Category: Mujeres rurales

Atajar la violencia de género adaptando los medios al mundo rural

La senadora de la Agrupación de Electores Teruel Existe, Beatriz Martín, aprovechó la comparecencia de la Delegada del Gobierno contra la violencia de género, María Victoria Rosell Aguilar, para poner de manifiesto las peculiaridades de provincias como Teruel, Cuenca, Soria, al igual que otras de la España Vaciada, en lo que a la lucha para erradicar la violencia de género se refiere. Martín destacó que resulta “necesario aplicar medidas adaptadas al entorno, porque la situación personal y social de cada lugar sí que es diferente y necesita una actuación adaptada”, y añadió que estas zonas deben dotarse de los recursos necesarios para enfrentar esta lacra.

La senadora puso en entredicho que exista información suficiente a disposición de las mujeres que sufran violencia de género, se encuentren en el punto del país en el que se encuentren. Aprovechando el ejemplo de Teruel, la senadora se refirió a la Carta de Servicios 2019-2022 del Ministerio de Política Territorial y Función Pública, donde se recoge que la unidad de la violencia contra la mujer de la Subdelegación del Gobierno en la capital “no tiene servicio de atención directa a las víctimas, sino que se encarga de informar sobre los servicios existentes en la Comunidad Autónoma”; en este punto Martín quiso saber si es necesario denunciar para saber cómo se debe actuar y lanzó otra pregunta a la delegada del Gobierno: ¿Cómo podrían las víctimas conocer los recursos reales en su zona para sentirse protegidas?

También quiso hacer alusión a las medidas de protección, como el caso de los dispositivos de detección, que aseguran que se cumple la orden de alejamiento. Señaló que debería hacerse una inversión mayor para dotar de ellos a más víctimas ya que “es un sistema que ayuda a hacerles sentir más seguras y con menos coste que tener a personal de los cuerpos de seguridad del estado vigilando que no se acerque el agresor”.

Así mismo, hizo hincapié en que las medidas de protección no deberían centrar la responsabilidad en la víctima como ocurre con ciertos dispositivos que se entregan a las mujeres que sufren violencia de género para que puedan grabar el momento de la agresión, sino en actuar sobre el agresor.

En relación a esto último la senadora también quiso referirse a la educación en igualdad y la necesaria formación de los cuerpos judiciales y policiales, especialmente la Guardia Civil que es la que está destinada y debe actuar en las zonas rurales. “Cómo atender a la víctima, y cómo acompañar en el proceso, no puede ser formación voluntaria, ha de ser obligatoria y continuada”, declaró.

Por otra parte, Martín se mostró de acuerdo con Rosell al afirmar que la violencia de género es un delito público, no individual y es necesario que toda la sociedad “actúe en consecuencia y se conciencie de un problema que no consiste solo en violencia física o incluso en la muerte, sino también violencia sexual y mucho más”. La senadora concluyó que, sin educación y concienciación de la sociedad y las Administraciones, no importa el dinero que se invierta en la materia, se seguirán dando situaciones de violencia “tal y como seguimos comprobando”, zanjó.

Rosell secunda a la senadora, “las realidades de las grandes ciudades y de las zonas rurales son distintas”

En su turno de respuesta, la delegada se mostró de acuerdo con Martín al señalar que las realidades (de las grandes ciudades y de las zonas rurales) “son distintas”. Señaló que se está trabajando para conocerlas con mecanismos como por ejemplo el estudio sobre mujeres víctimas de violencia de género en el mundo rural que se elaboró en conjunto con la asociación FADEMUR en 2020.

La Delegada mencionó además la ampliación de atención a todo el territorio del 016, el número contra la violencia de género, algo que en su opinión “favorece a los territorios que tradicionalmente han dedicado o han podido dedicar menos recursos a este tema”.

Así mismo, Rosell señaló que, tal y como había sostenido la senadora turolense, no debe ponerse el acento en vigilar a las víctimas, sino en abordar y solucionar el comportamiento del agresor.

Rosell señaló además que está “totalmente de acuerdo” respecto al tema de la formación del personal de fuerzas y cuerpos de seguridad y añadió que, efectivamente, tienen que depender de la Secretaría de Estado de la Seguridad. “Me parece esencial”, apuntó y señaló que actualmente se está trabajando en un proyecto con la nueva directora de estudios jurídicos para formar al ministerio fiscal, y a todo el personal de la administración de justicia y de los institutos de medicina legal con perspectiva de género.

Martín pide que los fondos se dirijan también a entidades cercanas al territorio

Por su parte, Beatriz Martín, agradeció las menciones de la Delegada y añadió que Teruel Existe apuesta porque los fondos para luchar contra esta lacra puedan enfocarse no solo a ayuntamientos y Comunidades Autónomas, sino también a fundaciones y asociaciones que igualmente conozcan y trabajen con la realidad de los territorios donde operan.

Read More

Entrevista en XL Semanal

Durante todo el mes de abril XL Semanal está publicando una serie de entrevistas a mujeres que viven en zonas rurales bajo el título “Mujer rural, mujer real”. El domingo 18 de abril publicaban la entrevista que me realizaron y que se puede ver pinchando aquí 🙂

Read More

Mujeres cuidando el mundo

El viernes 12 de marzo Justicia Alimentaria y Hegoa organizaron la Ronda 1 de Mujeres por la Soberanía Alimentaria “Mujeres cuidando el mundo” en el marco del programa Alimentacción y gracias al apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (ACID). El objetivo de la mesa redonda, que se pudo seguir en directo a través del Canal de Youtube de Justicia Alimentaria, era visibilizar el trabajo invisible que realizan las mujeres y dar a conocer proyectos innovadores impulsados por mujeres en zonas rurales.

El encuentro estuvo facilitado por Nicoletta Radatta (voluntaria de Justicia Alimentaria en Euskadi) y Saioa Alabort Amundarain (voluntaria de Justicia Alimentaria en Madrid) y participaron las siguientes ponentes:

  • Miriam Cózar, Biodiverxa: Proyecto que une la alta gastronomía, la protección de la biodiversidad y la responsabilidad social y cultural (Andalucía)
  • Karina Rocha, Lareira Social: proyecto conformado por mujeres cuyo objetivo es crear espacios de desarrollo individual y colectivo en el ámbito de la salud mental comunitaria, dirigidos prioritariamente al medio rural. (Asturias)
  • Auri y Jovita, de la Comunidad Achí y maya Chortí, mujeres guardianas de semillas, rescate de saberes ancestrales de las mujeres para mejorar la nutrición a nivel individual y comunitario (Guatemala)
  • Noemí García, Quánima: consultora nutricional de proyectos saludables. (Islas Baleares)

Accede al vídeo pinchando aquí.

