Mesa redonda-coloquio en Sabiñánigo «ganadería intensiva de porcino a examen»

El próximo viernes 22 de febrero a las 19 horas tendrá lugar en la Casa de Cultura «Antonio Durán Gudiol» de Sabiñánigo (Alto Gállego, Huesca) la mesa redonda-coloquio «ganadería intensiva de porcino a examen», organizada por Ecologistas en Acción Sabiñánigo con la colaboración del ayuntamiento de la localidad, y en la que intervendrán Fernando Suárez (ingeniero agrónomo), Rosa Díez (portavoz de la Plataforma Loporzano SIN Ganadería Intensiva) y Lucía López Marco (veterinaria y autora del blog Mallata.com).

La entrada es gratuita hasta completar aforo.

Entrevista a Ivanka Puigdueta

Entrevista publicada el 11 de febrero de 2019 en el Blog de la Red Científica Remedia.

Ivanka Puigdueta Bartolomé es investigadora en el Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales (CEIGRAM) de la Universidad Politécnica de Madrid, siendo sus línea de investigación: cambio climático, barreras sociales para la mitigación, sector agroalimentario, y comportamiento proambiental. Además, es miembro de la Red Científica Remedia.

¿Cómo llegaste al mundo de la investigación?
Llegué al mundo de la investigación después de casi diez años trabajando en otros sectores. Cuando acabé mi primer máster, justo cuando comenzaba la crisis, no sabía muy bien qué hacer: había muchas cosas que me interesaban. Aunque realmente empecé mi carrera en el mundo de la investigación, pero en un campo que no me llegó a interesar mucho. Yo quería incluir aspectos sociales en mi trabajo, y en aquél entonces la investigación en el lugar en que me encontraba estaba circunscrita a las ciencias naturales. Tras varios años y algunos reveses fui dándome cuenta de qué era eso que me interesaba, y decidí probar suerte.

¿Ha sido fácil?
No. Han sido unos años de gran esfuerzo dando forma a mi investigación, acrecentado por la necesidad constante de búsqueda de financiación, que ha hecho difícil el poder centrarme en mi línea de investigación y avanzar más rápidamente. Lo peor ha sido el sentir que iba “con retraso”. Pero también han sido años de gran aprendizaje, y el no haberme podido dedicar “solo” a mi investigación me ha hecho aprender muchas cosas, abrirme a nuevos campos, y también ha dado forma a mis temas de estudio.

El año pasado publicaste junto a otros autores el estudio Impactos positivos de los huertos urbanos en la ciudad de Madrid. ¿Podrías contarnos brevemente cómo los huertos urbanos contribuyen a reducir el impacto de las ciudades sobre el cambio climático?
Nuestro estudio se orienta a cómo los huertos urbanos, como lugar de encuentro e intercambio, donde algunas personas ya llevan consigo una gran conciencia ecologista y social, tienen una función de catálisis de hábitos pro-ambientales. Es decir, para las personas – concienciadas o no – que participan en un huerto urbano, resultaría más fácil adoptar hábitos que reducen su huella de carbono. La razón sería el componente aglutinador del huerto urbano, su capacidad para crear y fortalecer vínculos sociales. Además, son espacios centrados en la producción de alimentos, por lo que la reflexión en torno a cómo se producen y consumen aparece con más facilidad. Pero esto es nuestra interpretación de lo que hemos visto en la ciudad de Madrid. Esto que hemos visto es que la huella de carbono de la alimentación de las personas que participan en huertos urbanos es casi un 10% inferior a la media, lo cual es significativo.

Es decir, ¿es posible mitigar el impacto del cambio climático transformando los hábitos personales de la ciudadanía?
Bajo mi punto de vista los hábitos de la ciudadanía son indispensables. Claro que los cambios necesarios son a gran escala y estructurales, y se necesita la acción de gobiernos, grandes compañías, etc. Pero al final todas y todos somos personas. Es decir, esas personas que están en el gobierno, las instituciones internacionales o las empresas, si no están concienciadas del problema que tenemos y convencidas de querer y poder hacer algo frente a ello, no van a actuar. Por otro lado, si la ciudadanía no acepta y reclama cambios en los sistemas de producción y consumo, cualquier medida que venga “de arriba” va a tardar mucho en llegar, porque al fin y al cabo los mandatos electorales son de cuatro-cinco años, y los programas electorales se escriben pensando en lo que más llama la atención en las urnas. Sin hablar del impacto que tiene la suma de millones de pequeñas acciones.

