Mujeres alimentando al mundo

El pasado 11 de marzo Justicia Alimentaria y Hegoa organizaron la Ronda 1 de Mujeres por la Soberanía Alimentaria «Mujeres alimentando al mundo» en el marco del programa Alimentacción y gracias al apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (ACID). El objetivo de la mesa redonda, que se pudo seguir en directo a través del Canal de Youtube de Justicia Alimentaria, era visibilizar el trabajo invisible que realizan las mujeres y dar a conocer proyectos innovadores impulsados por mujeres en zonas rurales.

El encuentro estuvo facilitado por Rosario Rodríguez Martínez (voluntaria de Justicia Alimentaria en Andalucía) y Sara García Sanz (voluntaria de Justicia Alimentaria en Madrid) y participaron las siguientes ponentes:

  • Marisa Reig, Biograssfed: ganadera en una finca ecológica con manejo holístico. Actualmente tienen unos 100 animales, entre vacas, terneros, toros y bueyes de raza pura Aubrac. Venden su carne bajo la marca Biograssfed. Pertenece a Ganaderas en Red y a la Plataforma por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo (Cataluña)
  • Martha Vargas: del colectivo de Mujeres Yampara, con dedicación a la producción agropecuaria para autoconsumo, mercado local y compra pública (Bolivia)
  • Beatriz de Cervezas Bailandera: Cooperativa de mujeres dedicada a la elaboración de cerveza artesana. (Madrid)
  • Raquel Llopis Morell: Presidenta de Adomar (Asociación Mujeres del Mar). Es la tercera generación de pescadores en su familia. Perteneció a la primera promoción de mujeres en obtener el título de marinera en Gandia, seguidamente pasó a sacar el título de patrona de barco de pesca, junto con su prima hermana Verónica fueron las dos primeras mujeres en dedicarse a la pesca en Oliva. Actualmente trabaja como marinera en la única embarcación tripulada exclusivamente por dos mujeres en el Mediterráneo. Además de en Adomar, forma parte del  grupo de trabajo de la Red Española de Mujeres en el Sector Pesquero, en el grupo de trabajo de la Plataforma Aktea (plataforma de mujeres en la pesca a nivel europeo), también estuvo en los órganos de dirección de la asociacion nacional de mujeres en la pesca y es vocal en el consejo de la Mujer de la Ciudad de Gandia. (Comunidad Valenciana)

Accede al vídeo pinchando aquí.

Charla Alimentación Saludable: Impactos sociales, en salud, ambientales y de género del actual modelo alimentario

El próximo jueves 18 de marzo a las 18 horas CODINSE (Coordinadora para el Desarrollo Integral del Nordeste de Segovia) organiza la ponencia virtual «Alimentación Saludable: Impactos sociales, en salud, ambientales y de género del actual modelo alimentario» que impartirá Lucía López Marco, coordinadora en Aragón de Justicia Alimentaria y autora del blog Mallata.com.

Las inscripciones se realizarán a través del formulario: https://forms.gle/DmH8BqcJdP3X44ig9 y posteriormente se recibirá el enlace para participar. ¡Reserva ya tu plaza!

Más información en codinse.com

 

Concurso Relatos que alimentan

Las delegaciones de Justicia Alimentaria en Valencia y Baleares organizan el concurso de microrrelatos Relatos que Alimentan dentro del proyecto Biblioteques que Alimenten, cuyo objetivo es impulsar a las bibliotecas como lugares de producción de conocimiento y participación ciudadana en torno a la alimentación saludable, sostenible y justa.

En el concurso puede participar cualquier persona física, mayor de 18 años y residente en España. Las obras que se presenten a este concurso podrán estar escritas en lengua catalana o castellana, deberán contar con un título de no más de 10 palabras, y tener un máximo de 200 palabras en el cuerpo del relato. El plazo de recepción de los microrrelatos finaliza el 15 de abril de 2021 a las 24.00.

El contenido tendrá que aludir necesariamente a algún aspecto relacionado con las implicaciones sociales y ambientales del sistema alimentario: Alimentos que viajan miles de kilómetros, suelos empobrecidos y contaminados, océanos de plástico, hambre y malnutrición, despoblación rural pero también un mercado como punto de encuentro, la posibilidad de una agricultura que regenere el suelo, el cuidado de una mujer que cocina para sus nietos o la relación de confianza mutua entre un consumidor y un productor. ¿Cuál es nuestra relación con los alimentos? ¿Qué nos estamos dejando por el camino? ¿Te imaginas otros escenarios?

Los trabajos se presentarán en archivos con extensión .doc, en Arial 12, a doble espacio, vía correo electrónico a la dirección: proyectos.valencia@justiciaalimentaria.org.
Únicamente se podrá presentar un microrrelato por persona. Se enviarán en un único e-mail dos archivos o documentos adjuntos:
– uno con el relato y su título,
– y otro con el título y los siguientes datos del escritor/a: nombre y apellidos, DNI, fecha de nacimiento, teléfono, dirección postal completa y correo electrónico (son imprescindibles todos los datos).
Las obras serán originales e inéditas, y no podrán haber sido premiadas anteriormente en ningún otro concurso ni estar sujetas a compromiso alguno de edición. Tampoco podrán estar pendientes de fallo en cualquier otro concurso en la fecha en que finalice el plazo de presentación a éste ni podrán ser presentadas a otro certamen hasta que éste sea fallado.