Read More

Mujeres alimentando al mundo

El pasado 11 de marzo Justicia Alimentaria y Hegoa organizaron la Ronda 1 de Mujeres por la Soberanía Alimentaria “Mujeres alimentando al mundo” en el marco del programa Alimentacción y gracias al apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (ACID). El objetivo de la mesa redonda, que se pudo seguir en directo a través del Canal de Youtube de Justicia Alimentaria, era visibilizar el trabajo invisible que realizan las mujeres y dar a conocer proyectos innovadores impulsados por mujeres en zonas rurales.

El encuentro estuvo facilitado por Rosario Rodríguez Martínez (voluntaria de Justicia Alimentaria en Andalucía) y Sara García Sanz (voluntaria de Justicia Alimentaria en Madrid) y participaron las siguientes ponentes:

  • Marisa Reig, Biograssfed: ganadera en una finca ecológica con manejo holístico. Actualmente tienen unos 100 animales, entre vacas, terneros, toros y bueyes de raza pura Aubrac. Venden su carne bajo la marca Biograssfed. Pertenece a Ganaderas en Red y a la Plataforma por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo (Cataluña)
  • Martha Vargas: del colectivo de Mujeres Yampara, con dedicación a la producción agropecuaria para autoconsumo, mercado local y compra pública (Bolivia)
  • Beatriz de Cervezas Bailandera: Cooperativa de mujeres dedicada a la elaboración de cerveza artesana. (Madrid)
  • Raquel Llopis Morell: Presidenta de Adomar (Asociación Mujeres del Mar). Es la tercera generación de pescadores en su familia. Perteneció a la primera promoción de mujeres en obtener el título de marinera en Gandia, seguidamente pasó a sacar el título de patrona de barco de pesca, junto con su prima hermana Verónica fueron las dos primeras mujeres en dedicarse a la pesca en Oliva. Actualmente trabaja como marinera en la única embarcación tripulada exclusivamente por dos mujeres en el Mediterráneo. Además de en Adomar, forma parte del  grupo de trabajo de la Red Española de Mujeres en el Sector Pesquero, en el grupo de trabajo de la Plataforma Aktea (plataforma de mujeres en la pesca a nivel europeo), también estuvo en los órganos de dirección de la asociacion nacional de mujeres en la pesca y es vocal en el consejo de la Mujer de la Ciudad de Gandia. (Comunidad Valenciana)

Accede al vídeo pinchando aquí.

Read More
Embed HTML not available.

Lectura colectiva del Manifiesto Por un Feminismo de Hermanas de Tierra 2021

Este año que no hemos podido llenar las plazas ni las calles, la coalición Por Otra PAC ha organizado una preciosa lectura virtual del manifiesto Por un Feminismo de Hermanas de Tierra. En el vídeo participan diversas mujeres rurales de distintos territorios y la lectura se realiza en casi todas las lenguas del estado (aranés, aragonés, asturiano, cántabru, catalán, castellano, estremeñu, galego, lengua de signos española). Podéis verlo pinchando aquí 🙂

Read More

Ronda de mujeres por la Soberanía Alimentaria

Puedes ver el vídeo de la Ronda 1: Mujeres alimentando al mundo pinchando aquí, y el vídeo de la Ronda 2: Mujeres cuidando el mundo pinchando aquí.

Este jueves 11 y viernes 12 tendrán lugar las mesas redondas virtuales “Rondas de Mujeres por la Soberanía Alimentaria” que organizan Justicia Alimentaria y Hegoa con el apoyo de AECID en el marco del programa Alimentacción. El objetivo de las mesas redondas, que se podrán seguir en directo a través del Canal de Youtube de Justicia Alimentaria, es visibilizar el trabajo invisible que realizan las mujeres.

Las rondas van dirigidas especialmente a estudiantes de Formación Profesional de las ramas agraria, industrias alimentarias, marítimo-pesquera, hostelería y turismo, servicios socioculturales y a la comunidad, y sanitaria; aunque están abiertas al público en general.

Las mesas estarán compuestas por mujeres innovadoras y emprendedoras, en su mayoría del ámbito rural. Profesionales de la agricultura, la ganadería, los cuidados, la restauración, la nutrición y la transformación de alimentos. Se contará con representación de todo el Estado, Guatemala y Bolivia.

PROGRAMA

RONDA 1. MUJERES RURALES ALIMENTANDO AL MUNDO.

11 de marzo, 16 horas

Facilitadoras: Rosario Rodríguez Martínez (voluntaria de Justicia Alimentaria en Andalucía) y Sara García Sanz (voluntaria de Justicia Alimentaria en Madrid)

Ponentes:

  • Rama agraria: 
    • Marisa Reig, Biograssfed: ganadera en una finca ecológica con manejo holístico. Actualmente tienen unos 100 animales, entre vacas, terneros, toros y bueyes de raza pura Aubrac. Venden su carne bajo la marca Biograssfed. Pertenece a Ganaderas en Red y a la Plataforma por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo (Catalunya)
    • Mujeres Yampara: producción agropecuaria para autoconsumo, mercado local y compra pública (Bolivia)
  • Rama industria alimentaria:
    • Cerveza Bailandera: Cooperativa de mujeres dedicada a la elaboración de cerveza artesana. (Madrid)
  • Rama marítimo-pesquera:
    • Raquel Llopis Morell: Presidenta de Adomar (Asociación Mujeres del Mar). Es la tercera generación de pescadores en su familia. Perteneció a la primera promoción de mujeres en obtener el título de marinera en Gandia, seguidamente pasó a sacar el título de patrona de barco de pesca, junto con su prima hermana Verónica fueron las dos primeras mujeres en dedicarse a la pesca en Oliva. Actualmente trabaja como marinera en la única embarcación tripulada exclusivamente por dos mujeres en el Mediterráneo. Además de en Adomar, forma parte del  grupo de trabajo de la Red Española de Mujeres en el Sector Pesquero, en el grupo de trabajo de la Plataforma Aktea (plataforma de mujeres en la pesca a nivel europeo), también estuvo en los órganos de dirección de la asociacion nacional de mujeres en la pesca y es vocal en el consejo de la Mujer de la Ciudad de Gandia.

