Mantén a tus amistades cerca y a tus agricultores aún más cerca: consume local.
Luziaadmin
Un mundo sin abejas
Artículo publicado el 3 de marzo de 2016 en La Braña de Eldiario.es Cantabria.
Siempre me han gustado los prados plagados de flores, y también los que no tienen flores, pero sí tienen hierba. Los campos de cereales… Y me paro a pensarlo y muchos de los campos que veía en mi infancia son hoy edificios, polígonos o simplemente están abandonados… La tierra no tiene ya el valor que tenía antes, porque ahora es el dinero el que da de comer. A menudo me pregunto qué pasaría si de repente no pudiésemos comprar comida. ¿apreciaríamos entonces el valor que tiene la tierra?
Un pastor de Sobremonte
Artículo de Enrique Satué publicado en marzo de 1984 en la Revista Serrablo, volumen 14, nº51.
Hace unos días que quería hablar con Antonio, este montañés ya entrado en años, que por apellidos tiene dos topónimos a cual más serrablés -OLIVÁN y ORÚS- este año no pasa, como siempre, el tiempo en su mallata de Aso. Ahora su zamarra se retuerce bajo el aire de las «boiras que entran por el Portalet, ya en la «güega» de Francia.
He llegado antes de que soltase el ganado, su compañero -más joven- sirve como pastor en Betés aunque es de Villarreal de la Canal; entre ellos las jerarquías pastoriles ya se han perdido -aunque teóricamente uno debería ser mayoral y otro rebadán-; sin embargo la experiencia de los años es patente. Su habitáculo se pierde en la noche del tiempo: una pared mal hecha cierra por 1a mitad la abertura que deja el extraplomo de una cueva, allí en un rincón cuelgan el caldero y guisan, hoy se almuerza garbanzos con patatas del día anterior; al lado una sencillísima construcción de ladrillo se inserta en la roca para servir de lecho, y es que estos «últimos» pastores, de nuestro Pirineo viven en muchos aspectos más cerca de la Prehistoria que del siglo XX -realmente no se si es una desventaja…-O como dice el Señor Antonio, en algún aspecto también les ocurre que «O farto no se acuerda d’o laso».
Comemos alrededor de la caldereta y la silueta de un «gabacho» nos inunda la cueva, es un típico «euskaldun», con una boina que rivaliza en proporciones con su nariz. «Bon jour, est-ce que vous avez un mouton qui est á moi?» -o algo así-. Aquí los corderos cambian de nacionalidad con facilidad, y lo pastores de ambos lados mantienen forzosamente relaciones; nada nuevo, cuando todos sabemos que las fronteras administrativas son recientes y que desde la Edad del Bronce, la unidad etnológica de nuestro Pirineo es manifiesta. El galo ofrece «Caporal» sin liar, Antonio lo rehusa -«ixo ye pior que o redallo»-; me comenta entre dientes que el francés es patrón y que a un pastor de 13 años le paga al mes 1.500 francos. Aquél separa su res y cruza libremente el paso fronterizo, ya es hora de soltar y yo con la aquiescencia del galo sigo para ver hacer quesos.
![[cml_media_alt id='1240']Midi d'Ossau (Imagen: Lucía López Marco)[/cml_media_alt]](http://mallata.com/wp-content/uploads/2016/02/images-057-1-300x207.jpg)
La mallata francesa -«cuyala» en patois- se ve presidida por la firme imagen del Midi d’Ossau, es moderna y tiene tres compartimientos; allí los pastores se afanan en la elaboración del queso antes de soltar el ganado. Cada día un pastor hace un queso de unos tres kilos, el amo carga en su citröen y marcha a comercializarlos a Arrudy. Dos pastores son muy jóvenes -en el Pirineo francés hay una escuela de «jóvenes pastores»-, con gran maestría dan vueltas a la masa cuajada, clavando luego en ella largas agujas de bambú, rematan la operación de una hora marcando las iniciales del amo en el queso.