Respecto a los premios, se seleccionarán 50 relatos, que se recopilarán en un libro que se distribuirá en formato digital a todas las personas participantes. Se editarán 60 ejemplares del libro, que se distribuirán gratuitamente a través de las bibliotecas participantes en el proyecto Biblioteques que Alimenten.
Entre estos 50 relatos, se otorgarán dos premios:
Primer premio, una tarjeta regalo por valor de 150 euros para canjear por libros en la librería La Repartidora y una copia impresa del libro de relatos.
Segundo premio, una tarjeta regalo por valor de 100 euros para canjear por alimentos en Som Alimentació y una copia impresa del libro de relatos.

Puedes consultar las bases completas pinchando aquí.

Los rostros de la soja

Ecologistas en Acción presenta Los rostros de la soja, una web informativa que describe las diferentes dimensiones que tiene esta agroindustria. Actualmente, la producción de soja se destina a suministrar a diferentes industrias, principalmente para la producción de piensos, alimentos ultraprocesados y biocombustibles.

La web muestra cómo las importaciones de soja en la Unión Europea (UE) tienen importantes huellas en el clima, la biodiversidad, el funcionamiento ecológico, el bienestar social y los derechos humanos en los países de origen.

La deforestación de los bosques tropicales o ecosistemas diversos, como la Amazonía, El Cerrado o el Gran Chaco, es parte de una larga cadena de suministro que empieza en la frontera agrícola sudamericana y finaliza en los platos europeos. La UE es el segundo mercado de exportación más importante de soja después de China. La fabricación de piensos para ganadería industrial consume el 87 % de la soja importada en la UE

La economía española consume mucha soja, aunque no se vea a simple vista. En 2018 España importó 5,7 millones de toneladas de soja, la mayoría oculta en carnes, huevos o lácteos de granjas industriales. El Estado español es líder europeo en producción de piensos y de cerdos, cada vez más orientados a la exportación. La población española consume seis veces más carne que el máximo recomendado, lo cual es poco saludable e insostenible.

La versatilidad del agronegocio de la soja supone también que uno de los usos que se le da a este cultivo sea para la producción de biocombustibles. El diésel que se consume en España lleva hasta un 7 % de biocombustibles que, en su mayoría, proviene del aceite de soja y de palma. El uso de aceite de soja en el diésel fósil ha pasado de representar un 10,3 % del total del biodiésel consumido en 2016 al 27 % en 2020. El ciclo de producción y consumo del biodiésel de aceite de soja produce dos veces más emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que el diésel fósil.

El cultivo de soja, destinado a la elaboración de piensos y biocombustibles, contribuye de forma importante a las emisiones antrópicas de gases de GEI y es un factor clave en la huella climática. Esta situación podría agravarse si el acuerdo UE-Mercosur entra en vigor: se calcula que la producción de soja aumentaría en 10 millones de toneladas al año.

La preocupación en torno al consumo europeo de materias primas agrícolas como la soja y su contribución a la deforestación y la crisis climática pone en el centro el debate de buscar alternativas en la alimentación y el transporte. Por ejemplo, pasa, por un lado, por dejar de importar soja y producir piensos de forma local y sostenible, así como por apostar por dietas menos cárnicas y por la ganadería ecológica o extensiva, para lo que urge el establecimiento de una moratoria la construcción y ampliación de granjas industriales, que la Coordinadora Estatal STOP Ganadería Industrial demanda al gobierno central. Y, en la movilización, confinemos los coches, recuperemos la ciudad.

La demanda presentada por Ecologistas en Acción y otras organizaciones contra el Gobierno de España por incumplir sus obligaciones climáticas también se justifica por los impactos de sus políticas comerciales y su acción exterior, porque no contabiliza las emisiones importadas por ejemplo por la producción de soja en los países del Mercosur.. Es incoherente, y contrario a los esfuerzos científicos y de la ONU para frenar la múltiple triple emergencia planetaria, que el gobierno español trámite la Ley de Cambio Climático y Transición Energética y, al mismo tiempo, impulse la firma de un acuerdo comercial con los países del Mercosur que agravaría la deforestación y la emergencia climática.

Lectura colectiva del Manifiesto Por un Feminismo de Hermanas de Tierra 2021

Este año que no hemos podido llenar las plazas ni las calles, la coalición Por Otra PAC ha organizado una preciosa lectura virtual del manifiesto Por un Feminismo de Hermanas de Tierra. En el vídeo participan diversas mujeres rurales de distintos territorios y la lectura se realiza en casi todas las lenguas del estado (aranés, aragonés, asturiano, cántabru, catalán, castellano, estremeñu, galego, lengua de signos española). Podéis verlo pinchando aquí 🙂

Ronda de mujeres por la Soberanía Alimentaria

Puedes ver el vídeo de la Ronda 1: Mujeres alimentando al mundo pinchando aquí, y el vídeo de la Ronda 2: Mujeres cuidando el mundo pinchando aquí.

Este jueves 11 y viernes 12 tendrán lugar las mesas redondas virtuales «Rondas de Mujeres por la Soberanía Alimentaria» que organizan Justicia Alimentaria y Hegoa con el apoyo de AECID en el marco del programa Alimentacción. El objetivo de las mesas redondas, que se podrán seguir en directo a través del Canal de Youtube de Justicia Alimentaria, es visibilizar el trabajo invisible que realizan las mujeres.

Las rondas van dirigidas especialmente a estudiantes de Formación Profesional de las ramas agraria, industrias alimentarias, marítimo-pesquera, hostelería y turismo, servicios socioculturales y a la comunidad, y sanitaria; aunque están abiertas al público en general.