En el estudio mencionado, se calcularon las emisiones anuales asociadas a las categorías alimentarias consumidas de media por la ciudadanía analizando los datos de consumo de la Comunidad de Madrid. Según los resultados del análisis, el 63% de las emisiones de GEI la dieta de la ciudadanía madrileña corresponde al consumo de alimentos de origen animal ¿Urgen cambios en nuestra dieta para disminuir la emisión de GEI?
Bajo mi punto de vista, sí. Hay algunas personas que dicen que otros sectores son más importantes, porque emiten más gases de efecto invernadero. Pero lo que sabemos es que frente al cambio climático no hay una sola medida, que hay que ponerlas todas en marcha a la vez, y que cambios en los modos de consumo que reduzcan nuestra huella de carbono son indispensables para evitar las peores consecuencias del cambio climático. Y, entre los hábitos de consumo, cómo nos alimentamos tiene un gran peso en nuestra huella de carbono. Además, es una medida que tiene importantes efectos beneficiosos para la salud humana, por lo que es una medida totalmente eficaz, con “cero riesgo” y “win-win”.

¿Crees que se está divulgando bien la necesidad de incorporar cambios en nuestro consumo para frenar los efectos del cambio climático?
Creo que no. Hay gente que divulga, lo hace muy bien, y tiene impacto en las personas a las que llega. Pero no hay un discurso mayoritario por parte de las instituciones y los medios de comunicación – que son quienes más llegan a la población – que haga reflexionar sobre el impacto de nuestro consumo y de la necesidad de realizar cambios importantes.

¿Hay menos mujeres que hombres investigando el impacto de la alimentación en el cambio climático o es que se les da menos visibilidad?
Sospecho que es la segunda opción, no solo en esa área de investigación sino en general en la mayoría de campos. Al fin y al cabo la investigación ha sido un terreno muy masculinizado hasta hace algunos años, y esa situación pasada sigue favoreciendo a los hombres que entran en el mundo de la investigación ahora. Tratar con ellos es más fácil para “sus iguales”, reciben más atención, y, por tanto, más visibilidad. Además, desde que son niños los hombres aprenden a mostrarse y ocupar espacio, mientras las mujeres aprenden lo contrario. Y luego está la “auto-discriminación”: a menudo son las mujeres quienes renuncian a tener una mayor visibilidad por pensar que no les corresponde o por temor a “no estar a la altura”.

¿Por qué es necesaria la celebración de un Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia?
Precisamente para romper esa tendencia, para que las niñas aprendan que pueden dedicarse a lo que quieran, y para reivindicar el papel histórico de la mujer en la ciencia. Pese a las múltiples barreras que las mujeres han tenido – y seguimos teniendo – para realizar su trabajo en las ciencias, las artes y cualquier otro dominio con reconocimiento social, ha habido y hay mujeres haciendo trabajos excepcionales. Y es que no son mujeres excepcionales, simplemente son MUJERES.

¿Qué mensaje te gustaría mandarles a las jóvenes que están todavía en el instituto o cursando carreras universitarias?
Que no tengan miedo a equivocarse ni se preocupen por lo que digan o puedan pensar las personas a su alrededor.

¿A qué dos mujeres que trabajen investigando el impacto de la alimentación en el cambio climático nominarías para que fueran entrevistadas en este blog?
A Ana Iglesias y a María José Sanz.

Nace la Revista Mallata

Hace tiempo que me rondaba la idea de hacer una revista, pero nunca acababa de encontrar el momento, y con motivo de una charla el pasado lunes 11 de febrero al alumnado de la Escuela de Aragonés Nogará, decidí que estaría bien, ahora que escasean las revistas en aragonés, y que sería más didáctico, en vez de preparar una presentación, hacer una revista con algunos de los artículos que he ido publicando durante los últimos cuatro años tanto en Mallata como en otros medios, así que, ahí va el Número 0 de la Revista Mallata, en aragonés, que podéis descargar en pdf aquí. Quién sabe, si os gusta, igual me animo a sacar más números con artículos nuevos 😉

 

Entrevista a Sonia Roig

A menudo, cuando hablamos de mujeres científicas o investigadoras, nos viene a la cabeza una mujer con gafas de laboratorio, bata y trabajando con probetas. Pero la ciencia es mucho más que lo que se cuece dentro de un laboratorio, y alberga también a numerosas mujeres que trabajan en el ámbito agro-forestal. Sonia Roig es una de ellas. Doctora Ingeniera de Montes y profesora de Selvicultura y Repoblaciones forestales en el Departamento de Sistemas y Recursos Naturales de la Universidad Politécnica de Madrid, ha sido profesora de Selvicultura y Pascicultura en la Universidad de Valladolid e investigadora en el Centro de Investigación Forestal del INIA. Su actividad investigadora se centra en el análisis de la dinámica, funcionamiento y producción de bienes y servicios de los sistemas silvopastorales, con especial hincapié en los productos forestales no maderables y en medios mediterráneos. Además, es la actual Presidenta de la Sociedad Española para el Estudio de los Pastos y Tesorera de la Plataforma por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo.