En poco rato he visto pastores y ganados de ambas vertientes y comparar su situación me da tristeza. Ahora Antonio ya estará con su rebaño por las puntas y he quedado otro día para hablar con él.
Hoy tiene más tiempo, se queda todo el día en la mallata para secar la sal, que por la tarde darán al ganado. De esta forma nos adentramos en un relato ameno, aunque algo deslabazado; primero me comenta que un iraní adicto al Sha ha venido a instalar una explotación ganadera a Sallent -no le faltarán pastores, comentamos…-
TIERRA BAJA.- Los de Sobremonte no tenían un sitio fijo para el invierno, dependían de los «ajustes», aunque alguna casa como la de «Botero» de Betés bajó 30 años seguidos a Torralva de Aragón; esta asiduidad tuvo frutos derivados, la «choven» de la casa, subió de esta localidad.
![[cml_media_alt id='1238']Vista de Aso de Sobremonte desde los montes de Betés (Imagen: Biquipedia)[/cml_media_alt]](http://mallata.com/wp-content/uploads/2016/02/250px-Aso_de_Sobremón_Biescas_Uesca.jpg)
A comienzos de la Sanmiguelada había sido la contrata de pastores: feria vacuna del 12 de Septiembre de Biescas, y en la del l8 de noviembre para algún rezagado. Algunos ganaderos iban a «afirmar» a los pastores por las casas, era el caso de los tensinos, que de Sobremonte y la Galleguera -a cuyos habitantes apodaban «guirrios»- sacaban sus pastores. En el año 43 Antonio cobraba como rebadán 315 duros por temporada, al siguiente ya como mayoral cobró 420.
«Si no t’espachaba la nieve -expone señor Antonio- se salía del 10 al 20 de Noviembre, en la «tasca» se aguantaba hasta Todos Santos, si nevaba antes, había que bajar a los pinares y aún podían regresar de nuevo a los altos. Una semana antes de partir se corrían los prados del pueblo, reservando uno para el víspera. Recuerda las noches en Aurín, Escusaguá, Monrepós, Mesón Nuevo, La Foz, Nueno, Hospitalé… Si estas paradas reponedoras duraban uno o dos días, se estaba «estremando», algunos mesones -confiesa Antonio- se guiaban por la filosofía de que «a ave de paso…».
Estas alegres noches en los mesones, le evocan el año 1945, en que el Mesón de Monrepós reunía en torno al «fogaril» alrededor de 30 personas entre pastores de cabañas y tratantes que bajaban a la feria de San Andrés de Huesca; en aquella fría noche conoció por primera vez a los «maquis», pedían asilo, cena caliente y orientación: por Belsué se dirigieron al Llano. Aquel invierno en Torralva de Aragón volvió a coincidir con ellos de una forma curiosa: él compartía la majada con un pastor de Murillo de Gállego, el amo -que no se fiaba- marchaba todas las noches a dormir al pueblo; los guerrilleros entablaron conversación con su compañero, seduciéndolo para su causa; con ellos marchó sin decir nada a Antonio. El grupo ofreció ataques en Farlete y Alfajarín teniendo un triste final.
TRADICIONES PASTORILES.- El mundo rural siempre se ha mostrado como un reservorio de tradiciones ancestrales y dentro de él, el pastoril por la fuerte jerarquización que ha sufrido, ha guardado tradiciones que se pierden en la noche de los tiempos.
Antonio no cree que las piedras agujereadas por la Naturaleza y colgadas en el establo, libren a las ovejas de estar «modorras». Esta costumbre que nosotros hemos visto por gran parte de la montaña oscense, él la vio en Abizanda -allí estuvieron los de Aso evacuados para la Guerra civil-.
En Sobremonte, cuando una oveja paría y no echaba la «esparria» -placenta-, le ponían atado al lomo un boj o un trozo de esparto; así de esta manera la expulsaba.
Cuando a una oveja le «fizaba» une víbora, se le practicaba con la navaja una cruz en el «braguero».