Las mesas estarán compuestas por mujeres innovadoras y emprendedoras, en su mayoría del ámbito rural. Profesionales de la agricultura, la ganadería, los cuidados, la restauración, la nutrición y la transformación de alimentos. Se contará con representación de todo el Estado, Guatemala y Bolivia.

PROGRAMA

RONDA 1. MUJERES RURALES ALIMENTANDO AL MUNDO.

11 de marzo, 16 horas

Facilitadoras: Rosario Rodríguez Martínez (voluntaria de Justicia Alimentaria en Andalucía) y Sara García Sanz (voluntaria de Justicia Alimentaria en Madrid)

Ponentes:

  • Rama agraria: 
    • Marisa Reig, Biograssfed: ganadera en una finca ecológica con manejo holístico. Actualmente tienen unos 100 animales, entre vacas, terneros, toros y bueyes de raza pura Aubrac. Venden su carne bajo la marca Biograssfed. Pertenece a Ganaderas en Red y a la Plataforma por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo (Catalunya)
    • Mujeres Yampara: producción agropecuaria para autoconsumo, mercado local y compra pública (Bolivia)
  • Rama industria alimentaria:
    • Cerveza Bailandera: Cooperativa de mujeres dedicada a la elaboración de cerveza artesana. (Madrid)
  • Rama marítimo-pesquera:
    • Raquel Llopis Morell: Presidenta de Adomar (Asociación Mujeres del Mar). Es la tercera generación de pescadores en su familia. Perteneció a la primera promoción de mujeres en obtener el título de marinera en Gandia, seguidamente pasó a sacar el título de patrona de barco de pesca, junto con su prima hermana Verónica fueron las dos primeras mujeres en dedicarse a la pesca en Oliva. Actualmente trabaja como marinera en la única embarcación tripulada exclusivamente por dos mujeres en el Mediterráneo. Además de en Adomar, forma parte del  grupo de trabajo de la Red Española de Mujeres en el Sector Pesquero, en el grupo de trabajo de la Plataforma Aktea (plataforma de mujeres en la pesca a nivel europeo), también estuvo en los órganos de dirección de la asociacion nacional de mujeres en la pesca y es vocal en el consejo de la Mujer de la Ciudad de Gandia.

RONDA 2. MUJERES RURALES CUIDANDO EL MUNDO

12 de marzo, 16 horas

Facilitadoras: Nicoletta Radatta (voluntaria de Justicia Alimentaria en Euskadi) y Saioa Alabort Amundarain (voluntaria de Justicia Alimentaria en Madrid)

Ponentes:

  • Rama hostelería y turismo:
    • Miriam Cózar, Biodiverxa: Proyecto que une la alta gastronomía, la protección de la biodiversidad y la responsabilidad social y cultural (Andalucía)
  • Rama servicios socioculturales y a la comunidad:
    • Karina Rocha, Lareira Social: proyecto conformado por mujeres cuyo objetivo es crear espacios de desarrollo individual y colectivo en el ámbito de la salud mental comunitaria, dirigidos prioritariamente al medio rural. (Asturias)
    • Comunidad Achí y maya Chortí, mujeres guardianas de semillas, rescate de saberes ancestrales de las mujeres para mejorar la nutrición a nivel individual y comunitario (Guatemala)
  • Rama Sanitaria:
    • Noemí García, Quánima: consultora nutricional de proyectos saludables. (Islas Baleares)

Las rondas de mujeres se retransmitirán en directo a las 16 horas a través del canal de Youtube de Justicia Alimentaria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por un feminismu d’ermanas de tierra 2021

Esti añu que queamus atrás, peru que tovía ajorramus, mos á impuestu a muchas el miral la vida por una ventana; a otras tantas, el adatal-mus sin remediu alas medías urbanu-céntricas que s’an entanguilau dendi i palas cidais grandis. La primavera arraya i acontinamus en un andanciu que s’á llevau demás de vidas que no golverán, i que á destacau mas la crisi, el margullu i la falta de servicius ena que vivimus. Á teníu de venil un viru pa muestral que esti sistema que no gira alreol dela vida i nel que mos alcuentramus engolletás no se sustieni, i que es el emprencipiu namás i la compricación d’otras crisis i pandemias. A esta urgencia climática, en estus tiempus acaberus s’an ajuntau la urgencia social i sanitaria, i no poemus prencipial esti manifiestu sin trael a tolas pessonas harreás del viru i el sistema.

Quiciás que poamus cael en el marru de pensal que las palabras no sonin escapás d’abondu. Peru nusotras pensamus que siguin a sel emportantis. Pesi al aginaeru i al penaeru, las nuestras palabras sonin tamién ecosistemas de pensaerus i acionis que no dessistin pa otras partis. Gracias a ellas poemus vel el mundu, hazel parti d’él, golvel a maginal i premitil el pensal i creyel en otrus huturus ahuera d’esti sistema. 

Ermana, 

esti 2021 no dimus a salil ala calli comu sotrus añus. Estaremus desapartás por una distancia que mos á quitau los besus, los abraçus que llevamus un añu sin sentil, i essas sonrisas que an hondeau las mascarinas. Por essu, ogañu, que las praças estarán mas vazías que nunca, vos convidamus a leyel estas palabras, a hazé-las vuestras, dendi los balconis, dendi los hogaris, i dexal que el humu delas chumineas s’acupi d’ajuntal las nuestras vozis, que l’airi las haga de resultal bien largu.