¿Cómo nació tu vocación agro-forestal? ¿Siempre quisiste estudiar ingeniería de montes?

Creo que mi caso es bastante común… No tengo una tradición familiar en este campo, pero cuando estudiaba secundaria (nuestro BUP) tenía claro que me gustaban las ciencias naturales pero también me gustaba el campo de las matemáticas, física y química, lo que me dirigía hacia las ingenierías. Me alegré mucho cuando supe que existía la Ingeniería de Montes que aunaba los dos campos…y me lancé a ello. Pese a algunos lógicos desencantos con el plan de estudios, siempre he estado muy contenta con la elección de mis estudios, mucho más con la especialización que he ido desarrollando en los últimos años de carrera universitaria y en el doctorado. Al hecho de trabajar en el medio rural y los ecosistemas forestales y naturales, la orientación de la ingeniería incorpora la idea de la gestión, de la eficiencia del uso de los recursos, la consecución de objetivos sociales y la búsqueda de soluciones a problemas de hoy, ¡apasionante!

¿Qué te llevó a realizar el doctorado y trabajar hoy en docencia e investigación?

La idea de trabajar en docencia (de cualquier ciclo) me había atraído mucho desde siempre. Además, desde tercer curso de la ingeniería de montes ya me acerqué al mundo de la investigación a través de mi trabajo fin de carrera, en este caso, sobre paleobotánica; me gustó mucho el ambiente del grupo de investigación, la forma de trabajo y el amplísimo campo de estudio que teníamos por delante. En los últimos años de carrera me encontré con las materias de Pascicultura y Selvicultura, en concreto, con el “universo” de los pastos y su gestión, y fue en esta línea donde decidí solicitar una beca de formación de profesorado universitario y desarrollar mi tesis doctoral. He trabajado en varios centros docentes y de investigación y estoy muy satisfecha con mi situación actual que combina la labor de formación de -espero!- buenos profesionales, a la vez que permite desarrollar algunos interesantes proyectos de investigación y aportar resultados que permitan avanzar en el conocimiento sobre los sistemas agroforestales y a mejorar la propia docencia. Como a tantos y tantos investigadores y docentes, nos falta, eso sí, tiempo y recursos para cumplir tantos objetivos que nos marcamos…

Habitualmente se identifica la ingeniería de montes como una carrera “de hombres”. ¿Sigue siendo así?

Hace años hicimos un pequeño análisis sobre este tema en la ingeniería de montes. Analizando el caso de la escuela MONTES-UPM (la única en España hasta mediados de los años 90) vimos que esta titulación ha evolucionado como otras ingenierías similares. En 1846 se inaugura la Escuela de Montes y no es hasta 1969 cuando se gradúan las primeras ingenieras de montes; desde entonces el porcentaje de mujeres ha subido hasta el 30% de egresados en los años 90, 40% a principios de los 2000. Actualmente el número de alumnas va descendiendo y en clase del Grado en Ingeniería Forestal tenemos un 20% de mujeres. Afortunadamente en otra de nuestras titulaciones, en el Grado en Ingeniería del Medio Natural, el porcentaje es mayor; en el global de la escuela estaremos en el 35% de alumnas. Esto me parece preocupante, como un pequeño retroceso ante las cifras anteriores… Espero que podamos revertir la situación. En cualquier caso, las profesionales de la ingeniería de montes y de la ingeniería forestal están presentes por toda España y en todos los campos del sector, en la docencia e investigación, en las administraciones públicas, en las empresas, etc… dando ejemplo de una buena formación y capacidad de trabajo y gestión del medio forestal.

Hay varios estudios a nivel europeo de la situación de las mujeres en el sector forestal; la FAO señala que el porcentaje de mujeres forestales en la cuenca mediterránea, sobre todo en España y Portugal es muy superior a la de otros países europeos, en todos los niveles (quizá porque aquí no nos planteamos dejar de trabajar ante la llegada de los hijos dada la situación económica?). Por último, en el campo de la investigación y siguiendo el ejemplo de otras asociaciones, hay que destacar el análisis de los informes que la Sociedad Española de Pastos y la Sociedad Española de Ciencias Forestales hicieron en 2018 sobre la situación de la mujer en estas sociedades científicas, con buenas perspectivas.

