El otro día alguien se sorprendió cuando le hablé de Esquellana, una iniciativa social para transformar la lana de la oveja guirra, la única raza de oveja valenciana, y de esta manera poder asegurar a las ganaderías el ingreso de los costes que supone el esquileo. Lo mejor de esta iniciativa es que demuestra que el amor –por la biodiversidad agraria en este caso- mueve montañas… Por lo menos montañas de lana, que han dejado de estar acumuladas en las granjas, donde acababan yendo directamente a la basura, y han resultado ser una de las claves para mantener esta raza en peligro de extinción, ya que las compañeras detrás de este proyecto han conseguido que las ganaderías de oveja guirra tengan un aliciente extra que les haga pensárselo dos veces antes de cambiar a sus ovejas por otras de razas en teoría más productivas pero menos adaptadas al territorio.
Los objetivos del proyecto «Sobrarbe Autóctono y Sostenible» son la promoción y difusión del concepto de la carne “de km cero” en los colegios, instituto, asociaciones de consumidores, centros de promoción turística, carnicerías, locales dedicados a restauración; la realización de un curso de formación sobre despiece y nuevos cortes y nuevas presentaciones; concurso y promoción de recetas (locales y provenientes de otros lugares) aplicables a la carne de vacuno; caracterización de la carne de vacuno pirenaico del Sobrarbe; estudio comparativo con otras carnes; promoción del matadero comarcal; desarrollo de un carné asociado al consumo de carne de vacuno local en restauración; potenciar el comedero de aves necrófagas de Ainsa-Sobrarbe; evaluar la sostenibilidad integral (económica, social y medioambiental) de las explotaciones de vacuno de raza Pirenaica localizadas dentro de Sobrarbe; analizar las actitudes u opiniones de los diferentes agentes de la cadena de valor local de carne de vacuno Pirenaica, desde el productor hasta el consumidor, sobre el acabado de terneros y la producción de carne.
Cuando en nuestro país estamos viendo que los sistemas tradicionales de gestión de los bienes comunes han sufrido y siguen sufriendo una presión fuerte para continuar existiendo, queremos presentar en este escrito el valor y el interés de rescatarlos, conservarlos y desarrollarlos, presentando el agdal, un sistema tradicional de gestión de los bienes naturales que persiste desde hace siglos e incluso milenios por todo el norte de África.
El agdal pastoril, en términos estrictamente agronómicos, es la prohibición estacional para acceder a un espacio o recurso pastoril, una especie de barbecho para asegurar un descanso mínimo a los recursos renovables. Sin embargo, lleva asociado un manejo comunal y un conocimiento del territorio que le da un enorme valor. En este artículo se presenta el funcionamiento y las características del agdal del Yagur, concretamente a partir de investigaciones realizadas con la población Ait Ikis.
El Yagur es un territorio pastoril de alrededor de 70 km² situado entre 2 000 y 3 600 m de altitud situada en el alto valle del Zat a solo 50 km de Marrakech. Es un territorio de propiedad colectiva de una gran parte de la tribu (kabila) Mesioua, de la cual forman parte los Ait Ikis, una población amazig/bereber trashumante compuesta por unas 700 personas. Entre las poblaciones del valle del Zat, aunque la actividad económica tiende a desarrollarse en varias direcciones y se encuentra en una fase de creciente diversificación, el agro-silvo-pastoralismo constituye la actividad básica para cerca del 75 % de sus habitantes. En el caso concreto de los Ait Ikis, el sistema de subsistencia se basa sobre todo en los cereales (trigo, maíz y cebada), el ganado y una pequeña producción arborícola de higueras, olivos, almendros… Una parte de estos productos está destinada al autoconsumo, principalmente aquellos de origen agrícola pues la montaña atlásica es ligeramente deficitaria en este aspecto. Es excedentaria en producción animal cuya mayor parte es vendida a cambio de más productos agrícolas provenientes principalmente de los grandes llanos cerealícolas del Haouz y el Sous, así como de productos manufacturados en las grandes urbes industriales del país. Salvo las nueces y algunos nuevos árboles frutales de renta (por ejemplo, manzanos) que se empiezan a implantar poco a poco, el ganado es el producto principal si nos referimos a la posibilidad de transformación monetaria. Esto está relacionado con el potencial de la bioecología montañesa así como la creciente demanda de carnes rojas de las ciudades y en especial de la creciente gran urbe turística de Marrakech. No obstante, debido a la insuficiencia de sus ingresos agro-pastoriles para aumentar su nivel de vida o incluso subsistir en los malos años, las familias campesinas están obligadas a buscar otras retribuciones exteriores, particularmente en el periodo no agrícola, en actividades como electrificación, trabajos agrícolas estacionales en la llanura del Haouz o del Sous u otros trabajos en la ciudad. Otra parte de los ingresos complementarios provienen de las remesas de dinero de familiares emigrados a Marrakech, a otras grandes ciudades de Marruecos, al Sahara occidental o incluso a Europa. La búsqueda de ingresos extras para la producción familiar está agravando la división de trabajo hombre-mujer. Además de encargarse de la mayoría de las tareas domésticas, del cuidado constante de los bóvidos, de su ordeño diario, del desherbaje de los campos de cereal o del suministro de agua y leña de cada hogar, hoy es posible ver a mujeres haciendo incluso de pastoras a veces, pues sus maridos, hijos o primos han emigrado, generándoles unas cargas de trabajo aún más ingentes y desiguales. Como las otras poblaciones del Alto Atlas de Marrakech, la de los Ait Ikis está constituida por un campesinado semisedentario o trashumante organizado en pequeños y diferentes grupos sociales que encajan en colectivos cada vez mayores a la manera de un juego de muñecas rusas.
Agdal: Pensar en común
Los Ait Ikis definen sus reglas de gestión de sus bienes naturales comunes, como el tiempo de uso, el espacio, la prohibición, el tipo de sanción en caso de transgresión de las reglas, los turnos de vigilancia, los miembros con derecho, etc. Todas estas decisiones se adoptan en el seno de la asamblea tribal de la jmaa, compuesta solo por los hombres cabeza de familia de cada hogar, que con su voz y voto representan a cada familia. Aunque en algunos casos es posible que previamente en el seno de cada hogar haya existido una discusión interna, principalmente se da entre los varones adultos de la casa, ni los jóvenes ni las mujeres tienen participación en la toma de decisiones.
Un sistema interconectado
En este contexto, en el Yagur queda prohibido pastorear durante aproximadamente tres meses a partir del 28 de marzo, coincidiendo con la primavera local, permitiendo la floración, la fecundación, la producción de semillas nuevas y la reconstitución de las reservas de especies vegetales, precisamente, durante el periodo más sensible de su crecimiento. Esto asegura la continuidad de la actividad pastoril y de la cadena alimentaria, así como un reparto relativamente equitativo de los recursos en propiedad común, pues se accede al mismo tiempo a los pastos con el número de animales que cada familia sea capaz de mantener por ella misma.
Una semana después de la apertura del agdal, se evalúa la carga pastoril sobre el Yagur para a continuación distribuir equitativamente el resto de sus cabezas de ganado sobre otros territorios de uso común de los Mesioua como el tisiyyi, el iferwan, el ourgouz o el tamsliyout. Estos son utilizados tanto de forma libre, como sometiéndolos a reglamentaciones agdal. En cualquier caso, por la gran extensión y razones prácticas de acceso, la apertura del agdal del Yagur, determina la de otros pastizales de verano vecinos. Es decir, el agdal del Yagur “manda” así, en el pastoreo de los Mesioui de montaña. Es la llave maestra del sistema. De hecho, la palabra “yagur” significa en tachelhit (lengua local) “más grande que”, sin duda en referencia a la importante extensión de este territorio gestionado como agdal, en relación con otros de la zona, pero también a su importancia microgeopolítica en la toma de decisiones de la gestión del conjunto del territorio Mesioui. Sea como sea en realidad, el agdal del Yagur es uno entre los cientos de agdales de la región, que permiten asegurar la mayor sostenibilidad y maximización de la productividad de forma autónoma y que concierne a miles de personas.
Aprendizajes del agdal para la soberanía alimentaria
El agdal, se presenta como una pieza fundamental de esta economía agro-silvo-pastoril. En términos productivos, el Yagur gestionado por este sistema puede contribuir hasta en un 41 % a la alimentación de las ovejas, 27 % de las cabras y al 16 % de los bovinos. Aún más importante es que esta aportación forrajera llega en medio del verano norteafricano, cuando los otros pastizales más bajos están ya muy secos permitiendo la supervivencia e incluso el engorde de los animales. En términos económicos se ha visto que supone casi el 20 % del producto interior bruto de las comunidades usuarias de los Ait Ikis. Y, como hemos visto, la gestión en agdal es por lo tanto esencial en términos no solo de maximización productiva, sino funcional, pues determina una gran parte del resto del sistema agro-económico que constituye hoy cerca de tres cuartas partes de la economía y por ende de la continuidad de la cadena alimentaria.
Es por todo ello que no debe ser ignorada una institución local tan importante. A modo de conclusión, me gustaría avanzar pues, que podría ser muy interesante explorar nuevas posibilidades del agdal bajo el prisma de las nuevas aproximaciones al manejo de los comunes, y de la promoción de la agricultura sostenible, ecológica y/o de calidad, que está hoy en progresión en el mundo entero.
Esta medida ponía al borde de la desaparición a multitud de explotaciones ganaderas familiares en el Alto Aragón que viven de la ganadería sostenible en zonas de alta montaña. La presión por parte de la Plataforma de Ganadería Extensiva de Aragón, con apoyo de las Asociaciones de Razas Autóctonas de Aragón, les ha llevado a tener una reunión el pasado 14 de mayo con la Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, en la que, según nota enviada desde la Dirección General de Producción Agraria de la Diputación General de Aragón, se alcanzaron los siguientes acuerdos:
1.- Por parte del Gobierno de Aragón, se va a proceder a priorizar la resolución de las alegaciones de pastos Comunales, presentadas por Ayuntamientos o entidades gestoras de este tipo de pastos. Las alegaciones de esa tipología recibidas, debieran resolverse a más tardar el próximo 5 de junio. Una vez finalizado este tipo de alegaciones a Comunales, se iniciará la resolución de las alegaciones de tipo individual.
2.- Con el fin de poder acotar a priori el alcance del problema, se va a instar a las entidades colaboradoras, para que inicien el registro provisional (tal y como están en estos momentos con los recintos que de forma tradicional se han venido declarando en años anteriores aunque se hallen con alegaciones pendientes de resolución) de expedientes potencialmente afectados esta casuística específica. Todo ello antes del próximo día 22 de mayo. Los referidos expedientes a registrar en las entidades colaboradoras serán aquellos que cumplan las siguientes condiciones:
– Explotaciones de ganadería extensiva: vaca nodriza y ovino; – Que, en su sistema productivo, efectúen un pastoreo completamente real y efectivo en recintos de pastos arbolados o arbustivos de porte alto y que, por efecto de los descuentos del nuevo CAP 2015 con tecnología LIDAR, han dejado de ser admisibles total o parcialmente en esta anualidad 2015 respecto de la situación del pasado año 2014; – Que, con motivo de los descuentos descritos en el guión precedente y en el momento actual (situación previa a la resolución de las alegaciones presentadas), su número de hectáreas admisibles (ajustadas con el CAP actual) sea menor que su número de UGM; – Para agilizar la carga, y de forma excepcional en estos casos concretos, se podrán presentar, caso que así lo estime oportuno el solicitante, alegaciones a recintos completos sobre los que pueda demostrarse un pastoreo real y efectivo.
El objetivo de este registro provisional, será el de poder efectuar un análisis detallado, por estos Servicios Centrales, del alcance de la problemática generada por la referida nueva tecnología LIDAR en este tipo de ganaderos que, como sistema productivo general, pastan de manera efectiva pastos arbolados o arbustivos de porte alto en los alrededores de sus explotaciones.
3.- A efectos de las medidas de agroambiente y clima, y atendiendo a la problemática anteriormente descrita, se ha previsto que explotaciones de ganadería extensiva que en esta anualidad hayan presentado alegaciones al nuevo CAP, dispongan también la próxima anualidad 2016 para completar sus compromisos dentro de la medida 1.3 de extensificación del pastoreo.
4.- Finalmente indicar también que, con relación a la medida de agroambiente y clima de prados de siega, los ganaderos interesados podrán solicitar recintos de prados de siega reales por debajo de cota 820 m. Sobre estos recintos, se efectuará un control específico para verificar que realmente se trata de prados de siega.
Las agrupaciones de ganaderos celebran la noticia aunque algunos indican «que se da muy poco tiempo de margen y habrá quien no se enterará a tiempo de estas modificaciones».
La reducción del coeficiente de pastoreo descarta como zona de pasto una hectárea con más de 100 árboles, con roquedales o con una pendiente pronunciada. Esta decisión pone en peligro la existencia de explotaciones extensivas, al asociarse la nueva PAC al pago a la tierra y dejar con esta decisión a los ganaderos sin tierras que poder arrendar, tal y como se explicó en el artículo Reportaje sobre el coeficiente de pastoreo en Tempero.
El 27 de abril, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Aragón (UPA) mantuvo una reunión con la Dirección General de Producción Agraria del Gobierno de Aragón, donde reclamaron una solución “urgente, definitiva y coordinada” para la declaración de tierras de pasto en la campaña de la PAC 2015.
El coeficiente de admisibilidad de pastos (CAP) sirve para reducir la superficie declarable a efectos de las ayudas PAC por parte de los ganaderos, al descontar el terreno en teoría “no apto” para la alimentación del ganado, por su elevada pendiente, su superficie rocosa o por tener árboles y arbustos. En UPA Aragón, consideran que el problema viene de los parámetros elegidos para definir qué es pasto aprovechable y qué no. “Son parámetros adaptados al bosque centroeuropeo, no al monte mediterráneo”, aseguran.
“Los bosques de España, en el que pastan nuestras vacas, ovejas, cabras o cerdos, tienen árboles, fuertes pendientes, arbustos…”, explican desde UPA Aragón. Muchos ecosistemas como los pinares o el bosque mediterráneo se quedan ahora sin ayudas porque tienen una gran superficie arbórea y, por tanto, no entrarían dentro de la nueva definición de CAP. Según esta organización, hay “pueblos enteros” de toda España, tradicionalmente ganaderos, que podrían perder todas las ayudas o “verse obligados a simular el pastoreo en otras zonas cuando sus animales no salen realmente del pueblo”.
“Una vez más, improvisación y retraso”
Los responsables de UPA Aragón han calificado como “chapuza” que “a estas alturas” los ganaderos sigan sin conocer los coeficientes de muchos de sus pastos. En ocasiones porque aún no se han tomado las fotografías aéreas que determinan las características del terreno, cuando se sabe que esas fotos serían necesarias desde hace dos años. “Es un retraso más en la aplicación de la PAC”, fruto a su juicio de la “improvisación y falta de seriedad” de Gobierno y Comunidades Autónomas.
El hecho es que el periodo de petición de la PAC ya ha empezado y los ganaderos siguen sin conocer el CAP definitivo de sus parcelas, imprescindible para hacer la solicitud correctamente. Mientras tanto, el Ministerio de Agricultura y las Comunidades “se pasan la patata caliente sin que ninguno de ellos asuma la responsabilidad de resolver el problema”.
UPA Aragón ha criticado también la disparidad de criterios entre Comunidades Autónomas, y ha pedido al departamento dirigido por Isabel García Tejerina que “haga su trabajo” y coordine “una solución rápida”.