Esti 8 de marçu no poemus dexal d’alçal la nuestra vos comu mugeris roalis. Porque l’andanciu tamién á trayíu menutus de talandangu; menutus enos que amus vistu comu la ciadanía propia s’entangava i aviava aquellu que las políticas púbricas no an queríu ancançal, porque no an síu ni aparentis ni bastantis. Por essu queremus dal-vus las gracias: por aprendel-mus que otras hormas de convivil i de sostribu motu son possibris. 

Gracias a essas mugeris produtoras i pensaoras, que dendi abaxu s’an aviau paque los sus alimentus localis i de cercanía pudieran aportal a tolas casas. Mos recordamus mayormenti d’eniciativas comu SOS Campesinado, i de tolas jornaleras migrantis que l’añu passau se quearun engolletás endrentu las nuestras fronteras, en un país que no era el suyu, largu delas sus familias i en unas condicionis mu largu de poel dizil-si dinas. Tamién de toas aquellas pessonas trebajaoras en el setol agrícola i ganaeru que se contagiarun de covid-19 ena primavera i el veranu passaus polas condicionis inumanas enas que trebajavan i vivían, quandu polo craru un sistema de produción intensivu que se sustieni a huerça de no respetal los derechus umanus mas corrientis, ni el comuelgu animal, ni los recussus naturalis ni el territoriu que mos sustieni. 

Gracias a toas essas mugeris que no dexan un día solu dassestil al su ganau, ala tierra, de condural las nuestras razas propias i simientis provincias, ruqueandu los nuestrus ecosistemas i la su biodiversidá. Ni el viru ni los nevazus d’esti iviernu an concedíu el apará-las. Porque, si los nuestrus ambientis roalis no sonin zonas de catastrofi, es gracias ala su hincaera i al su trebaju generosu, que la huerça las vezis acontina a sel invisibli i no reconocíu. 

Esti añu mos amus queau mas uérfanas que nunca pol mé d’esti viru. Amus perdíu a muchas pessonas que queríamus: que hazían parti dela nuestra familia, delos nuestrus allegaus, cómpricis cutianus… I, mas que ná, amus perdíu essa gran sabiduría que s’ascuendi tras delos ojus i las manus de tantas mugeris roalis mayoris. Una conocencia dela tierra, del meyu que mos arrodea, ereau delas agüelas delas agüelas delas sus agüelas, que ara cudiarán las frolis i las pieras, i que con ellas s’á díu pa sempri.

Tamién s’an díu con ellas muchas palabras que ya nunca golverán. Angunas, con suerti, averán queau recadás enas ojas d’angún dizionariu local, asperandu quien las despolvi. Porque no poemus descadecel-mus tapocu dela riqueza lengüística que an afiau las mugeris roalis, en dandu nombri a tolas cosas que mos arrodean, i por mé delas que ogañu tenemus la suerti de poel siguil a sentil una gran variedá de lenguas i acentus que hazin únicus i destintus los nuestrus ambientis roalies. Atrás dela lengua i dela palabra ain hormas de vida i atillus fabulosus i únicus. 

Tapocu mos descadecemus de tolas mugeris que se ven repuntás pola su variedá i delas nuestras ermanas trans. No poemus descadecel-mus d’essas mugeris que palran i ven conas sus manus, ni delas mugeris que caminean a otrus passus. Delas mugeris roalis con penaerus i malotías emocionalis, d’aquellas con albeliais destintas. Mentás locas, mentás ralas, mentás descapacitás. Asseñalás por sel destintas. Duplimenti descadecías i duplimenti afetás dela pandemia. 

Toas semus destintas, 

i toas, 

juntas, 

conas nuestras variedais, cudiamus los nuestrus ambientis roalis. Los enllenamus de vida i mos enreamus pa ahilal palantri, descadeciendu-mus d’essas palabras que prencipian por “des-” i que tantu aquacan alos meyus de comunicación. 

Dizíamus que l’andanciu mos á quitau los abraçus, peru amus tecíu mas redis que nunca pa soponel essa falta de servicius que an malingrau pola pandemia. Aviándu-mus pa lleval comía a quien no poían salil delas sus casas, vesitandu a quien no poían vel alos sus familiaris por estal largu, i endedicandu mas tiempu que nunca a cudial de quien tenemus cerca.

En estus tiempus dificis, muchas mugeris an teníu de combinal los trebajus en el campu, otras el teletrebaju, otras an siguíu ampié’l cañón enos consultorius; con sel maestras, cudiaoras, enfermeras… Tuviendu que estal tol tiempu oportunas palos demás. 

Amus oyíu de horma costanti que tenemus suerti abondu de vivil en un puebru, porque tenemus roci derechu cona naturaleza. Peru lo que naidi ve es que aquí los servicius corrientis s’an vistu amenuíus por partía dupli; unus servicius que ya eran escassus i que amenúu s’an desparecíu. Con el viru comu testu s’an afechau centrus de día i comeoris, i s’á amenorau las oras de muchus parvularius i otrus espacius endedicaus alos cudiaus. Amás, muchas familias an teníu que sacal delas residencias alos sus mayoris por mieu a contagial-si, estandu muchas mugeris sin otra que tenel que avial-si pa poel aconllegal los sus trebajus con el cudiau delos sus familiaris dependientis.

Mos recordamus tamién de tolas collaças que an sufríu ERTES, o que an teníu d’afechal los sus comercius pola crisi dimaná del andanciu. Amus vistu cómu, por tiempu abondu, dendi las amenistracionis s’á apuchau enas zonas roalis el bureu comu (quasi) huenti sola d’engressus. Ogañu l’andanciu á hechu que muchas familias en el roal endedicás al bureu lo estén a passal veramenti mal i no tengan otras ocionis. 

