300 estudiantes de Jacetania y Alto Gállego se han sensibilizado este curso con la soberanía alimentaria

Un total de 300 alumnos y alumnas del Viello Aragón se han sensibilizado este curso sobre derecho a la alimentación y desarrollo sostenible con enfoque de género en el marco del proyecto Cultivando un Pirineo sostenible coordinado por la ONG Justicia Alimentaria y financiado por la Diputación Provincial de Huesca a través de la convocatoria de proyectos de cooperación para el desarrollo y sensibilización.

El proyecto ha permitido la organización de actividades en el IES Biello Aragón de Sabiñánigo, en la sección que este instituto tiene en Biescas y en el IES Pirineos de Jaca, destinadas a alumnado de ESO, Bachillerato y ciclos formativos. Las actividades han consistido en un encuentro-coloquio con Marco Antonio Suárez Hidalgo, agricultor cubano, que explicó cómo el país en el que vive produce la gran parte de los alimentos que se consumen en la isla con prácticas agroecológicas.

En el marco del proyecto también se llevaron a cabo talleres de etiquetado para dotar al alumnado de herramientas que les ayuden a decidir si un producto es sostenible y saludable, además de talleres las secciones del IES Biello Aragón de Sabiñánigo y de Biescas para poner en valor la importancia de la apicultura, impartidos por la bióloga, apicultora y educadora ambiental Azpe García de la empresa local A Redolada.

Asimismo, se proyectó tanto en Sabiñánigo como en Jaca el documental Rebeldía Rural, la luz llega al pueblo, de la directora Susan Labich, que narra la historia y el proyecto de vida de los hermanos Antonio y David Garcés, de San Vicente de Labuerda, que han apostado por quedarse en su pueblo dedicándose a la ganadería extensiva y haciendo venta directa de su producto en su propio restaurante, el Restaurante-Merendero Garcés. Los hermanos Garcés participaron en las proyecciones y conversaron con el alumnado, animándolos “a elegir un trabajo que les guste, porque así no tendrán la sensación de trabajar sino de seguir jugando, y así es como se disfruta y se es realmente feliz”.

El alumnado y el profesorado de los centros han valorado positivamente estas actividades que ponen en valor la vida rural y la necesidad de impulsar sistemas alimentarios basados en la producción sostenible de alimentos.

Justicia Alimentaria es una asociación formada por personas que creen en la necesidad de cambiar el sistema agroalimentario actual para conseguir nuevos modelos que pongan en el centro a las personas y los territorios. Su sede en Aragón está en Jaca (Huesca). Cualquier persona puede hacerse socia o voluntaria a través de la página web de la ONG.

Nuevo libro: Haciendo mallata

Cuando creé el blog Mallata.com en marzo del año 2015, no imaginaba que este espacio evolucionaría tanto ni que todo este trabajo se acabaría viendo reflejado en un libro.

Elegí para este espacio virtual la palabra mallata: un refugio tradicional pirenaico diseñado para albergar al ganado y a las personas que cuidan de estos animales en las noches veraniegas a la intemperie. Y después de ocho años refugiando al mundo rural en esta mallata en la red, acaba de salir publicado el libro Haciendo Mallata en el que se recogen los mejores artículos publicados en este blog y en otros medios de comunicación, así como textos nuevos.

El libro, editado por PRAMES, está ilustrado por Pilar Serrano y el prólogo lo firma la escritora y también veterinaria María Sánchez. La obra agrupa los artículos en cinco categorías diferentes: Etnografía y conocimiento ecológico tradicional; medios rurales, medios vivos; feminismo rural; agroecología y emergencia climática; y razas autóctonas.

Las páginas de Haciendo mallata están llenas de personas que mantienen vivo el medio rural, de gente que salva de la extinción a razas autóctonas, de plantas que curan y de semillas que luchan por brotar. Con el estilo característico de Mallata.com, estos textos entrelazan bosques, campos, rebaños, arquitectura tradicional que se resiste a caer en el olvido y pueblos que luchan por seguir vivos.

Haciendo mallata está ya a la venta en librerías y se presentará el jueves 27 de abril a las 19 horas en el Centro Social Librería La Pantera Rossa de Zaragoza (c/San Vicente de Paúl, 28). Intervendán el editor, Rafael Yuste, la ilustradora, Pilar Serrano, y la autora, Lucía López Marco.

En la página web de Todos tus libros podéis encontrar algunas librerías que lo tienen ya en sus estanterías. Aunque podéis encargarlo en cualquier librería y lo recibiréis en 2-3 días. También se puede comprar online en la web de Prames.

 «Este espacio que se hace papel y devuelve la dignidad, amplificando la voz de todos aquellos y aquellas que no fueron escuchados y celebrados, que no pudieron nunca escribir sus canciones, sus costumbres, sus acentos, sus vínculos, sus cuidados y sus historias». María Sánchez

Perdón por lo de Canal Roya, y tantas otras cosas

Ya es primavera. Por lo menos, ya lo es oficialmente. Cada año el invierno dura menos, las nevadas tardan más en llegar y las flores colorean antes los paisajes.