RONDA 2. MUJERES RURALES CUIDANDO EL MUNDO

12 de marzo, 16 horas

Facilitadoras: Nicoletta Radatta (voluntaria de Justicia Alimentaria en Euskadi) y Saioa Alabort Amundarain (voluntaria de Justicia Alimentaria en Madrid)

Ponentes:

  • Rama hostelería y turismo:
    • Miriam Cózar, Biodiverxa: Proyecto que une la alta gastronomía, la protección de la biodiversidad y la responsabilidad social y cultural (Andalucía)
  • Rama servicios socioculturales y a la comunidad:
    • Karina Rocha, Lareira Social: proyecto conformado por mujeres cuyo objetivo es crear espacios de desarrollo individual y colectivo en el ámbito de la salud mental comunitaria, dirigidos prioritariamente al medio rural. (Asturias)
    • Comunidad Achí y maya Chortí, mujeres guardianas de semillas, rescate de saberes ancestrales de las mujeres para mejorar la nutrición a nivel individual y comunitario (Guatemala)
  • Rama Sanitaria:
    • Noemí García, Quánima: consultora nutricional de proyectos saludables. (Islas Baleares)

Las rondas de mujeres se retransmitirán en directo a las 16 horas a través del canal de Youtube de Justicia Alimentaria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Read More

Por un feminismu d’ermanas de tierra 2021

Esti añu que queamus atrás, peru que tovía ajorramus, mos á impuestu a muchas el miral la vida por una ventana; a otras tantas, el adatal-mus sin remediu alas medías urbanu-céntricas que s’an entanguilau dendi i palas cidais grandis. La primavera arraya i acontinamus en un andanciu que s’á llevau demás de vidas que no golverán, i que á destacau mas la crisi, el margullu i la falta de servicius ena que vivimus. Á teníu de venil un viru pa muestral que esti sistema que no gira alreol dela vida i nel que mos alcuentramus engolletás no se sustieni, i que es el emprencipiu namás i la compricación d’otras crisis i pandemias. A esta urgencia climática, en estus tiempus acaberus s’an ajuntau la urgencia social i sanitaria, i no poemus prencipial esti manifiestu sin trael a tolas pessonas harreás del viru i el sistema.

Quiciás que poamus cael en el marru de pensal que las palabras no sonin escapás d’abondu. Peru nusotras pensamus que siguin a sel emportantis. Pesi al aginaeru i al penaeru, las nuestras palabras sonin tamién ecosistemas de pensaerus i acionis que no dessistin pa otras partis. Gracias a ellas poemus vel el mundu, hazel parti d’él, golvel a maginal i premitil el pensal i creyel en otrus huturus ahuera d’esti sistema. 

Ermana, 

esti 2021 no dimus a salil ala calli comu sotrus añus. Estaremus desapartás por una distancia que mos á quitau los besus, los abraçus que llevamus un añu sin sentil, i essas sonrisas que an hondeau las mascarinas. Por essu, ogañu, que las praças estarán mas vazías que nunca, vos convidamus a leyel estas palabras, a hazé-las vuestras, dendi los balconis, dendi los hogaris, i dexal que el humu delas chumineas s’acupi d’ajuntal las nuestras vozis, que l’airi las haga de resultal bien largu.

Esti 8 de marçu no poemus dexal d’alçal la nuestra vos comu mugeris roalis. Porque l’andanciu tamién á trayíu menutus de talandangu; menutus enos que amus vistu comu la ciadanía propia s’entangava i aviava aquellu que las políticas púbricas no an queríu ancançal, porque no an síu ni aparentis ni bastantis. Por essu queremus dal-vus las gracias: por aprendel-mus que otras hormas de convivil i de sostribu motu son possibris. 

Gracias a essas mugeris produtoras i pensaoras, que dendi abaxu s’an aviau paque los sus alimentus localis i de cercanía pudieran aportal a tolas casas. Mos recordamus mayormenti d’eniciativas comu SOS Campesinado, i de tolas jornaleras migrantis que l’añu passau se quearun engolletás endrentu las nuestras fronteras, en un país que no era el suyu, largu delas sus familias i en unas condicionis mu largu de poel dizil-si dinas. Tamién de toas aquellas pessonas trebajaoras en el setol agrícola i ganaeru que se contagiarun de covid-19 ena primavera i el veranu passaus polas condicionis inumanas enas que trebajavan i vivían, quandu polo craru un sistema de produción intensivu que se sustieni a huerça de no respetal los derechus umanus mas corrientis, ni el comuelgu animal, ni los recussus naturalis ni el territoriu que mos sustieni. 

Gracias a toas essas mugeris que no dexan un día solu dassestil al su ganau, ala tierra, de condural las nuestras razas propias i simientis provincias, ruqueandu los nuestrus ecosistemas i la su biodiversidá. Ni el viru ni los nevazus d’esti iviernu an concedíu el apará-las. Porque, si los nuestrus ambientis roalis no sonin zonas de catastrofi, es gracias ala su hincaera i al su trebaju generosu, que la huerça las vezis acontina a sel invisibli i no reconocíu. 

Esti añu mos amus queau mas uérfanas que nunca pol mé d’esti viru. Amus perdíu a muchas pessonas que queríamus: que hazían parti dela nuestra familia, delos nuestrus allegaus, cómpricis cutianus… I, mas que ná, amus perdíu essa gran sabiduría que s’ascuendi tras delos ojus i las manus de tantas mugeris roalis mayoris. Una conocencia dela tierra, del meyu que mos arrodea, ereau delas agüelas delas agüelas delas sus agüelas, que ara cudiarán las frolis i las pieras, i que con ellas s’á díu pa sempri.

Tamién s’an díu con ellas muchas palabras que ya nunca golverán. Angunas, con suerti, averán queau recadás enas ojas d’angún dizionariu local, asperandu quien las despolvi. Porque no poemus descadecel-mus tapocu dela riqueza lengüística que an afiau las mugeris roalis, en dandu nombri a tolas cosas que mos arrodean, i por mé delas que ogañu tenemus la suerti de poel siguil a sentil una gran variedá de lenguas i acentus que hazin únicus i destintus los nuestrus ambientis roalies. Atrás dela lengua i dela palabra ain hormas de vida i atillus fabulosus i únicus. 

Tapocu mos descadecemus de tolas mugeris que se ven repuntás pola su variedá i delas nuestras ermanas trans. No poemus descadecel-mus d’essas mugeris que palran i ven conas sus manus, ni delas mugeris que caminean a otrus passus. Delas mugeris roalis con penaerus i malotías emocionalis, d’aquellas con albeliais destintas. Mentás locas, mentás ralas, mentás descapacitás. Asseñalás por sel destintas. Duplimenti descadecías i duplimenti afetás dela pandemia. 

Toas semus destintas, 

i toas, 

juntas, 

conas nuestras variedais, cudiamus los nuestrus ambientis roalis. Los enllenamus de vida i mos enreamus pa ahilal palantri, descadeciendu-mus d’essas palabras que prencipian por “des-” i que tantu aquacan alos meyus de comunicación. 

Dizíamus que l’andanciu mos á quitau los abraçus, peru amus tecíu mas redis que nunca pa soponel essa falta de servicius que an malingrau pola pandemia. Aviándu-mus pa lleval comía a quien no poían salil delas sus casas, vesitandu a quien no poían vel alos sus familiaris por estal largu, i endedicandu mas tiempu que nunca a cudial de quien tenemus cerca.

En estus tiempus dificis, muchas mugeris an teníu de combinal los trebajus en el campu, otras el teletrebaju, otras an siguíu ampié’l cañón enos consultorius; con sel maestras, cudiaoras, enfermeras… Tuviendu que estal tol tiempu oportunas palos demás. 