En primavera cuando el ganado subía flaco, la abundante comida de la montaña «hacía subir la sangre», las ovejas enfermaban por lo que habla que practicarles un corte en una vena debajo del ojo -«y a la media hora estaban listas»-.
Antonio en sus refranes y sentencias oídas a sus mayores tiene al mejor «hombre del tiempo»:
«Si pa Candelera estás al sol, pa la Virgen al tizón».
«Si truena por Betés, no t’estes.Si truena por Aso, no hagas caso».
«Si pues colgar el caldero en a punta dá luna, ventolera segura».
«Si a luna está tripa arriba, agua segura».
«Si ves a boira pegada ta Utoría, agua al otro día».
AVENTURAS EN LOS PUERTOS.- Los puertos de Sobremonte, Antonio se los conoce palmo a palmo, y en un instante me arropa con sus topónimos: «Mallata Laguarre, Burrambalo, La Plana, Os Yerros, Plana Raya, Foyas Lacuna, Sarrataclau, A Facera, Trasapena, Valposata, A Punta as Canales, Icun, Punta a Cruz, Estacho Plano, Fuendefreda, Mallata Cubilella, Lera, A Selva, O Forondón, Mallata Lupons».
![[cml_media_alt id='1236']Un pastor del Pirineo (Imagen: Enrique Satué)[/cml_media_alt]](http://mallata.com/wp-content/uploads/2016/02/cabalero-300x297.jpg)
Hoy el alpinismo es sofisticado, pero ¿cuántos pastores han hecho azañas sin ningún material, permaneciendo después en el anonimato? Antonio una buena mañana se encontró sin leña y decidió trepar a la Peña del Gabacho «gogante» entre los puertos de Biescas y Acumuer, a talar un pino que había en su punta, y aunque el pino rodó a la vertiente opuesta, la hombrada ya estaba hecha -«lo malo fue bajar…»-.
En Sobremonte aún quedan topónimos que evocan la vieja fauna: «Pinar dó lobo» en Yosa, «fuente del Onso» en Aso; sin embargo el animal, que mejor conoce Antonio es el sarrio, en verano a veces se le acercan descaradamente al ganado. Sabe del caso de cruces entre cabras perdidas y aquél, el resultado: «un cabrito que te las veías loco pa cogelo y metele la esquilla…».
Muchas cosas podría escuchar del señor Antonio, pero este año si vuelve a «afirmarse» para Aso, hablaremos de la vida en estos puertos con más tiempo, al cobijo de una vieja cadiera.
¡Hasta entonces señor Antonio!
Mallata participa en los Premios 20Blogs
Mallata.com participa en la categoría de Medio Ambiente de la X Edición de los Premios 20Blogs que organiza el diario 20 Minutos.
Se puede votar a través de este enlace. Al entrar aparecerá la siguiente imagen.
Donde indica «tu voto» no es donde hay que votar. Para hacerlo es necesario registrarse como usuario de 20 minutos (no lleva mucho tiempo). Una vez hecho el registro, hay que pinchar en el botón azul donde indica «Vota a este blog» y una vez emitido el voto, este pasará a ser verde e indicará «Voto recibido».
Gracias por apoyar a Mallata 🙂
Vida Rural 2.0
Artículo publicado en la sección La Braña de El diario.es Cantabria el 18 de febrero de 2016.
La semana pasada me comentaba un amigo ganadero que su vida era mucho más cómoda desde que se lanzó a hacer compras por internet. De repente, no solo se evita el tener que coger el coche para desplazarse a la ciudad y padecer el estrés de los ires y venires de la gente moviéndose en todos los sentidos dentro de un centro comercial, sino que, además, recibe el pedido al día siguiente, y, por si fuera poco, puede devolverlo si no le satisface.