Nuestra memoria, como el invierno, también es cada vez más corta. ¿Acaso alguien recuerda ya que estas navidades, en plena temporada, las pistas tuvieron que cerrar porque no había nieve? ¿Alguien recuerda que esta lucha ya la vivimos hace casi veinte años cuando intentábamos proteger Espelunciecha? No lo se, creo que ya nadie lo recuerda. La nieve cayó sobre los recuerdos y los borró, como borra las huellas anónimas de esos seres silenciosos que dan vida a las humeantes chimeneas en nuestros pueblos.

El Gobierno de Aragón no lo recuerda. O quizás sí, como un sueño -mal sueño- lejano del que no quiere acordarse. Una mentira, como la del cambio climático y la de querer revertir la despoblación y diversificar la actividad económica.

Igual que nos olvidamos de nuestros dioses ancestrales, esos que un día se convirtieron en roca e hicieron de esta una tierra de leyenda a través de unas palabras en una lengua que se extingue igual que se fue el bucardo, y que solo vuelan ya a través de las alas de algún quebrantahuesos.

¿Podremos olvidar algún día que hubo un tiempo en el que acariciábamos la tierra roja de la Canal Roya y disfrutábamos de toda su biodiversidad sin pilonas, ni cables, ni telesillas? No, no lo creo.

Al fondo, Peña Foratata

Este año el Gobierno de Aragón resucitaba un fantasma que lleva años sobrevolando nuestras casas, amenazando nuestros ecosistemas y poniendo en riesgo la flora, la fauna y la cultura local. Me refiero al proyecto de unión de las estaciones de esquí de Astún y Formigal a través del Valle de la Canal Roya. Los defensores de esta iniciativa argumentan que la unión de estas dos estaciones creará una de las zonas de esquí más grandes de España y atraerá a más turistas, lo que generará más empleo y beneficios económicos para la región. Sin embargo, una parte importante de la población local insiste en señalar que este proyecto puede tener graves consecuencias medioambientales, así como un impacto negativo en la vida de los habitantes de los pueblos cercanos.

Podríamos hablar de los atascos que se repiten cada fin de semana, de una zona saturada de turismo, de la dificultad de acceso a la vivienda de la gente de la zona por los altos precios de las segundas residencias, del empleo precario durante unos pocos meses al año, del proyecto de construir dos Burger Kings en la zona (uno en Jaca y otro en Sabiñánigo)… O de un valle con una gran biodiversidad, con un paisaje único que puede generar empleo de calidad y bien remunerado en el sector turístico de naturaleza, de la espectacular gastronomía local —que lucha por sobrevivir ante la creciente demanda de salchichas de cerdo tipo Frankfurt que tan poco tienen del territorio y que invaden las cafeterías de las pistas—, de los cuentos, de las brujas del Valle de Tena, de las leyendas, de cómo el Dios Anayet y la Diosa Arafita cosiran de la Foratata: esa roca en la que se convirtió su hija, Culibilla, al negar su amor al todopoderoso dios Balaitús, y de cómo las hormigas de O Formigal —que significa el hormiguero en aragonés, ese lugar que hoy da nombre a la mayor estación de esquí de Aragón— la protegieron, y de cómo Culibilla, en agradecimiento, se agujereó su corazón para albergar en él para siempre a las hormigas blancas, y de ahí su nombre en esa lengua medieval: Foratata —que significa agujereada en aragonés—.

O también de cómo, más allá de los cortos inviernos y la insostenibilidad —cada vez más evidente— de las pistas de esquí, el cambio climático está alcanzando un punto —debido a la actividad humana— en el que cada vez resulta menos viable la vida en el planeta en un futuro próximo, tal y como resalta en su último informe el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC).

Vacas pastando en el Ibón d’A Espelunciecha

Por eso, quizás, cada vez resulte más complicado comprar el argumento de que el esquí va a generar empleo de calidad en las comarcas pirenaicas, cuando, en el contexto actual de emergencia climática en el que nos encontramos, deberíamos ser conscientes de la falta de nieve y de agua y preocuparnos de anticiparnos a las sequías que cada año van a ser más severas, al riesgo de incendios cada vez mayor. Y en vez de invertir en proyectos completamente insostenibles desde cualquier punto de vista —y especialmente desde la perspectiva climática y ambiental—, como el esquí o las macroexplotaciones de ganadería industrial, deberíamos apostar por iniciativas que pongan en el centro la gestión eficaz y justa del territorio. Esto es, apoyar a las pequeñas ganaderías extensivas familiares que aún sobreviven en estas comarcas, impulsar la creación de nuevos rebaños que ayuden a conservar estos paisajes y a prevenir futuros incendios. Favorecer la diversificación de la actividad económica y apoyar el turismo basado en la observación y disfrute de la naturaleza de una manera responsable. Y ser conscientes, también, de que no se puede promover ninguna pista de esquí sin tener asegurado que va a haber ganado pastando en las estaciones en verano, ya que, si no fuera por la acción del pastoreo que corta la hierba y mantiene la vegetación en equilibrio, la hierba crecería y se formarían bolsas de aire entre la vegetación al caer la nieve que dificultarían enormemente la práctica del esquí, por no hablar de la matorralización del paisaje…

¿Cómo vamos a decirles a los niños y niñas y a las personas jóvenes, que tengan sueños, que se esfuercen en ser libres, cuando les estamos arrancando los últimos recursos que aún conservamos, cuando se está haciendo caso omiso de los informes científicos, cuando se está negando el impacto ambiental evidente de este tipo de proyectos, cuando en vez de conservar los ecosistemas, los estamos destruyendo?