Amus oyíu de horma costanti que tenemus suerti abondu de vivil en un puebru, porque tenemus roci derechu cona naturaleza. Peru lo que naidi ve es que aquí los servicius corrientis s’an vistu amenuíus por partía dupli; unus servicius que ya eran escassus i que amenúu s’an desparecíu. Con el viru comu testu s’an afechau centrus de día i comeoris, i s’á amenorau las oras de muchus parvularius i otrus espacius endedicaus alos cudiaus. Amás, muchas familias an teníu que sacal delas residencias alos sus mayoris por mieu a contagial-si, estandu muchas mugeris sin otra que tenel que avial-si pa poel aconllegal los sus trebajus con el cudiau delos sus familiaris dependientis.

Mos recordamus tamién de tolas collaças que an sufríu ERTES, o que an teníu d’afechal los sus comercius pola crisi dimaná del andanciu. Amus vistu cómu, por tiempu abondu, dendi las amenistracionis s’á apuchau enas zonas roalis el bureu comu (quasi) huenti sola d’engressus. Ogañu l’andanciu á hechu que muchas familias en el roal endedicás al bureu lo estén a passal veramenti mal i no tengan otras ocionis. 

L’andanciu á aguzau, mas que nunca, la hienda digital. En un añu nel que el teletrebaju á pulau nel nuestru país, mos amus atopau con que mentris enas ciais grandis está aportandu ya el 5G, en muchus delos nuestrus puebrus no ai ni en siquiera banda ancha. Amus encorporau la palabra «teletrebaju» al nuestru acarreu, i pa muchus meyus i amenistracionis s’á envertíu en panacea i salvación delos nuestrus ambientis roalis. Nusotras ogañu queremus revindical el tierratrebaju. Queremus siguil baqueandu por tenel acessu ala tierra i a una vivienda dina nel ambienti roal. Queremus que s’ayúin i se sostribin las producionis agroecológicas i destensivas que están atillás al territoriu, cautivandu alimentus d’emportancia ambiental grandi, criandu un atillu únicu entri pessona, animal, simienti i tierra. Queremus dinidá i derechus palas pessonas migrantis que trebajan enos nuestrus campus. Queremus los servicius púbricus d’aprevu que mos merecemus. 

Aína golverá la primavera.

Los nuestrus campus ya luzin una colol verdi que mos hazi pensal en otru amañana. No emporta lo que venga, porque acontinaremus ajuntás, resestiendu alas desgracias. Porque en siquiera esti viru á concedíu el vazial el nuestru territoriu. Acontinamus juntas por frenti dela pandemia. Siguimus ajuntandu los nuestrus puebrus, teciendu redis i atillus, conas nuestras manus entisnás dela colol dela tierra. I mos queamus velaquí ena tierra i conjugamus el verbu: «arrelval», una palabra estremeña que mos devuelvi la esperança i la lus. Senifica sacal el ganau i queá-lu sueltu al monti paque pasti librementi, a relva.

Sabemus que aína amus a poel ponel-mus las manus gimienditu de tierra, toas juntas; miral-mus, i sonriyil. 

Por un feminismu de toas,

por un feminismu d’ermanas de tierra.

*El santu es de Eva Piay. Poís descarga-lu velaquí.

**Esti Manifiestu hue escrevíu de Lucía López Marco i María Sánchez. Gracias alos consejus i portacionis de Celsa Peitado, Ana Pinto, Blanca Casares, Patricia Dopazo, Mentxu Ramilo, Karina Rocha, Elisa Oteros i Elena Medel. I a tantas que eis aquellau las vuestras portacionis.

***Esti manifiestu á síu canteau al estremeñu por OSCEC.

Read More

Por un feminismu d’hermanes de tierra 2021

Esti añu que dexamos tras, pero qu’inda abasnamos, impúnxonos a munches mirar la vida al traviés d’una ventana; a otres tantes, afaenos ensin remediu a les midíes urbanu-céntriques que se pensaron dende y pa les grandes ciudaes. La primavera avérase y siguimos nuna pandemia que llevó demasiaes vides que nun van volver, y qu’acentuó más la crisis, la precariedá y la falta de servicios na que vivimos. Tuvo que venir un virus para demostrar qu’esti sistema que nun orbita alredor de la vida y nel que mos atopamos atrapaes nun ye caltenible, y que namás ye l’empiezu y agravamientu d’otres crisis y pandemies. A esta emerxencia climática, nestos últimos tiempos xuniéronse la emerxencia social y sanitaria, y nun podemos entamar esti manifiestu ensin trayer equí a toles persones cutíes pol virus y el sistema.

Quiciabes podamos cayer nel erru de pensar que les pallabres nun son capaces de muncho. Pero nós pensamos que siguen siendo importantes. Magar de la incertidume y del dolor, les nueses pallabres son tamién ecosistemes de pensamientos y acciones que nun esisten n’otros llugares. Gracies a elles podemos ver el mundu, formar parte d’él, reimaxinar y facer posible pensar y creyer n’otros futuros fuera d’esti sistema. 

Hermana, esti 2021 nun vamos salir a la cai como otros años. Vamos tar dixebraes por una distancia que nos robó los besos, los abrazos que llevamos un añu ensin sentir, y eses sorrises que despintaron los mázcaros. Por eso, nesti añu nel que les places van tar más vacíes que nunca, convidámosvos a lleer estes pallabres, a faceles vueses, dende los balcones, dende los llares, y dexar que’l fumu de les chimenees s’encargue de xuntar les nueses voces, que l’aire faiga llegar bien lloñe.

Esti 8 de marzu nun podemos dexar d’alzar la nuesa voz como muyeres rurales. Porque l’andanciu tamién traxo minutos de lucidez; minutos nos que vimos como la mesma ciudadanía s’organizaba y s’encargada d’aquello a lo que les polítiques públiques nun quixeron llegar, porque nun tuvieron al altor nin fueron abondo. Por eso queremos davos les gracies: por enseñanos qu’otres formes de convivir y de sofitu mutuu son posibles. 

Gracies a eses muyeres productores y pensadores, que dende embaxo s’organizaron pa que los sos alimentos llocales y de proximidá pudieren llegar hasta toles cases. Alcordámonos especialmente d’iniciatives como SOS Campesináu, y de toles xornaleres migrantes que l’añu pasáu quedaron atrapaes dientro de les nueses fronteres, nun país que nun yera’l suyu, lloñe de les sos families y nunes condiciones bien lloñe de poder denominase dignes. Tamién de toes aquelles persones trabayadores nel sector agrícola y ganaderu que s’infestaron de covid-19 mientres la primavera y el branu pasaos por cuenta de les condiciones infrahumanes nes que trabayaben y vivíen, poniendo de manifiestu un sistema de producción intensivu que se sostién a base de nun respetar los drechos humanos más básicos, nin el bientar animal, nin los recursos naturales nin el territoriu que nos sostienen. 

