Atajar la violencia de género adaptando los medios al mundo rural

La senadora de la Agrupación de Electores Teruel Existe, Beatriz Martín, aprovechó la comparecencia de la Delegada del Gobierno contra la violencia de género, María Victoria Rosell Aguilar, para poner de manifiesto las peculiaridades de provincias como Teruel, Cuenca, Soria, al igual que otras de la España Vaciada, en lo que a la lucha para erradicar la violencia de género se refiere. Martín destacó que resulta “necesario aplicar medidas adaptadas al entorno, porque la situación personal y social de cada lugar sí que es diferente y necesita una actuación adaptada”, y añadió que estas zonas deben dotarse de los recursos necesarios para enfrentar esta lacra.

La senadora puso en entredicho que exista información suficiente a disposición de las mujeres que sufran violencia de género, se encuentren en el punto del país en el que se encuentren. Aprovechando el ejemplo de Teruel, la senadora se refirió a la Carta de Servicios 2019-2022 del Ministerio de Política Territorial y Función Pública, donde se recoge que la unidad de la violencia contra la mujer de la Subdelegación del Gobierno en la capital “no tiene servicio de atención directa a las víctimas, sino que se encarga de informar sobre los servicios existentes en la Comunidad Autónoma”; en este punto Martín quiso saber si es necesario denunciar para saber cómo se debe actuar y lanzó otra pregunta a la delegada del Gobierno: ¿Cómo podrían las víctimas conocer los recursos reales en su zona para sentirse protegidas?

También quiso hacer alusión a las medidas de protección, como el caso de los dispositivos de detección, que aseguran que se cumple la orden de alejamiento. Señaló que debería hacerse una inversión mayor para dotar de ellos a más víctimas ya que “es un sistema que ayuda a hacerles sentir más seguras y con menos coste que tener a personal de los cuerpos de seguridad del estado vigilando que no se acerque el agresor”.

Así mismo, hizo hincapié en que las medidas de protección no deberían centrar la responsabilidad en la víctima como ocurre con ciertos dispositivos que se entregan a las mujeres que sufren violencia de género para que puedan grabar el momento de la agresión, sino en actuar sobre el agresor.

En relación a esto último la senadora también quiso referirse a la educación en igualdad y la necesaria formación de los cuerpos judiciales y policiales, especialmente la Guardia Civil que es la que está destinada y debe actuar en las zonas rurales. “Cómo atender a la víctima, y cómo acompañar en el proceso, no puede ser formación voluntaria, ha de ser obligatoria y continuada”, declaró.

Por otra parte, Martín se mostró de acuerdo con Rosell al afirmar que la violencia de género es un delito público, no individual y es necesario que toda la sociedad “actúe en consecuencia y se conciencie de un problema que no consiste solo en violencia física o incluso en la muerte, sino también violencia sexual y mucho más”. La senadora concluyó que, sin educación y concienciación de la sociedad y las Administraciones, no importa el dinero que se invierta en la materia, se seguirán dando situaciones de violencia “tal y como seguimos comprobando”, zanjó.

Rosell secunda a la senadora, “las realidades de las grandes ciudades y de las zonas rurales son distintas”

En su turno de respuesta, la delegada se mostró de acuerdo con Martín al señalar que las realidades (de las grandes ciudades y de las zonas rurales) “son distintas”. Señaló que se está trabajando para conocerlas con mecanismos como por ejemplo el estudio sobre mujeres víctimas de violencia de género en el mundo rural que se elaboró en conjunto con la asociación FADEMUR en 2020.

La Delegada mencionó además la ampliación de atención a todo el territorio del 016, el número contra la violencia de género, algo que en su opinión “favorece a los territorios que tradicionalmente han dedicado o han podido dedicar menos recursos a este tema”.

Así mismo, Rosell señaló que, tal y como había sostenido la senadora turolense, no debe ponerse el acento en vigilar a las víctimas, sino en abordar y solucionar el comportamiento del agresor.

Rosell señaló además que está “totalmente de acuerdo” respecto al tema de la formación del personal de fuerzas y cuerpos de seguridad y añadió que, efectivamente, tienen que depender de la Secretaría de Estado de la Seguridad. “Me parece esencial”, apuntó y señaló que actualmente se está trabajando en un proyecto con la nueva directora de estudios jurídicos para formar al ministerio fiscal, y a todo el personal de la administración de justicia y de los institutos de medicina legal con perspectiva de género.

Martín pide que los fondos se dirijan también a entidades cercanas al territorio

Por su parte, Beatriz Martín, agradeció las menciones de la Delegada y añadió que Teruel Existe apuesta porque los fondos para luchar contra esta lacra puedan enfocarse no solo a ayuntamientos y Comunidades Autónomas, sino también a fundaciones y asociaciones que igualmente conozcan y trabajen con la realidad de los territorios donde operan.

Reportaje sobre el mapa de iniciativas impulsadas por mujeres rurales

El mapa de iniciativas impulsadas por mujeres en el medio rural, elaborado por Mallata.com, recoge diferentes tipos de iniciativas impulsadas por mujeres rurales en España y otras partes del mundo. En este reportaje de Tempero, programa de Aragón TV, entrevistan a la autora del blog Mallata.com y responsable del mapa de iniciativas; así como a dos mujeres cuyas iniciativas aparecen en el mapa: Ternera Valle de Aísa y Alpargatas Decañamo.

