Ser mujer rural y sobrevivir en el intento

Artículo publicado el 26 de noviembre de 2015 en El diario.es Cantabria.

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Son las 5.00 cuando suena el despertador. Desayuna y, con la radio de fondo, se pone la ropa para ir a trabajar. El ordeño empieza a las 6.00, pero antes hay que mover a las vacas para que vayan a la sala. No son muchas, pero las instalaciones están viejas y les cuesta entrar. Cuando termina vuelve a casa, despierta a los críos, les da el desayuno, los viste y los lleva a la escuela. Entonces vuelve a la granja… a seguir trabajando. Hasta que llega el mediodía, que prepara la comida, va a buscar a sus hijos, los vuelve a llevar al colegio, hacen el ordeño de la tarde, y, al acabar, vuelta a por los niños para llevarlos a casa y estar con ellos, hasta que se agotan y consigue que se duerman. A veces piensa que le gustaría cambiar de vida, dedicarse a otro trabajo, menos esclavo y que sea más suyo.

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