Esta semana, con motivo del Día Europeo del Arte Rupestre, en la sección de Mallata en La Cadiera de Aragón Radio, celebramos uno de los legados más fascinantes de nuestros antepasados: las pinturas y grabados que dejaron en cuevas y abrigos rocosos, testigos silenciosos de sus vidas, creencias y relación con la naturaleza. Este patrimonio único nos invita a reflexionar sobre nuestra propia historia y la importancia de preservarla para las generaciones futuras
¿Qué es el arte rupestre?
El arte rupestre abarca pinturas y grabados realizados sobre superficies rocosas, utilizando pigmentos naturales o incisiones. Estas expresiones artísticas, algunas con más de 10,000 años de antigüedad, nos ofrecen una ventana a las primeras sociedades humanas. Más allá de su valor artístico, nos hablan de sus formas de vida, creencias espirituales y organización social, conectándonos con nuestras raíces más profundas.
El arte rupestre en Aragón
Aragón alberga algunas de las muestras más ricas y variadas de arte rupestre en Europa, con dos estilos predominantes:
- Arte levantino: Representaciones figurativas detalladas, como escenas de caza con ciervos, cabras y figuras humanas en movimiento.
- Arte esquemático: Figuras más abstractas, simbolizando actividades cotidianas, animales y creencias espirituales.
Entre los sitios más destacados se encuentran los abrigos de la Sierra de Albarracín en Teruel, las Cuevas del Río Vero en Huesca y las Cuevas de la Sierra de la Carrodilla en Estadilla, que muestran cabras en actitudes dinámicas, revelando la relevancia de la fauna para estas comunidades.
Los Abrigos de Mallata: conexión con las primeras sociedades ganaderas
Uno de los lugares más emblemáticos del arte rupestre en Aragón son los Abrigos de Mallata, situados en la Sierra de Guara. Este sitio no solo destaca por la belleza y el detalle de sus pinturas, sino también por lo que nos enseñan sobre el surgimiento de las primeras sociedades ganaderas.
En los abrigos, encontramos representaciones de figuras humanas y animales que muestran actividades relacionadas con la domesticación y el manejo del ganado. Estas imágenes nos permiten observar cómo estas comunidades aprendieron a aprovechar los recursos del entorno, desarrollando prácticas que marcarían el inicio de la ganadería. En los Abrigos de Mallata, también se encuentran pinturas que sugieren interacciones sociales y rituales, mostrando que estas sociedades ya valoraban la cooperación y el trabajo en comunidad.
La conexión entre el arte rupestre y las primeras actividades ganaderas nos recuerda que muchas de las bases de nuestra civilización actual se encuentran en estas prácticas ancestrales. Además, el nombre «mallata», que hace referencia a refugios utilizados tradicionalmente para el ganado, refuerza el vínculo entre este sitio arqueológico y la importancia histórica de la ganadería en Aragón. Y cómo se han empleado los mismos lugares para los mismos usos durante miles de años.
¿Qué nos cuentan estas pinturas sobre nuestros antepasados?
El arte rupestre refleja la relación estrecha entre las primeras sociedades humanas y su entorno natural. Las escenas de caza y recolección nos hablan de su dependencia de la naturaleza para sobrevivir. Los animales no solo eran fuente de alimento, sino también figuras de gran carga simbólica. Las escenas rituales sugieren una visión espiritual del mundo, con creencias relacionadas con el ciclo de la vida, la fertilidad y la muerte.
Grabados y otras expresiones de arte rupestre
Además de las pinturas, el arte rupestre incluye grabados o petroglifos, incisiones realizadas sobre la roca que a menudo representan formas geométricas, espirales o figuras humanas y animales. Estos grabados, encontrados en sitios como la Sierra de Albarracín, complementan las pinturas al ofrecernos una visión más amplia del pensamiento y las prácticas de estas comunidades.
Yacimientos prehistóricos destacados en Aragón
Aragón cuenta con yacimientos excepcionales declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, como los abrigos de la Sierra de Albarracín y las Cuevas del Río Vero. Estos sitios no solo contienen arte rupestre, sino también herramientas, restos humanos y vestigios de la vida cotidiana, que nos permiten entender cómo evolucionaron estas sociedades desde el Paleolítico hasta la Edad del Bronce.
Conexión con el presente
Estudiar el arte rupestre nos ayuda a reflexionar sobre nuestra relación con la naturaleza y nuestras raíces culturales. Estas representaciones nos enseñan cómo las primeras sociedades interactuaban con su entorno de manera sostenible y cómo valoraban profundamente la comunidad y la espiritualidad. En un mundo donde enfrentamos retos ambientales y sociales, este legado nos recuerda la importancia de aprender del pasado para construir un futuro más equilibrado.
La importancia de preservar este patrimonio
El arte rupestre nos transmite un mensaje claro: preservar nuestro pasado es esencial para comprender nuestro presente y planificar nuestro futuro. Estas obras no solo son testigos de la creatividad humana, sino también de la conexión espiritual y práctica con la naturaleza. Su conservación no es solo un deber cultural, sino un acto de responsabilidad hacia las generaciones futuras.
Entrevista a Alejandro Sierra Sainz-Aja
En esta ocasión, tenemos la oportunidad de charlar con Alejandro Sierra Sainz-Aja, un aragonés que trabaja como investigador en el laboratorio de Arqueozoología de la Universidad de Barcelona, experto en las prácticas de manejo de la ganadería en las primeras sociedades agrícolas.
Para saber más sobre este tema, ¡no te pierdas nuestro último episodio de Mallata en La Cadiera de Aragón Radio! Puedes escuchar más episodios de la sección de Mallata en La Cadiera de Aragón Radio en la web de Aragón Radio, en ivoox o en spotify. ¡No olvides suscribirte para no perderte los próximos episodios! 🙂
Puedes colaborar con el blog comprando el libro «Haciendo mallata. Recopilatorio de relatos trashumantes»
COMPRAR ONLINE
MÁS INFORMACIÓN