Podéis ver el vídeo completo pinchando aquí.

Mapa de iniciativas impulsadas por mujeres rurales

Tras mucho tiempo recopilando datos, por fin ve la luz este mapa de iniciativas impulsadas por mujeres en el medio rural. El mapa, elaborado por Mallata.com, incluye en el momento de su lanzamiento 100 iniciativas en España y 10 de otros países en Europa y el Mediterráneo de diversa índole. Todos los datos incluidos han sido recopilados en la red, y cualquier persona puede colaborar aportando nuevas iniciativas rellenando el siguiente formulario: http://bit.ly/iniciativasmujeresmallata.

El objetivo de este mapa es dar visibilidad a las iniciativas impulsadas por mujeres rurales, dar ideas y motivar a mujeres que viven en el medio rural o que se plantean irse a vivir al medio rural, y crear red. La idea del mapa surge tras dar varias charlas sobre mujeres rurales en las que se vio que lo que más interesaba a éstas era conocer iniciativas que estaban llevando a cabo otras mujeres en otros lugares, hecho que las animaba a emprender o a crear redes con mujeres de sus territorios.

Las iniciativas vienen marcadas con diferentes símbolos según su tipología, tal y como se indica en la siguiente tabla:

 

 

Por un fiminismu d’hermanas de tierra



La primovera se barrunta, y hai una grana que girmina y qu’alucha por medrar. Sola, escumienza a abrise pasu, tronzando la tierra, poca pocu, al ritmu del sol, dirá medrando. Peru pa nacer y medrar tamién nicisita l’augua. Y si no allega, aluchará por alcontralo.

Hermana,

nos,

tamién semos asina. Mos abrimos pasu cumu las granas. De manu, paecin envisiblis, peru medran cola juerza de las muestras vocis nun tarrentoriu llenu de vida que nu deja de tejer comunidá gracias a las muestras manos y a las muestras palabras.

Tamién semos parti de la vida de los muestros pueblos: nana, raiz, latíu. Y cumu esas granas que s’engarman ena lana de las trashumantes pa granar a milis y milis de kilómetros del su lugar d’urigin, arrisistimos y aluchamos. Y amiramos a las que mos precidierin y sabemos porque nu podemos callar más.

Dicin qu’el 8 de marzu es de toas.

Peru lo que se refleja enos medios y enas redis nu suel ser asina. Porque a muchas güeltas mos quedamos ena superficie y nu vamos acullá de las ciudáis, y de nombrar y celebrar a las mujeris de los círculos culturalis atal.

¿Öndi quedamos las mujeris ruralis? ¿Cúmu? ¿Cúmu sacar de lo lóndigu lo que nu se conoz? ¿Cúmu valorar unas manos que trebajan peru que, ena visual de muchos, siguin siendo envisiblis?

Las mujeris ruralis, nesti sistema capitalista, tenocráticu y urbanucéntricu, juimos siempri doblimenti marginaas, doblimenti ulvidaas: por ser mujeris y por ser ruralis.

Mujeris ruralis,

hermanas d’un hiju únicu, mujeris de, hijas de, hermanas de, nietas de, subrinas de…

siempri ena sombra, peru llevando tol pesu. Dueñas de naa, peru encargaas de tóo.

Ya va siendo hora de rindir homenaji al trebaju y al sudor de mujeris cumu las muestras güelas y las muestras madris, que tantu trebajarin la tierra y que cargarin cola muchila a un tiempu de los curiaos domésticos a la sombra, nel más asulutu silenciu.

Hay que nombralas una a una.


Sirvir d’altavoz pa que las sus vocis ritinglin.

Cuntas que tamién juerin: que son y serán mujeris juertis de tierra que la mayuría de las vecis nu pudierin iligir ni dicidir. Que a basi de rinuncias, medrando nunca casa custruía por cima de cimientos d’esigualdá y machismu, mos abrierin cambera a las demás.

Y no:

Nu mos ulvidamos tampocu d’aquellas qu’hui, anqui quisieran, nu puéin jacer güelga ni vinir a la manifestación.

Porque siguimos siendo mujotras las que curiamos: de las presonas, de las ricillas de los cultivos, de los campos, los montis y de los pueblos. Y -cúmu no- nu podemos ulvidar a toas esas ñeras migrantis que trebajan en situacionis precarias llenas d’abusos y machismu nel muestru tarrentoriu. Ellas, mujeris y migrantis, triplementi marginaas.

Insistimos.

Ya es hora de cambear la visual.

Siempri istuvimos aquí. Trebajando la tierra, curiando, siendo la raiz envisibli peru esencial que jacía qu’el llar siguiera en pie.

A pesar de lo difícil que lo tuvieron las que mos precidierin y de lo difícil que sigue siendo abora.

No, nu necesitamos que naidi mos salvi.

Queremos espacios y altavocis: Estamos aquí, istuvimos: queremos siguir estando.

Queremos que la Alministración no piensi namás en satisfacer las demandas de las ciudáis, porque nos tamién necesitamos sirvicios básicos. Queremos poder dicidir si tresponer u quedamos. Queremos dejar de ser ciudadanas de sigunda. Queremos soberanía alimentaria, ganairía estensivu y agroculugía. Queremos crear comunidaís, caltenelas, agudamos siempri las unas a las otras. Sintimos recunucías y apoyaas.