Parece que la magia de internet ha llegado, también, al medio rural. El problema es que en los pueblos la velocidad de conexión es más lenta, tanto en los hogares como en la red móvil, y el recién llegado 4G no existe en núcleos de población de menos de 70.000 habitantes. En realidad, en muchos municipios solo hay conexión 2G y en algunos solo G. De hecho, en el V Foro de Desarrollo Rural, celebrado esta semana en Zaragoza en el marco de la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA), y cuya temática giraba en torno a cómo afrotar los retos de los jóvenes agricultores, se ha constatado que uno de los principales problemas de la agricultura junto al dificil acceso a la tierra, el envejecimiento o la invisibilidad de la mujer, es la falta de una buena conexión de internet.
Sin embargo, a pesar de la mala conexión y de la falta de políticas orientadas a revertir esta situación, internet podría convertirse en una pieza fundamental para frenar la despoblación e incluso fomentar el asentamiento de nuevos habitantes en nuestros pueblos. Y es que internet permite poner en contacto a personas de todo el mundo, sin importar el lugar en el que se encuentran, facilitando que personas radicadas en ciudades, den el salto al medio rural al poder realizar desde ahí su trabajo. Además, las nuevas tecnologías permiten a las personas ya asentadas en los pueblos hacer llegar su trabajo a mucha más gente.
Es el caso de EcoValdeolea, una ganadería ecológica familiar en San Martín de Hoyos, al sur de Cantabria, cuya titular, Conchi Gutiérrez, se encontró con el dilema de que no sabía cómo vender su carne desde el pequeño pueblo donde vive y que se niega a abandonar, así que se lanzó a crear un blog y ahora vende su producto por internet, con tanto éxito que tiene lista de espera.
Otro ejemplo es Huerta Tarruco, una huerta ecológica que utiliza las redes sociales para recibir los pedidos de sus consumidores, a quienes les lleva sus cestas un día a la semana, de la huerta a su mesa sin necesidad de intermediarios. Aunque internet no solo se ha vuelto una herramienta fundamental para agricultores y ganaderos, sino que también permite organizar actividades de turismo ornitológico destinadas al público extranjero, dar a conocer los lambiques de tu pueblo para que la gente se anime a ir a probarlos y, en definitiva, fomentar tu negocio sea cuál sea la actividad a la que te dediques.
Sin duda, los blogs y las redes sociales se han vuelto fundamentales en el desarrollo de cualquier empresa, también en el medio rural, pero a pesar de ello hay quien se siente incapaz de gestionarlas. Para ellos hay blogs dispuestos a romper la brecha digital, como La Huerta Digital, un espacio de difusión, comunicación y debate sobre nuevas tecnologías en la agricultura y la agroalimentación.
Queda mucho por hacer hasta que el medio rural consiga comunicaciones de calidad similar a las ciudades. Sin embargo, ya nadie puede decir que eso de internet es cosa de urbanitas.
Mongolia, nómadas y conservación
Hay lugares perdidos en el mapa que una siempre ha soñado visitar. En mi caso, desde que tengo recuerdo he querido viajar a Mongolia. Debió de ser por algún reportaje de la 2, de esos que vemos sólo cuatro frikis. Fuera por lo que fuere, Mongolia me ha parecido siempre un paraiso, un mundo paralelo donde los humanos se siguen desplazando al ritmo del ganado en busca de pastos y donde la gente vive en armonía con el entorno, aprovechando lo que la tierra les da, y devolviéndole a ésta sólo lo que necesita.

A mucha gente le resulta extraño el que sueñe con subirme a un caballo y cabalgar al paso del rebaño en mitad de la nada, con gente que utiliza un idioma que desconozco, que montan y desmontan su casa en busca de alimento para sus animales, que beben leche de reno y que hablan con las águilas. Con lo fácil que debe ser irse a Nueva York, llenar los pulmones con el aire gris que vierten los tubos de escape, andar entre los empujones de la gente, sentirse una hormiguita entre tanto rascacielos, comer una hamburguesa de dudosa procedencia acompañada de una coca-cola light (también de dudosa procedencia) y tirar el envase al suelo como si fuera un elemento más del mobiliario urbano…
El caso es que debo de ser un bicho raro, y por eso me fascinan Mongolia y la relación de sus gentes con su ecosistema. Un día descubrí a los niños rata de Ulan-Bator y empecé a ver que aquel país de ensueño, era a la vez un mundo de contrastes donde no todo es perfecto.