Cuando pensamos en ingenieros/as de montes, no solemos relacionarles con el pastoralismo, ¿cuál es la relación entre esta profesión y la ganadería extensiva?

En realidad la formación en pascicultura, pastoralismo y sistemas silvopastorales en los estudios de las ingenierías de montes y forestales ha sido tradicionalmente muy importante. La gestión de los terrenos forestales y montes y la obtención de bienes y servicios necesarios para la sociedad (servicios de abastecimiento, de funciones de regulación y socio-culturales) supone la gestión de muy diversas formaciones vegetales y ecosistemas. Estos sistemas incluyen formaciones arbóreas, arbustivas, herbáceas…con relaciones muy diversas y complejas entre sí y además, y en lo que nos interesa hoy, son el hábitat de poblaciones de animales silvestres y un interesante recurso para los animales domésticos; su gestión debe basarse en un conocimiento profundo de la dinámica y funcionamiento de los sistemas, de su estructura, de los factores condicionantes, etc. y el desarrollo de técnicas y herramientas adecuadas. Es decir, gran parte de los montes españoles no son sólo bosques o formaciones arboladas y la presencia del pastoreo de animales silvestres o domésticos (ganadería extensiva) está presente en más del 75% de los terrenos forestales, de ahí que estas materias de pascicultura o pastoralismo han estado presentes en todos los planes de estudio de la titulación en todas las escuelas españolas, e incluso, se ha desarrollado una potente línea de trabajo e investigación en estas materias en el sector forestal a través de distintos equipos de trabajo. El pastoralismo se ha asociado, además, a aspectos tradicionalmente “forestales” como su interés en la multiproducción de los montes, la prevención de incendios, la conservación de hábitats, etc. Sinceramente, creo que la ingeniería de montes proporciona una visión integral muy interesante de la gestión pastoral ya que es muy consciente de su complejidad, de la necesidad de trabajar con poblaciones animales, con muy distintas formaciones vegetales, a distintas escalas temporales y espaciales… Déjame presumir un poco más…algunos de los textos docentes y materiales didácticos de referencia sobre el tema se han desarrollado en escuelas forestales..creo que es para estar orgullosos.

Recuerdo que cuando estudiaba, en la asignatura de agronomía siempre hacían especial hincapié en que la dehesa, el sistema silvopastoral por excelencia de nuestra Península Ibérica, es el agroecosistema más sostenible del mundo. ¿Es verdad? ¿Por qué?

En las últimas décadas la dehesa se ha erigido como el mejor ejemplo de sistemas agrosilvopastorales ancestrales, máximo en diversidad y garantes de la sostenibilidad de los aprovechamientos y del sistema en sí. Creo que es un magnífico ejemplo, muy extenso, que ha logrado, además, explicar muy bien su origen, su funcionamiento y los productos y servicios que proporciona a la sociedad, a la vez que ha llamado la atención sobre la problemática actual y amenazas futuras. Pero nuestro país tiene un amplísimo catálogo de sistemas agrosilvopastorales de características similares: otros tipos de dehesas (ej. las dehesas boyales de montaña que están casi desaparecidas), los sistemas de valles cantábricos y pirenaicos, los soutos gallegos, mosaicos con matorrales y cultivos, etc… En general, estos sistemas agroforestales muestran las mismas características que valoramos en la dehesa tradicional de encina y alcornoque: orientación hacia la multifuncionalidad y multiproducción, su presencia en medios muy difíciles (suelos pobres y climas rigurosos que impiden la especialización de una única producción), la presencia de poblaciones humanas desde hace cientos de miles de años…Todo esto ha hecho que se hayan desarrollado técnicas de manejo y gestión de la vegetación y de gestión del pastoreo de ganado doméstico a lo largo de milenios que han permitido cubrir todas las necesidades de la población (alimentación, energía, materiales de construcción, agua,..) a partir de medios muy difíciles y diversos, muy poco productivos y de forma sostenible y eficiente. Se dice que la dehesa tiene una antigüedad reconocida de 1000 años, pero en realidad la dehesa y el resto de sistemas agrosilvopastorales y sus técnicas de gestión son mucho más antiguos, son herederos de las rutinas de pastoreo de las grandes manadas de herbívoros silvestres del Pleistoceno, y se han especializado a través de todo el Holoceno con una presencia humana constante en el territorio. Su persistencia hasta nuestros días con los niveles de complejidad y biodiversidad actuales (gracias a esa multitud de pequeñas perturbaciones -pastoreo, cultivo, cortas, quemas…- en un variado mosaico de formaciones vegetales y climas, suelos y relieve complejo) son la principal prueba y garantía de su sostenibilidad. Queda mucho trabajo, eso sí, para analizar cómo los actuales cambios en clima y en gestión (uso del suelo, demandas de la sociedad, etc.) están cambiando las reglas del juego y pueden condicionar el futuro de estos sistemas.