Y queremos ser un ejemplu pa las niñas del juturu, sean u no las muestras hijas o las muestras nietas. Queremos dicilis qu’esta tamién es la su tierra. Qu’esta cultura comblaa d’animalis, árbulis, tarrantorios y presonas tamién es d’ellas. Que d’aquí vinimos y es cara óndi vamos. Porque nu queremos marchar. Porque creemos que otras formas de vida, d’arrelación y de produción son pusiblis, acullá d’esti sistema desplotaor, y que los muestros márgenis tienen a trisca que deprender y que nutrir.

auzolan n’euskera,

a vecinal n’aragonés,

facendera en leonés,

sestaferia n’asturianu,

roga en gallegu,

a tornallom en valencianu,

a cumuña en cántabru,

treball a jova en catalán,

a vediau n’aranés

a conceju n’estremeñu…

Trebajos a cumuña, manos que curian y agudan. Una forma natural de trebaju pa realizar laboris asgaya del campu o del entornu rural, en general, que alimentaban y daban vida a los muestros pueblos.

Abora, más que nunca, tenemos qu’arrrecuperar estas palabras, y — sobri tóo — dar vida de verdá a tolo qu’estas palabras del muestru tarrentoriu cuntienin.

Tenemos que siguir tijiendo redis nel mediu rural, cuntar, parlar, ercér la voz, agudamos las unas a las otras. Formar parti de la raiz y de las quimas.

Porque el muestro tarrentoriu nu está desacupáu por más que vos empeñarais en desacupalu.

Porque siguimos aquí, porque estamos vivas aquí.

Por un fiminismu de toas,

por un fiminismu d’hermanas de tierra.

Puéis sumate al muestru manifiestu aquí. Enjuntas, mijor.

La ilustración es de Cristina Jiménez. Pudís escargala pa emprentala aquí.

(Esti manifiestu jue iscritu por María Sánchez y Lucía López Marco. Gracias a los consejos y anotacionis de Patricia Dopazo, Anna Gomar, Blanca Ruibal y Elena Medel. Y a tantas que jicistis allegar las vuestras aportacionis.)

Treducíu pola Asociación Alcuentru



Por un feminismu d’ermanas de tierra

La primavera se barrunta, i ai una simienti que pula i que luchea por crecel. Sola, prencipia a abril-si passu, rompiendu la tierra, a pocu a pocu, al andil del sol, dirá enverneciendu. Peru pa nacel i crecel nessecita tamién el agua. I si no resulta, lucheará por encontrá-la.

Ermana,

nusotras,

tamién semus assina. Mos abrimus passu comu las simientis. A primel vista parecin invisiblis, pero que pulan cona huerça delas nuestras vozis en un territoriu enllenu de vida que no dexa de tecel comunidá gracias alas nuestras manus i alas nuestras palabras.

Tamién hazemus parti dela vida delos nuestrus puebrus: nana, raís, latíu. I lo mesmu que essas simientis que s’engarranchan ena lana delas trasumantis pa pulal a una tupa kilometrus del su naceru, resestimus i lucheamus. I miramus alas que vinun enantis i sabemus lu por qué no poemus de callal más.

Dizin que l’8 de marçu es de toas.

Peru lo que se refrexa enos medius i enas redis no es assina de corrienti. Porque muchas vezis mos queamus ena tes i no dimus más pallá delas ciais, i de mental i celebral a mugeris delos ambientis liquiamenti colturalis.

Pui óndi queamus las mugeris roalis? Lu cómu? Cómu sacal dela umbría lo que no se conoci? Cómu valoreal unas manus que trebajan peru que, al parecel de muchus, acontinan a sel invisiblis?

Las mugeris roalis, en esti sistema capitalista, tenocráticu i urbanucentrau, amus síu sempri duplimenti repuntás, duplimenti descalecías: por sel mugeris i por sel roalis.

Mugeris roalis,

ermanas dun iju solu, mugeris de, ijas de, ermanas de, nietas de, sobrinas de,…

Sempri ena sombra, peru llevandu tol pesu. Amas de ná, peru mandás de tó.

Ya va huendu ora de rendil omenagi al trebaju i al suol de mugeris comu las nuestras agüelas i las nuestras mairis, que tantu trebajarun la tierra i que cargarun cona mochila al tiempu delos cudiaus de casa ala sombra, nel silenciu más assolutu.

Ai de mentá-las una a una.

Hazel d’altavós paque las sus vozis retumbin.

Cuental que tamién huerun: que sonin i sedrán mugeris huertis de tierra que la huerça las vezis no púun escogel ni decidil. Que a basi de renuncias, creciendu en una casa costruía sobri assientus de desigualdá i machismu, mos hizun verea alas demás.

I no:

no mos descalecemus tapocu d’aquellas que oi, enque quixieran, no puein hazel huelga ni venil ala manifestación.

Porque acontinamus huendu nosotras las que cudiamus: delas pessonas, delos rebañus, delos regueríus, delos campus, los montis i delos puebrus. I—lu  cómu no — no poemus descalecel-mus de toas essas collaças migrantis que trebajan en condicionis precarias enllenas d’abusionis i machismu nel nuestru territoriu. Ellas, mugeris, roalis i migrantis, triplimenti repuntás.

Ensistimus.