Hace poco un amigo me pasó una noticia publicada por la ONG Survival en la que se denunciaba la prohibición de cazar en la zona donde habitan los dukhas, un pueblo indígena de pastores nómadas de la taiga de Mongolia, al declararse en 2013 área protegida.

Se estima que en la actualidad hay unos 500 dukhas, de los cuales, alrededor de 200 siguen siendo cazadores – recolectores nómadas. Los dukhas viven en la taiga, en tiendas de lona denominadas alaci y migran con sus renos, que les ayudan a trasladarse y les proporcionan leche, pero que sólo sacrifican en caso de necesidad extrema, o cuando los animales están para desvieje. También recolectan patatas y frutos silvestres, y llevan generaciones cazando animales silvestres, siguiendo, según indica el artículo de Survival «sus propias y estrictas reglas que establecen la cantidad de animales que pueden cazar, así como cuándo y los lugares donde pueden hacerlo. Estas normas garantizan que no se caza en exceso, sino únicamente acorde a sus necesidades. La caza no es para ellos sólo una forma de obtener comida: es una parte integral de su modo de vida». Cuando cazan, agradecen y piden disculpas al espíritu del animal mediante rituales chamánicos, a la par que ofrendan parte de la carne al fuego, a la naturaleza y a los espíritus antes de comerla.
![[cml_media_alt id='1201']Niña dukha jugando junto a un reno. (Fuente: Imgur)[/cml_media_alt]](http://mallata.com/wp-content/uploads/2016/02/niñareno-300x200.jpg)
Durante siglos, los dukhas han vivido en armonía con el medio, viviendo de la tierra y cuidándose de no sobreexplotar los recursos naturales, asegurando su existencia para las generaciones venideras. Por eso, este pueblo nativo de Mongolia no entiende porqué el gobierno les prohibe la caza, restricción esta que altera por completo su forma de vida nómada y que les obliga a abandonar sus costumbres y tradiciones; además, la prohibición es «en nombre de la conservación». Resulta paradójico, cuando si se ha conservado ese paisaje es en gran parte gracias a los dukhas.
Da rabia, no puedo definirlo de otra manera, como historias similares se repiten por todo el mundo por la incapacidad de dos partes a sentarse y dialogar para conseguir entenderse y desarrollar políticas justas que impliquen a los agentes locales y conseguir conservar patrimonios únicos. Parece que la administración sigue sin entender que las cosas no se solucionan imponiendo, sino dialogando, y que si no explican a los dukhas los motivos de la prohibición de caza, y si no escuchan de estos las consecuencias que tiene para ellos esta privación, jamás encontrarán una solución viable que satisfaga a ambas partes.
![[cml_media_alt id='1200']Yurta de una familia nómada en Mongolia (Fuente: Pixabay)[/cml_media_alt]](http://mallata.com/wp-content/uploads/2016/02/yurt-486866_960_720-300x155.jpg)
Me pregunto cuando conseguiré viajar a Mongolia, y, sobretodo, qué habrá sido de los dukhas cuando vaya, ¿seguirán siendo nómadas o los habrán convertido ya en alcohólicos sedentarios?
Buenos y lluviosos días
Por fin llegan las ansiadas lluvias que el campo tanto necesitaba. Eso sí, mejor disfrutarlas a cubierto 🙂
El secreto está en el queso
Artículo publicado el 4 de febrero en la sección La Braña de Eldiario.es Cantabria.