Gracies a toes eses muyeres que nun dexen nin un solu día de curiar del so ganáu, de la tierra, de caltener les nueses races autóctones y granes llocales, calteniendo los nuesos ecosistemes y la so biodiversidá. Nin el virus nin les grandes nevaes d’esti iviernu consiguieron parales. Porque, si los nuesos medios rurales nun son zones catastrófiques, ye gracies a el so esfotu y el so trabayu altruista, que la mayoría de les vegaes sigue siendo invisible y non reconocíu. 

Anguaño quedemos más güérfanes que nunca por culpa d’esti virus. Perdimos a munches persones a les que queríamos: que formaben parte de la nuesa familia, de les nueses amistaes, cómplices nel día ente día… Y, sobremanera, perdimos esa gran sabiduría que s’escuende tres los güeyos y les manes de tantes muyeres rurales d’edá avanzada. Una conocencia de la tierra, del mediu que nos arrodia, heredáu de les güeles de les güeles de les sos güeles, qu’agora van curiar les flores y les piedres, y que con elles coló pa siempres.

Tamién colaron con elles munches pallabres que yá nunca van volver. Dalgunes, con suerte, quedaríen recoyíes nes fueyes de dalgún diccionariu llocal, esperando a que daquién les despolvorie. Porque nun podemos escaecer tampoco de la riqueza llingüística que curiaron les muyeres rurales, dando nome a tolos elementos que nos arrodien, y gracies a les cualos güei tenemos la suerte de poder siguir escuchando una gran variedá de llingües y acentos que faen únicos y diversos los nuesos medios rurales. Detrás de la llingua y de la pallabra hai formes de vida y venceyos maraviyosos y únicos. 

Tampoco escaecemos a toles muyeres que se ven discriminaes pola so diversidá y de les nueses hermanes trans. Nun podemos escaecenos d’eses muyeres que falen y ven coles sos manes, nin de les muyeres que caminen a otros ritmos. De les muyeres rurales con sufrimientos y malestares emocionales, d’aquelles con capacidaes distintes. Llamaes lloques, llamaes rares, llamaes discapacitaes. Señalaes por ser distintes. Doblemente escaecíes y doblemente afectaes pola pandemia. 

Toes somos distintos, 

y toes, xuntes, coles 

 nueses diversidaes, curiamos los nuesos medios rurales. Enllenar de vida y enredámonos pa siguir p’alantre, escaeciéndonos d’eses pallabres qu’entamen per “deas-” y que tanto gusten a los medios de comunicación. 

Dicíamos que l’andanciu robónos los abrazos, pero teximos más redes que nunca pa suplir esa falta de servicios que fueron agravaos pola pandemia. Organizándonos pa llevar alimentos a quien nun podíen salir de les cases, visitando a quien nun podíen ver a la familia por tar lloñe, y dedicando más tiempu que nunca a curiar de quien tenemos cerca.

Nestos tiempos difíciles, munches muyeres tuvieron que combinar los trabayos nel campu, otres el teletrabayu, otres siguieron al pie del cañón nos centros de salú; con ser maestres, cuidadores, enfermeres… Teniendo que tar disponibles pa los demás tol tiempu. 

Oyimos de forma constante que tenemos muncha suerte de vivir nun pueblu, porque tenemos contactu directu cola naturaleza. Pero lo que naide ve ye qu’equí los servicios básicos viéronse menguaos por partida doble; unos servicios que yá yeren escasos y qu’en munchos casos sumieron. Col virus como xida peslláronse centros de día y comedores, y amenorgóse l’horariu de munches guarderíes y otros espacios dedicaos a los cuidos. Amás, munches families tuvieron que sacar de les residencies a los sos mayores por mieu a que s’infestaren, atopándose munches muyeres ensin otra alternativa que tener qe buscase la vida pa poder conciliar los sos trabayos col cuidu de los sos familiares dependientes.

Alcordámonos tamién de toles compañeres que sufrieron ERTES, o que tuvieron que pesllar los sos negocios pola crisis derivada del andanciu. Vimos cómo, mientres muncho tiempu, dende les alministraciones s’impulsó nes zones rurales el turismu como (cuasi) única fonte d’ingresos. Anguaño la pandemia fixo que munches families nel rural dedicaes al turismu tar pasando realmente mal y nun tengan otres opciones. 

La pandemia apinó, más que nunca, la fienda dixital. Nun añu nel que’l teletrabayu remaneció nel nuesu país, atopemos con que mientres nes grandes ciudaes ta llegando yá’l 5G, en munchos de los nuesos pueblos nun hai nin siquier banda ancha. Incorporemos la pallabra «teletrabayu» a la nuesa rutina, y pa munchos medios y alministraciones convirtióse en panacea y salvación de los nuesos medios rurales. Nós güei queremos reivindicar el tierratrabayu. Queremos siguir lluchando por tener accesu a la tierra y a una vivienda digna nel mediu rural. Queremos que s’ayude y facilite les producciones agroecolóxiques y estensives que tán amestaes al territoriu, produciendo alimentos d’altu valor ambiental, creando un venceyu únicu ente persona, animal, grana y tierra. Queremos dignidá y drechos pa les persones migrantes que trabayen nos nuesos campos. Queremos los servicios públicos calidables que merecemos. 

Llueu va tornar la primavera.

Los nuesos campos yá llucen un color verde que nos fai pensar n’otra mañana. Nun importa lo que venga, porque vamos siguir xuníes llantando cara a les adversidaes. Porque nin siquier esti virus consiguió vaciar el nuesu territoriu. Siguimos xuntes frente al andanciu. Siguimos xuniendo los nuesos pueblos texendo redes y venceyos, coles nueses manos tiñíes pol color del terruñu. Y quedamos equí na tierra y conxugamos el verbu «aterreñar», una pallabra del norte que nos devuelve la esperanza y la lluz. Significa ver y triar la tierra de nuevu dempués de la nieve, non solo nós, sinón tamién los animales, que vuelven tres les grandes nevaes a alimentase de la campera. Sabemos que llueu vamos poder enllordiar les manes de tierra, toes xuntes; miranos, y sorrir. 

Por un feminismu de toes, por

un feminismu d’hermanes de tierra.

*La ilustración ye d’Eva Piay. Podéis descargala equí.

**(Esti Manifiestu foi escritu por Lucía López Marco y María Sánchez. Gracies a los conseyos y aportaciones de Celsa Peitado, Ana Pinto, Blanca Casares, Patricia Dopazo, Mentxu Ramilo, Karina Rocha, Elisa Oteros y Elena Medel. Y a tantes que fixistis llegar les vueses aportaciones.)