Desde aquí pido perdón a las generaciones venideras. Nosotros no queríamos la destrucción de Canal Roya, ni tantas otras cosas…

Por un feminismo de hermanas de tierra 2023

Regresa marzo, entre heladas e incertidumbres, pero nosotras volveremos a llenar las calles, a levantar nuestras voces, a romper los centros con nuestros márgenes y periferias. Un marzo más reivindicamos nuestros derechos, visibilizamos lo que nos atraviesa y afecta. Sentimos que no es buena noticia que este año, entre las compañeras, hablemos de que este manifiesto sea más necesario que nunca. La situación y las problemáticas que estamos viviendo en nuestros territorios nos interpelan de forma urgente y directa para encontrar la fuerza y la palabra entre nosotras: para crear vínculos, sacar las sillas a la calle, no callar nunca más, no volver a sentirnos solas.

Queremos hoy poner la memoria, el cuerpo y la voz. Sin miedo, sin pudor, sin reparo.

Por todas aquellas que no pueden dejar hoy su puesto de trabajo o su papel de cuidadoras, que viven paralizadas por la violencia, que trabajan día tras día sin derechos, que no pueden hablar porque necesitan el pan y el jornal para que vivan los suyos. Que no pueden visibilizarse en una manifestación, que no pueden permitirse salir a la calle, unirse a la protesta. Esto es también por las que no podrán salir de casa debido a barreras físicas, sufrimientos o malestares, por estar encerradas en instituciones o hospitales. Fuera de los discursos de los centros, de las instituciones, de la academia. Queremos ser altavoz, plataforma para todas aquellas a las que el sistema expulsa, explota, maltrata, deja conscientemente siempre a un lado.

Ya pensamos en el verano que se acerca, con una sequía que nos duele y angustia. Los paisajes en los que crecimos, vivimos y trabajamos están desapareciendo, nuestra geografía física y sentimental se transforma en otra cosa. Aún no sabemos ni tenemos palabras, pero también este manifiesto quiere hablar en voz alta de ese dolor que muchas llevamos ya dentro, que transforma nuestros cuerpos y vínculos, nuestros afectos y comunidades. Pero no queremos dar oportunidad a los discursos llenos de catastrofismo y colapso. Aquí no pueden enraizar los sermones que culpabilizan, que enfadan, que aleccionan, que dejan recaer todo el peso en las personas, sin saber de sus circunstancias y vulnerabilidades. Preferimos crecer y compartir desde la alegría. Queremos trabajar juntas por otro porvenir, aprender a volver a conmovernos. Pensamos que desde los afectos y el asombro podremos germinar juntas en nuevos espacios y encuentros. Para ello también necesitamos compartir y nombrar nuestras fragilidades, vulnerabilidades y sufrimientos. Puede que este sea un buen motivo para luchar y seguir adelante en esta emergencia climática. No podemos permitirnos el desánimo, el pesimismo, la desesperanza.

Hermana de tierra, que algunos hagan lo imposible por impedirnos imaginar nuevos futuros no significa que no podamos soñar, y pelear por tenerlos.

Nos preocupan especialmente los discursos que regresan, romantizando la vida de nuestras madres y abuelas, convirtiéndolas en heroínas, ocultando con palabras y artimañas una dictadura llena de represión, desigualdad y violencia.

Hermana de tierra,

venimos de aquellas niñas que trabajaron la tierra sin poder decidir, que cargaron a sus espaldas con mochilas enormes llenas de renuncias y silencios. Compartimos territorio con colectivos oprimidos. No podemos olvidarnos de que aquellas violencias siguen entre nosotras: con nosotras hoy especialmente están las temporeras, las migrantes, las mujeres trans. Sin ellas no contemplamos la lucha. No podemos imaginar ni pensar los nuevos futuros habitables y sostenibles sin ellas ni sus reivindicaciones.

Somos descendientes de todas aquellas y también seremos, algún día, antepasadas para las que vengan. Nunca olvidemos de dónde venimos, más en estos tiempos en los que tanto nos preguntamos hacia dónde queremos ir.

No caigamos en la amnesia, no caminemos sin la memoria.

Llevamos con nosotras una genealogía de resistencia: nos duele que desde ciertos colectivos urbanos, siempre desde el centro, borren de un plumazo nuestros relatos y movimientos de lucha, obvien y simplifiquen nuestros debates. Que no estéis al tanto no significa que en nuestros pueblos no estén sucediendo cosas, que no estemos trabajando por el cambio. Nos parece injusto con todos los colectivos y grupos rurales que incansables luchan y se mueven por otros medios y territorios posibles. Creer que no existen otras luchas ni debates en nuestros pueblos nos parece una visión terriblemente injusta, paternalista y condescendiente.