¿Por qué es tan importante la ganadería extensiva para conservar la biodiversidad?

Sonia Roig (izda.) junto a representantes de ganaderas en red (centro) y Olivia Barrantes (dcha. Universidad de Zaragoza, SEEP) durante la 57ª Reunión Científica de la SEP y III Congreso Nacional de Vías Pecuarias y Trashumancia, celebrado en Teruel en 2018.

Me gusta mucho la explicación que da Carlos Ferrer (El primate agricultor, Ferrer, 2016) del origen de la ganadería extensiva y del papel que ha tenido esta actividad en el desarrollo de las poblaciones y culturas humanas. La ganadería extensiva se desarrolla por nuestros antepasados a partir del conocimiento de la etología de los animales silvestres, como forma de almacenar la carne in vivo y garantizando el suministro a lo largo del año de forma muy eficiente, “copiando” y manteniendo un potente factor director, creando perturbaciones de baja intensidad en los ecosistemas. La presencia de animales pastantes ha sido una constante en el modelado de nuestros ecosistemas y paisajes, y fenómenos como la coevolución ligan la existencia e interacción de determinadas especies o variedades vegetales y animales. La pequeña perturbación que constituye el pastoreo (consumo de partes de plantas, selección de especies, reducción de biomasa, apertura de huecos en el tapiz vegetal, transporte de fertilidad,…) a distintas escalas temporales (ej. pastoreo en determinados momentos del año) y espaciales (movimiento del ganado en busca de los pastos de mejor calidad y fenología adecuada, actuaciones a distintas escalas…) provoca niveles máximos de diversidad a todas las escalas y niveles, siempre y cuando esta actividad se realice dentro de los rangos admisibles. Hay muchos estudios disponibles hoy en día que asocian el pastoreo y las formaciones de pastos a estos máximos de los distintos índices de diversidad y, además, a la dispersión de determinadas especies, a la conectividad de las formaciones vegetales y poblaciones animales, a la conservación de especies y formaciones protegidas,… El pastoreo contribuye a mantener estos paisajes nuestros en mosaico, complejos, dinámicos, con buena “salud” funcional, bien conectados y resilientes ante los futuros cambios que puedan llegar.

¿Es el pastoralismo una herramienta para la conservación de los bosques mediterráneos?

¡Por supuesto! Aunque yo diría que es fundamental para la conservación de los montes mediterráneos, dado que, como veíamos antes, nuestros sistemas forestales son muy complejos y no son sólo masas arboladas o bosques. El pastoreo ha sido uno de los principales factores de modelado de nuestros sistemas forestales actuales (de todo nuestro medio rural!) y debe ser incluido en cualquier análisis de la situación actual desde el origen de nuestros paisajes, sobre el momento presente y las estrategias de gestión para el futuro. Y no hablo sólo de una filosofía general, que es muy importante para una estrategia general, sino que esta herramienta es imprescindible para cubrir compromisos muy concretos. Por ejemplo, como país tenemos la obligación de conservar una superficie mínima de determinados tipos de hábitats de interés comunitario, algunos de los cuales, algunos tipos de pastos herbáceos, necesitan un nivel mínimo de pastoreo para su mantenimiento. Pero además, el pastoralismo no es sólo una herramienta para la conservación de estos sistemas, paisajes y hábitats. Si empleamos la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como referencia, muchos de estos 17 ODS están relacionados con la gestión de nuestros territorios rurales, forestales y sistemas agrosilvopastorales (fin de la pobreza, hambre cero, agua limpia, producción de agua, producción responsable, acción por el clima, vida de los ecosistemas terrestres, etc…) y con herramientas como la del pastoralismo, entre otras.

¿Qué sería de los ecosistemas Mediterráneos sin la ganadería extensiva?