Ya es ora de mual la horma de miral.

Sempri estuvimus paquí. Trebajandu la tierra, cudiandu, huendu la raís envisibli peru sencial que hazía que el hogal acontinara en pie.

A pesal delo difici que lo tuvun las que vinun enantis i delo difici que sigui huendu ogañu.

No, no nessecitamus que naidi mos salvi.

Queremus terrenus i altavozis: Estamus aquí, estuvimus: queremus siguil estandu.

Queremus que la Amenistración no piensi namás que en satisfazel las demandas delas ciais, porque nusotras tamién nessecitamus servicius básicus. Queremus poel decidil si dil-mus o queal-mus. Queremus dexal de sel ciadanas de segunda. Queremus sobiranía alimentaria, ganaería destensiva i agroecología. Queremus entangal comuniais, mantené-las, ayual-mus sempri las unas alas otras. Sentil-mus reconocías i sostribás.

I queremus sel un exempru palas mochachas del huturu, sean o no las nuestras ijas o nuestras nietas. Queremus dizí-lis que esta velaquí tamién es la su tierra. Que esta coltura enllena d’animalis, arvus, territorius i pessonas tamién es d’ellas. Que d’aquí venimus i es pandi dimus. Porque no mos queremus dil. Porque creemus que sotras hormas de vida, de relación i de produción son possiblis, más pallá d’esti sistema d’esplotiju, i que los nuestrus repuntamientus tienin abondu a aprendel i a nutril.

Auzolan en vascu,

a vecinal en aragonés,

facendera en leonés,

sestaferia en asturianu,

roga en gallegu,

a tornallom en valencianu,

a cumuña en cántabru,

treball a jova en catalán,

a vediau en aranés,

a conceju en estremeñu…

Trebajus comunalis, manus que cudian i ayúan. Una horma natural de trebaju pa hazel muchas lavoris del campu o del ambienti roal, en general, que alimentavan i davan vida alos nuestrus puebrus.

Ara, más que nunca, tenemus que arrecuperal estas palabras, i—porcima de tó— veramenti dal vida a tolo que estas palabras contienin del nuestru territoriu.

Tenemus que siguil teciendu redis al mediu roal, cuental, palral, alçal la vós, ayual-mus las unas alas otras. Hazel parti dela raís i delas ramas.

Porque el nuestru territoriu no está vazíu, por más que vos aigais empeñau en vaziá-lu. Porque siguimus paquí, porque estamus vivas velaquí. Por un feminismu de toas, por un feminismu d’ermanas de tierra.

***

Pueis apontal-ti al nuestru declaramientu aquí. Juntas, mejol.

Canteau d’OSCEC Estremaúra

La ilustración es de Cristina Jiménez. Podéis descarga para imprimirla aquí.

(Este Manifiesto fue escrito por María Sánchez y Lucía López Marco. Gracias a los consejos y anotaciones de Patricia Dopazo, Anna Gomar, Blanca Ruibal y Elena Medel. Y a tantas que habéis hecho llegar vuestras aportaciones.)

Por un feminismo de irmás de terra


A primavera intúese, e hai unha semente que xermola e que loita por medrar. Soa, comeza a abrirse paso, rompendo a terra, aos poucos, ao ritmo do sol, irá medrando. Pero para nacer e medrar tamén necesita a auga. E se non chega, loitará por atopala.

Irmá,

nós,

tamén somos así. Abrímonos paso como as sementes. A primeira vista parecen invisibles, pero que medran ca forza das nosas voces nun territorio cheo de vida que non deixa de tecer comunidade grazas ás nosas mans e as nosas palabras.

Tamén somos parte da vida dos nosos pobos: nana, raíz, latexo. E como esas sementes que se enganchan na la das trashumantes para xermolar a miles e miles de quilómetros do seu lugar de orixe, resistimos e loitamos. E miramos ás que nos precederon e sabemos porque non podemos calar máis.

Din que o 8 de marzo é de todas.

Pero o que se reflicte nos medios e nas redes non adoita ser así. Porque moitas veces quedamos na superficie e non imos máis aló das cidades, e de nomear e celebrar a mulleres dos círculos estritamente culturais.

Onde quedamos as mulleres rurais? Como? Como sacar da sombría o que non se coñece? Como valorar unhas mans que traballan pero que, a vista de moitos, seguen sendo invisibles?

As mulleres rurais, neste sistema capitalista, tecnocrático e urbanocéntrico, fomos sempre dobremente marxinadas, dobremente esquecidas: por ser mulleres e por ser rurais.

Mulleres rurais,

irmás dun fillo único, mulleres de, fillas de, irmás de, netas de, sobriñas de…

Sempre na sombra, pero levando todo o peso. Donas de nada, pero encargadas de todo.

Xa vai sendo hora de render homenaxe ao traballo e á suor de mulleres como as nosas avoas e as nosas nais, que tanto traballaron a terra e que, á vez, cargaron coa mochila dos coidados domésticos á sombra, no máis absoluto silencio.

Hai que nomealas unha a unha.

Servir de altofalante para que as súas voces retumben.

Contar que tamén foron: que son e serán mulleres fortes de terra que a maioría das veces non puideron elixir nin decidir. Que a base de renuncias, medrando nunha casa construída sobre cimentos de desigualdade e machismo, abríronnos verea ás demais.

E non:

non nos esquecemos tampouco daquelas que hoxe, aínda que quixesen, non poden facer folga nin vir á manifestación.

Porque seguimos sendo nós as que coidamos: das persoas, dos rabaños, dos cultivos, dos campos, os bosques e dos pobos. E –como non– non podemos esquecer a todas esas compañeiras migrantes que traballan en situacións precarias cheas de abusos e machismo no noso territorio. Elas, mulleres, rurais e migrantes, triplemente marxinadas.

Insistimos.

Xa é hora de cambiar a forma de mirar.

Sempre estivemos aquí. Traballando a terra, coidando, sendo a raíz invisible pero esencial que facía que o fogar seguise en pé.

A pesar do difícil que o tiveron as que nos precederon e do difícil que segue sendo agora.

Non, non necesitamos que ninguén nos salve.

Queremos espazos e altofalantes: Estamos aquí, estivemos: queremos seguir estando.

Queremos que a Administración non pense só en satisfacer as demandas das cidades, porque nós tamén necesitamos servizos básicos. Queremos poder decidir se irnos ou quedarnos. Queremos deixar de ser cidadás de segunda. Queremos soberanía alimentaria, gandaría extensiva e agroecoloxía. Queremos crear comunidades, mantelas, axudarnos sempre as unhas ás outras. Sentirnos recoñecidas e apoiadas.

E queremos ser un exemplo para as nenas do futuro, sexan ou non as nosas fillas ou as nosas netas. Queremos dicirlles que esta tamén é a súa terra. Que esta cultura chea de animais, árbores, territorios e persoas tamén é delas. Que de aquí vimos e é cara onde imos. Porque non nos queremos ir. Porque cremos que outras formas de vida, de relación e de produción son posibles, máis aló deste sistema explotador, e que as nosas marxes teñen moito que ensinar e que nutrir.

auzolan en euskera,

a vecinal en aragonés,

facendera en leonés,

sestaferia en asturiano,

roga en galego,

a tornallom en valenciano,

a cumuña en cántabro,

treball a jova en catalán,

a vediau en aranés…

Traballos comunais, mans que coidan e axudan. Unha forma natural de traballo para realizar moitos labores do campo ou da contorna rural, en xeral, que alimentaban e daban vida aos nosos pobos.

Agora, máis que nunca, temos que recuperar estas palabras, e –sobre todo– dar vida de verdade a todo o que estas palabras do noso territorio conteñen.

Temos que seguir tecendo redes no medio rural, contar, falar, alzar a voz, axudarnos as unhas ás outras. Formar parte da raíz e das ramas.

Porque o noso territorio non está baleiro, por máis que vos empeñastes en baleiralo.

Porque seguimos aquí, porque estamos vivas aquí.

Por un feminismo de todas,

por un feminismo de irmás de terra.

***

Podes adherirte ao noso manifesto aquí. Xuntas, mellor.

***

A ilustración é de Cristina Jiménez. Podedes descargala para imprimila aquí.

(Este Manifesto foi escrito por Lucía López Marco e María Sánchez. Grazas aos consellos e anotacións de Patricia Dopazo, Anna Gomar, Branca Ruibal e Elena Medel. E a tantas que fixestes chegar as vosas achegas.)

Traducido por O Tempo da Aldea


Por un feminismu d’hermanes de tierra


La primavera albídrase, y hai una semiente que grana y que llucha por medrar. Sola, entama a abrise pasu, rompiendo la tierra, adulces, al ritmu del sol, va dir medrando. Pero pa nacer y medrar tamién precisa l’agua. Y si nun llega, lluchará por atopalo.

Hermana,

nós,

tamién somos asina. Abrimos pasu como les semientes. A la primer vista paecen invisibles, pero que medren cola fuercia de les nueses voces nun territoriu llenu de vida que nun dexa de texer comunidá gracies a les nueses manes y les nueses pallabres.

Tamién somos parte de la vida de los nuesos pueblos: añada, raigañu, llatíu. Y como eses semientes que s’engabitaten na llana de les treshumantes pa granar a miles y miles de quilómetros del so llugar d’orixe, aguantamos y lluchamos. Y miramos a les que nos precedieron y sabemos porque nun podemos callar más.

Dicen que’l 8 de marzu ye de toes.

Pero lo que se reflexa nos medios y nes redes nun suel ser asina. Porque munches vegaes quedamos na superficie y nun vamos acullá de les ciudaes, y de nomar y celebrar a muyeres de los círculos puramente culturales.

¿Ónde quedamos les muyeres rurales? ¿Cómo ? ¿Cómo sacar de l’avesida lo que nun se conoz? ¿Cómo valorar unes manos que trabayen pero que, a vista de munchos, siguen siendo invisibles?

Les muyeres rurales, nesti sistema capitalista, tecnocráticu y urbanocéntricu, fuimos siempres doblemente marxinaes, doblemente escaecíes: por ser muyeres y por ser rurales.

Muyeres rurales,

hermanes d’un fíu únicu, muyeres de, fíes de, hermanes de, nietes de, sobrines de…

Siempres na solombra, pero llevando tol pesu. Dueñes de nada, pero encargaes de too.

Yá va siendo hora de rindir homenaxe al trabayu y al sudu de muyeres como les nueses güeles y les nueses madres, que tantu trabayaron la tierra y que cargaron cola mochila al empar de los cuidos domésticos a la solombra, nel más absolutu silenciu.