Sin nosotras no se entiende el territorio. Y no podemos quedarnos calladas ante las medidas y discursos que siempre nacen y ordenan en nombre del desarrollo y la sostenibilidad. Ya basta de convertir nuestros medios rurales en zonas de sacrificio, en meras despensas, en vertederos, en simples zonas de recreo para la gente de la ciudad.

En nuestros territorios se encuentran las herramientas y los saberes que puedan convertirse en aliados para mitigar los efectos de la emergencia climática en la que vivimos. Pero la realidad es que cada año seguimos viendo cómo aumenta el número de explotaciones industriales e intensivas en nuestros pueblos, y cómo se abren paso macroproyectos energéticos en espacios de alto valor ambiental sin tener en cuenta a quienes habitan la tierra, expulsándonos de nuestros pueblos.

Celebramos la visibilidad y los nuevos relatos que cada día están más presentes en los medios. Pero la realidad que vivimos en el campo a veces no concuerda con lo que nos devuelve el espejo: seguimos sin poder tomar decisiones, sin acceso a una vivienda digna, a la tierra. Sin herramientas para poder poner en marcha proyectos que trabajen por la soberanía alimentaria: es más fácil desarrollar un proyecto industrial que un proyecto agroecológico que produzca alimentos que cuiden nuestra tierra y no nos enfermen.

Hermanas de tierra,

¿quiénes son los que deciden por nosotras? ¿Quién se beneficia del uso de la tierra? ¿Quién tiene el altavoz?

Queremos .

Que todas las personas tengan acceso a una alimentación saludable, local y sostenible. Queremos ciudades y pueblos en los que se acceda con facilidad a alimentos que preserven y cuiden el paisaje. Queremos que todas las personas que quieran trabajar la tierra tengan la posibilidad de hacerlo.

Hermana de tierra,

las amenazas que nos ponen en peligro hoy siguen siendo las mismas de ayer, aunque se vistan de términos como «progreso», «sostenibilidad» y «prosperidad». Nosotras somos como aquellos árboles que eran un habitante más en nuestros pueblos: en su sombra y cobijo se tomaban todas las decisiones, se hablaba y se compartía, se celebraba a quienes venían y se despedía por última vez a quienes se marchaban para siempre.

El sistema agroalimentario en el que vivimos arrasa las pequeñas ganaderías, los proyectos familiares, las iniciativas agroecológicas llenas de saberes, relaciones y formas de trabajo respetuosas con la tierra. Hace imposible el relevo generacional, las incorporaciones de jóvenes que quieren vivir en nuestros pueblos. Desaparecen así maneras únicas de habitar el territorio, de conservar y proteger nuestra biodiversidad y sus ecosistemas.

Aquí estamos juntas para alzar la voz, para recordar que no dejaremos de luchar por garantizar una tierra digna.

Hermanas de tierra,

por mucho que quieran talarnos, sabemos que juntas no caeremos.

Hermana de tierra,

aquellas que contamos con el privilegio y con las herramientas necesarias podemos ser las primeras en revisar nuestras luchas y debates. Cómo trabajamos, cómo nos organizamos, cómo nos nombramos. También nosotras estamos dando forma a nuevos relatos, y es imprescindible hablar y pensar desde dónde y cómo los hacemos.

Porque necesitamos más que nunca nuevas ruralidades llenas de feminismos, agroecología, diversidad, pero también — como decíamos — de memoria.

Hermanas, no estáis solas.

No estamos solas.

Otro 8 de marzo más, seguimos aquí, estamos aquí.

Aquí nombramos, aquí nos sentimos más unidas que nunca. Aquí hacemos frente, compartimos nuestros temores, dejamos a un lado el silencio. Reivindicamos que existen muchas maneras de habitar el territorio, muchas ruralidades que dialogan, que aprenden, que construyen, que cuidan y acogen. Una de hermanas de tierra: llena de feminismos y diversidad, de agroecología, de memoria, de interdependencia, de apoyo mutuo, esperanza y alegría.

Por un feminismo de todas,

por un feminismo de hermanas de tierra.

*El cartel es obra de La Galana collage (Cecilia Jiménez). Podéis descargarlo aquí.

**(Este Manifiesto fue impulsado por María Sánchez y Lucía López Marco. Gracias a los consejos y aportaciones de Blanca Casares, Patricia Dopazo, Karina Rocha, Julia Álvarez, Neus Miquel, Elisa Oteros, Colectivo Arterra y Elena Medel. Y a tantas que habéis hecho llegar vuestras aportaciones.)

(A lo largo del día iremos subiendo las traducciones del manifiesto)

  • Traduït al català per Mar García Gálvez
  • Traduciu a l’aragonés por Lucía López Marco.
  • Traducíu al asturianu por Inaciu Galán
  • Traducido ao galego por David Lourido (O Tempo da Aldea).

Los mejores libros de temática rural de 2022

Como ya viene siendo tradición, ya está aquí un año más «Top 10» con los mejores libros de temática rural publicados en España durante el año 2022.

Un año más quiero agradecer a librerías, editoriales, amig@s y seguidor@s del blog que me recomendáis libros para facilitar la ardua tarea de elegir solo 10 libros de los que (cada año más) se publican sobre temática rural. De esta manera, conseguimos elaborar un listado amplio y colectivo con libros que, si te gusta el medio rural, te van a gustar.