Bueno, creo que ya hemos comentado antes la importancia de la ganadería extensiva para la gestión de nuestros ecosistemas… tanto porque el pastoreo se encuentra en el origen de nuestros actuales paisajes y sistemas y ha sido una de las fuerzas modeladoras de la situación actual, como porque constituye una herramienta muy eficiente en la gestión actual para conseguir todos los objetivos que nos propongamos como Sociedad. Sin el pastoreo de la ganadería extensiva (dirigido, con animales domésticos) o con animales silvestres (controlado en menor medida a través de cerramientos, puntos de atracción, etc.) nuestros sistemas serían otros muy distintos… El pastoreo es una pieza clave en multitud de procesos actuales: en la producción de bienes directos, en los ciclos biogeoquímicos, en la conservación de especies y hábitats, en el mantenimiento de los niveles de biodiversidad, en el mantenimiento de los niveles de fertilidad, en la captura de carbono, en la conectividad de formaciones vegetales y poblaciones animales, en el mantenimiento de una imprescindible actividad socioeconómica en el medio rural, etc… así que es difícil imaginar un mundo mediterráneo sin animales pastantes ni pastos. Casi como una “Primavera silenciosa” (Rachel Carson, 1962), no me hago una idea del impacto de la desaparición del pastoreo en nuestros ecosistemas. Bien es verdad que hay una tendencia actual a fomentar el pastoreo de animales silvestres, que puedan retomar esta función, aunque con grandes inconvenientes: dificultades de control del pastoreo, enorme pérdida de diversidad en razas domésticas, simplificación de los aprovechamientos, enorme pérdida del patrimonio cultural, de conocimientos sobre el manejo del ganado y uso de los recursos, etc…

En los últimos años hemos visto como aumentan los daños provocados por los incendios forestales. Las devastadoras consecuencias de estos fuegos, ¿se deben en parte a la disminución del pastoreo?

Sonia Roig (dcha.) durante la jornada sobre ganadería extensiva y adaptación al cambio climático del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, celebrada en Madrid el 11 de mayo de 2017.

El problema de los incendios forestales es un problema muy complejo con muchas causas a tener en cuenta en su análisis. El fuego, ya sabemos, es un elemento natural en nuestros ecosistemas, que además ha sido una herramienta de gestión de las poblaciones humanas. Los cambios actuales en la frecuencia y severidad de los incendios forestales están influidos por muchos factores: cambios de uso del suelo, despoblación y disminución de los aprovechamientos forestales, ganaderos y agrícolas, nuevas urbanizaciones, mayor eficiencia en la extinción de pequeños incendios, cambio climático, etc… No podemos hacer un análisis completo, pero evidentemente el pastoreo de la ganadería extensiva, combinado con otras técnicas, tiene un papel clave en la gestión de la vegetación, de los combustibles en el incendio forestal. El consumo de pastos herbáceos, arbustivos y arbolados (bajo copas) por parte de los fitófagos (ganadería extensiva o fauna silvestre) hace disminuir la biomasa vegetal en los montes y la “carga” de combustible, reduciendo la severidad de los posibles incendios forestales y dificultando su propagación. Una vez más, el pastoreo se destaca como es una potente herramienta de gestión del paisaje que habrá que planificar en la lucha contra los incendios forestales, si no a gran escala, al menos, en elementos clave o sensibles (ej. el exitoso programa de la Red de Áreas Pasto-Cortafuegos de Andalucía que debería extenderse a más territorios con el apoyo de las administraciones y de la Sociedad).

¿En qué proyectos de investigación te encuentras trabajando actualmente?

Estoy participando en algunos proyectos de investigación en temas relacionados con la gestión de las masas silvopastorales que buscan, por un lado, caracterizar el funcionamiento de éstas y analizar su reacción a cambios de uso o a tratamientos selvícolas. Estos tratamientos pretenden diversificar la estructura forestal y garantizar la conservación y regeneración del ecosistema a través de la selección de indicadores de gestión sostenible. Por otro lado, hay un par de tesis en marcha que se están centrando en analizar los distintos servicios de los ecosistemas pastorales, la compatibilización de éstos y las diferencias en las preferencias y valoración de la sociedad en varias zonas geográficas (ej. en distintos países de la cuenca Mediterránea) de los mismos. Eso en lo que a mí respecta, pero me gustaría animar a todos a hacer una revisión de los principales resultados de las líneas de trabajo sobre pastos, muchas de ellas apasionantes, que se están desarrollando en nuestro país para avanzar en conseguir toda esa potencialidad del pastoralismo de la que hablábamos. ¿Cómo? Entrad en seepastos.es y revisad nuestra revista Pastos o las actas de nuestras reuniones científicas para que os hagáis una idea de la cantidad de información de calidad que se ha generado sobre el tema.

 ¿Qué les dirías a las niñas de hoy para que se animen a estudiar los sistemas silvopastorales y se conviertan en tus alumnas en un futuro próximo?