L’andanciu á aguzau, mas que nunca, la hienda digital. En un añu nel que el teletrebaju á pulau nel nuestru país, mos amus atopau con que mentris enas ciais grandis está aportandu ya el 5G, en muchus delos nuestrus puebrus no ai ni en siquiera banda ancha. Amus encorporau la palabra «teletrebaju» al nuestru acarreu, i pa muchus meyus i amenistracionis s’á envertíu en panacea i salvación delos nuestrus ambientis roalis. Nusotras ogañu queremus revindical el tierratrebaju. Queremus siguil baqueandu por tenel acessu ala tierra i a una vivienda dina nel ambienti roal. Queremus que s’ayúin i se sostribin las producionis agroecológicas i destensivas que están atillás al territoriu, cautivandu alimentus d’emportancia ambiental grandi, criandu un atillu únicu entri pessona, animal, simienti i tierra. Queremus dinidá i derechus palas pessonas migrantis que trebajan enos nuestrus campus. Queremus los servicius púbricus d’aprevu que mos merecemus. 

Aína golverá la primavera.

Los nuestrus campus ya luzin una colol verdi que mos hazi pensal en otru amañana. No emporta lo que venga, porque acontinaremus ajuntás, resestiendu alas desgracias. Porque en siquiera esti viru á concedíu el vazial el nuestru territoriu. Acontinamus juntas por frenti dela pandemia. Siguimus ajuntandu los nuestrus puebrus, teciendu redis i atillus, conas nuestras manus entisnás dela colol dela tierra. I mos queamus velaquí ena tierra i conjugamus el verbu: «arrelval», una palabra estremeña que mos devuelvi la esperança i la lus. Senifica sacal el ganau i queá-lu sueltu al monti paque pasti librementi, a relva.

Sabemus que aína amus a poel ponel-mus las manus gimienditu de tierra, toas juntas; miral-mus, i sonriyil. 

Por un feminismu de toas,

por un feminismu d’ermanas de tierra.

*El santu es de Eva Piay. Poís descarga-lu velaquí.

**Esti Manifiestu hue escrevíu de Lucía López Marco i María Sánchez. Gracias alos consejus i portacionis de Celsa Peitado, Ana Pinto, Blanca Casares, Patricia Dopazo, Mentxu Ramilo, Karina Rocha, Elisa Oteros i Elena Medel. I a tantas que eis aquellau las vuestras portacionis.

***Esti manifiestu á síu canteau al estremeñu por OSCEC.

Por un feminismu d’hermanes de tierra 2021

Esti añu que dexamos tras, pero qu’inda abasnamos, impúnxonos a munches mirar la vida al traviés d’una ventana; a otres tantes, afaenos ensin remediu a les midíes urbanu-céntriques que se pensaron dende y pa les grandes ciudaes. La primavera avérase y siguimos nuna pandemia que llevó demasiaes vides que nun van volver, y qu’acentuó más la crisis, la precariedá y la falta de servicios na que vivimos. Tuvo que venir un virus para demostrar qu’esti sistema que nun orbita alredor de la vida y nel que mos atopamos atrapaes nun ye caltenible, y que namás ye l’empiezu y agravamientu d’otres crisis y pandemies. A esta emerxencia climática, nestos últimos tiempos xuniéronse la emerxencia social y sanitaria, y nun podemos entamar esti manifiestu ensin trayer equí a toles persones cutíes pol virus y el sistema.

Quiciabes podamos cayer nel erru de pensar que les pallabres nun son capaces de muncho. Pero nós pensamos que siguen siendo importantes. Magar de la incertidume y del dolor, les nueses pallabres son tamién ecosistemes de pensamientos y acciones que nun esisten n’otros llugares. Gracies a elles podemos ver el mundu, formar parte d’él, reimaxinar y facer posible pensar y creyer n’otros futuros fuera d’esti sistema. 

Hermana, esti 2021 nun vamos salir a la cai como otros años. Vamos tar dixebraes por una distancia que nos robó los besos, los abrazos que llevamos un añu ensin sentir, y eses sorrises que despintaron los mázcaros. Por eso, nesti añu nel que les places van tar más vacíes que nunca, convidámosvos a lleer estes pallabres, a faceles vueses, dende los balcones, dende los llares, y dexar que’l fumu de les chimenees s’encargue de xuntar les nueses voces, que l’aire faiga llegar bien lloñe.

Esti 8 de marzu nun podemos dexar d’alzar la nuesa voz como muyeres rurales. Porque l’andanciu tamién traxo minutos de lucidez; minutos nos que vimos como la mesma ciudadanía s’organizaba y s’encargada d’aquello a lo que les polítiques públiques nun quixeron llegar, porque nun tuvieron al altor nin fueron abondo. Por eso queremos davos les gracies: por enseñanos qu’otres formes de convivir y de sofitu mutuu son posibles. 

Gracies a eses muyeres productores y pensadores, que dende embaxo s’organizaron pa que los sos alimentos llocales y de proximidá pudieren llegar hasta toles cases. Alcordámonos especialmente d’iniciatives como SOS Campesináu, y de toles xornaleres migrantes que l’añu pasáu quedaron atrapaes dientro de les nueses fronteres, nun país que nun yera’l suyu, lloñe de les sos families y nunes condiciones bien lloñe de poder denominase dignes. Tamién de toes aquelles persones trabayadores nel sector agrícola y ganaderu que s’infestaron de covid-19 mientres la primavera y el branu pasaos por cuenta de les condiciones infrahumanes nes que trabayaben y vivíen, poniendo de manifiestu un sistema de producción intensivu que se sostién a base de nun respetar los drechos humanos más básicos, nin el bientar animal, nin los recursos naturales nin el territoriu que nos sostienen. 