Si estas navidades queréis regalar lecturas rurales, he aquí las 10 recomendaciones de este año de Mallata.com 🙂

Detendrán mi río

Empezamos esta lista con un libro publicado en 2021 —comenzamos bien, me diréis—, aunque, quienes leéis esta lista año tras año sabéis que suelo incluir uno publicado a finales del año anterior y que no me dio tiempo a leer en su año correspondiente.

Con decir que este libro está escrito por Virigina Mendoza, autora de Quién te cerrará los ojos. Historias de arraigo y soledad en la España rural, no debería hacer falta más presentación.  En Detendrán mi río, publicado por Libros del K.O., Virginia navega por la historia de Cauvaca y nos sumerge hasta lo más profundo del embalse de Mequinenza. Es un libro muy bien escrito y documentado que nos pone en la piel de quienes vieron naufragar su historia y el sudor de sus antepasados en el fondo de un pantano. Está disponible en formato ebook.

Tríptico de la tierra

Reconozco que no conocía a Mercé Ibarz hasta que este libro llegó mis manos, y sin duda ha sido un gran descubrimiento. Ella, que se define como una labradora de las letras, en las páginas de Tríptico de la tierra —publicado por Anagrama en castellano en 2022— Mercé nos traslada hasta su Franja natal. Nos habla de esa tierra que ha visto evolucionar y adaptarse a cada momento a través de tres historias ligadas entre sí, y que cosen los orígenes, la escritura y la tierra. Un libro precioso escrito con la pasión de quien ama su tierra y que transmite con cariño la realidad de Saidí/Zaidín (Huesca) donde la agricultura es el centro de la vida. Disponible en ebook.

De pastor a emprendedor del Balcón del Pirineo. La vida de Marino Rabal

«Cuando conocí a Marino Rabal, que buscaba a alguien que escribiera un libro sobre su vida, despertó mi interés que esa vida fuera un puente entre dos mundos. Una forma de ver el mundo autárquica, centrada en la Casa y en la autosuficiencia que se derrumbó en el Altoaragón y en España a partir de los años 60 del siglo XX, y que fue la que él vivió en su infancia, juventud y hasta la madurez. Y otra forma de vivir la vida en un mundo cada vez más interconectado, consumista abierto al exterior y con profundas transformaciones en el sector agrícola-ganadero que lo conectan con turismo rural. Y Marino ha integrado ese cambio y ha transitado ese puente entre dos mundos». Así comienza el prólogo de este libro escrito por Agustín Montero y autoeditado, publicado en enero de 2022. Un libro que parte de las conversaciones entre el autor y el protagonista y que recoge información textos escritos por Marino Rabal, así como numerosas fotografías. Un libro etnográfico para comprender la evolución de la vida en los pueblos pirenaicos.

Rendición

Este libro me lo recomendaron en el Centro Social Librería La Pantera Rossa de Zaragoza y nos adentra en las distintas realidades rurales de Estados Unidos. Joanna Pocock narra en Rendición (Errata naturae, 2022) cómo tras una crisis existencial decide abandonar Londres junto a su familia para irse  a la salvaje Montana. Allí, en un afán por avanzar hacia el autoconocimiento, vivirá distintas experiencias que le conectarán con los orígenes. Así, convivirá con comunidades «carroñeras» que basan su supervivencia en la recuperación de técnicas ancestrales de caza y refugio; descubrirá el movimiento ecologista radical, también entrará en contacto con asociaciones de tramperos, cazadores de lobos y survivalistas; conocerá a una mujer trans que planta las semillas sagradas originarias de los pueblos nativos; y entrará en contacto en el movimiento ecosexual.

Biela y tierra en ruta

Quienes conocéis la Asociación Biela y tierra seguramente  estarèis al tanto de sus andanzas y rutas en bicicleta. En este libro publicado por Edurne Caballero, Sole López, Ana Santidrián y Cristina Vázquez nos acercan a través de este libro publicado por Pol·len edicions a 125 iniciativas de zonas rurales de Aragón, Navarra, Castilla y León, Asturias y País Vasco que dos de las autoras del libro visitaron en dos rutas diferentes realizadas en bicicleta, con las que recorrieron 3.000 km en bicicleta.

Bestia

Bestia es la primera obra publicada de Irene Solá —autora de Canto yo, y la montaña baila— y de la que este 2022 ha visto la luz una versión bilingüe catalán-castellano de la mano de La Bella Varsovia. Esta disponible en E-book. A continuación os dejo la traducción al castellano de uno de los poemas:

Las ovejas hacen beee

de camino al matadero

y los náufragos beben pis.

Hermano fuego

Raúl Vicente es bombero forestal desde hace más de veinte años en las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF). En Hermano fuego (Pepitas de calabaza, 2022) nos habla de ese elemento que él tan bien conoce y que todos los años amenaza nuestros pueblos y paisajes. El autor nos acerca a la —a veces dura y a veces gratificante— realidad de la extinción de incendios desde le helicóptero en el que trabaja y reflexiona sobre su «hermano fuego».