***Esti manifiestu foi traducíu al asturianu por Inaciu Galán.

Read More

Por un feminismu d’ermanas de tierra

Esti añu que queamus atrás, peru que tovía ajorramus, mos á impuestu a muchas el miral la vida por una ventana; a otras tantas, el adatal-mus sin remediu alas medías urbanu-céntricas que s’an entanguilau dendi i palas cidais grandis. La primavera arraya i acontinamus en un andanciu que s’á llevau demás de vidas que no golverán, i que á destacau mas la crisi, el margullu i la falta de servicius ena que vivimus. Á teníu de venil un viru pa muestral que esti sistema que no gira alreol dela vida i nel que mos alcuentramus engolletás no se sustieni, i que es el emprencipiu namás i la compricación d’otras crisis i pandemias. A esta urgencia climática, en estus tiempus acaberus s’an ajuntau la urgencia social i sanitaria, i no poemus prencipial esti manifiestu sin trael a tolas pessonas harreás del viru i el sistema.

Quiciás que poamus cael en el marru de pensal que las palabras no sonin escapás d’abondu. Peru nusotras pensamus que siguin a sel emportantis. Pesi al aginaeru i al penaeru, las nuestras palabras sonin tamién ecosistemas de pensaerus i acionis que no dessistin pa otras partis. Gracias a ellas poemus vel el mundu, hazel parti d’él, golvel a maginal i premitil el pensal i creyel en otrus huturus ahuera d’esti sistema. 

Ermana, 

esti 2021 no dimus a salil ala calli comu sotrus añus. Estaremus desapartás por una distancia que mos á quitau los besus, los abraçus que llevamus un añu sin sentil, i essas sonrisas que an hondeau las mascarinas. Por essu, ogañu, que las praças estarán mas vazías que nunca, vos convidamus a leyel estas palabras, a hazé-las vuestras, dendi los balconis, dendi los hogaris, i dexal que el humu delas chumineas s’acupi d’ajuntal las nuestras vozis, que l’airi las haga de resultal bien largu.

Esti 8 de marçu no poemus dexal d’alçal la nuestra vos comu mugeris roalis. Porque l’andanciu tamién á trayíu menutus de talandangu; menutus enos que amus vistu comu la ciadanía propia s’entangava i aviava aquellu que las políticas púbricas no an queríu ancançal, porque no an síu ni aparentis ni bastantis. Por essu queremus dal-vus las gracias: por aprendel-mus que otras hormas de convivil i de sostribu motu son possibris. 

Gracias a essas mugeris produtoras i pensaoras, que dendi abaxu s’an aviau paque los sus alimentus localis i de cercanía pudieran aportal a tolas casas. Mos recordamus mayormenti d’eniciativas comu SOS Campesinado, i de tolas jornaleras migrantis que l’añu passau se quearun engolletás endrentu las nuestras fronteras, en un país que no era el suyu, largu delas sus familias i en unas condicionis mu largu de poel dizil-si dinas. Tamién de toas aquellas pessonas trebajaoras en el setol agrícola i ganaeru que se contagiarun de covid-19 ena primavera i el veranu passaus polas condicionis inumanas enas que trebajavan i vivían, quandu polo craru un sistema de produción intensivu que se sustieni a huerça de no respetal los derechus umanus mas corrientis, ni el comuelgu animal, ni los recussus naturalis ni el territoriu que mos sustieni. 

Gracias a toas essas mugeris que no dexan un día solu dassestil al su ganau, ala tierra, de condural las nuestras razas propias i simientis provincias, ruqueandu los nuestrus ecosistemas i la su biodiversidá. Ni el viru ni los nevazus d’esti iviernu an concedíu el apará-las. Porque, si los nuestrus ambientis roalis no sonin zonas de catastrofi, es gracias ala su hincaera i al su trebaju generosu, que la huerça las vezis acontina a sel invisibli i no reconocíu. 

Esti añu mos amus queau mas uérfanas que nunca pol mé d’esti viru. Amus perdíu a muchas pessonas que queríamus: que hazían parti dela nuestra familia, delos nuestrus allegaus, cómpricis cutianus… I, mas que ná, amus perdíu essa gran sabiduría que s’ascuendi tras delos ojus i las manus de tantas mugeris roalis mayoris. Una conocencia dela tierra, del meyu que mos arrodea, ereau delas agüelas delas agüelas delas sus agüelas, que ara cudiarán las frolis i las pieras, i que con ellas s’á díu pa sempri.

Tamién s’an díu con ellas muchas palabras que ya nunca golverán. Angunas, con suerti, averán queau recadás enas ojas d’angún dizionariu local, asperandu quien las despolvi. Porque no poemus descadecel-mus tapocu dela riqueza lengüística que an afiau las mugeris roalis, en dandu nombri a tolas cosas que mos arrodean, i por mé delas que ogañu tenemus la suerti de poel siguil a sentil una gran variedá de lenguas i acentus que hazin únicus i destintus los nuestrus ambientis roalies. Atrás dela lengua i dela palabra ain hormas de vida i atillus fabulosus i únicus. 

Tapocu mos descadecemus de tolas mugeris que se ven repuntás pola su variedá i delas nuestras ermanas trans. No poemus descadecel-mus d’essas mugeris que palran i ven conas sus manus, ni delas mugeris que caminean a otrus passus. Delas mugeris roalis con penaerus i malotías emocionalis, d’aquellas con albeliais destintas. Mentás locas, mentás ralas, mentás descapacitás. Asseñalás por sel destintas. Duplimenti descadecías i duplimenti afetás dela pandemia. 

Toas semus destintas, 

i toas, 

juntas, 

conas nuestras variedais, cudiamus los nuestrus ambientis roalis. Los enllenamus de vida i mos enreamus pa ahilal palantri, descadeciendu-mus d’essas palabras que prencipian por “des-” i que tantu aquacan alos meyus de comunicación. 

Dizíamus que l’andanciu mos á quitau los abraçus, peru amus tecíu mas redis que nunca pa soponel essa falta de servicius que an malingrau pola pandemia. Aviándu-mus pa lleval comía a quien no poían salil delas sus casas, vesitandu a quien no poían vel alos sus familiaris por estal largu, i endedicandu mas tiempu que nunca a cudial de quien tenemus cerca.

En estus tiempus dificis, muchas mugeris an teníu de combinal los trebajus en el campu, otras el teletrebaju, otras an siguíu ampié’l cañón enos consultorius; con sel maestras, cudiaoras, enfermeras… Tuviendu que estal tol tiempu oportunas palos demás. 

Amus oyíu de horma costanti que tenemus suerti abondu de vivil en un puebru, porque tenemus roci derechu cona naturaleza. Peru lo que naidi ve es que aquí los servicius corrientis s’an vistu amenuíus por partía dupli; unus servicius que ya eran escassus i que amenúu s’an desparecíu. Con el viru comu testu s’an afechau centrus de día i comeoris, i s’á amenorau las oras de muchus parvularius i otrus espacius endedicaus alos cudiaus. Amás, muchas familias an teníu que sacal delas residencias alos sus mayoris por mieu a contagial-si, estandu muchas mugeris sin otra que tenel que avial-si pa poel aconllegal los sus trebajus con el cudiau delos sus familiaris dependientis.