Gracies a toes eses muyeres que nun dexen nin un solu día de curiar del so ganáu, de la tierra, de caltener les nueses races autóctones y granes llocales, calteniendo los nuesos ecosistemes y la so biodiversidá. Nin el virus nin les grandes nevaes d’esti iviernu consiguieron parales. Porque, si los nuesos medios rurales nun son zones catastrófiques, ye gracies a el so esfotu y el so trabayu altruista, que la mayoría de les vegaes sigue siendo invisible y non reconocíu. 

Anguaño quedemos más güérfanes que nunca por culpa d’esti virus. Perdimos a munches persones a les que queríamos: que formaben parte de la nuesa familia, de les nueses amistaes, cómplices nel día ente día… Y, sobremanera, perdimos esa gran sabiduría que s’escuende tres los güeyos y les manes de tantes muyeres rurales d’edá avanzada. Una conocencia de la tierra, del mediu que nos arrodia, heredáu de les güeles de les güeles de les sos güeles, qu’agora van curiar les flores y les piedres, y que con elles coló pa siempres.

Tamién colaron con elles munches pallabres que yá nunca van volver. Dalgunes, con suerte, quedaríen recoyíes nes fueyes de dalgún diccionariu llocal, esperando a que daquién les despolvorie. Porque nun podemos escaecer tampoco de la riqueza llingüística que curiaron les muyeres rurales, dando nome a tolos elementos que nos arrodien, y gracies a les cualos güei tenemos la suerte de poder siguir escuchando una gran variedá de llingües y acentos que faen únicos y diversos los nuesos medios rurales. Detrás de la llingua y de la pallabra hai formes de vida y venceyos maraviyosos y únicos. 

Tampoco escaecemos a toles muyeres que se ven discriminaes pola so diversidá y de les nueses hermanes trans. Nun podemos escaecenos d’eses muyeres que falen y ven coles sos manes, nin de les muyeres que caminen a otros ritmos. De les muyeres rurales con sufrimientos y malestares emocionales, d’aquelles con capacidaes distintes. Llamaes lloques, llamaes rares, llamaes discapacitaes. Señalaes por ser distintes. Doblemente escaecíes y doblemente afectaes pola pandemia. 

Toes somos distintos, 

y toes, xuntes, coles 

 nueses diversidaes, curiamos los nuesos medios rurales. Enllenar de vida y enredámonos pa siguir p’alantre, escaeciéndonos d’eses pallabres qu’entamen per “deas-” y que tanto gusten a los medios de comunicación. 

Dicíamos que l’andanciu robónos los abrazos, pero teximos más redes que nunca pa suplir esa falta de servicios que fueron agravaos pola pandemia. Organizándonos pa llevar alimentos a quien nun podíen salir de les cases, visitando a quien nun podíen ver a la familia por tar lloñe, y dedicando más tiempu que nunca a curiar de quien tenemos cerca.

Nestos tiempos difíciles, munches muyeres tuvieron que combinar los trabayos nel campu, otres el teletrabayu, otres siguieron al pie del cañón nos centros de salú; con ser maestres, cuidadores, enfermeres… Teniendo que tar disponibles pa los demás tol tiempu. 

Oyimos de forma constante que tenemos muncha suerte de vivir nun pueblu, porque tenemos contactu directu cola naturaleza. Pero lo que naide ve ye qu’equí los servicios básicos viéronse menguaos por partida doble; unos servicios que yá yeren escasos y qu’en munchos casos sumieron. Col virus como xida peslláronse centros de día y comedores, y amenorgóse l’horariu de munches guarderíes y otros espacios dedicaos a los cuidos. Amás, munches families tuvieron que sacar de les residencies a los sos mayores por mieu a que s’infestaren, atopándose munches muyeres ensin otra alternativa que tener qe buscase la vida pa poder conciliar los sos trabayos col cuidu de los sos familiares dependientes.

Alcordámonos tamién de toles compañeres que sufrieron ERTES, o que tuvieron que pesllar los sos negocios pola crisis derivada del andanciu. Vimos cómo, mientres muncho tiempu, dende les alministraciones s’impulsó nes zones rurales el turismu como (cuasi) única fonte d’ingresos. Anguaño la pandemia fixo que munches families nel rural dedicaes al turismu tar pasando realmente mal y nun tengan otres opciones. 

La pandemia apinó, más que nunca, la fienda dixital. Nun añu nel que’l teletrabayu remaneció nel nuesu país, atopemos con que mientres nes grandes ciudaes ta llegando yá’l 5G, en munchos de los nuesos pueblos nun hai nin siquier banda ancha. Incorporemos la pallabra «teletrabayu» a la nuesa rutina, y pa munchos medios y alministraciones convirtióse en panacea y salvación de los nuesos medios rurales. Nós güei queremos reivindicar el tierratrabayu. Queremos siguir lluchando por tener accesu a la tierra y a una vivienda digna nel mediu rural. Queremos que s’ayude y facilite les producciones agroecolóxiques y estensives que tán amestaes al territoriu, produciendo alimentos d’altu valor ambiental, creando un venceyu únicu ente persona, animal, grana y tierra. Queremos dignidá y drechos pa les persones migrantes que trabayen nos nuesos campos. Queremos los servicios públicos calidables que merecemos. 