A las niñas, que tengan por seguro que son capaces de cualquier cosa, y que es muy importante que se preparen, que estudien y que se conviertan en actrices protagonistas de la gestión del mundo rural y de nuestros ecosistemas, nuestra diversidad y nuestro extensísimo y rico patrimonio. Toda nuestra civilización y cultura se asienta sobre nuestro territorio, rural, en su mayor parte, de ahí su importancia, así que nuestras niñas hoy, gestoras de sistemas silvopastorales en el medio plazo, deberán estar presentes en la toma de decisiones sobre nuestro futuro y nuestros ecosistemas. Es una labor esencial y, además, una de las profesiones más atractivas y satisfactorias que conozco (coincido contigo, ¿no?, ¡a disfrutarla!)

Dos ofertas de empleo en las áreas de agroecología y desarrollo rural

Esta semana nos han llegado dos ofertas de trabajo que pasamos a compartir a continuación:

Técnico/a para el área de Dinamización Local Agroecológica

En CERAI Aragón han iniciado un proceso de selección para incorporar a nuestra área de Dinamización Local Agroecológica un/a técnico/a con el objetivo de contribuir a dinamizar las redes territoriales de producción y consumo agroecológico, especialmente en torno a la restauración colectiva escolar. El puesto cubrirá la coordinación, ejecución y justificación de 3 proyectos de Educación para el Desarrollo y la Ciudadanía Global en Zaragoza ciudad y provincia. 2 de los proyectos tienen como objetivo la sensibilización para la transformación de comedores escolares hacia modelos de comedor escolar sostenible (en Zaragoza y Tarazona). El tercer proyecto se centra en talleres y actividades de sensibilización en centros educativos entorno al Desarrollo Sostenible y el Consumo Responsable. Más información aquí.

Técnica/o para el área de Desarrollo Rural

La Fundación Cepaim ha iniciado un proceso de selección de contratación de un  técnica/o de proyecto para el área de desarrollo rural con sede En Molina De Aragón (Guadalajara). El objetivo del puesto será realizar tareas de difusión, asesoramiento/acompañamiento al emprendimiento, prospección de recursos, convocatorias y financiación para el emprendimiento, gestión de espacio de cotrabajo y gestión de grupo.  Más información aquí.

Empenta Artieda presentará este fin de semana su experiencia de repoblación rural

Los días 8 y 9 de febrero se presentará en Jaca, Huesca y Zaragoza la experiencia de repoblación rural del proyecto Empenta Artieda. La mini gira ha sido organizada conjuntamente por la Cátedra sobre despoblación y creatividad de la Universidad de Zaragoza y Empenta Artieda, siendo objetivo de los encuentros sensibilizar en las ciudades sobre la problemática de la despoblación explicando una experiencia local de éxito en la lucha contra esta. Además, se pretende generar un foro de aprendizaje en el que las personas interesadas puedan aprender del trabajo desarrollado en la localidad.

Artieda es un pequeño pueblo de 80 habitantes empadronados con un fuerte carácter, marcado por la lucha histórica de sus vecinos en contra del recrecimiento del embalse de Yesa. La conciencia comunitaria de la localidad ha permitido iniciar una lucha contra un enemigo más silencioso que el pantano: la despoblación. Empenta Artieda es un proceso de Investigación-Acción para la repoblación en el que se ha involucrado todo el pueblo. En primera instancia se realizó un estudio sociológico que derivó en una reflexión colectiva, señalando los principales problemas de la juventud para asentarse en el pueblo. Gracias a esta reflexión se diseñaron los programas de acción de empleo, vivienda, socialización y cuidados que han permitido la llegada de diez nuevos vecinos.

El proyecto de Empenta Artieda cumple 2 años desde que se inició y ya está en disposición de ofrecer sus primeros resultados : En el ámbito del empleo se han generado los trabajos ligados a los técnicos de Empenta, además de la llegada de la empresa social Senderos de Teja y las iniciativas de autoempleo de Cima Norte y Sociolochía. A nivel de vivienda se han abierto tres viviendas en alquiler, además de otras dos que están siendo reformadas. En el ámbito de la socialización ha permitido la realización de decenas de encuentros y actividades locales, además de impulsar iniciativas comarcales como la liga de fútbol sala Viello Aragón o ExpoChoven. Por su parte, se ha trabajado en los cuidados con el proyecto de participación adolescente “Empenta Chovenalla” y los servicios de “Envejece en tu pueblo”, de forma coordinada con Sigüés, Mianos y Salvatierra.