Lo demás es aire

Si os gusta leer, seguramente os habréis topado con este libro en muchos lugares: destacado en librerías y bibliotecas, en listados sobre los mejores libros del año en castellano…. Y, sí, también es una de las mejores novelas de temática rural del 2022. Escrito de una manera muy innovadora, aunque al principio resulta confusa, Juan Gómez Bárcena nos sumerge en la vida de Toñanes, un pequeño pueblo cántabro cuya historia vamos descubriendo a través de las vidas —narradas de forma simultánea— de quienes lo han habitado a lo largo de los siglos. Publicado por Seix Barral y disponible en e-book.

Dona lletra aigua

Siempre me gusta incluir en este recopilatorio alguno escrito en lenguas diferentes del castellano. Este año quiero recomendaros un libro escrito en catalán de Aragón y que ha ganado el Premio Guillem Nicolau 2022 que concede el Gobierno de Aragón. En Dona lletra aigua, Marta Momblant nos acerca a través de cinco relatos diferentes unidos por un único hilo conductor a la fortaleza de las mujeres rurales. Tal y como indica la descripción del libro en la web de la editorial (Gara d’edizions), estas historias buscan «magnificar la belleza indócil, a pesar de los trabajos más duros, aquellos que arrugan a las personas en la tierra y en las bestias; ensalzar la belleza rebelde, a pesar de las dinámicas atávicas de la cotidianidad doméstica; enaltecer la belleza insurrecta, al despecho de la consuetudinaria servidumbre a la familia».

Facendera

Cierra esta lista mi última lectura del 2022. Facendera (Anagrama, 2022) es la primera novela de Óscar García Sierra. En ella, desde una jerga juvenil y que pone en valor la lengua leonesa —y para muestra, el título—, nos adentra en la realidad del medio rural a través de un relato que el narrador va contando a una chica en una fiesta. Un relato sobre despoblación, juventud rural, sexo, drogas y pueblos mineros. Una novela que lleva por título la palabra leonesa que designa los trabajos comunales merecía sí o sí estar en esta lista. Está disponible en ebook. 

¿Los has leído? ¿Qué te han parecido? ¿Echas en falta alguno? Coméntalo en comentarios o en nuestras redes sociales 🙂

¿Aún no has leído Cuan plegue o colapso?


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Un medio rural sin vacas

Hubo un tiempo en el que los paisajes rurales estaban salpicados de vacas, ovejas y cabras. Sin embargo, hoy cuanto más rural y aislada se encuentra una provincia, más aerogeneradores y placas eólicas se ven en sus campos, y menos animales, tampoco hay personas para cuidarlos… Los partidos políticos llenan sus discursos de palabras relacionadas con la vida en los pueblos, emprendimiento rural, conexiones… Pero la realidad es que la actividad que más población fija en el medio rural sigue siendo la agraria, y cada vez hay menos explotaciones ganaderas… Y al desaparecer las granjas, lo hacen también los habitantes del territorio.

Es una pena, pero en vez de apostar por pequeños proyectos familiares, las administraciones apoyan a las grandes industrias, guiándose por el credo del “ande o no ande caballo grande” en vez de favorecer la implantación de proyectos que siembran de vida el territorio. Porque lo que nadie cuenta es que las pequeñas granjas no solo generan empleo en la explotación ganadera, sino que impulsan también la economía de la zona: dando trabajo a las queserías que transforman la leche, a las carnicerías que venden la carne, a las casas rurales que reciben gente que acuden a esas tierras buscando ver vacas, ovejas y cabras… E incluso, muy indirectamente, para quien teletrabaja, ya que cuanta menos gente habita en un pueblo, peor calidad de internet. Y, repito, si desaparecen las pequeñas ganaderías, la gente se va.

Lo peor es que poca posibilidad parece haber de cambiar el rumbo y, si todo sigue igual, en pocos meses cerrará la última granja de vacas de leche de la provincia de Teruel. Lejos quedan ya aquellos días en los que los pueblos estaban vivos gracias a pequeñas granjas, también ha llovido mucho desde que el lechero dejaba una botella de leche fresca en la puerta de las casas. Ahora la leche sale de un brick de plástico, poco importa el proceso anterior hasta llegar al supermercado. La mayoría de la población se concentra en grandes urbes y el medio rural es ese lugar que les abastece de alimentos y energía.

Mientras los medios de comunicación hablan de cambio climático en cada noticia, se intenta impulsar la mayor explotación de vacuno lechero de Europa en Soria y se deja morir la última granja de vacas de leche en Teruel, que cuenta con 100 animales. En 30 años, esta provincia ha pasado de tener entre 30 y 40 granjas de vacuno lechero, a estar a punto de quedarse sin ninguna y de dejar sin leche a las dos queserías a las que abastece, una en Ejulve y otra en Caspe.

¿Qué harán en las ciudades el día que desaparezcan los pueblos? Supongo que en el Ministerio de Agricultura —situado junto a la estación de Atocha en Madrid, muy lejos de cualquier medio rural y de la falta de comunicaciones— alguien lo celebrará: cuantas menos granjas, menos faena.