Mos recordamus tamién de tolas collaças que an sufríu ERTES, o que an teníu d’afechal los sus comercius pola crisi dimaná del andanciu. Amus vistu cómu, por tiempu abondu, dendi las amenistracionis s’á apuchau enas zonas roalis el bureu comu (quasi) huenti sola d’engressus. Ogañu l’andanciu á hechu que muchas familias en el roal endedicás al bureu lo estén a passal veramenti mal i no tengan otras ocionis. 

L’andanciu á aguzau, mas que nunca, la hienda digital. En un añu nel que el teletrebaju á pulau nel nuestru país, mos amus atopau con que mentris enas ciais grandis está aportandu ya el 5G, en muchus delos nuestrus puebrus no ai ni en siquiera banda ancha. Amus encorporau la palabra «teletrebaju» al nuestru acarreu, i pa muchus meyus i amenistracionis s’á envertíu en panacea i salvación delos nuestrus ambientis roalis. Nusotras ogañu queremus revindical el tierratrebaju. Queremus siguil baqueandu por tenel acessu ala tierra i a una vivienda dina nel ambienti roal. Queremus que s’ayúin i se sostribin las producionis agroecológicas i destensivas que están atillás al territoriu, cautivandu alimentus d’emportancia ambiental grandi, criandu un atillu únicu entri pessona, animal, simienti i tierra. Queremus dinidá i derechus palas pessonas migrantis que trebajan enos nuestrus campus. Queremus los servicius púbricus d’aprevu que mos merecemus. 

Aína golverá la primavera.

Los nuestrus campus ya luzin una colol verdi que mos hazi pensal en otru amañana. No emporta lo que venga, porque acontinaremus ajuntás, resestiendu alas desgracias. Porque en siquiera esti viru á concedíu el vazial el nuestru territoriu. Acontinamus juntas por frenti dela pandemia. Siguimus ajuntandu los nuestrus puebrus, teciendu redis i atillus, conas nuestras manus entisnás dela colol dela tierra. I mos queamus velaquí ena tierra i conjugamus el verbu:

«arrelval», una palabra estremeña que mos devuelvi la esperança i la lus. Senifica sacal el ganau i queá-lu sueltu al monti paque pasti librementi, a relva.

Sabemus que aína amus a poel ponel-mus las manus gimienditu de tierra, toas juntas; miral-mus, i sonriyil. 

Por un feminismu de toas,

por un feminismu d’ermanas de tierra.

 

*El santu es de Eva Piay. Poís descarga-lu velaquí.

**Esti Manifiestu hue escrevíu de Lucía López Marco i María Sánchez. Gracias alos consejus i portacionis de Celsa Peitado, Ana Pinto, Blanca Casares, Patricia Dopazo, Mentxu Ramilo, Karina Rocha, Elisa Oteros i Elena Medel. I a tantas que eis aquellau las vuestras portacionis.

***Esti manifiestu á síu canteau al estremeñu por OSCEC.

Read More

Por un feminismo de chirmanas de tierra 2021

Iste anyo que deixamos dezaga, pero que encara zurrastiamos, nos ha imposau a muitas a mirar-nos a vida a traviés d’una finestra; a atras tantas, adaptar-nos sin remedio t’as midas urbano-centricas que s’han pensau dende y pa las grans ciudatz. A primavera s’acerca y seguimos en una pandemia que s’ha levau masiadas vidas que no bi tornarán, y que ha acentau encara más a crisi, a precariedat y a falta de servicios en a qual vivimos. Ha habiu de venir-ie un virus pa contrimostrar que iste sistema que no orbita arredol d’a vida y en o qual nos trobamos acazadas no ye sostenible, y que no ye que o comienzo y agreviamiento d’atras crisis y pandemias. A ista emerchencia climatica, en istos zaguers tiempos s’han uniu a emerchencia social y sanitaria, y no podemos prencipiar iste manifiesto sin trayer aquí a todas as personas abatanadas por o virus y o sistema.

Talment podamos cayer en a error de pensar que as parolas no son capaces de guaire. Pero nusotras nos pensamos que siguen estando importants. Manimenos a incertidumbre y a mal, as nuestras parolas son tamién ecosistemas de pensamientos y accions que no existen en atros puestos. Gracias a ellas podemos veyer o mundo, formar parte d’ell, reprexinar y fer posible pensar y creyer en atros futuros difuera d’iste sistema.

Chirmana, 

iste 2021 no saldremos t’a carrera como atros anyos. Seremos deseparadas por una distancia que nos ha furtau os besos, os abrazos que levamos un anyo sin sentir, y ixas risetas que han amagau as mascarutas. Por ixo, en iste anyo en o qual as plazas serán mas vuedas que no nunca, tos convidamos a leyer istas parolas, a fer-las vuestras, dende os balcons, dende os fogarils, y deixar que o fumo d’as chamineras s’encargue de chuntar as nuestras voces, que l’aire as faiga plegar bien luen.

Iste 8 de marzo no podemos deixar de devantar a nuestra voz como mullers rurals. Porque a pandemia tamién ha traito menutos d’usma; menutos en os quals hemos visto como que a propia ciudadanía s’organizaba y s’encargaba d’ixo a o que as politicas publicas no han quiesto plegar, porque no han teniu a talla ni han estau prous. Por ixo queremos dar-tos as gracias: por amostrar-nos que atras formas de convivir y d’emparo mutuo son posibles.

Gracias a ixas mullers productoras y pensaderas, que dende abaixo s’han organizau pa que os suyos alimentos locals y de proximidat podesen plegar en todas as casas. Nos femos alcordanza especialment d’iniciativas como SOS Campesinado, y de todas as chornaleras migrants que l’anyo pasau se quedoron agazapiadas dentro d’as nuestras mugas, en un país que no yera o suyo, luen d’as suyas familias y en unas condicions muit luen de poder denominar-se dignas. Tamién de todas aquellas personas que treballan en o sector agricola y ganadero que s’apegoron de covid-19 entre a primavera y o verano pasaus a causa d’as condicions infrahumanas en as qualas treballaban y viviban, metendo de manifiesto un sistema de producción intensivo que se sostiene a pur de no respectar os dreitos humans mas basicos, ni o buenpasar animal, ni os recursos naturals ni o territorio que nos sostienen.

Gracias a todas ixas mullers que no deixan ni an que un día de cudiar d’o suyo bestiar, d’a tierra, de conservar as nuestras razas autoctonas y simients locals,  mantenindo os nuestros ecosistemas y a suya biodiversidat. Ni o virus ni as grans nevadas d’iste hibierno han aconseguiu aturar-las. Porque, si os nuestros medios rurals no son zonas catastroficas, ye gracias a que han estau treballando terne que terne y altruistament, una faina que gran parte d’as vegadas sigue estando invisible y no reconoixida.