Acabo de abrir el Facebook y lo primero con lo que me encuentro es un post en el que aparece la fotografía de una carta enviada por una industria que fabrica queso para una conocida cadena de pizzerías. En la carta, la empresa láctea anuncia a sus proveedores que para el nuevo periodo (que comienza el 1 de abril de este año y finaliza el 31 de marzo de 2017), pagarán la leche a «un precio base de 0.25 €/litro», y además, añaden, «el compromiso de volumen será el mismo que el contratado en la campaña 2015/2016».
La carta continúa, y la empresa justifica la bajada del precio de compra alegando que el queso que producen «es fabricado también por otros competidores en el norte de Europa, donde los precios de la leche son mucho más bajos que en España, por tanto nos vemos forzados a actualizar nuestros precios de compra para poder ser más competitivos siempre intentando dar prioridad a nuestros proveedores de confianza».
La verdad es que lo leo y no doy crédito. Si la empresa quisiera dar prioridad a sus «proveedores de confianza», digo yo que intentaría elaborar un producto diferenciado, local, distinto de lo que pueda producir otra industria en Suecia, y de calidad, de forma que en vez de venderse en una empresa de pizzas que paga poco y mal a sus empleados, y que paga poco y mal por ese queso; se pudiese servir en restaurantes que ofrecen «quesos del país».
Pero no. El hecho de que «fabriquen» quesos en vez de producirlos ya da idea de que su producto es 100% artificial, tan artificiales como pueden parecer las ganaderías que les suministran, porque si se estima que producir un litro de leche cuesta entre 34 y 38 céntimos, ¿cómo puede ser que les estén pagando solo 25? Pues es posible gracias a que el pasado año el Ministerio aprobó un paquete de ayudas de 20 millones de euros destinadas a aquellas ganaderías que reciben menos de 0,285 € por cada litro. Es decir, que en vez de obligar a industria y distribución a garantizar el pago de los costes de producción, desde el Ministerio de Tejerina lo que primó fue que la industria pague el precio que estime, y entre todos ponemos lo que falte.
El problema, en realidad, no es quien paga el queso, el problema es mucho más complejo, porque la bajada de precios no es mas que una excusa para dejar de comprar la leche a las pequeñas ganaderías tradicionales, que más allá de producir leche, fijan población al territorio y conservan el ecosistema. ¿Qué pasaría si de repente el sector decidiese dejar de comprar leche a todas las granjas familiares de la cornisa cantábrica? ¿De qué vivirían esos pueblos? Pues eso es lo que está pasando: desde la desaparición de las cuotas lácteas, la distribución prefiere comprar el producto a explotaciones industriales de gran tamaño situadas en el sur peninsular, donde no hay pasto pero sí los cereales con los que se fabrican los piensos de los que se alimentan esas vacas; y donde, además, concentran toda la producción en pocas macrogranjas bien situadas y no tienen que ir casa por casa para recoger pequeñas cantidades. Mucho más cómodo para la distribución, pero un serio problema para el medio rural.
Sigo bajando por el muro de Facebook y me encuentro otra noticia: El sector lácteo anuncia el inicio de un ‘duro boicot’ a Lactalis. Mejor no sigo leyendo, no vaya a ser que me entere de cosas que no debo y cuando vaya a encargar unas familiares me arrepienta al recordar que el secreto no está en la masa, el secreto está en el queso.
![[cml_media_alt id='1247']razas mallata[/cml_media_alt]](http://mallata.com/wp-content/uploads/2016/03/razas-mallata-300x168.jpg)
![[cml_media_alt id='1225']blogoteca1[/cml_media_alt]](http://mallata.com/wp-content/uploads/2016/02/blogoteca1-1-300x273.bmp)
![[cml_media_alt id='1226']BLOGOTECA2[/cml_media_alt]](http://mallata.com/wp-content/uploads/2016/02/BLOGOTECA2-300x268.bmp)
![[cml_media_alt id='1227']apoyo gustavo duch[/cml_media_alt]](http://mallata.com/wp-content/uploads/2016/02/apoyo-gustavo-duch-300x232.bmp)