Si tenéis curiosidad en conocer más acerca de esta granja y apoyarles, os invito a visitar su página web y/o su perfil de twitter: Apadrina una vaca TERUEL

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Enrique Satué, Casa de Ganaderos y la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala premios En Clave de Aragón

La VI edición del festival En clave de Aragón se celebrará los días 10 y 11 de septiembre,
en Yosa de Sobremonte (Biescas). Se trata de un festival itinerante y multidisciplinar que dota, cada año, de contenidos culturales y gastronómicos a localidades aragonesas afectadas por
la despoblación.
Uno de los principios fundacionales del festival es poner el foco en localidades con muy pocos habitantes, o sin ellos, donde el patrimonio artístico y natural se encuentra en un correcto estado de conservación. De este modo, En clave de Aragón también desea ser un instrumento cultural gratuito para el ámbito rural, y una herramienta de promoción turística de estos municipios que siempre sorprenden a los centenares de visitantes atraídos por su programación.
En el marco del festival, se entregan los Premios En Clave de Aragón, que este año recaen sobre la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala, Enrique Satué y Casa de Ganaderos.

En el caso de Ordesa Viñamala, desde la organización destacan que es merecedora del galardón “por la conservación de la diversidad biológica, cultural y el desarrollo económico – social”.  Se trata de una de las dos primeras reservas de la biosfera declaradas en España. Además, es una de las mejores representaciones de los ecosistemas de montaña del Pirineo, y en concreto de los sistemas naturales ligados a formaciones de erosión y glaciarismo, y extensas formaciones vegetales de singular valor.

De Enrique Satué resaltan su capacidad para «transmitir la cultura tradicional altoaragonesa”. Maestro, profesor y escritor aragonés natural de Sabiñánigo, aunque hijo de padres emigrados de Sobrepuerto. Es licenciado en Filosofía y Letras y doctor en Geografía e Historia y autor de ensayos sobre Historia y etnología del Alto Aragón y, especialmente, la tierra de su familia que es Sobrepuerto (su padre era del Sobrarbe). Fue el director del Museo Ángel Orensanz y Artes del Serrablo de Sabiñánigo desde 1988 hasta 2007. Ha sido director del Centro de Profesores y Recursos de la Diputación General de Aragón en Huesca. Su tesis doctoral, titulada “Religiosidad popular y romerías en el Pirineo”, ganó el tercer premio del certamen Premios de Investigación Cultural Marqués de Lozoya en 1988. Es miembro de la Asociación de Amigos del Serrablo, con la cual ha escrito también algunas de sus obras y de cuya Junta de Organización ha sido miembro durante años.
El libro “El Pirineo abandonado” (1983), fue decisivo para que Julio Llamazares escribiera su conocida novela «La lluvia amarilla», ambientado en Ainielle, según ha confesado el
escritor leonés. Llamazares firma el prólogo a la edición por PRAMES de la obra “Ainielle, el recuerdo amarillo” (2003) de Satué.

Respecto a Casa de Ganaderos, ha sido galardonada en la categoría «Aragón, alimentos nobles» . por «su defensa de la agroalimentación aragonesa histórica, sostenible y de calidad”. El origen de esta institución se remonta a los años medievales del esplendor del Reino de Aragón. El 18 de mayo de 1218 Jaime I el Conquistador firma un privilegio nombrando al Justicia de los Ganaderos de Zaragoza, otorgándole la jurisdicción civil y criminal en todos los asuntos relacionados con la ganadería. Desde la Dirección General de Innovación y Promoción Agroalimentaria del Gobierno de Aragón, han querido entregar el premio En Clave de Aragón- “Aragón, alimentos nobles” a la firma más antigua de España, Casa de Ganaderos, por tres motivos: “Por la incuestionable relevancia histórica de esta institución, por la importancia del ovino para arraigar a la población en el medio rural, y por ser la ganadería extensiva de ovino un buen aliado en la prevención de incendios forestales”.  En relación a este premio, Carmen Urbano, directora general de promoción agroalimentaria en el Gobierno de Aragón, sostiene que “la nobleza del patrimonio alimentario de Aragón es manifiesta en todo el territorio aragonés a lo largo de nuestra historia. Una buena muestra se hará patente en el mercado agroalimentario de productores durante el festival y con el reconocimiento al legado histórico de Casa de Ganaderos”.

Más información sobre el festival En Clave de Aragón en la sección de eventos del blog.

Rebeldía rural: la luz que llegó en enero

Este año comenzó para mí conociendo a tres personas muy especiales que se han convertido en amigos, además de en referentes.

A finales del año pasado recibí un mensaje privado por instagram de Susan. Me dijo que estaba realizando un documental sobre la familia Garcés de San Vicente de Labuerda y que les hacía mucha ilusión que saliera hablando de soberanía alimentaria y ganadería extensiva. Creo que me sentí tan sorprendida como halagada: ¿yo en un documental?

A los pocos días me llamó David para explicarme un poco más sobre el documental y contarme que también querían que saliesen otros dos amigos y grandes referentes: Juan Laborda, incansable defensor de la agroecología y aficionado a meterse en todos los saraos que defienden la soberanía alimentaria y un medio rural vivo, además de compañero de luchas y proyectos; y Emilio Sierra, maestro quesero sin tierra, gran defensor del pastoreo y la ganadería extensiva con quien también he coincidido en diversos espacios y plataformas y que además tengo la suerte de vivir en la misma comarca que él.

Los hermanos Garcés son dos enamorados de su pueblo y de la tierra. Hace 25 años sus padres decidieron combinar la actividad ganadera con la apertura de un restaurante en un pequeño pueblo del Sobrarbe. Cuando Toné y David crecieron e hicieron el relevo se dieron cuenta que era absurdo tener 2000 ovejas solo porque la Administración te empuja a ello, ya que no es sostenible, y decidieron reducir la cabaña ganadera, quedándose con 350 animales y ofreciendo en su restaurante únicamente carne de sus corderos y de ganadería vacuna de la zona, y cultivando el huerto para intentar cerrar el círculo en el restaurante, y que fuera realmente sostenible y Km0. El trayecto no ha sido fácil, porque las políticas que imperan apuestan por granjas grandes, con más animales de los que una familia puede mantener y que suponen tener que vender el producto fuera, en vez de apostar por dar un valor añadido al producto y por la agroecología.

Fue una mañana de enero cuando, por fin, Susan, David y Toné vinieron a mi casa con los brazos llenos de queso, embutido, miel, aceite y vino de esta tierra. Y, sobre todo, con esa energía y ese cariño que irradian y que hace que los quieras desde el primer momento que los ves (ya os adelanto que os vais a enamorar de esta familia en el minuto 1 del documental).

Aquel día nos conocimos y conectamos desde el primer segundo, siendo el comienzo de varias aventuras que tenemos en marcha (y que ya os iremos compartiendo conforme vayan avanzando) y de una preciosa amistad.

Sobre el documental, no es porque adore a estas tres personas y yo salga en él, es que realmente es una maravilla. En los últimos meses se ha proyectado en diferentes municipios de Aragón (Boltaña, Jaca, Zaragoza, Ejea de los Caballeros…), tanto en centros cívicos como en institutos, sin dejar indiferente a nadie. También está disponible en Youtube, teniendo muy buena acogida.

Sinceramente creo que las palabras de Toné y David debería escucharlas todo el mundo: la gente de las ciudades para conocer mejor el medio rural; la de los pueblos para ver que hay más gente, en otros lugares, que también ama su tierra y lanzan adelante proyectos que son los que verdaderamente fijan población; la gente joven para ver que se puede vivir en el medio rural y de la agricultura; la sociedad en general para ver que otra forma de consumir y producir es posible; y l@s polític@s y funcionari@s de la Administración para conocer la realidad del medio rural y cuánto daño hacen determinadas medidas. Este es un documental que demuestra que la soberanía alimentaria es posible.

Podéis ver y compartir el vídeo en este enlace.

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Empresas aragonesas por la soberanía alimentaria y la economía social

Hoy ha visto la luz un catálogo en el que hemos invertido mucho tiempo durante muchos meses y que hemos desarrollado desde Justicia Alimentaria. Se trata del primer Catálogo de empresas aragonesas por la soberanía alimentaria y la economía social y solidaria, y en él se recogen 54 proyectos llevados a cabo en las tres provincias de la comunidad.

La finalidad de este documento es dar a conocer al alumnado y profesorado de Formación Profesional pequeñas empresas radicadas en nuestro territorio y que están sensibilizadas con el derecho a la alimentación y las economías transformadoras. El objetivo principal es que la gente joven descubra otros modelos de trabajo y que tenga referentes a lo largo y ancho de la geografía aragonesa que les permitan ver que nuestras zonas rurales están muy vivas gracias a personas jóvenes que han decidido poner en marcha proyectos sostenibles poniendo en valor los recursos de nuestro territorio y activando la economía local con iniciativas adaptadas al contexto de emergencia climática en el que nos encontramos.

La publicación de dicho catálogo se enmarca en el proyecto Sembrando y cuidando soberanía alimentaria, financiado por el Gobierno de Aragón y la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo. El proyecto, que dio comienzo en el mes de octubre, ha llevado a cabo diferentes actividades en distintos centros de Formación Profesional de las provincias de Huesca y Zaragoza en los que se ha incidido en realizar mesas redondas y visitas a pequeñas empresas agroalimentarias rurales y sostenibles.

El catálogo reúne 54 fichas, una por empresa, en las que se recoge una descripción breve de cada proyecto, además de sus valores destacados y datos de contacto que van acompañados de algunas actividades para las que se ofrecen las empresas, como participar en actividades en el centro educativo, recibir visitas en sus instalaciones o acompañar a estudiantes de FP en periodos de prácticas. También se indican las familias profesionales más relacionadas con cada empresa.

El catálogo está disponible pinchando aquí y en el apartado de material educativo de la sección de recursos de la web redalimentaccion.org, mientras que en el mapa de la red se pueden consultar de forma interactiva las distintas empresas y centros que participan en el proyecto.

Justicia Alimentaria es una asociación formada por personas que creemos en la necesidad de cambiar el sistema agroalimentario actual para conseguir nuevos modelos que pongan en el centro a las personas y los territorios. En Aragón tenemos sede en Jaca (Huesca) y en Zaragoza, aunque trabajamos por todo el territorio.