En las presentaciones los técnicos de proyecto explicarán la experiencia y los programas desarrollados, seguidamente se explicarán las propuestas de emprendimiento surgidas durante estos dos años: Sociolochía hablará de la metodología que ha hecho posible la experiencia, además de presentar el proyecto “Empenta tu pueblo”, Senderos de Teja mostrará su propuesta de sinergia público-privada y la experiencia de envejecimiento digno “Envejece en tu pueblo”, mientras que Cima Norte hablará de su medio de comunicación del Pirineo inmerso en las nuevas lógicas de la comunicación. Para terminar, RibaGuifi expondrá la importancia de las redes de internet para el desarrollo de las zonas rurales y su propuesta de creación y gestión de redes comunitarias

Los encuentros tendrán lugar en:

– Jaca el viernes 8 de febrero a las 19:00 en la casa de cultura María Moliner.

– Huesca el sábado 9 de febrero por la mañana a las 12:00 en el centro cultural el Matadero.

– Zaragoza el mismo sábado 9 de febrero por la tarde a las 18:30 en el centro de Historias.

La entrada en todos ellos será libre hasta completar aforo.

Curso Avanzado Internacional de Innovación Social en Áreas Rurales

Un curso de formación de una semana de duración en el marco del proyecto de investigación de Innovación Social en Áreas Rurales Marginales (SIMRA) tendrá lugar en el Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza (IAMZ-CIHEAM) del 18 al 22 de noviembre de 2019 para abordar la importancia de la innovación social en las áreas rurales menos favorecidas.

La innovación social se ha descrito como una parte vital del proyecto europeo de recuperación desde la crisis económica de 2008. Es de especial importancia para las áreas rurales, sobre todo para aquellas más desfavorecidas, donde son habituales los problemas de despoblación, deterioro de la calidad medioambiental y bajos niveles de actividad económica. Las zonas rurales más remotas continúan viéndose afectadas negativamente por la tendencia a la urbanización rápida.

En estas zonas, el Estado y los municipios suelen tener problemas para mantener los servicios públicos básicos debido a la austeridad en el sector público. Los mercados son débiles y aún existe una gran dependencia de los sectores primarios. Esto crea espacios y oportunidades para que la sociedad civil pueda jugar un papel cada vez más importante a la hora de mantener y mejorar las condiciones. Se puede encontrar más información sobre ejemplos de innovación social en áreas rurales en la base de datos de SIMRA o en los folletos de las iniciativas.

El curso se concentrará en áreas rurales de países mediterráneos europeos y no europeos, tendrá lugar entre el 18 y el 22 de noviembre de 2019 y se enmarca dentro del proyecto financiado por la UE a través del programa H2020 de Innovación Social en Áreas Rurales Marginales (SIMRA), cuyo objetivo es promover la comprensión de la innovación social y la gobernanza innovadora en la agricultura, la silvicultura y el desarrollo rural. Este proyecto busca conectar de forma más eficaz la comunidad práctica con la comunidad investigadora para permitir la integración y el intercambio fructífero del conocimiento y la comprensión, fomentando así la innovación social en áreas rurales (desfavorecidas).

Una reunión preparatoria ha tenido lugar los días 4 y 5 de febrero en el Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza (IAMZ-CIHEAM) para diseñar los objetivos del curso y preparar un borrador preliminar del programa. Los siguientes representantes del proyecto SIMRA participaron en la reunión: el Instituto James Hutton (Reino Unido), la Universidad de Padova (Italia), la Universidad de Recursos Naturales y Ciencias de la Vida (Austria), el Perth College (Reino Unido), la Universidad de Wageningen (Países Bajos), Desarrollo Rural Sociedad Anónima (Reino Unido) y el Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza (España).

Pronto habrá disponible información más detallada en la página web del proyecto SIMRA.

¿Estás como una cabra?

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Seguro que más de una vez has usado la expresión ‘estar como una cabra’ para referirte a una persona que está loca, o que dice o hace cosas fuera de lo normal, pero, ¿están las cabras realmente locas? Esta frase tiene su origen en el comportamiento de las cabras, bastante distinto al de otras especies, sobretodo al de sus compañeras las ovejas. Uno de los motivos por los que se piensa que las cabras están locas es, precisamente, porque hacen cosas tan descabelladas como comer ramas, acción que se conoce como ramoneo.

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Rumba Rural

Las mujeres rurales emprendedoras de la comarca de Molina de Aragón que participan en el proyecto La Artesa, impulsado desde la Fundación Cepaim en Molina de Aragón (Guadalajara), han adaptado la letra de esta canción y realizado este vídeo, con el objetivo de dar a conocer a toda la sociedad que están vivas y buscando alternativas. «Hay ideas, proyectos, ganas, alegría y gente en los pueblos; nos faltan facilidades y acciones positivas que nos corresponden para superar obstáculos y conseguir lo que queremos: VIVIR EN EL PUEBLO, con empleo, con dignidad», señalan las autoras de esta genial iniciativa.:green_heart: