Otro mundo es real, porque lo estamos haciendo

[cml_media_alt id='749']LAVOZDELVIENTO - Poster_v3.5_W_small[/cml_media_alt]«No es una utopía cambiar el sistema actual. Utopía es creer que este modelo basado en la explotación de los recursos naturales continuará indefinidamente en un planeta finito» con esta frase comienza el documental La voz del viento. Semillas de transición, un filme de Carlos Pons sobre gente que intercambia semillas «tradicionales, antiguas y raras», un encuentro con transmisores y guardianes de la biodiversidad, con jóvenes que apadrinan variedades locales. Un viaje de 21 días por el Mediterráneo para sumergirse en el mar de la permacultura, el decrecimiento, la transición, las cooperativas integrales, las ecoaldeas, la soberanía alimentaria, la democracia real…

En definitiva, una visita a 35 proyectos y más de 200 personas resumidas en hora y media para mostrarnos que no es que otro mundo sea posible, sino que ese mundo ya es real y está muy cerca. Además, tenemos muchos motivos para sumarnos a él, porque necesitamos poner en marcha vías alternativas en las que se haga un uso sostenible de los recursos, necesitamos asegurarnos un futuro y que ese porvenir sea nuestro y no esté en manos de otros.

La voz del viento es un documental para abrir los ojos y reflexionar. Como dice uno de los protagonistas del documental, «si las células de nuestro cuerpo se renuevan constantemente, ¿quiere esto decir que estamos formados integralmente del mundo que nos rodea? ¿Somos uno con nuestro entorno natural? Si las plantas, los animales, las montañas y los ríos son una mercancía a los ojos del sistema económico; tanto como el agua, el aire, el sol y la tierra, ¿quiere esto decir que los seres humanos también formamos parte de esta mercancía?»

 

Las voces de la huerta

Dignidad. Lucha. Trabajo. Paisaje. Belleza. Libertad. Ecosistema. Alegría… De todo esto y mucho más trata Las voces de la huerta, un documental dirigido por Ángela Palomares y basado en el trabajo que entre 2013 y 2014 llevó a cabo el grupo de investigación de la Universidad de Granda PlanPais Paisaje Andaluz. 

En la grabación, se exponen iniciativas de producción y consumo de productos ecológicos en la Vega granadina y se muestra la huerta como alternativa al desempleo, demostrando que se puede vivir del campo.

Ámame Encarnecidamente

«La única forma de alimentar a las poblaciones de forma duradera es permitir que sean autosuficientes en su territorio, en su tierra y en sus localidades. Hace falta modernizar la ganadería, pero no industrializarla». Baba Doum (Conferencia de Ministros de Agricultura del África Central y Occidental).

Ilustración de LoveMEATender. (Foto: Art)
Ilustración de LoveMEATender.

Hace poco me hablaron de un documental belga llamado LoveMEATender, traducido al castellano como Ámame Encarnecidamente, que desde un tono amable, a la par que irónico, denuncia el sistema intensivo de producción animal.

El documental, emitido en el programa DocumentosTV de la 2 de TVE en mayo de 2012, refleja cómo se ha ido industrializando la ganadería para poder satisfacer el consumo de carne mundial, aumentando de esta manera el impacto medioambiental y disminuyendo el bienestar animal.

«A lo largo de su vida, un ciudadano belga consumirá, de media, 5 vacas, 7 ovejas, 42 cerdos, 891 pollos, 43 pavos y 24 conejos. Bélgica es un país pequeño, pero se sacrifican 285.000.000 animales al año…» Con estos datos comienza Ámame Encarnecidamente, un filme que busca concienciar al consumidor sobre el origen de los alimentos que consume, ya que, como dice uno de los protagonistas del documental, André Pochon, agricultor jubilado,

André Pochon, ganadero jubilado. (Foto: at-production.com)
André Pochon, ganadero jubilado.

«el consumidor es el agente que inclina la máquina hacia la sensatez o hacia la locura. Si el consumidor sigue tolerando cualquier cosa, la maquinaria no se detendrá. Pero si rechaza este tipo de producción, los fabricantes se verán obligados a adaptarse a la demanda».

En definitiva, un documental muy recomendable para conocer un poco mejor el mundo en el que vivimos.