado hasta hace poco tiempo la la herencia pagana del »pimpollo» o pino plantado en la plaza, la de sacar la ropa de los armarios y las sábanas y mantas para que cojan el aire de la Sanjuanada para que no se apolillen; la curación de la hernia infantil pasando al niño o la niña entre ambos lados de un árbol, que según el lugar era un roble, un cerezo, o el árbol que tuvieran en la zona, a cada lado del árbol debía haber un hombre y preferiblemente se tenían que llamar uno Pedro y el otro Juan, y si es posible, ser gemelos para que tenga más efectividad la curación. Y también en esta noche especial tenían lugar presagios de amores, como el ver la imagen del enamorado, o la enamorada, en un huevo dejado en el agua en esa fecha. También cuenta que si se echa la clara de un huevo en un vaso con agua y se deja reposar, al final toma la forma de un barco de vela y que eso solo pasa en Sanjuanada y también contaban que si se dormía esa noche con un espejo debajo de la almohada, se soñaba con el futuro amor.

Sanjuanarse puede hacerse de varias formas: bañarse en siete fuentes distintas, revolcarse en el rocío de los campos o empapar toallas en el relente y frotarse con ellas. Sin embargo, la tradición más popular es la de las hogueras. Escuchemos el testimonio de Narciso Solana Santamaría, vecino de Agüero, sobre cómo se celebraba la fiesta de San Juan en su localidad. Escuchar el testimonio.

En Aragón, hay muchas historias y leyendas relacionadas con esta noche. Por ejemplo, en Chistén, se cree que en la noche de San Juan se pueden adquirir poderes de brujería. Cuentan que si te pones en un cruce de caminos con una caja que contiene los ojos de un gato negro desde las 12 hasta la 1 de la madrugada, podrás obtener poderes de bruja. Y otra leyenda, también del Valle de Chistau es la de la Basa de la Mora o Ibón de Plan. Según la gente de la Val de Chistau, una princesa mora huyó de las guerras entre moros y cristianos y se perdió en el ibón, quedando atrapada allí para siempre. Cuenta la leyenda que al amanecer de San Juan, quienes se lavan la cara con el agua del Ibón y tienen un corazón puro pueden ver la figura de la princesa danzando en el lago, adornada con joyas y serpientes de colores. Dicen en Chistau que si subes en la madrugada de San Juan al ibón y no ves a la mora, es que tienes que lavarte el alma, porque solo los ojos limpios pueden ver a la princesa.

La Noche de San Juan también es propicia para realizar hechizos, recoger plantas con propiedades mágicas y preparar pócimas. En muchas zonas de Aragón, se sigue recolectando el ramo de San Juan, compuesto por diversas plantas medicinales. Este ramo se deja secar y se utiliza para hacer vapores o humos que se aplican a personas enfermas.

Es interesante cómo en una noche como esta se mezclan las costumbres paganas y las tradiciones cristianas, como es el caso de las cruces protectoras de San Juan, en la que se combinaban precisamente la tradición católica y la petición de buenas cosechas. Podemos conocer mejor esta tradición escuchando a Constantina Beltrán Ciprián, vecina de Acín, en el Valle de La Garcipollera. Constantina nació en el año 1907, pero podemos seguir escuchando su testimonio gracias a la base de archivos del SIPCA: Escuchar el testimonio.

Entre encender hogueras, recoger plantas, intentar convertirse en brujas, sacar las mantas y sábanas, poner espejos debajo de la almohada, y bañarse en siete fuentes, ¡tenemos mucho trabajo esta noche! Tradicionalmente, lo que no se lograba hacer en la noche de San Juan, se dejaba para la noche de San Pedro, el 29 de junio. Así que, ¡reservad esa fecha también!

Si queréis saber un poco más sobre esta noche de San Juan, os invito a escuchar el podcast, donde podréis conocer un poco más a fondo sobre estas tradiciones y disfrutaréis escuchando al gran pozo de sabiduría que es Félix Rivas.

¡Feliz noche de San Juan!


Pincha aquí para escuchar el podcast en la web de Aragón Radio

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