Iste anyo nos hemos quedau mas uerfanas que no nunca por culpa d’iste virus. Hemos perdiu a muitas personas a las qualas querebanos: que formaban parte d’a nuestra familia, d’as nuestras amistatz, complices en o día a día… Y, más que más, hemos perdiu ixa gran sabiduría que s’amaga dezaga d’os uellos y as mans de tantas mullers rurals d’edat abanzada. Una conoixencia d’a tierra, d’o medio que nos rodeya, heredau d’as güelas d’as güelas d’as suyas güelas, que agora custodiarán as flors y as piedras, y que con ellas ha marchau pa cutio.

Tamién s’en han iu con ellas muitas parolas que ya nunca no i tornarán. Belunas, con suerte, habrán quedau replegadas en as fuellas de bell diccionario local, asperando a que belún las espolse. Porque tampoco no podemos ixuplidar-nos d’a riqueza lingüistica que han custodiau as mullers rurals, metendo nombre a totz os elementos que nos rodeyan, y gracias a las quals hue tenemos a suerte de poder seguir escuitando una gran variedat de luengas y accentos que fan unicos y diversos os nuestros medios rurals. Dezaga d’a luenga y d’a parola bi ha formas de vida y vinclos marabillosos y unicos. 

Tampoco no nos ixuplidamos de todas as mullers que se veyen discriminadas por a suya diversidat y d’as nuestras chirmanas trans. No podemos ixuplidar-nos d’ixas mullers que charran y veyen con as suyas mans, ni d’as mullers que caminan a atros ritmos. D’as mullers rurals con sufrimientos y malestares emocionals, d’aquellas con capacidatz distintas. Clamadas barrenadas, clamadas raras, clamadas discapacitadas. Sinyaladas por estar diferents. Doplement ixuplidadas y doplement afectadas por a pandemia.

Todas somos diferents,

y todas,

chuntas, 

con as nuestras diversidatz, custodiamos os nuestros medios rurals. Los emplimos de vida y nos enreligamos pa seguir enta debant, ixuplidando-nos d’ixas parolas que empecipian por “des-” y que tanto goyo fan a os medios de comunicación.

Decibanos que a pandemia nos ha furtau os abrazos, pero hemos teixiu mas retz que no nunca pa suplir ixa falta de servicios que han estau agreviaus por a pandemia. Organizando-nos pa levar virolla a qui no podeba salir de casa suya, visitando a qui no podeba veyer a os suyos familiars por estar luen, y dedicando mas tiempo que no nunca a cudiar de qui tenemos cerca.

En istos tiempos dificils, muitas mullers han habiu de combinar os treballos en o campo, atras o teletrabajo, atras han seguiu a lo piet d’o canyón en os centros de salut; con estar mayestras, cudiadoras, enfermeras… Habendo d’estar disponibles pa la resta tot o tiempo. 

Hemos sentiu constantement que tenemos muita suerte de vivir en un lugar, porque tenemos contacto directo con a naturaleza. Pero o que dengún no veye ye que aquí os servicios basicos s’han visto disminuius por partida dople; uns servicios que ya yeran tasos y que en muitos casos han desapareixiu. Con o virus como sincusa s’han zarrau centros de día y minchadors, y s’ha reduciu l’horario de muitas guarderías y atros espacios dedicaus a os cudiaus. Amás, muitas familias han habiu de quitar d’as residencias a os suyos güelos por miedo a que s’en apegasen, trobando-se muitas mullers sin unatra alternativa que haber d’apanyar-se-las pa poder conciliar os suyos treballos con o cudiau d’os suyos familiars dependients. 

Nos femos alcordanza tamién de todas as companyeras que han sufierto ERTES, u que han habiu de zarrar os suyos negocios por a crisi derivada d’a pandemia. Hemos visto cómo, mientras muito tiempo, dende as administracions s’ha empentau en as zonas rurals o turismo como (quasi) sola fuent d’ingresos. Iste anyo a pandemia ha feito que muitas familias en o rural dedicadas a o turismo lo sían pasando realment malament y no tiengan atras opcions.

A pandemia ha agudizau, mas que no nunca, a breca dichital. En un anyo en o qual o teletreballo ha emerchiu en o nuestro país, nos hemos trobau con que mientras en as grans ciudatz ye plegando ya o 5G, en muitos d’os nuestros lugars no i hai ni sisquiera banda ampla. Hemos incorporau a parola «teletreballo» en a nuestra rutina, y pa muitos medios y administracions s’ha convertiu en panacea y salvación d’os nuestros meyos rurals. Nusatras hue queremos reivindicar o tierratreballo. Queremos seguir luitando por tener acceso a la tierra y a una vivienda digna en o medio rural. Queremos que s’aduye y se faciliten as produccions agroecolochicas y extensivas que son ligadas a o territorio, producindo alimentos d’alta valor ambiental, creyando un vinclo unico entre persona, animal, simient y tierra. Queremos dignidat y dreitos pa las personas migrants que treballan en os nuestros campos. Queremos os servicios publicos de calidat que nos mereixemos.

Luego i tornará a primavera. 

Os nuestros campos ya lucen una color verda que nos fa pensar en unatro maitín. No importa o que venga, porque seguiremos unidas chirando-nos a las adversidatz. Porque ni sisquiera iste virus ha aconseguiu vuedar o nuestro territorio. Seguimos chuntas frent a la pandemia. Seguimos unindo os nuestros lugars teixindo retz y vinclos, con as nuestras mans tintadas por a color d’o tierra. Y nos quedamos aquí en iste territorio y conchugamos o verbo «aterreñar», una parola d’o norte que nos torna a esperanza y a luz. Significa veyer y pisar a tierra de nuevo dimpués d’a nieu, no solo que nusotros, sino tamién os animals, que tornan dimpués d’as grans nevadas a alimentar-se d’o pasto. Sabemos que luego podremos tacar-nos as mans de tierra, todas chuntas; mirar-nos, y fer una riseta.

Por un feminismo de todas,

por un feminismo de chirmanas de tierra.

 

*A ilustración ye d’Eva Piay. Podetz descargar-la aquí.

**Iste Manifiesto ye escrito por María Sánchez y Lucía López Marco. Gracias a os consellos y aportacions de Celsa Peitado, Ana Pinto, Blanca Casares, Patricia Dopazo, Mentxu Ramilo, Karina Rocha, Elisa Oteros y Elena Medel. Y a tantas que hetz feito plegar as vuestras aportacions.)

***Iste manifiesto ye traduciu a l’aragonés por Lucía López Marco.

****Descarga iste manifiesto en pdf aquí.

Iste manifiesto ye tamién disponible en os siguients idiomas:

en aranés

en asturianu

en catalán

en cántabru

en castellano

en euskera

en estremeñu

en galego

en portugués

Read More
Hola, usamos cookies. :)    Más información
Privacidad