Llueu va tornar la primavera.

Los nuesos campos yá llucen un color verde que nos fai pensar n’otra mañana. Nun importa lo que venga, porque vamos siguir xuníes llantando cara a les adversidaes. Porque nin siquier esti virus consiguió vaciar el nuesu territoriu. Siguimos xuntes frente al andanciu. Siguimos xuniendo los nuesos pueblos texendo redes y venceyos, coles nueses manos tiñíes pol color del terruñu. Y quedamos equí na tierra y conxugamos el verbu «aterreñar», una pallabra del norte que nos devuelve la esperanza y la lluz. Significa ver y triar la tierra de nuevu dempués de la nieve, non solo nós, sinón tamién los animales, que vuelven tres les grandes nevaes a alimentase de la campera. Sabemos que llueu vamos poder enllordiar les manes de tierra, toes xuntes; miranos, y sorrir. 

Por un feminismu de toes, por

un feminismu d’hermanes de tierra.

*La ilustración ye d’Eva Piay. Podéis descargala equí.

**(Esti Manifiestu foi escritu por Lucía López Marco y María Sánchez. Gracies a los conseyos y aportaciones de Celsa Peitado, Ana Pinto, Blanca Casares, Patricia Dopazo, Mentxu Ramilo, Karina Rocha, Elisa Oteros y Elena Medel. Y a tantes que fixistis llegar les vueses aportaciones.)

***Esti manifiestu foi traducíu al asturianu por Inaciu Galán.

Per un feminisme de germanes de terra

Aquest any que deixem enrere, però que encara arrosseguem, ens ha imposat a moltes mirar la vida a través d’una finestra; a d’altres, adaptar-nos sense remei a les mesures urbanocèntriques que s’han pensat des de i per a les grans ciutats. La primavera s’apropa i seguim en una pandèmia que s’ha dut massa vides que no tornaran, i que ha accentuat més la crisi, la precarietat i la falta de serveis en la que vivim. Ha hagut de venir un virus per demostrar que aquest sistema que no orbita al voltant de la vida i en el que ens trobem atrapades no és sostenible, i que és tan sols l’inici i l’agreujament d’altres crisis i pandèmies. A aquesta emergència climàtica, als darrers temps s’hi ha afegit l’emergència social i sanitària, i no podem començar aquest manifest sense dur aquí a totes les persones colpejades pel virus i el sistema. Potser podem caure en l’error de creure que les paraules no són capaces de gaire. Però nosaltres pensem que segueixen sent importants. Tot i la incertesa i el dolor, les nostres paraules són també ecosistemes de pensaments i accions que no existeixen a cap altre lloc. Gràcies a elles podem veure el món, formar-ne part, reimaginar i fer possible pensar i creure en altres futurs fora d’aquest sistema.

Germana, 

aquest 2021 no sortirem a carrer com d’altres anys. Estem separades per una distància que ens ha robat els petons, les abraçades que fa un any que no sentim i aquells somriures que han amagat les mascaretes. Per això, en aquest any en què les places estaran més buides que mai, us convidem a llegir aquestes paraules, a fer-les vostres, des dels balcons, des de les llars, i deixar que el fum de les xemeneies s’encarregui d’ajuntar les nostres veus, que el vent les faci arribar ben lluny.

Aquest 8 de març no podem deixar d’alçar la nostra veu com a dones rurals. Perquè la pandèmia també ha portat minuts de lucidesa; minuts en què hem vist com la mateixa ciutadania s’organitzava i s’encarregava d’allò al que les polítiques públiques no han volgut arribar. Per això volem donar-vos les gràcies: per ensenyar-nos que altres formes de conviure i de suport mutu són possibles.

Gràcies a aquelles dones productores i pensadores, que des de baix s’han organitzat perquè els seus aliments locals i de proximitat poguessin arribar fins a totes les llars. Ens recordem especialment d’iniciatives com SOS Campesinado, i de totes les jornaleres migrants que l’any passat van quedar atrapades dins les nostres fronteres, en un país que no era el seu, lluny de les seves famílies i en unes condicions molt lluny de poder-se denominar dignes. També de totes aquelles persones treballadores del sector agrícola i ramader que es contagiaren de Covid-19 durant la primavera i l’estiu passat a causa de les condicions infrahumanes en què treballaven i vivien, posant de manifest un sistema de producció intensiu que se sosté a base de no respectar els drets humans més bàsics, ni el benestar animal, ni els recursos naturals ni el territori que ens sosté.

Gràcies a totes aquelles dones que no deixen ni un sol dia de cuidar del bestiar, de la terra, de preservar les nostres races autòctones i les llavors locals, mantenint els nostres ecosistemes i la seva biodiversitat. Ni el virus ni les grans nevades d’aquest hivern han aconseguit aturar-les. Perquè, si els nostres medis rurals no són zones catastròfiques, és gràcies a la seva perseverança i el seu treball altruista, que la majoria de vegades segueix sent invisible i no reconegut.

Enguany hem quedat més orfes que mai per culpa d’aquest virus. Hem perdut a moltes persones a qui estimàvem: que formaven part de la nostra família, de les nostres amistats, còmplices en el dia a dia… I, sobretot, hem perdut aquella gran saviesa que s’amaga rere els ulls i les mans de tantes dones rurals d’edat avançada. Un coneixement de la terra, del medi que ens envolta, heretat de les àvies de les àvies de les seves àvies, que ara custodiaran les flors i les pedres, i que amb elles s’ha anat per sempre.

També se n’han anat amb elles moltes paraules que ja mai tornaran. Algunes, amb sort, hauran quedat recollides en les fulles d’algun diccionari local, esperant que algú les desempolsi. Perquè no podem oblidar-nos tampoc de la riquesa lingüística que han custodiat les dones rurals, donant nom a tots els elements que ens envolten, i gràcies a les quals avui tenim la sort de poder seguir escoltant una gran varietat de llengües i accents que fan únics i diversos els nostres medis rurals. Darrere la llengua i de la paraula hi ha formes de vida i vincles meravellosos i únics.

Tampoc ens oblidem de totes les dones que es veuen discriminades per la seva diversitat ni de les nostres germanes trans. No podem oblidar-nos d’aquelles dones que parlen i veuen amb les seves mans, ni de les dones que caminen a altres ritmes. De les dones rurals amb patiments i malestars emocionals, d’aquelles amb capacitats diferents. Tractades de boges, tractades d’estranyes, tractades de discapacitades. Assenyalades per ser diferents. Doblement oblidades i doblement afectades per la pandèmia.

Totes som diferents,

i totes,

juntes,

amb les nostres diversitats, custodiem els nostres medis rurals. Els omplim de vida i ens enxarxem per seguir cap endavant, oblidant-nos d’aquelles paraules que comencen per “des-” i que tant agraden als mitjans de comunicació.

Dèiem que la pandèmia ens ha robat les abraçades, però hem teixit més xarxes que mai per suplir aquesta manca de serveis que han estat agreujats per la pandèmia. Organitzant-nos per portar aliments a qui no podien sortir de les seves  cases, visitant a qui no poden veure als seus familiars per ser-hi lluny, i dedicant més temps que mai a tenir cura dels qui tenim a prop. 

En aquests temps difícils, moltes dones han hagut de combinar les feines al camp, d’altres el teletreball, d’altres han seguit a peu de canó als centres de salut; amb ser mestres, cuidadores, infermeres… Havent d’estar disponibles pels altres a tota hora.

Hem sentit de forma constant que tenim molta sort de viure en un poble, perquè tenim contacte directe amb la natura. Però allò que ningú veu és que aquí els serveis bàsics s’han vist disminuïts per partida doble; uns serveis que ja eren escassos i que en molts casos han desaparegut. Amb el virus com a excusa s’han tancat centres de dia i menjadors, i s’ha reduït l’horari de moltes escoles bressol i altres espais dedicats a les cures. A més, moltes famílies han hagut de treure de les residències als seus avis per por que es contagiessin, trobant-se moltes dones sense altra alternativa que haver-se-les d’arreglar per poder conciliar les seves feines amb la cura dels seus familiars dependents.

Ens recordem també de totes les companyes que han patit ERTOS, o que han hagut de tancar els seus negocis per la crisi derivada de la pandèmia. Hem vist com, durant molt de temps, des de les administracions s’ha impulsat a les zones rurals el turisme com a (gairebé) única font d’ingressos. Enguany la pandèmia ha fet que moltes famílies a l’entorn rural dedicades al turisme ho estiguin passant realment malament i no tinguin altres opcions.

La pandèmia ha aguditzat, més que mai, la bretxa digital. En un any en què el teletreball ha emergit al nostre país, ens hem topat amb què mentre a les grans ciutats està arribant ja el 5G, en molts dels nostres pobles no hi ha tan sols banda ampla. Hem incorporat la paraula «teletreball» a la nostra rutina, i per a molts mitjans i administracions ha esdevingut la panacea i salvació dels nostres medis rurals. Nosaltres avui volem reivindicar el terratreball. Volem seguir lluitant per tenir accés a la terra i a un habitatge digne en el medi rural. Volem que s’ajudi i es facilitin les produccions agroecològiques i extensives que estan lligades al territori, produint aliments de gran valor ambiental, formant un vincle únic entre persona, animal, llavor i terra. Volem dignitat i drets per a les persones migrants que treballen als nostres camps. Volem els serveis públics de qualitat que ens mereixem.

Aviat tornarà la primavera

Els nostres camps ja llueixen un color verd que ens fa pensar en un altre demà. No importa el que vingui, perquè seguirem unides plantant cara a les adversitats. Perquè ni tan sols aquest virus ha aconseguit buidar el nostre territori. Seguim fortes davant la pandèmia. Seguim unint els nostres pobles teixint xarxes i vincles, amb les nostres mans tenyides pel color del terrer. I ens quedem aquí a la terra i conjuguem el verb «aterreñar», una paraula del nord que ens retorna l’esperança i la llum. Significa veure i trepitjar la terra de nou després de la neu, no només nosaltres, sinó també els animals, que tornen després de les grans nevades a alimentar-se de la pastura. Sabem que aviat podrem tacar-nos les mans de terra, totes juntes, mirar-nos i somriure.

Per un feminisme de totes,

Per un feminisme de germanes de terra.

*La il·lustració és d’Eva Piay. Podeu descarregar-la aquí.

** (Aquest manifest ha estat escrit per Lucía López Marco i María Sánchez. Gràcies als consells i aportacions de Celsa Peitado, Ana Pinto, Blanca Casares, Patricia Dopazo, Mentxu Ramilo, Karina Rocha, Elisa Oteros i Elena Medel. I a tantes altres que heu fet arribar les vostres aportacions.)

***Aquest manifest ha estat traduït al català per Mar García Gálvez

****Pots descarregar el manifest en pdf aquí.