Hai que nomales una a una.

Sirvir d’altavoz pa que les sos voces retumben.

Cuntar que tamién fueron: que son y van ser muyeres fuertes de tierra que la mayoría de les vegaes nun pudieron escoyer nin decidir. Qu’a base de arrenuncios, medrando nuna casa construyida sobro cimientos de desigualdá y machismu, abriéronnos sienda a les demás.

Y non:

nun escaecemos tampoco d’aquelles que güei, anque quixeren, nun pueden faer fuelga nin venir a la manifestación.

Porque siguimos siendo nós les que curiamos: de les persones, de los fataos, de los cultivos, de los campos, los montes y de los pueblos. Y — qué tanto — nun podemos escaecer a toes eses compañeres migrantes que trabayen en situaciones precaries llenes d’abusos y machismu nel nuesu territoriu. Elles, muyeres, rurales y migrantes, triplemente marxinaes.

Aportunamos.

Yá ye hora de camudar la forma de mirar.

Siempres tuvimos equí. Trabayando la tierra, curiando, siendo’l raigañu invisible pero esencial que faía que’l llar siguiera de pies. A pesar de lo difícil que lo tuvieron les que nos precedieron y de lo difícil que sigue siendo agora.

Non, nun precisamos que naide nos salve.

Queremos espacios y altavoces: Tamos equí, tuvimos: queremos siguir tando.

Queremos que l’Alministración nun piense namás en satisfaer les demandes de les ciudaes, porque nós tamién precisamos servicios básicos. Queremos poder decidir si colamos o quedanos. Queremos dexar de ser ciudadanes de segunda. Queremos soberanía alimentaria, ganadería estensivo y agroecoloxía. Queremos crear comunidaes, calteneles, ayudar siempres les unes a les otres. Sentinos reconocíes y sofitaes.

Y queremos ser un exemplu pa les neñes del futuru, seyan o non les nueses fíes o les nueses nietes. Queremos dici-yos qu’esta tamién ye la so tierra. Qu’esta cultura llena d’animales, árboles, territorios y persones tamién ye d’elles. Que d’equí venimos y ye escontra ónde vamos. Porque nun queremos dir. Porque creemos qu’otres formes de vida, de rellación y de producción son posibles, acullá d’esti sistema esplotador, y que los nuesos márxenes tienen muncho qu’enseñar y que nutrir.

Auzolan n’euskera,

a vecinal n’aragonés,

facendera en lleonés,

sestaferia n’asturianu,

roga en gallegu,

a tornallom en valencianu,

a cumuña en cántabru,

treball a jova en catalán,

a vediau en aranés…

Trabayos a comuña, manes que curien y ayuden. Una forma natural de trabayu pa faer munchos llabores del campu o de la redolada rural, polo xeneral, qu’alimentaben y daben vida a los nuesos pueblos. Agora, más que nunca, tenemos que recuperar estes pallabres, y — sobremanera — dar vida de verdá a tolo qu’estes pallabres del nuesu territoriu contienen. Tenemos que siguir texendo redes nel mediu rural, cuntar, falar, alzar la voz, ayudar les unes a les otres. Formar parte del raigañu y de les cañes. Porque’l nuesu territoriu nun ta vacíu, por más que vos empeñarais en dexalu ermu.

Porque siguimos equí, porque tamos vives equí.

Por un feminismu de toes,

por un feminismu d’hermanes de tierra.

Puedes xuntate al nuesu manifiestu equí. Xuntes, meyor.

La ilustración ye de Cristina Jiménez. Podéis descarga la pa imprimila calcando equí.

(Esti Manifiestu escribiéronlu Lucía López Marco y María Sánchez. Gracies a los conseyos y anotaciones de Patricia Dopazo, Anna Gomar, Blanca Ruibal y Elena Medel. Y a tantes que fixistis llegar les vueses aportaciones.)

Traducíu por Iniciativa pol Asturianu.


Lurre(z)ko ahizpen feminismo baten alde

Udaberria sumatzen da, eta ernamuindu den hazi bat dago gorantza hazteko borrokan. Bakarrik, bidea zabaltzen hasten da, lurra apurtzen, poliki-poliki, eguzkiaren erritmora, hazten. Baina jaio eta koskortzeko ura ere behar du. Eta, ez bada iristen, hura aurkitzeko lehiatuko da.

Ahizpa,

gu,

horrelakoak gara. Haziek bezala egiten dugu aurrera. Lehen begiratuan ikusezinak dirudite baina gure ahotsen indarrarekin hazten dira, gure esku eta hitzen bitartez etengabe komunitatea ehuntzen dabilen bizitzaz beteriko lurralde batean.

Gure herrietako bizitzaren parte ere bagara: lo-kanta, sustrai, taupada. Eta beren jatorrizko lekutik milaka eta milaka kilometrora ernetzeko transhumanteen artilean katigatzen diren hazi horiek bezala, eutsi egiten dugu, borrokatu. Eta gure aurretiko emakumeei begiratuta badakigu zergatik ezin dugun isilik jarraitu.

Martxoaren 8a gu guztiona dela esan dute.

Baina komunikabideetan eta sareetan islatzen dena ez da horrela izaten. Izan ere, askotan, gainazalean geratzen gara eta ez gara hirietatik haratago joaten; zirkulu hertsiki kulturaletako emakumeak baizik ez ditugu izendatzen edo goraipatzen.

Non geratzen gara landa eremuko emakumeak? Nola? Nola atera laiotzetik argitara ezagutzen ez dena? Nola aintzat hartu lan egiten duten esku horiek pertsona askoren soak ikusten ez dituenean?

Landa-eremuko emakumeak, sistema kapitalista, teknokratiko eta urbanozentriko honetan, doblezka baztertuak izan gara beti, doblezka ahaztuak: emakumeak izateagatik eta landatarrak izateagatik.

Emakume landatarrak,

seme bakar baten arrebak, beti inoren emazte, alaba, biloba, iloba …

Beti itzalean, baina pisu guztia eramanez. Ezeren jabe, baina gauza guztien arduradun.

Izan ere, gure amona eta amak bezalako emakumeen lana eta izerdia omentzeko garaia da jada; lurra hainbeste landu zuten horiek, aldi berean, etxeko zaintzen motxila ere bizkar gainean zeramatenak, isil-isilean.

Banan-banan izendatu behar dira.

Bozgorailu lanak egin, euren ahotsak burrunba egin dezaten.

Beraiek ere izan zirela kontatu: orain ere badirela, eta izango direla, lurre(z)ko emakume indartsuak, gehien-gehienetan ez aukeratu ez erabaki ezin izan zutenak. Ukoen bitartez, berdintasun eza eta matxismoa oinarri hartuta eraikitako etxe batean haziz, besteoi zidorrak ireki zizkigutenak.

Eta ez:

ez ditugu ahazten gaur, nahi izan arren, greba egin ezin duten eta manifestaziora etorri ezin diren emakume horiek.

Guk jarraitzen dugulako zaintzaileak izaten: pertsonen zaintzaileak, artaldeenak, laboreenak, landenak, basoenak eta herrienak. Eta ezin ditugu ahaztu — nola ez — gure lurraldean gehiegikeria eta matxismoz betetako egoera prekarioetan lan egiten duten lagun migratzaile guztiak. Beraiek, emakumeak, landatarrak eta migratzaileak, hiru aldiz marjinatuak.

Berriro diogu.

Bada garaia begiratzeko modua aldatzeko.

Beti egon izan gara hemen. Lurra lantzen, zaintzen, etxea zutik mantentzeko ezinbestekoa zen sustrai ikusezina izaten.

Gure aurretikoek izan zituzten zailtasunak zailtasun; nahiz eta, orain ere, zaila izaten jarraitzen duen.

Ez, ez dugu behar inork salbatzea.

Gune eta bozgorailuak nahi ditugu: hemen gaude, hemen egon gara: egoten jarraitu nahi dugu.

Administrazioak hirien eskaerak asetzean bakarrik ez pentsatzea nahi dugu, guk ere oinarrizko zerbitzuak behar ditugulako. Joatea edo bertan gelditzea erabaki ahal izatea nahi dugu. Bigarren mailako herritarrak izateari utzi nahi diogu. Elikadura subiranotasuna, abeltzaintza estentsiboa eta agroekologia nahi ditugu. Komunitateak sortu nahi ditugu, horiek mantentzea, beti elkarri laguntzea. Aitortuak eta babestuak sentitzea.

Eta etorkizuneko nesken eredu izan nahi dugu, gure alabak edo gure bilobak izan ala ez. Lur hau beraien lurra ere badela esan nahi diegu. Animaliaz, zuhaitzez, lurraldeez eta pertsonez betetako kultura hau beraiena ere badela. Hortik gatoz eta horrantz goaz. Ez dugulako joan nahi. Beste bizimodu, harreman eta ekoizpen eredu batzuk posibleak direla uste dugulako, egungo sistema ustiatzaile horretatik haratago; gure ertzek asko dute irakasteko, elikatzeko.

auzolana euskaraz,

a vecinal aragoieraz.

facendera leoneraz,

sestaferia asturieraz,

roga galegoz,

a tornallom valentzieraz,

a cumuña kantabrieraz,

treball a jova katalanez,

a vediau araneraz…

Auzo-lanak, zaindu eta lagundu egiten duten eskuak. Nekazaritzako edo landa-inguruneko lan asko egiteko modu natural bat, oro har, gure herriak elikatzen eta biziberritzen zituena.

Orain, inoiz baino gehiago, hitz horiek berreskuratu behar ditugu, eta — batez ere — gure lurraldeetako hitz horiek bere baitan gordetzen duten guztiari benetako bizitza eman.

Landa-ingurunean gure artean saretzen jarraitu behar dugu, kontatzen, hitz egiten, ahotsa altxatzen, batzuek besteei laguntzen. Sustraien eta adarren parte izan.

Gure lurraldeak ez daudelako hutsik, horiek husten ahalegindu zareten arren.

Hemen gaudelako, hemen bizirik gaudelako.

Guztiontzako feminismo baten alde,

lurre(z)ko ahizpen feminismoaren alde.***

Gure manifestuari atxikitzeko aukera duzu hemen. Elkarrekin, hobe.

***Ilustrazioa Cristina Jiménezena da. Inprimatzeko, hemen deskarga dezakezue.

Manifestua Lucia Lopez Marco eta María Sánchezek idatzia da. Eskerrak eman nahi dizkiegu Patricia Dopazo, Anna Gomar, Blanca Ruibal eta Elena Medeli beraien aholku eta ekarpenengatik, baita baraien ekarpenak helarazi dizkiguten emakume guztiei ere.
Euskarara itzulpena: Leire Milikua Larramendi

Per un feminisme de germanes de terra

La primavera s’intueix, i hi ha una llavor que germina i que lluita per créixer. Sola, comença a obrir-se pas, trencant la terra, a poc a poc, al ritme del sol, anirà creixent. Però per a nàixer i créixer també necessita l’aigua. I si no hi arriba, lluitarà per trobar-la.

Germana,

nosaltres

també som així. Ens obrim pas com les llavors. A primera vista semblen invisibles, però creixen amb la força de les nostres veus en un territori ple de vida que no deixa de teixir comunitat gràcies a les nostres mans i a les nostres paraules.

També som part de la vida dels nostres pobles: cançó de bressol, arrel, batec. I com eixes llavors que s’enganxen en la llana de les transhumants per a germinar a milers i milers de quilòmetres del seu lloc d’origen, resistim i lluitem. I mirem les que ens van precedir i sabem per què no podem callar més.

Diuen que el 8 de març és de totes.

Però el que es reflecteix en els mitjans i en les xarxes no sol ser així. Perquè sovint ens quedem en la superfície i no anem més enllà de les ciutats, i d’anomenar i celebrar les dones dels cercles estrictament culturals.

On quedem les dones rurals? Com reivindicar-nos? Com traure de l’ombria el que no es coneix? Com valorar unes mans que treballen però que, a vista de molts, continuen sent invisibles?

Les dones rurals, en aquest sistema capitalista, tecnocràtic i urbanocèntric, hem estat sempre doblement marginades, doblement oblidades: per ser dones i per ser rurals.

Dones rurals,

germanes d’un fill únic, dones de, filles de, germanes de, netes de, nebodes de…

Sempre en l’ombra, però carregant tot el pes. Propietàries de no res, però encarregades de tot.

Ja és hora de retre homenatge al treball i a la suor de dones com les nostres àvies i les nostres mares, que tant van treballar la terra i que alhora van carregar amb la motxilla de les cures domèstiques a l’ombra, en el silenci més absolut.

Cal anomenar-les una a una. 

Servir d’altaveu perquè les seues veus ressonen.

Contar que també van ser: que són i seran dones fortes de terra que la majoria de les vegades no van poder triar ni decidir. Que a base de renúncies, creixent en una casa construïda sobre fonaments de desigualtat i masclisme, ens van obrir camí a les altres.

I no:

no ens oblidem tampoc d’aquelles que hui, encara que volgueren, no poden fer vaga ni vindre a la manifestació.

Perquè continuem sent nosaltres les que cuidem: les persones, el ramat, els cultius, els camps i els boscos. I —com no— no podem oblidar-nos de totes les companyes migrants que treballen en situacions precàries plenes d’abusos i masclisme en el nostre territori. Elles, dones, rurals i migrants, triplement marginades.

Hi insistim.

Ja és hora de canviar la forma de mirar.

Sempre hem estat ací. Treballant la terra, cuidant, sent l’arrel invisible però essencial que feia que la llar seguira en peu. Malgrat totes les dificultats que van tindre les que ens van precedir i les dificultats que encara tenim.

No, no necessitem que ningú ens salve.

Volem espais i altaveus: som ací, érem ací; volem continuar sent-hi.

Volem que l’Administració no pense només a satisfer les demandes de les ciutats, perquè nosaltres també necessitem serveis bàsics. Volem poder decidir si anar-nos-en o quedar-nos-hi. Volem deixar de ser ciutadanes de segona. Volem sobirania alimentària, ramaderia extensiva i agroecologia. Volem crear comunitats, mantindre-les, ajudar-nos sempre les unes a les altres. Sentir-nos reconegudes i secundades.

I volem ser un exemple per a les xiquetes del futur, siguen o no les nostres filles o les nostres netes. Volem dir-los que aquesta també és la seua terra. Que aquesta cultura plena d’animals, arbres, territoris i persones també és d’elles. Que d’ací venim i és cap a on anem. Perquè no ens en volem anar. Perquè creiem que altres formes de vida, de relació i de producció són possibles, més enllà d’aquest sistema explotador, i que els nostres marges tenen molt a ensenyar i nodrir. 

Auzolan en basc,

a vecinal en aragonés,

facendera en lleonés,

sestaferia en asturià,

roga en gallec,

a tornallom en valencià,

a cumuña en càntabre,

a jova en català,

a vediau en aranés…

Treballs comunals, mans que cuiden i ajuden. Una forma natural de treball per a realitzar moltes feines del camp o de l’entorn rural, en general, que alimentaven i donaven vida als nostres pobles. Ara, més que mai, hem de recuperar aquestes paraules, i —sobretot— donar vida de veritat a tot el que aquestes paraules del nostre territori contenen. Hem de continuar teixint xarxes en el medi rural, contar, parlar, alçar la veu, ajudar-nos les unes a les altres. Formar part de l’arrel i de les branques.

Perquè el nostre territori no està buit, per més que us hàgeu obstinat a buidar-lo.

Perquè continuem ací, perquè som vives ací.

Per un feminisme de totes,

per un feminisme de germanes de terra.